Antiterrorismo americano y soberanía nacional

Antiterrorismo americano y soberanía nacional


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Horacio Saavedra

/ Los países tienen deseos y miedos, eso incluye a Estados Unidos y México. La Unión Americana dicta una política de seguridad nacional que cruza la frontera mexicana, al tiempo que la mexicana entra hasta el fondo del territorio estadounidense. Hoy cualquiera lo puede entender. ¿Qué no quiere EU?: “debilidad, fracaso, rendición y humillación”. ¿Qué desea?: “ser fuerte, fronteras seguras” y ser una potencia “respetada por todo el mundo”. Palabras dichas y firmadas por el presidente Trump. Aunque estos sentimientos no los comparta el total de la población “americana”, la narrativa se presenta como una postura oficial de la Casa Blanca.

La “Estrategia Contraterrorista de Estados Unidos” vuelve al realismo clásico de Maquiavelo y Morgenthau. Destapa el deseo hegemónico que otras administraciones matizaban entre líneas. Descobija los temores de la sociedad estadounidense a nivel global y en el propio continente americano. Además, la directriz se da a conocer después del 5 de mayo, fecha que simboliza la salida histórica de las potencias europeas de “las Américas”.

Es un ultimátum contra “actores enemigos” y la cooperación entre gobiernos y cárteles. Suma terroristas, extremistas y narcotraficantes. La lista de anhelos está clara: aumentar empleos, cuidar el “estilo de vida americana”, tecnología y para el gobierno: inteligencia diplomática, financiera y cibernética. Hay ideas imprácticas: cuidar “los derechos americanos dados por Dios”.

El nuevo espíritu de la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) es “refrescante,” en palabras de Sebastian Gorka, Asesor del Presidente y Director de Contraterrorismo. Gorka se entrevistó con el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), que recordó “América va primero, mas no sola” y explicó su noción de soberanía.

“El presidente cree en el sistema de soberanía nacional de Westfalia”. Si no controlas lo que entra a tu país, no es una nación soberana. “Imagine que México funcionara como un Estado-nación pleno de Westfalia, que ejerce toda su soberanía en todos sus departamentos y condados (estados y municipios)”. Gorka añadió: “¿Cuál es el otro requisito de un Estado-nación? No sólo la soberanía, el monopolio del uso de la fuerza. Si tú tienes cárteles rondando en vehículos blindados, usualmente mejor armados que parte de tus fuerzas armadas, no monopolizas el uso de la fuerza y no practicas soberanía”. Y cerró: si eres aliado o socio de Estados Unidos no te salvas del contraterrorismo y amenazas terroristas, a menos que entiendas el significado real del ejercicio de la soberanía.

Con la nueva doctrina de seguridad nacional, EU comunica que el hemisferio occidental es su casa, su zona de influencia (homeland). Algo que le ha costado históricamente expresar a México (Lebensraum). El discurso más difundido, en ese sentido, es la interdependencia asimétrica: los estadounidenses influyen en la economía y política mexicanas y aunque en menor medida, los mexicanos influyen en los dineros de la superpotencia, en su población con millones de migrantes y en sus preferencias culturales.

Otra nueva realidad es la influencia de la opinión pública de EU, que reacciona con la velocidad de las redes sociales a las discusiones sobre soberanía nacional. Una inversión extranjera millonaria puede ser positiva si hay buenos ánimos, o una invasión de capital si son malos. Un migrante que trabaja es bueno si la economía va bien y se convierte en un invasor si hay crisis. Ahora, en América del Norte, la seguridad nacional se negocia con las conciencias y el lenguaje, no sólo entre gobiernos y con la fuerza.

Antiterrorismo americano y soberanía nacional, escribe Horacio Saavedra
Articulista Horacio Saavedra. Foto: EL UNIVERSLA

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