EU e Irán en la ONU: discurso y hechos
David Hernández López / El debate general de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (AGONU) constituye, por excelencia, el escenario donde los liderazgos mundiales exponen intereses, metas y posturas sobre los dilemas de la coyuntura internacional. En su 81 periodo de sesiones, celebrado del 18 al 28 de septiembre de 2026, las participaciones se concentraron, entre otras cosas, en asuntos como el desarrollo de la Inteligencia Artificial, Ucrania, Gaza y la confrontación
David Hernández López
/ El debate general de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (AGONU) constituye, por excelencia, el escenario donde los liderazgos mundiales exponen intereses, metas y posturas sobre los dilemas de la coyuntura internacional.
En su 81 periodo de sesiones, celebrado del 18 al 28 de septiembre de 2026, las participaciones se concentraron, entre otras cosas, en asuntos como el desarrollo de la Inteligencia Artificial, Ucrania, Gaza y la confrontación directa entre Estados Unidos e Irán. Todo lo expuesto en este espacio pasa por un minucioso análisis mediático y político. En esta ocasión el contraste entre los mensajes pronunciados y la realidad de los acontecimientos resulta considerable y, por fortuna, favorable.
Durante su intervención en la AGONU, el presidente de Estados Unidos adoptó una postura directa e incluso bélica. Entre otras cosas, confirmó que evaluaba dos caminos sobre Irán, atacar o darle la oportunidad de reconstruirse. Pese a tales advertencias, matizó su postura al proyectar un acuerdo luego de la celebración de las elecciones intermedias de noviembre en su país.
Asimismo, el presidente de Irán asumió una posición similar, y acusó a Estados Unidos e Israel de ser provocar inestabilidad internacional y calificó sus ataques como ilegales por estar dirigidos contra la población civil y la infraestructura iranies. Cabe señalar que, de acuerdo con The New York Times, la participación del mandatario iraní resulta ser histórica, pues ningún país en conflicto activo con Estados Unidos había comparecido en persona en la AGONU.
Esta confrontación verbal, podría proyectar que las posiciones de ambos países mantienen con pocas posibilidades alcanzar una resolución al conflicto. No obstante, contrastan con la realidad política. Mientras las declaraciones públicas sugerían un endurecimiento de las posiciones, de manera paralela, los canales diplomáticos registraron señales en un sentido contario.
El 22 de septiembre, dos funcionarios de alto nivel de Estados Unidos sostuvieron un encuentro indirecto de tres horas en Nueva York con el ministro de Asuntos Exteriores de Irán mediante la intermediación de representantes cataríes. Este acercamiento representó la primera gestión formal desde la ruptura del Memorando de Entendimiento suscrito en junio, el cual colapsó semanas después a raíz de nuevos ataques militares.
Lejos del tono bélico de los discursos oficiales, las partes reconocieron la importancia del encuentro. El ministro iraní definió la sesión como productiva y confirmó la continuidad en el flujo de notas oficiales. El secretario de Estado estadounidense describió el acercamiento como positivo y significativo, en tanto que el presidente de Estados Unidos reconoció una reunión muy buena.
Incluso, en ese marco, Irán presentó una propuesta de siete días que retoma postulados del acuerdo previo. Dicho esquema contempla, bajo condiciones precisas, la reapertura del estrecho de Ormuz hacia el término de ese plazo, con la meta de restablecer las negociaciones formales. Aunque finalmente no fue aceptada, supone otra muestra del interés por finalizar con el conflicto actual.
Para Estados Unidos la prolongación del estado de guerra supone un desgaste militar considerable, además de repercusiones económicas por la alteración del tránsito energético mundial y el descontento del electorado inconforme por el nuevo frente bélico previo a las votaciones de noviembre. Para el gobierno iraní, el cese del fuego resulta indispensable frente al daño sobre su infraestructura estratégica, el sufrimiento de la sociedad civil y el aislamiento comercial.
En suma, la urgencia compartida de detener el enfrentamiento se impone sobre los mensajes de los mandatarios de los dos países. Aunque la AGONU permanece como un referente ineludible del debate internacional, este caso muestra que los discursos de las y los jefes de Estado y de Gobierno en algunas ocasiones pueden no ser compatibles del todo con la realidad.
En ciertos momentos, buscan impactar en el electorado base o en demostrar al rival una cara muchos menos amable que en privado. Fuera de la tribuna, la necesidad recíproca de alcanzar un entendimiento guía la actuación y posiciones reales. Concluir la guerra constituye un objetivo en común de ambos países, más allá de la disonancia de sus respectivos discursos en la AGONU.
Participación en: El Sol de México
https://oem.com.mx/elsoldemexico/analisis/eu-e-iran-en-la-onu-discurso-y-hechos-32396202











