Rodolfo Padilla-Torres
/ El próximo 3 de noviembre, Estados Unidos renovará los 435 escaños de su Cámara de Representantes y alrededor de un tercio del Senado. Es un proceso enteramente interno y así conviene tratarlo. Sin embargo, pocas elecciones ajenas se sienten tan cercanas en México, y vale la pena explicar por qué.
Nuestra relación con el vecino del norte no es un expediente más de política exterior, sino el marco cotidiano en el que viven millones de personas, alrededor de 40 millones
/ El próximo 3 de noviembre, Estados Unidos renovará los 435 escaños de su Cámara de Representantes y alrededor de un tercio del Senado. Es un proceso enteramente interno y así conviene tratarlo. Sin embargo, pocas elecciones ajenas se sienten tan cercanas en México, y vale la pena explicar por qué.
Nuestra relación con el vecino del norte no es un expediente más de política exterior, sino el marco cotidiano en el que viven millones de personas, alrededor de 40 millones de origen mexicano. Comercio, seguridad, agua, energía y familias en ambos lados de una frontera de más de tres mil kilómetros. Cuando en EUA cambia la aritmética legislativa, en México se requieren importantes conversaciones.
Si bien el proceso electoral en Estados Unidos suele generar debate en nuestro país, y no en pocas ocasiones preocupación, es importante entender que durante las temporadas electorales los temas más relevantes tienden a politizarse. La migración y la seguridad, que en la práctica son fenómenos compartidos y complejos, se reducen a consignas de campaña. Eso genera ruido, y a veces el ruido se confunde con la política real. En este caso conviene mirar más a fondo: independientemente de los procesos electorales propios de las democracias, ambas naciones se mantienen operando una maquinaria de cooperación que rara vez llega a los titulares.
Un ejemplo lo ilustra. En agosto se celebró la 40.ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas, organizada por Argentina y la DEA, con delegaciones de más de cien países. Ahí el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana expuso los resultados de la estrategia mexicana y planteó una fórmula que vale la pena subrayar: responsabilidad compartida, reciprocidad, confianza mutua y pleno respeto. La agencia antidrogas estadounidense lo describió públicamente como un socio de confianza.
Detrás del gesto hay algo más sustantivo: información que fluye con mayor rapidez y contacto cotidiano entre autoridades. Eso es cooperación operativa; cuando se sostiene en el tiempo y sobre principios explícitos, se vuelve cooperación estratégica. Y no aparece en ninguna boleta electoral.
El T-MEC, por su parte, entra en un ciclo de revisiones anuales: menos certeza de largo plazo y más necesidad de trabajo técnico y paciente. Justo lo contrario de lo que produce una campaña.
De ahí mi convicción. La mejor estrategia frente a noviembre no consiste en apostar por un resultado, sino en ser un socio confiable, profesional y orientado a resultados, con interlocutores en ambos partidos y en los estados, no sólo en Washington D. C.
El 4 de noviembre amaneceremos con el mismo mapa. La geografía no se vota.
María Angélica Arce Mora
/ El pasado 22 de septiembre inició el 81 perIodo de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York. En la primera semana de labores participaron representantes de los 193 Estados miembros de la ONU en el debate general para señalar sus prioridades y propuestas enfocadas en los desafíos actuales en los tres pilares de la organización: paz y seguridad internacionales, cooperación internacional y respeto de los derechos humanos.
Los Jefes de Estado y de
/ El pasado 22 de septiembre inició el 81 perIodo de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York. En la primera semana de labores participaron representantes de los 193 Estados miembros de la ONU en el debate general para señalar sus prioridades y propuestas enfocadas en los desafíos actuales en los tres pilares de la organización: paz y seguridad internacionales, cooperación internacional y respeto de los derechos humanos.
Los Jefes de Estado y de Gobierno que hicieron uso de la palabra se centraron, entre otros temas, en la necesidad de continuar con el proceso de reforma de las Naciones Unidas para fortalecer al sistema multilateral, incluida la revisión de la composición y métodos de trabajo del Consejo de Seguridad, para superar los obstáculos que impiden llegar a soluciones acordadas en los conflictos en Gaza, Ucrania, Sudán, y disminuir las tensiones derivadas de enfrentamientos bélicos en otras regiones del mundo.
Sin embargo, fueron pocos los oradores que mencionaron la necesidad de llevar a cabo acciones para avanzar el proceso del desarme y fortalecer al régimen internacional de no proliferación de armas de destrucción en masa, a pesar de la fabricación y empleo de nuevos armamentos con tecnología industrial de última generación.
Según datos de SIPRI (2025), existen aproximadamente 12, 240 armas nucleares, pero la falta de transparencia en los arsenales de Estados que no son Parte del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP) como Israel, Corea del Norte, India y Pakistán dificulta tener una precisión más clara. La amenaza a la sobrevivencia de la raza humana se ve aumentada por el enfrentamiento entre Estados Unidos, Israel e Irán debido al desarrollo del programa nuclear de éste último. Esta situación se ve agravada por la falta de cooperación del gobierno iraní con el Organismo Internacional de Energía Atómica para la supervisión de las actividades realizadas a fin de no contravenir los compromisos adquiridos como un Estado no poseedor de armas nucleares cuando ratificó el TNP.
Una vez más, los Estados miembros de la ONU, en el seno de la Primera Comisión que es el foro de la Asamblea General donde se negocian y aprueban resoluciones sobre temas de desarme y seguridad internacional, inician sus trabajos esta semana para hacer frente a los desafíos derivados de la carrera armamentista que también abarca al espacio ultraterrestre, al espacio marítimo y a las tecnologías digitales con aplicaciones de la inteligencia artificial en el campo militar.
Las doctrinas de defensa y seguridad nacional de las principales potencias, así como las rivalidades geopolíticas de distintos bloques de poder son factores principales en la falta de voluntad política para llegar a acuerdos globales. Un ejemplo son las resoluciones sobre armas nucleares que cada año son aprobadas en su mayoría mediante una votación ante la imposibilidad de generar un consenso.
Frente a la falta de interés de Estados Unidos, Rusia y China, entre otros, para avanzar el proceso de desarme y no proliferación, se espera que potencias medias como México, Nueva Zelandia, Noruega, Canadá, Suecia, Indonesia y Sudáfrica continúen con esfuerzos conjuntos para llegar a un mundo libre de armas nucleares, y disuadir a otros Estados a desarrollar o adquirir este tipo de armamento.
Desde esta perspectiva, se espera que México amplíe, a través de negociaciones en Naciones Unidas, el apoyo a la resolución que presentó por primera vez hace un año sobre los Posibles riesgos de la integración de la inteligencia artificial en los sistemas de mando, control y comunicaciones de las armas nucleares. Este documento fue adoptado en 2025 como la resolución 80/23, con 118 votos a favor (México incluido), 9 en contra (Argentina, Burundi, República Centroafricana, Corea del Norte, Francia, Israel, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos) y 44 abstenciones (China incluida).
Esta resolución exige que mientras se llega al desarme nuclear, se mantengan el control y supervisión humanos para evitar que la inteligencia artificial inicie de forma autónoma decisiones sobre el empleo de armas nucleares. El seguimiento a los debates sobre este tema en los trabajos de la Primera Comisión durante el mes de octubre permitirá conocer los avances o retrocesos en el campo del desarme y la no proliferación.
Héctor Cárdenas
/ ¡China, China, China! El país está en boca de todos, tanto de sus admiradores, como de sus rivales, socios y detractores. Es, para unos, sinónimo de oportunidad al tiempo que para otros representa una amenaza. Para América Latina se ha convertido en un socio clave. En buena parte de Sudamérica dejó hace tiempo de ser un socio emergente. Es el principal socio comercial de Brasil, Chile y Uruguay, y ocupa un lugar central en las relaciones económicas de otros países de la región
/ ¡China, China, China! El país está en boca de todos, tanto de sus admiradores, como de sus rivales, socios y detractores. Es, para unos, sinónimo de oportunidad al tiempo que para otros representa una amenaza. Para América Latina se ha convertido en un socio clave. En buena parte de Sudamérica dejó hace tiempo de ser un socio emergente. Es el principal socio comercial de Brasil, Chile y Uruguay, y ocupa un lugar central en las relaciones económicas de otros países de la región. En Brasil, 28% de las exportaciones se dirigieron a China en 2024; en Chile, China concentró 33% del comercio de bienes en 2025; y en Uruguay absorbió 26% de las exportaciones. ¿Y para México, qué representa China?
Esta columna inaugura una nueva etapa de colaboración entre COMEXI y EL UNIVERSAL para explorar algunos de los grandes temas internacionales que afectan a México. En ésta participarán asociados de COMEXI e integrantes de nuestro Programa de Jóvenes COMEXI. El propósito es acercar al público discusiones que con demasiada frecuencia quedan confinadas a círculos especializados: explicar qué está cambiando en el mundo, por qué importa para México y qué margen tiene nuestro país para influir en esos cambios. La relación con China ofrece un buen punto de partida.
La presencia china en América Latina ya rebasa ampliamente el muy significativo comercio de materias primas. Empresas del país asiático participan en energía, construcción, infraestructura de transporte, telecomunicaciones, vehículos eléctricos, almacenamiento de energía y manufactura avanzada. China sigue muy por detrás de Estados Unidos como fuente de inversión extranjera directa en la región: en 2024, Estados Unidos representó 38% de la IED recibida por América Latina y el Caribe y China apenas 2%. Pero, como señala la CEPAL, esas cifras subestiman la presencia económica china: una parte importante de su participación en la región adopta la forma de contratos de construcción, concesiones, financiamiento de infraestructura o inversiones canalizadas a través de terceros países, modalidades que no siempre aparecen como IED en la balanza de pagos.
La conversación regional, sin embargo, está entrando en una etapa nueva. Muchos países latinoamericanos quieren conservar y ampliar sus vínculos con China, pero esperan obtener mucho más de ellos. Quieren que las inversiones desarrollen proveedores locales, generen capacidades tecnológicas y de ingeniería, formen talento y produzcan beneficios más visibles para las comunidades donde operan. En minerales críticos, por ejemplo, existe un interés creciente en procesar y refinar localmente en lugar de limitarse a exportar la materia prima. En ciencia y tecnología, la aspiración es pasar de la compra de equipos a proyectos conjuntos, intercambios académicos y desarrollo de conocimiento.
Ese reclamo no debe interpretarse como un distanciamiento de China. Es, más bien, una señal de madurez de la relación y del cambio paulatino del rol de China en la economía global. El país ha pasado de ser una economía emergente para convertirse en la segunda economía del mundo, no sólo por el volumen de lo que produce, sino por la creciente sofisticación y liderazgo tecnológico. A medida que China asume un papel destacado como líder económico y político global, aumenta también la exigencia de sus socios de que la relación contribuya más claramente al desarrollo local.
Todo esto ocurre mientras se intensifica la competencia entre Estados Unidos y China. Washington observa con creciente atención – por no decir preocupación – la participación china en infraestructura estratégica, telecomunicaciones, puertos, minerales críticos y cadenas tecnológicas. La propia administración Trump ha denominado su política hemisférica un “Corolario Trump” a la Doctrina Monroe y su Estrategia de Seguridad Nacional plantea explícitamente recuperar la preeminencia estadounidense en el hemisferio y limitar el control de activos estratégicos por competidores extrarregionales – entiéndase, China.
Para México, la cuestión es especialmente compleja. Ningún otro país latinoamericano está tan profundamente integrado a la economía estadounidense. Las cadenas de producción, la inversión, la logística y las empresas de ambos países constituyen una realidad económica norteamericana determinante para las economías de México, Estados Unidos y Canadá. Pero China tampoco es ya una relación que México pueda considerar marginal. Más de una quinta parte de nuestras importaciones de mercancías provienen de China y gran parte de ellas son maquinaria, componentes y bienes intermedios utilizados por la propia industria mexicana. China compite con la manufactura nacional y también contribuye a su competitividad.
Esto combinación de geopolítica y realidades económicas profundamente arraigadas crea lo que podríamos llamar un triángulo de hierro entre Estados Unidos, China y México que estructura y limita las relaciones entre los tres países. El riesgo está en que su geometría sea definida desde Washington o Beijing. México no puede formular su relación con China como si Estados Unidos no existiera; la integración norteamericana es demasiado profunda y valiosa. Pero tampoco puede limitar su estrategia a traducir automáticamente las preferencias estadounidenses en política mexicana. La rivalidad entre ambas potencias abarca ya semiconductores, inteligencia artificial, baterías, automóviles eléctricos, telecomunicaciones, datos, minerales críticos e inversión; todas ellas áreas prioritarias para México.
México necesita, por tanto, hacer su propio cálculo. ¿Qué inversiones chinas conviene atraer? ¿En qué sectores existen oportunidades reales de aprendizaje tecnológico? ¿Dónde deben establecerse salvaguardas por razones de seguridad económica? ¿Qué actividades pueden poner en riesgo nuestra integración con América del Norte? ¿Qué deberíamos pedir a cambio de un acceso mayor al mercado mexicano? Las respuestas no pueden surgir de una presunción general a favor o en contra de China. Requieren entender con mucha mayor precisión qué fortalece las capacidades mexicanas y qué puede debilitarlas.
En los próximos días COMEXI publicará Las claves de la estrategia de México ante China, un análisis con propuestas concretas que busca contribuir a esa discusión. El estudio forma parte de un trabajo más amplio que COMEXI ha realizado desde su fundación, hace 25 años: identificar el interés nacional mexicano ante los grandes cambios internacionales y traducir ese análisis en propuestas concretas de política pública.
Ese mismo propósito anima esta nueva etapa de colaboración con EL UNIVERSAL. Queremos ampliar la conversación sobre política exterior, incorporar las voces de distintas generaciones de COMEXI y mostrar que los asuntos internacionales no ocurren en un espacio distante de la vida nacional. Afectan nuestra prosperidad, nuestra seguridad y nuestras posibilidades de desarrollo. México también puede contribuir a moldearlos. Para hacerlo, primero necesita entenderlos y decidir con claridad qué intereses quiere defender.
Descubre la memoria institucional del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales durante 2025. Una recopilación detallada de nuestros foros presenciales, webinarios, publicaciones y el impacto de nuestra comunidad en la agenda global. Disponible para lectura en línea y descarga en formato PDF.
El Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI) y la Unidad de Estudio y Reflexión sobre Energía y Sustentabilidad, presentan el análisis: “Posición en materia de energía y sustentabilidad en la revisión del T-MEC"
El documento analiza cómo México puede aprovechar este proceso para fortalecer la integración energética de América del Norte sin sacrificar su soberanía constitucional.
Se identifican las principales tensiones: incertidumbre regulatoria, consultas formales de EE.UU. y Canadá, y disputas en torno a minerales críticos, así como las oportunidades de cooperación trilateral.
El documento analiza la revisión del T-MEC 2026 como una oportunidad estratégica para fortalecer la certidumbre jurídica, corregir fricciones operativas y consolidar la competitividad de Norteamérica.
El Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI) y la Unidad de Estudio y Reflexión sobre China, presentan el análisis: “El papel de China en materia de comercio e inversiones con los países de América del Norte".
El documento analiza cómo China se ha convertido en un actor central en la economía global y su presencia impacta directamente en América del Norte. Mientras Estados Unidos de América y Canadá endurecen regulaciones frente a capital chino en sectores estratégicos, México enfrenta señales contradictorias: recibe inversiones en manufactura, electrónica y automotriz, pero también impone aranceles y frena proyectos por presiones de Washington.
El análisis ofrece un diagnóstico, escenarios posibles y recomendaciones clave, enfatizando que México debe construir una narrativa estratégica que combine la estabilidad del T-MEC con la innovación y el financiamiento ofrecidos por China. Solo un enfoque pragmático, claro y coherente permitirá reducir vulnerabilidades, fortalecer cadenas de valor y proyectar a México como socio confiable y competitivo en la economía global.
El presente documento compila ideas y sugerencias derivadas de las mesas de diálogo establecidas durante el evento México y Canadá: Sumando esfuerzos en momentos inciertos, organizado entre Agil(e), la Cámara de Comercio del Canadá en México (CanCham) y el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI).
La Unidad de Estudio y Reflexión Rusia+ presenta: "El horizonte ruso: balance de 2024 y escenarios en 2025".
Este documento analiza la situación de Rusia al cierre de 2024 y sus perspectivas para 2025, abordando desafíos económicos, geopolíticos y el conflicto en Ucrania. Se destacan las presiones internas por la guerra, el impacto de sanciones y el papel de actores clave como Siria, Asia Central, China, Europa y la OTAN, Estados Unidos y América Latina.
Revive este panel de análisis sobre el escenario político y electoral de Brasil y sus implicaciones para América Latina. Especialistas abordan la configuración de las fuerzas políticas, la confianza en las instituciones, los retos económicos y de seguridad, así como el papel de Brasil en las nuevas dinámicas regionales y su relación con México y Estados Unidos.
🎙️ Participan: - Beatriz Paredes | Exembajadora de México en Brasil y asociada, COMEXI.
- Sergio Fausto | Director General, Fundación Henrique Cardoso. - Héctor Cárdenas | Presidente, COMEXI.
👤 Modera: José Ignacio Piña | Exembajador de México en Brasil y Senior Fellow de la UER de Brasil, COMEXI.
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Canadá fuera de la mesa: la ruptura negociadora y el futuro del T-MEC
🎙️ Participan: - Marta C. Blackwell | Vicepresidenta Ejecutiva, Consejo Canadiense para las Américas - Solange Márquez | Profesora, UNAM y Universidad de Toronto. - Eduardo Suárez | Vicepresidente, Estrategia de Scotiabank. - Eric Miller | Miembro de la Junta Directiva, Consejo Canadiense para las Américas.
👥 Moderan: - Rafael Fernández de Castro | Director del Centro de Estudios México - Estados Unidos, UC San Diego. - Héctor Cárdenas | Presidente, COMEXI.
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Perú, Colombia y Brasil en las urnas: ¿Hacia dónde va la democracia latinoamericana?
Revive este panel de análisis virtual en el que especialistas examinan el panorama democrático en América Latina a través de los recientes procesos y tendencias políticas en Perú, Colombia y Brasil. Una conversación a fondo sobre polarización, gobernabilidad, desafíos institucionales y el rumbo político de la región.
🎙️ Participan: Daniel Zovatto | Director y editor de Radar Latam 360. Ernesto Campos | Miembro de la UER de América Latina y el Caribe, COMEXI. José Ignacio Piña | Senior Fellow de la UER de Brasil, COMEXI. Sofía Martínez de Castro | Observadora electoral en América Latina. Florencio Salazar | Senior Fellow de la UER de Mesoamérica, COMEXI. 👤 Modera: Ruth Zavaleta | Senior Fellow de la UER de América Latina y el Caribe, COMEXI.
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