China hacia 2030: XV Plan Quinquenal
Ricardo Daniel Delgado Muñoz / China busca consolidar su soberanía y seguridad sistémica con la reciente publicación de su “XV Plan Quinquenal” que define los objetivos económicos y sociales del país hacia el año 2030. El XV Esquema de Planificación para el Desarrollo Económico y Social de la República Popular China (2026-2030) fue aprobado formalmente el 12 de marzo de 2026 por la Asamblea Popular Nacional (APN) durante las “Dos Sesiones”. Las “Dos Sesiones” representan el evento político más
Ricardo Daniel Delgado Muñoz
/ China busca consolidar su soberanía y seguridad sistémica con la reciente publicación de su “XV Plan Quinquenal” que define los objetivos económicos y sociales del país hacia el año 2030.
El XV Esquema de Planificación para el Desarrollo Económico y Social de la República Popular China (2026-2030) fue aprobado formalmente el 12 de marzo de 2026 por la Asamblea Popular Nacional (APN) durante las “Dos Sesiones”. Las “Dos Sesiones” representan el evento político más importante del año, ya que es donde se aprueban y comunican las decisiones estratégicas para marcar el rumbo de la nación. Su nombre se debe a la congregación paralela de los principales órganos políticos: la APN y el Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCh). Ambos órganos se encuentran en su 14° mandato que dura cinco años.
Este año, tanto la APN como la CCPPCh, celebraron su Cuarta sesión durante la primera quincena de marzo. Históricamente, la Cuarta sesión es la más relevante en términos socioeconómicos, ya que es el momento en el cual se aprueba el “plan quinquenal”. China comenzó a utilizar este instrumento desde 1953 para planificar centralmente su economía con una visión a largo plazo. En 2006 cambió la denominación de “plan” a “esquema de planificación”, reflejando que el documento es un marco general y no un ordenamiento estricto.
El XV Esquema de Planificación establece como objetivo en los próximos años un ritmo de crecimiento anual del Producto Interno Bruto (PIB) del 5%. A su vez, se procurará alcanzar un PIB per cápita de 20,000 dólares, a fin de estar en el grupo de las economías “medianamente desarrolladas”.
Ahora bien, para lograr estos objetivos se tiene contemplado expandir la demanda interna y aumentar la autonomía industrial. El primer punto es uno de los ámbitos centrales del nuevo modelo económico chino que se ha estado impulsando desde la década pasada. Tal paradigma anhela un crecimiento sustentado en factores endógenos, en vez de exógenos (inversión extranjera y exportaciones) como lo ha sido desde las reformas económicas de 1978.
En cuanto a la autonomía industrial, se desean desarrollar nuevas fuerzas productivas para lograr la autosuficiencia tecnológica, al mantener el crecimiento en gasto de investigación y desarrollo en 7% cada año. La principal prioridad son las industrias del futuro como la computación cuántica, la red 6G, la Inteligencia Artificial (IA), la biología sintética y la energía de fusión nuclear.
Asimismo, se desean acelerar las siguientes industrias para que China tenga dominio en ellas: drones de carga, vehículos de hidrógeno, semiconductores de gama alta, robótica avanzada y equipamiento aeroespacial. Cabe mencionar que la directriz nacional también blindará las industrias tradicionales para modernizarlas y que sigan contribuyendo al crecimiento económico, por ejemplo, la petroquímica o la manufactura de equipo pesado.
Por otra parte, la seguridad nacional deja de ser un componente complementario a los objetivos económicos y se convierte en el principal medio para garantizarlos. En este sentido, es una prioridad que el desarrollo económico no se vea mermado por disrupciones a las cadenas de suministro.
En el área de los semiconductores, se pretende que para 2030 el 75% de los componentes críticos sean de origen nacional. Con el mismo propósito, los modelos de IA se diseñan con tecnología exclusivamente china y el uso del yuan digital en las transacciones comerciales internacionales de China es cada vez más frecuente. De igual manera, la transición verde, además de la protección ambiental, persigue la reducción de la dependencia al petróleo importado, situación que se encrudece por la turbulencia geopolítica en Medio Oriente.
En resumen, el plan actual aspira a una China que sea soberana sobre sus diferentes campos de desarrollo y así tener liderazgo internacional en ellos. El pasado esquema de planificación tenía una naturaleza más de resistencia a los choques externos como la guerra comercial con Estados Unidos o la pandemia de COVID-19. En tal momento, se impulsó una estrategia de circulación dual (双循环 shuāng xúnhuán) para que el crecimiento estuviera sostenido tanto por el consumo interno como por el apoyo externo.
Si bien la meta de crecimiento (5%) es la más baja desde 1991, es probable que sea suficiente para alcanzar los objetivos de Beijing en el espectro económico, inclusive en el PIB per cápita. Para ello, también deberá atender importantes desafíos como estimular el gasto real de los hogares, el envejecimiento de la población, la desigualdad en servicios públicos básicos, la alta tasa de deuda pública y el aislamiento de las cadenas globales de suministro.
Participación en El Sol de México










