06-06-26 09:00 CST n. 1

Víctor Arriaga, editor


Más problemas de Trump en el Congreso
A pesar de que el Partido Republicano es el mayoritario en ambas cámaras, esta semana hubo varios mensajes claros sobre el rechazo de algunos legisladores de esa bancada a varias iniciativas prioritarias de Donald Trump. La tendencia a desafiar al liderazgo presidencial aumentará en la medida en que se acerquen las elecciones de medio mandato por diversas razones.
Por un lado, algunas iniciativas de la Casa Blanca son claramente impopulares y por ende, varios congresistas querrán marcar su distancia frente al electorado, sobre todo cuando Trump tiene un nivel bajo de aprobación de su gestión. Por otra parte, los legisladores que no contaron con el endoso presidencial en su intento por ganar la candidatura para ser reelectos y que perdieron en las elecciones primarias ya no tienen un incentivo para mantener la disciplina partidista. Lo mismo ocurre con algunos que optaron por no buscar la reelección. Estos congresistas republicanos pueden inclinar la balanza en votaciones cerradas o al menos tendrán un mayor margen para actuar de forma independiente.
De este modo, los próximos meses se podrán dar más votaciones en el Capitolio en las que pierdan las iniciativas presidenciales. Esta semana fue un botón de muestra de esa tendencia.
Dos votaciones adversas en la Cámara de Representantes
Después de tres intentos infructuosos, el Pleno de la Cámara de Representantes aprobó por 215 votos a favor (4 R y 211 D) y 208 en contra (todos R) una resolución que pide a Donald Trump retirar las tropas de la zona de conflicto con Irán a menos de que cuente con una autorización del Congreso o de que haya una declaración formal de guerra. El texto expresa la voluntad de muchos congresistas de reafirmar las atribuciones del Congreso en materia de la conducción de operaciones militares, con fundamento en los términos establecidos en la Ley de Poderes de Guerra de 1973. Este desenlace también pone en evidencia la incipiente oposición republicana al despliegue de tropas en contra de Irán, como reflejo a su vez de la impopularidad de esta guerra en la opinión pública estadounidense. El desafío de cuatro legisladores republicanos envía un mensaje claro a la Casa Blanca. Las posibilidades para que el texto avance son limitadas, pues tendrá que ser enviado al Senado para su aprobación y eventualmente, de ser avalado, a la firma de Trump, quien seguramente lo vetará.
Dos días después, el Pleno de la Cámara de Representantes aprobó por 225 votos a favor (18 R, 206 D y 1 I) y 195 en contra (194 R y 1 D) una propuesta para proporcionar ayuda de seguridad y militar a Ucrania por un total de $9 mil millones de dólares e imponer nuevas sanciones a Rusia. Esta iniciativa, impulsada por medio del procedimiento legislativo de “descarga”, fue promovida por Gregory Meeks (D-NY), quien logró las 218 firmas de apoyo requeridas, entre ellas las de cuatro congresistas republicanos, para su inclusión en la agenda del Pleno. Meeks tardó un año en recopilar las firmas; para ello, fueron claves para avanzar las de los republicanos. A pesar de la oposición de la Casa Blanca y del liderazgo republicano, que consideró necesario dejar un margen de negociación a Trump, 18 congresistas de esa bancada desafiaron las presiones y votaron a favor de la iniciativa, enviando una clara señal sobre su apoyo a Ucrania. La cifra es significativa y refleja que no hay apoyo unánime en la bancada republicana al enfoque de Trump para abordar la guerra entre Ucrania y Rusia.
Hasta ahora, Trump solo ha reaccionado a la resolución sobre Irán. En Truth Social, consideró que la iniciativa es antipatriótica y carente de sentido en una coyuntura en la cual negocia un acuerdo de paz con Irán. En particular, calificó a los cuatro miembros de su partido que apoyaron la iniciativa como “malos republicanos.”
Rebelión en el Senado
El Pleno del Senado aprobó ayer por 52 votos a favor (todos R) y 47 en contra (1 R y 46 D) una iniciativa clave para la agenda de Trump: la autorización de fondos por un monto de $70 mil millones de dólares (mmd) para las agencias de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) para un periodo de tres años. Sin embargo, para llegar a este punto, el proceso fue costoso para la relación de la bancada republicana con la Casa Blanca. En la versión final de la iniciativa, conocida como “Ley de inmigración,” quedaron fuera varios temas considerados prioritarios para Trump, quien quería aprovechar la oportunidad para utilizar el procedimiento legislativo de “reconciliación” (que contempla la aprobación por mayoría simple y no calificada de 60 votos) para incluir enmiendas que no gozaban del apoyo de algunos senadores republicanos.
De entrada, la aprobación de la ley se demoró varias semanas por el malestar generado por el llamado “fondo de compensación” de $1.77 mmd para las víctimas del Departamento de Justicia (DoJ) durante el gobierno de Biden. Trump considera que algunos de sus aliados y seguidores fueron agraviados por un DoJ politizado en el gobierno anterior, por lo que promovió la creación de este fondo. Sin embargo, la propuesta generó reacciones contrarias incluso entre senadores republicanos que la consideraron poco transparente por ser un fondo discrecional. Si bien fracasaron los intentos de los demócratas para incluir una enmienda en la Ley de inmigración que prohíbe explícitamente ese fondo, el texto final no contempla recursos para este fin. Los votos de tres senadores republicanos no fueron suficientes para bloquear el fondo, pero reflejaron el malestar generado por esta propuesta.
Por otra parte, Trump también quería aprovechar esta ley para asegurar recursos por $1 mmd para la seguridad del salón de actos que se construye en los terrenos de la Casa Blanca. Al igual que en el caso del “fondo de compensación”, la versión aprobada no incluye esa partida presupuestaria.
Finalmente, el presidente ha insistido en que el Senado debe aprobar la iniciativa Safeguard American Voter Eligibility (SAVE America Act), que contiene importantes modificaciones a las disposiciones electorales vigentes y que ya fue validada por la Cámara de Representantes. De hecho, llegó a amenazar que no firmaría ninguna ley hasta que el Senado avalara esta iniciativa. Esta prioridad legislativa de Trump contempla la presentación de una credencial con comprobante de ciudadanía y fotografía para que los electores puedan emitir su voto y la eliminación del sufragio postal salvo en condiciones excepcionales, entre otros aspectos. La enmienda para incorporarla a la Ley de inmigración fracasó al haberse sumado cuatro senadores republicanos a la bancada demócrata para rechazarla.
Hasta el momento, Trump no ha reaccionado a este desenlace, pero seguramente azuzará a su base de Make America Great Again para atacar a los senadores republicanos que estuvieron en contra de la enmienda de la ley SAVE. En este caso, dos de ellos (Thomas Tillis, Carolina del Norte y Mitch McConnell, Kentucky) ya no buscarán su reelección; al emitir su voto, tuvieron mayor margen para actuar.
Perspectivas: ¿los congresistas disidentes?
En los próximos meses, a Trump no le resultará tan fácil contar con bancadas republicanas a modo en el Capitolio. Con márgenes estrechos en ambas cámaras (53 R vs 47 D en el Senado y 218 R vs 212 D en la Cámara de Representantes, con 5 vacantes actualmente), basta con que algunos congresistas desafectos de la mayoría voten con la minoría o únicamente se abstengan para bloquear alguna propuesta de Trump. En algunos casos, como el de los senadores John Cornyn (Texas) y Bill Cassidy (Luisiana) y el representante Thomas Massie (Kentucky), poco tienen ya que perder, pues no fueron endosados por Trump por animadversiones previas en sus intentos por ganar la reelección y no estarán en la próxima legislatura. Ese también es el caso de Thomas Tillis (Carolina del Norte) y Mitch McConnell (Kentucky) que tienen mayor margen para actuar en virtud de que anunciaron su retiro del Senado. La Casa Blanca tendrá que hacer muy bien sus cálculos al promover iniciativas en el Congreso.











