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Víctor Arriaga, editor


Elecciones del 3 de noviembre: la Cámara de Senadores
En 10 días se llevarán a cabo las elecciones intermedias en Estados Unidos. En el caso de la Cámara de Senadores, de los 100 escaños, están en juego 35, de los cuales 22 actualmente son republicanos y 13 demócratas. En esta legislatura, el Partido Republicano tiene una mayoría frente al Demócrata con una relación entre las bancadas de 53 senadores republicanos y 45 demócratas, con dos independientes que se coordinan con la minoría. El líder de la mayoría es John Thune, senador de Dakota del Sur que tiene una relación complicada con Donald Trump, porque no ha logrado asegurar la aprobación de algunas de las iniciativas legislativas estratégicas de la Casa Blanca. Esta situación podría cambiar como consecuencia de los comicios de medio mandato del 3 de noviembre, pues existe una posibilidad de que el Partido Republicano pierda la mayoría. De ser el caso, Trump tendrá que lidiar con una cámara alta en manos de los demócratas encabezados por el senador Chuck Schumer de Nueva York, el actual líder de la minoría.
En esta ocasión, el análisis se centrará en las perspectivas en la Cámara de Senadores, tomando en cuenta que previamente se abordó el de la de Representantes.
Proyecciones de resultados del 3 de noviembre
De los 35 escaños en juego, como se verá más adelante, la atención se centra en ocho donde la competencia es cerrada o muy reñida, y las encuestas ubican los resultados dentro del margen de error: Alaska, Iowa, Kansas, Maine, Michigan, Minnesota, Ohio y Texas. De ellos dependerá la mayoría en el Senado. Según Cook Political Report, el desenlace es incierto en siete de estos estados; la excepción es Minnesota, donde anticipa un triunfo de la candidata demócrata. Hasta hace unas semanas, Carolina del Norte, Georgia y Nueva Hampshire también se consideraban en disputa, pero los sondeos más recientes apuntan a que quedarán en manos demócratas. Además, crece el interés por Carolina del Sur y Mississippi, donde las candidaturas demócratas han ganado apoyo en estados que tradicionalmente respaldan con firmeza a los republicanos.
Conforme se acerca la fecha de las elecciones intermedias de este año, las proyecciones de varios medios coinciden en señalar que los demócratas tienen crecientes posibilidades de obtener la mayoría en la Cámara de Senadores, aunque tampoco se descarta del todo que la conserven los republicanos. En su caso, el modelo de The Hill considera que la probabilidad de que el Partido Demócrata obtenga la mayoría es de 57% y la del Republicano, de 43%. De acuerdo con esta proyección, la bancada demócrata tendría 51 senadores, incluidos los dos independientes que se coordinan con ellos, en cuyo caso la republicana sería de 49. El modelo de 270toWin le da una probabilidad de triunfo a los demócratas de 64% y a los republicanos, una de 36%.
Según las proyecciones más recientes del Centro de Política de la Universidad de Virginia, que toman en cuenta tanto los escaños que no están en juego como las tendencias en los estados con elecciones, 49 asientos corresponden por ahora a los demócratas y 46 a los republicanos. Por lo tanto, el control de la cámara alta dependerá de lo que ocurra en solo cinco estados muy competidos: Kansas, Iowa, Maine, Ohio y Texas. Las cifras de 270toWin coinciden con las del Centro de Política (49 demócratas, 46 republicanos y cinco escaños en disputa). Por su parte, RealClearPolitics proyecta 46 escaños para los demócratas, 46 para los republicanos y ocho estados muy competidos: los cinco mencionados, además de Alaska, Michigan y Minnesota.
Con respecto a la composición final de las bancadas, es importante señalar que el senador John Fetterman, demócrata por Pennsylvania, se ha inclinado en recientes votaciones por apoyar iniciativas republicanas. Donald Trump incluso ha dicho abiertamente que debería de cambiar de partido. Otra observación importante es que el Departamento de Justicia ayer presentó una demanda preventiva para evitar la certificación del resultado de Alaska en caso de que pierda por un estrecho margen el senador republicano Dan S. Sullivan en su intento de reelección por haber “confusión en votantes” al participar otro candidato con ese mismo nombre y apellido en la boleta electoral que en el caso particular de este estado incluye cuatro opciones.
Perspectivas para la 120 Legislatura
De confirmarse una mayoría demócrata en el Senado y de no haber conflictos postelectorales que retrasen la integración de la 120 Legislatura, como el que ya incluso se vislumbra para Alaska, habrá una nueva dinámica en la relación entre los poderes. Estas serán algunas de las consecuencias de un cambio en la mayoría en la Cámara de Senadores, muy similares a las que ya fueron descritas anteriormente para la de Representantes:
1. Cada bancada confirmará a su liderazgo legislativo. Es altamente probable que los demócratas ratifiquen en el puesto número 1 a Schumer, quien pasaría a ser el líder de la mayoría. Thune se convertiría en líder minoritario, aunque no se descarta que surja algún contendiente mucho más alineado con Trump.
2. Las presidencias de los 20 comités legislativos en el Senado cambiarán a manos de los demócratas, mientras que en cada uno habrá un miembro de mayor rango de la minoría republicana. El Partido Demócrata tendrá más asientos en cada comité que el Republicano por contar con la mayoría, lo que complicará de entrada los procesos de ratificación de nombramientos del poder ejecutivo.
3. Los senadores demócratas tratarán de imponer su agenda legislativa a sabiendas de que en muchos casos se enfrentarán a la oposición de Trump. Se anticipa que habrá presiones para someter a juicio político al presidente y a varios miembros de su gabinete, en particular Pete Hegseth, secretario de Guerra.
4. La negociación de temas presupuestarios también será compleja pues los demócratas tratarán de ejercer mayor influencia en la definición de prioridades para la asignación de fondos del gobierno federal. De no concluir a tiempo el proceso presupuestario en el Congreso en los próximos años fiscales, los desacuerdos sobre este tema podrían llevar a la suspensión de actividades gubernamentales.
5. En caso de que las iniciativas legislativas pendientes de Trump no sean aprobadas antes del fin de este año una vez que la Senado reanude sus labores después de las elecciones, sería difícil que avancen en la nueva legislatura que se instalará el próximo 3 de enero. Ante la posibilidad de que los republicanos pierdan la mayoría, el senador Bernie Moreno (R-Ohio) ya propuso suspender los recesos de Acción de Gracias y de Navidad para aprobar todas las iniciativas pendientes. De lo contrario, advirtió que se perdería la oportunidad de avanzar la agenda legislativa de Trump en un Senado con mayoría demócrata.
6. Finalmente, varios comités legislativos asumirán con intensidad sus labores de supervisión y rendición de cuentas de las acciones del ejecutivo mediante audiencias e investigaciones, en particular en temas de defensa, comercio, política exterior, migración y salud. Seguramente habrá un escrutinio riguroso de la corrupción durante la segunda gestión de Trump.
¿Hacia un gobierno dividido y a un conflicto postelectoral?
Estos son los escenarios para la integración del Congreso después de las elecciones del 3 de noviembre:
1- De confirmarse la mayoría demócrata en Senado el 3 de noviembre, habrá un gobierno dividido en la segunda mitad del mandato de Trump. El panorama para el presidente se puede complicar en este caso, tomando en cuenta que casi todas las encuestas coinciden en señalar que la Cámara de Representantes pasará a manos de la oposición. Como referencia, el modelo de The Hill considera que la probabilidad de que el Partido Demócrata obtenga la mayoría en la cámara baja es de 79% y la del Republicano, de 21%.
2- En otro escenario, se mantiene el gobierno dividido con tan solo la Cámara de Representantes en manos de los demócratas.
3- En el escenario menos probable, los republicanos conservan la mayoría en ambas cámaras.
4- En las tres opciones pueden surgir conflictos postelectorales que retarden la integración de la siguiente legislatura hasta que los tribunales los resuelvan, como el que ya se anticipa para Alaska. Ya hay varias demandas federales en curso por temas relacionados con la revisión de los listados estatales de votantes que podrían retrasar la certificación de candidatos ganadores.
Del lado republicano, además de los litigios, no se puede descartar una reacción desesperada de Trump. Reuters identificó nueve vías por las que el gobierno federal podría interferir en las elecciones del 3 de noviembre, a la luz de sus amenazas de intervenir en los comicios y de sus intentos por cambiar las reglas electorales. Entre ellas, las siete que destacan son: las denuncias de fraude, las presiones sobre los funcionarios electorales, la confiscación de boletas, la interferencia de observadores federales en la votación, la presencia de agentes de ICE en las casillas, el despliegue de tropas y la declaración de una emergencia nacional. En última instancia, está también la posibilidad de que Trump incite a sus seguidores a movilizarse con violencia, como lo hizo el 6 de enero de 2021.







