/ Early indicators of the ongoing war in West Asia point to a conflict trajectory from the rapid decision to the controlled escalation to distributed strike capacity, advanced military integration and mounting regional exposure. Much like Johann Goethe’s Sorcerer’s Apprentice, conflicts initiated based on assumptions of control can acquire a momentum of their own.
/ La suerte política de Kristi Noem, la polémica Secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), estaba echada: es la primera, pero quién sabe si la última de los posibles chivos expiatorios republicanos en año electoral.
Su reciente comparecencia ante el Comité Judicial del Senado estadounidense, que exhibió los problemas del DHS y el cuestionado liderazgo personal de Noem puso a la exgobernadora ante una situación difícil y de acuerdo con al menos un senador republicano, John Kennedy, al propio presidente Donald Trump.
De un lado, una mujer con el rostro pintado y una cartulina en la mano. Del otro, una mujer detrás de un casco y un escudo. Durante unos segundos no hubo consignas ni órdenes. Solo dos miradas que parecían entender algo profundo: las dos sabían por qué estaban ahí.
/ Trump no se metió en Irán por compasión hacia el pueblo iraní. No lo movió una súbita sensibilidad frente a décadas de represión mortal y fanatismo, ni el deseo de liberar a una sociedad atrapada por los ayatolás.
/ Analiza la actual reconfiguración del orden mundial, la guerra entre Irán, EE.UU e Israel, una Europa cada vez más dividida y las posibles repercusiones en Asia, así como los impactos globales derivados del alza en los precios del petróleo.
/ La guerra que ha estallado entre Estados Unidos, Israel e Irán no solo está redibujando el equilibrio de poder en Oriente Medio, también está sacudiendo los cimientos estratégicos de Europa. El conflicto ha expuesto una realidad incómoda: el continente sigue siendo un actor económico de primer orden, pero continúa dependiendo de otros cuando se trata de seguridad y guerra.
/ Corea del Sur ha sabido ganar en la época de Trump. La inversión extranjera totalmente nueva se ha incrementado, empujada por sectores de alto valor. Los coreanos son atractivos por su desarrollo de tecnología, inteligencia artificial, semiconductores y certidumbre en los negocios. Generan nuevas oportunidades mientras el resto del mundo se lamenta.
Los coreanos combinaron una diplomacia pública activa con un enfoque en industrias avanzadas. Aprovecharon las tendencias que impulsó Estados Unidos, en lugar permanecer pasivos. Esto derivó en capital fresco con números record para 2025 ($28.5 mil millones de dólares). La inversión desde cero (greenfield, IG) se tradujo en gran confianza entre las empresas extranjeras y la construcción de nuevas plantas de fabricación e infraestructura para Corea.
El gasto sudcoreano en política internacional (política exterior oficial y lobby privado) ya está dando resultados. La Unión Americana estuvo en la mira y el resto del planeta en los retrovisores. El compromiso de inversión coreana de julio de 2025 ($350 mil mdd) fue muy bien recibido en EU. Esta acción diplomática se alineó con el cabildeo gubernamental y el de las trasnacionales coreanas, con los servicios de firmas lobistas como Brownstein Hyatt Farber Schreck, Thomas Capital Partners, Quarvis, Mercury Public Affairs (MPA) y Arnold & Porter. Samsung, LG, Hyundai, y SK Hynix (AI Co., Solidigm) son conglomerados coreanos que han mejorado significativamente su imagen en un momento de nacionalismo estadunidense y consigo, la buena percepción de los trabajadores y migrantes coreanos. Han superado no sólo la marginación de sus empresas, sino incluso el racismo.
La confianza de los inversionistas en Corea del Sur ha aumentado gracias a mayores plataformas de promoción y posibilidades para participar en tecnología de punta. Abrir el foro de APEC en Gyeongju (octubre 2025) permitió concretar los ployectos de Amkor Technology (semiconductores), Amazon Web Services (IA), Sartorius (biofarmacéutica) y Siemens Healthineers (biotecnología).
Pese a los embates políticos y arancelarios de EU, Corea del Sur ha sido de los ganadores mundiales no sólo en términos cualitativos sino cuantitativos. La inversión extranjera directa (IED) proveniente de EU aumentó 86.6% en 2025, en relación a 2024. La Unión Europea le incrementó su IED 35.7%, también el 2025. En comercio exterior, la presión americana no los hizo achicar sus negocios con socios estratégicos, sino lo contrario. En 2025, el comercio de Alemania con Corea del Sur (€33 mil millones de euros) superó al que tuvieron los alemanes con India y México. Incluso en sectores sensibles para EU como defensa, alemanes y coreanos cooperan en desarrollo y comercio de armamento, drones, misiles y robótica; mientras compiten con submarinos.
En Corea del Sur, las inversiones greenfield son indicadores de confianza y certidumbre. Por un lado, confirman al país como un destino atractivo a largo plazo, de alto valor para el capital extranjero. Por el otro, exponen una estrategia nacional en tecnologías avanzadas. El objetivo no es sólo la promoción del país, sino las industrias del futuro. Los sudcoreanos demuestran que son una nación que supera tendencias y apuesta por una diplomacia pública activa, los que los confirma como uno de los triunfadores en la era de Trump.
/ Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta el inicio de la segunda presidencia de Donald Trump, Estados Unidos garantizó el orden mundial que ellos mismos habían creado a partir de las ruinas de la Segunda Guerra Mundial. Estados Unidos y el Reino Unido se esforzaron por diseñar un sistema de gobernanza global liberal, con democracia y libre mercado, compuesto por las Naciones Unidas para preservar la paz, el Banco Mundial para fomentar el desarrollo económico, el Fondo Monetario Internacional para ayudar a disminuir las crisis financieras y el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio para evitar el proteccionismo. El proteccionismo se considera una de las principales causas que dieron pie a la Segunda Guerra Mundial.