Cuando la inteligencia dejó de ser escasa
Javier Treviño / Hubo un momento en la historia de Atenas que todavía debería inquietarnos. En el año 406 antes de Cristo, la ciudad obtuvo una brillante victoria naval frente a Esparta en la batalla de las Arginusas. Después de casi treinta años de guerra, aquella victoria parecía anunciar el principio del fin del conflicto. Pero una tormenta impidió rescatar a cientos de marinos que habían caído al mar. Cuando la noticia llegó a Atenas, la euforia se convirtió en indignación. La Asamblea Popu
Javier Treviño
/ Hubo un momento en la historia de Atenas que todavía debería inquietarnos. En el año 406 antes de Cristo, la ciudad obtuvo una brillante victoria naval frente a Esparta en la batalla de las Arginusas. Después de casi treinta años de guerra, aquella victoria parecía anunciar el principio del fin del conflicto. Pero una tormenta impidió rescatar a cientos de marinos que habían caído al mar. Cuando la noticia llegó a Atenas, la euforia se convirtió en indignación. La Asamblea Popular decidió juzgar a los generales. No uno por uno, sino a todos al mismo tiempo. Bajo la presión de la opinión pública fueron condenados a muerte. Meses después, la propia ciudad reconoció que había cometido un error. La democracia rectificó. Pero ya era demasiado tarde.








