Diálogo Irán – EE.UU. Abre Posibilidades De Tensiones O Acercamiento Diplomático
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Aribel Contreras
/Analiza las supuestas negociaciones de Estados Unidos con Irán y subraya que no existen en los términos planteados. Señala que, para Irán, el escenario es: o continúa el conflicto o se alcanza un cese al fuego definitivo, acompañado de reparaciones e indemnizaciones.
/ "No ICE", "No Wars", "No Kings": no a la policía migratoria (ICE), no a la guerra en Medio Oriente, no a los reyes. Esos son los gritos de guerra de la oposición que parece forjarse en las calles de Estados Unidos, donde, de creer a sus críticos, el gobierno de Donald Trump pareciera estar en un proceso paralelo de autoritarismo y de "deshilachamiento", con la actual no-declarada guerra con Irán como un reflejo de sus problemas.
/ Guanajuato.- Hay una frase que empieza a repetirse en voz baja en algunas escuelas del país: “A ese no le digas nada”. No porque sea el más brillante o el más vulnerable. Sino porque puede generar un problema.
El caso reciente en Michoacán —donde un estudiante asesinó a dos maestras— es un hecho extremo. El propio joven, según versiones públicas, se asumía como incel (involuntary celibate): una subcultura digital asociada a frustración y enojo frente a la autoridad y las relaciones personales. No hay evidencia de vínculo con el crimen organizado en ese caso. Pero sí abre una conversación necesaria sobre lo que están viviendo muchas y muchos docentes.
En el marco del Mes Internacional de la Mujer, las Unidades de Estudio y Reflexión del COMEXI sobre Sociedades del Conocimiento y Educación y sobre el Sistema de Naciones Unidas, Paz y Seguridad, presentan este webinar que reúne a expertas para analizar el papel de las mujeres en la toma de decisiones estratégicas.
Participantes: Emb. Yanerit Morgan: Senior Fellow, UER Sistema de Naciones Unidas, Paz y Seguridad Internacionales, COMEXI.
Mtra. María González Picatoste: Directora de Alianzas y Ecosistemas de WITH Togetherness Makes Action (España).
Dra. Laura Baamonde Gómez: Vicerrectora Adjunta de Igualdad y Relaciones Institucionales, Universidad Carlos III de Madrid.
Mtra. Andrea Navarro De la Rosa: Secretaria del Programa de Jóvenes de COMEXI.
Moderación: Dra. Giorgiana Martínezgarnelo y Calvo: Directora General del Global Youth Leadership Forum y Senior Fellow, UER Sociedades del Conocimiento y Educación, COMEXI.
PJTalks del Programa de Jóvenes del COMEXI, se analiza el papel de las mujeres en los ecosistemas de ciencia y tecnología desde la perspectiva de los asuntos internacionales y la diplomacia científica.
Participantes: Emb. Yanerit Morgan: Profesora de la FES Acatlán UNAM y Asociada COMEXI.
Fátima Masse: Socia y Co-Founder de Noubi Advisors.
Dra. Cristina Rosas: Profesora de la UNAM e investigadora del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).
/ En el marco del 25 aniversario del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI), convocamos a un ejercicio poco común pero profundamente necesario: sentar en una misma mesa a quienes, en distintos momentos, han sido responsables de conducir la política exterior de México.
Reunimos a cinco ex-Cancilleres de México de distintos períodos: Bernardo Sepúlveda Amor, José Ángel Gurría, Jorge G. Castañeda, Patricia Espinosa y Claudia Ruiz Massieu.
El valor de este encuentro no radicó únicamente en la experiencia acumulada de sus participantes, sino en la posibilidad de observar, en perspectiva, la evolución del pensamiento estratégico de México frente al mundo. Lo que surgió no fue una narrativa uniforme, sino un conjunto de coincidencias, matices y tensiones que reflejan con claridad los dilemas estructurales que enfrenta el país.
El primero de ellos es conceptual, pero profundamente práctico: la relación entre principios e intereses. México ha construido, a lo largo de décadas, una política exterior anclada en principios que le han permitido navegar un sistema internacional marcado por asimetrías de poder. Sin embargo, la discusión dejó claro que estos principios no operan en el vacío. Su aplicación exige interpretación, y en ocasiones, decisiones difíciles cuando entran en tensión entre sí o con intereses concretos del Estado.
El segundo gran tema fue el diagnóstico sobre la posición actual de México en el mundo. Aquí hubo una preocupación compartida: una percepción de menor presencia, menor iniciativa y menor peso en espacios multilaterales. Pero este diagnóstico no fue simplista. También hubo un reconocimiento explícito del contexto extraordinariamente complejo en el que opera el gobierno actual: una relación particularmente exigente con Estados Unidos, presiones crecientes en migración y seguridad, y un entorno internacional cada vez más volátil.
Este matiz es importante. La política exterior no se diseña en el vacío, sino bajo restricciones reales.
Sin embargo, incluso considerando estas restricciones, el debate llegó a una conclusión central: México necesita recuperar la capacidad estratégica.
La relación con Estados Unidos seguirá siendo la prioridad estructural. Negarlo sería desconocer la realidad geográfica, económica y política del país. Pero asumir esta prioridad no implica renunciar a la dependencia. Por el contrario, una política activa de diversificación —hacia Europa, América Latina, Asia y otros socios afines— puede fortalecer la posición negociadora de México frente a su principal socio.
En este contexto, uno de los temas más relevantes fue el de las herramientas. La política exterior no es solo discurso ni posicionamiento; es, sobre todo, capacidad de ejecución.
Aquí el diagnóstico fue claro: la Cancillería ha perdido capacidades, tanto en recursos como en peso político. La política exterior requiere una institución capaz de coordinar al Estado en su conjunto, de anticipar escenarios y de articular estrategias de largo plazo. Sin ello, el país queda condenado a reaccionar, no a incidir.
La red consular ofrece un buen ejemplo de este dilema. México ha utilizado intensamente sus consulados para proteger a sus ciudadanos en el exterior, particularmente en Estados Unidos, en un entorno cada vez más adverso. Este esfuerzo ha sido no solo necesario, sino eficaz.
Pero esa misma roja tiene un potencial mucho mayor. Puede ser —y en muchos casos debería ser— una herramienta de inteligencia política y económica, de construcción de alianzas a nivel estatal y local, y de promoción activa de los intereses de México. La transición de una red reactiva a una red también proactiva es una de las tareas pendientes más evidentes.
El fortalecimiento del Servicio Exterior, la recuperación de capacidades analíticas y la articulación de una estrategia de Estado son, en este sentido, condiciones indispensables.
Finalmente, el encuentro dejó una reflexión más amplia: el mundo está cambiando. El orden basado en reglas que México supo aprovechar está siendo reemplazado, en parte, por dinámicas de poder más crudas. En este nuevo entorno, la pasividad tiene costos más altos.
México sigue siendo una potencia media. Tiene los recursos, la posición geográfica y el peso económico para ser un actor relevante. La pregunta no es si puede serlo, sino si está dispuesto a actuar como tal.
A 25 años de su fundación, COMEXI reafirma su vocación como espacio de reflexión estratégica. Pero más allá de este aniversario, la conversación deja una lección clara: la política exterior no puede ser improvisada ni reactivada. Requiere visión, capacidades y, sobre todo, una noción compartida de interés nacional.
Ese es, quizás, el desafío más importante hacia adelante.
/ En el 2024 fueron elegidos Claudia Sheinbaum y Donald Trump como presidentes de dos países que comparten una historia bastante complicada. La intranquilidad efectiva entre México y EE.UU. extiende desde la Invasión Norteamericana y la plantación de la bandera estadounidense en Palacio Nacional, actos que inauguraron a la relación binacional con violencia, hasta la actual dinámica de tensión en temas de seguridad, narcotráfico y comercio binacional.
A medida que las relaciones se han degenerado en años recientes, ambos mandatarios también han fomentado las divisiones políticas y sociales en sus países. ¿Será posible que las retóricas populistas de Trump y la derecha sintetizado como “MAGA” (Make America Great Again – Hacer que Estados Unidos vuelva a tener grandeza) y su contraparte mexicana de Sheinbaum y la izquierda conocido como la 4T sean los motores que nos llevarán a una mejor relación binacional?
Desde que lanzó su primera campaña para presidente declarando que los migrantes mexicanos son unos asesinos y violadores,pero se imaginó que entre ellos tal vez hay gente buena, Donald Trump ha buscado posicionarse como el mandatario estadounidense más condescendiente hacia México. Pronto, y desde entonces ha buscado apelar a lo peor de la ideología conservadora en su país, fenómeno que lo llevó a dos triunfos electorales. Siempre y cuando su base de apoyo ha rehuido sus responsabilidades por la violencia y la drogadicción en su país, este tipo de retórica le ha servido. El proteccionismo de “America First” (Primero Estados Unidos), al parecer no discrimina entre países socios o enemigos, pero golpea la relación México-EE. UU. de manera contundente, arrebatando décadas de avances y éxitos en el tema del libre comercio en América del Norte. Sin embargo, su llamamiento populista en contra de México y los mexicanos migrantes ha sido un ingrediente importante de sus campañas.
Pese a sus respectivos esfuerzos de dividir sus respectivas sociedades, solo Trump, con su retórica populista y xenofóbica, ha logrado mover la opinión pública de los estadounidenses en contra de México. Según datos de Pew Research, desde el 2017 durante el su primer mandato hasta el 2024, el porcentaje de estadounidenses con una opinión favorable de México ha bajado de 65% a 37%. Estos datos demuestran que México y los mexicanos siguen siendo un chivo expiatorio confiable para los norteamericanos. El hilo conductor de las numerosasdeclaraciones absurdas de Trump, sin olvidar menciones y posturas frente a los cárteles, el muro, o un vertedero de drogas y delincuencia, etc., es la indignación populista que promete que solo con sacar a los “de afuera” del país, se resuelven los problemas más críticos en el país.
En el caso de la 4T de López Obrador y la presidenta Sheinbaum, la polarización generada por varios elementos populistas del movimiento se ha convertido en arma para defender los intereses de Morena y la consolidación del poder. Cuando Trump ataca a México, los mexicanos y los migrantes, o amenaza con imponer aranceles, se activa la defensa de la soberanía mexicana. Sin embargo, los migrantes no suelen aparecer en los grandes discursos sobre la soberanía nacional. A la presidenta Sheinbaum se le viene más fácil canalizar la atención en arengas tratando de los buenos contra los malos o del pueblo contra la élite. Es cierto que en el caso de las políticas gobernando la migración en Estados Unidos, los estadounidenses son los soberanos. No obstante, si Sheinbaum y la 4T fueran verdaderamente incluyentes en defensa de la soberanía, estarían empleando al derecho internacional paradefender a sus paisanos agraviados en EE. UU. Este tipo de defensa no existe en la retórica populista de la 4T. En cambio, mientras que se grita desde Palacio Nacional que los migrantes mexicanos in EE. UU. son “héroes y heroínas de la patria” se susurra que ha habido grandes reducciones significativas a los presupuestos de la red consular bajo gobiernos de la 4T. Sólo en el 2025 el Gobierno de México redujo este presupuesto por 49%en nombre de la austeridad republicana, justo cuando la necesidad de protección para los connacionales en EE. UU. crecieron ante grandes campañas de redadas y deportaciones ordenadas por el gobierno de Trump. Así es como la 4T trata a sus héroes y heroínas.
Desgraciadamente, este patrón de conducta común señala una especie de unidad latente, un frente unido en contra de los migrantes mexicanos radicando en EE. UU. Así que la únicaesperanza para resguardar la dignidad de los mexicanos vive dentro de la nación de mexicanos radicados en ambos países. Son los ciudadanos mexicanos y mexicoamericanos promedio, aglutinados con una gran medida de coordinación encabezadapor la sociedad civil, quienes nos llevarán a un futuro más cooperativo y apegado para el beneficio de todos.