Beata Wojna / Son raras las ocasiones en las que se consigue una imagen de unidad en Norteamérica. Fue complicado en el pasado y se volvió aún más difícil en los meses que Donald Trump lleva en la presidencia de Estados Unidos. En este sentido, el sorteo de la Copa Mundial de la FIFA logró su primer milagro al reunir en el mismo escenario del Kennedy Center en Washington a los líderes de Estados Unidos, México y Canadá. A ojos del mundo son tres países de Norteamérica, unidos por la vecindad, por el comercio en el marco del T-MEC y ahora también por la organización de la competencia deportiva más importante para millones de aficionados del futbol.
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El milagro de la FIFA en Norteamérica
India al frente de la Inteligencia Artificial: Cumbre IA Nueva Delhi
Ricardo Daniel Delgado Muñoz / India está buscando ser un referente en materia de gobernanza global de la Inteligencia Artificial y en 2026 se perfila para ello al ser sede de la Cumbre de la Inteligencia Artificial (IA) y coordinar una de las declaraciones con mayor consenso internacional. La Cumbre de Impacto de la Inteligencia Artificial (CIIA) se celebró en Nueva Delhi del 16 al 20 de febrero de 2026. En total, congregó a cerca de 500,000 personas. De delegaciones extranjeras, participaron
Ricardo Daniel Delgado Muñoz
/ India está buscando ser un referente en materia de gobernanza global de la Inteligencia Artificial y en 2026 se perfila para ello al ser sede de la Cumbre de la Inteligencia Artificial (IA) y coordinar una de las declaraciones con mayor consenso internacional.
La Cumbre de Impacto de la Inteligencia Artificial (CIIA) se celebró en Nueva Delhi del 16 al 20 de febrero de 2026. En total, congregó a cerca de 500,000 personas. De delegaciones extranjeras, participaron 118 países (siendo México uno de ellos), incluyendo 20 Jefes de Gobierno (resaltando las delegaciones de los presidentes Emmanuel Macron y Lula da Silva) y 59 Ministros(as) de Estado. Igualmente, más de 100 directores ejecutivos de empresas globales asistieron. De otros sectores, destaca la participación de Naciones Unidas, fundaciones tecnológicas y startups.
Durante sus 5 días de trabajo hubo más de 500 sesiones y paneles en torno a tres sutras (pilares) fundamentales (Personas, Planeta y Progreso) y siete grupos de trabajo temáticos (chakras). Se presentaron tecnologías para mejorar los sistemas agrícolas, de salubridad y de justicia utilizando la IA. Por otra parte, secompartieron compromisos de inversión por un valor de 250 mil millones de dólares para centros de datos (Google construirá su nuevo hub de IA en India).
De iniciativas, se anunció el Año de Innovación India-Francia 2026 y que India se une a la propuesta estadounidense de asegurar la cadena de suministro de semiconductores conocida como “Pax Silica”. A su vez, India expuso sus servicios autónomos en la nube masiva (IndiaAI Cloud) y modelos de IA soberanos y multilenguaje(Servam AI y BharatGen) que también se podrán exportar a otras latitudes.
El resultado más tangible de la Cumbre fue la Declaración de Nueva Delhi que tuvo el respaldo de 89 países, incluyendo a países antagónicos en la materia como China, Estados Unidos y Rusia. Este texto resalta por estar más enfocado en la “democratización y desarrollo” de la inteligencia artificial que en temas de “seguridad” que tradicionalmente han sido parte de la agenda sobre la gobernanza de la IA.
Si bien la CIIA logró emitir una declaración con un mayor consenso, comparada a otras Cumbres de IA (RU, 2023; Corea, 2024; Francia, 2025), el documento no es vinculante y se restringea sólo incluir principios y marcos de acción generales, omitiendo asuntos críticos como el desplazamiento laboral por la IA, la propiedad intelectual, la huella de carbono de los centros de datos, entre otros. Del mismo modo, no todos los puntos de vista estuvieron presentes. En el ámbito gubernamental, no hubo representación de alto nivel por parte de China o de Corea. En el sector privado, faltaron los directivos de Meta, Apple, NVIDIA y Tesla, así como de empresas que no fueran de Estados Unidos como Alibaba, Aleph Alpha, Samsung o Cohere. Asimismo, hubo limitada participación de organizaciones internacionales de la sociedad civil.
No obstante, la capacidad de convocatoria de India y el desarrollo de modelos propios de innovación han colocado al país como punto de referencia en el debate de la gobernanza de la inteligencia artificial. Inclusive, hay analistas que consideran que Delhi puede ser una “tercera vía” frente a los esquemas impulsados por Washington y Beijing. Esta “tercera vía” promueve el uso de la IA como un bien público, especialmente para el Sur Global.
Participación en El Economista

De la soberanía digital a la soberanía tecnológica: México en la era de la IA
Alejandro Ibarra Pérez / Durante años, la conversación global giró en torno a la soberanía digital: cómo regular las tecnologías emergentes de forma ética. Pero el actual contexto geopolítico, marcado por el auge de la inteligencia artificial, ha desplazado ese debate. No se cuestiona si el desarrollo tecnológico ocurrirá, sino en manos de quién está el control de la infraestructura crítica que sostiene a gobiernos y economías. De ahí surge con fuerza la noción de soberanía tecnológica, un deba
Alejandro Ibarra Pérez
/ Durante años, la conversación global giró en torno a la soberanía digital: cómo regular las tecnologías emergentes de forma ética. Pero el actual contexto geopolítico, marcado por el auge de la inteligencia artificial, ha desplazado ese debate. No se cuestiona si el desarrollo tecnológico ocurrirá, sino en manos de quién está el control de la infraestructura crítica que sostiene a gobiernos y economías. De ahí surge con fuerza la noción de soberanía tecnológica, un debate más estructural que plantea riesgos directos para la autonomía de los Estados.
Esta preocupación la previó hace más de una década Tim Wu, reputado académico que acuñó el término de "neutralidad de la red". En su libro, The Master Switch, sostiene que las tecnologías suelen nacer abiertas, pero con el tiempo se concentran en pocas manos. Quien controla esos recursos termina teniendo el “botón maestro”: la capacidad de decidir las reglas del juego. La IA no parece ser la excepción.
El riesgo es latente. La visión de la postura de realpolitik adoptada por Estados Unidos, reiterada durante la última edición del Foro Económico Mundial (WEF), y su rivalidad con China, se ha extendido al ámbito digital. Esto ha empujado a los gobiernos europeos a regular con mayor fuerza a las empresas transnacionales sobre cuya infraestructura descansa gran parte de su actividad digital. La última Cumbre Digital Europea dejó claro el objetivo: reducir dependencias y recuperar soberanía.
En ese escenario, América Latina enfrenta un riesgo doble. Según un reciente reporte del WEF, la región depende en gran medida de servicios operados fuera de sus fronteras y arrastra brechas profundas de talento, infraestructura y coordinación. Aunque la adopción tecnológica avanza, la generación de valor sigue siendo limitada. Así, copiar el modelo europeo y apostar por una autonomía tecnológica total resulta costoso y poco realista. De ahí la necesidad de buscar modelos híbridos que fortalezcan capacidades estratégicas sin aislarse de la realidad global.
México ha optado por un enfoque singular. La creación de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones reflejó la apuesta por centralizar capacidades tecnológicas del Estado y avanzar hacia mayor autonomía. A ello se suman los Principios de Chapultepec, que colocan el uso de la IA al servicio del bien público, el acceso a derechos y la responsabilidad social: que el “botón maestro” no esté siempre fuera del país.
Aun así, la soberanía tecnológica no se logra por decreto. Requiere contemplar una política industrial inteligente, inversión sostenida en talento y una gobernanza que brinde certeza jurídica para que el sector privado sume como aliado estratégico.
En la era de la IA, una visión tecnológica social y ética es indispensable (y debe celebrarse). Pero el dilema no es elegir entre soberanía o innovación, sino articular ambas, construyendo capacidades nacionales sin renunciar a una colaboración responsable con quienes hoy empujan la frontera tecnológica.
Participación en La Silla Rota

De PUTINización a TRUMPización en Ucrania
Aribel Contreras / Llantos al fondo de escenas que nos hacen llorar, sirenas que suenan sin parar, disparos de misiles y drones que se oyen cada vez más cerca, y una narrativa que rompe los tímpanos del derecho internacional... así han sido los últimos cuatro años de millones de ucranianos que no respiran paz, sino el humo del fuego que no cesa. Sí, se han cumplido cuatro años de las peores brutalidades que la humanidad haya atestiguado durante las últimas ocho décadas en la guerra de Rusia c
Aribel Contreras
/ Llantos al fondo de escenas que nos hacen llorar, sirenas que suenan sin parar, disparos de misiles y drones que se oyen cada vez más cerca, y una narrativa que rompe los tímpanos del derecho internacional... así han sido los últimos cuatro años de millones de ucranianos que no respiran paz, sino el humo del fuego que no cesa.
Sí, se han cumplido cuatro años de las peores brutalidades que la humanidad haya atestiguado durante las últimas ocho décadas en la guerra de Rusia contra Ucrania. Han sido mil cuatrocientos sesenta días de la invasión rusa sobre territorio ucraniano y ni Trump ni nadie ha frenado a Putin con sus ambiciones de regresar a hacer Rusia grande otra vez. El Make America Great Again se ha transformado en un Make Russia Great Again ante las ambiciones territoriales Putinistas de construir un nuevo imperio ruso basado en arsenal nuclear y conquista de territorio que alguna vez fue parte de la entonces Unión Soviética.
A lo largo de estos cuatro largos años he venido escribiendo desde “De la OTANización a la desPUTINización”, “La guerra en Ucrania: un cisne negro”, “Ucrania: entre el colonialismo de dos neopopulistas y neocolonialistas” hasta “Ucranianos al grito de guerra en la Cumbre del Futuro” y “¿Dos o diez años de guerra volcánica en Ucrania?”, entre otras reflexiones. Pero con el regreso de Trump a la Casa Blanca donde la comunidad internacional le creyó que acabaría con la guerra en Ucrania en tan solo 24 horas, hoy es momento de hablar de la PUTINización a la TRUMPización.
Ucrania se encuentra entre la espada y la pared. El Kremlin representa una espada filosa mientras que la Casa Blanca simboliza una pared y no precisamente blanca sino ensangrentada en el campo de batalla, pero también de la injusticia y la desvergüenza. Putin pasó de ser el gran paria internacional y el gran enemigo de Ucrania a invitado VIP de Trump en la Cumbre de Alaska celebrada el año pasado. Pero el deshielo de la diplomacia en Alaska no fue suficiente para un cese al fuego ni siquiera milimétrico.
Rondas de negociaciones en Turquía, Emiratos Árabes Unidos y Suiza se han dado cita, pero ninguna latitud geográfica parece ser suficiente para avanzar en el diálogo político que apunte a una paz. Acuerdos van y vienen a la misma velocidad que los vuelos del enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner a Moscú y a otras ciudades, así como de los drones rusos que atacan a Ucrania y sobrevuelan el espacio aéreo de diferentes países europeos.
Se dice que nadie está ganando la guerra, pero al final parece que quien lleva la delantera es el desgaste y la frustración. Miles de millones de dólares se esfuman al utilizarlos en un andamiaje de guerra que a veces parece tambalear y a veces apunta a recargarse. Exigencia de celebración de elecciones en un país en guerra, casos de corrupción, intercambio de soldados que se encontraban como rehenes y niños secuestrados han llenado los titulares internacionales. Sin embargo, ni Putin muestra señales de ceder para llegar a un acuerdo ni Trump desaprovecha un instante para ver cómo hacer negocios de la guerra, como el acuerdo que firmó Estados Unidos con Ucrania en materia de minerales críticos y tierras raras.
La PUTINización se centra en una guerra de interés personal para pasar a la historia como el presidente que le devolvió a Rusia no sólo el territorio que alguna vez fue ruso, sino como quien le regresó la dignidad y el status de que Rusia sea vista como un país hegemónico capaz de hablar y negociar al mismo nivel de iguales con Estados Unidos y con China.
La TRUMPización se enfoca a querer llegar a un acuerdo de paz por un deseo profundo de reconocimiento internacional a través del Premio Nobel de la Paz, no por un interés genuino del presidente de Estados Unidos. Pasar de la guerra a la paz como una gran posibilidad de hacer un jugoso negocio como el venderle armas a Europa para que Ucrania se defienda, pero a la vez no brindar garantías de seguridad a Ucrania es una hipocresía estridente.
Ucrania se encuentra en un laberinto donde es muy complejo encontrar la salida ya que entre la PUTINización y la TRUMPización es difícil distinguir quién es el aliado y quién es el enemigo.
Participación en El Sol de México
México más allá de Norteamérica: Abrir la agenda y sumar aliados
José Joel Peña Llanes / México vive una paradoja desde hace tres décadas. Su economía se expandió hacia América del Norte, pero su diplomacia aspira a mantener una presencia activa en América Latina y, cada vez más, fuera del continente. El resultado ha sido una dependencia difícil de corregir. Desde la entrada en vigor del TLCAN y hoy con el T-MEC, la integración con Estados Unidos –y, en menor medida, con Canadá– se volvió el eje del crecimiento exportador, sin que eso se traduzca automátic
José Joel Peña Llanes
/ México vive una paradoja desde hace tres décadas. Su economía se expandió hacia América del Norte, pero su diplomacia aspira a mantener una presencia activa en América Latina y, cada vez más, fuera del continente. El resultado ha sido una dependencia difícil de corregir. Desde la entrada en vigor del TLCAN y hoy con el T-MEC, la integración con Estados Unidos
–y, en menor medida, con Canadá– se volvió el eje del crecimiento exportador, sin que eso se traduzca automáticamente en diversificación comercial.
La red mexicana de acuerdos es amplia, pero tener tratados no equivale a exportar más a nuevos destinos. La concentración persiste porque pesan la geografía, las cadenas regionales de valor y la logística. Ese "anclaje" se vuelve un dilema político cuando Washington usa el comercio como amenaza. En el segundo mandato de Donald Trump, iniciado en enero de 2025, el mensaje ha sido claro: la revisión del T-MEC prevista para julio de 2026 será exigente y los aranceles han vuelto al centro de la negociación.
Para reducir riesgos asociados a las amenazas del presidente Trump, México ha cedido en temas sensibles y ha ajustado su política comercial con terceros. Un ejemplo es el aumento de aranceles a partir del 1 de enero de 2026 para productos provenientes de países con los que no se tiene un TLC impactando las importaciones asiáticas, incluidas las chinas (2.º origen de importaciones). Más allá del objetivo industrial y de protección del mercado interno, la medida envía un mensaje geopolítico: México busca evitar que se le continúe percibiendo como “puente” de mercancías chinas hacia el mercado estadounidense, pero tampoco desea abrir un frente con su vecino del norte. Beijing respondió con una investigación por posibles barreras comerciales y sostuvo que la revisión del T-MEC no debería condicionar la relación de México con terceros.
La clave es diversificar. No se trata solo de vender más, sino de construir opciones. Con los países del Consejo de Cooperación del Golfo hay margen para cooperación energética, financiamiento e innovación. La Unión Africana y la Zona de Libre Comercio Continental Africana abren una frontera de alianzas, inversión y conectividad. Y la Unión Europea sigue siendo un socio estratégico, y más ahora que se espera la firma de un acuerdo interino para adelantar la parte comercial mientras avanza la ratificación del Acuerdo Global modernizado.
El cambio de fondo es político. México necesita pasar de una política exterior ideologizada a una pragmática. Esto implica mantener valores, sí, pero priorizar resultados, gestionar riesgos y formar coaliciones variables por temas. Sobre todo, debe evitarse que la política exterior se convierta en una extensión del proyecto político interno que implica, entre otras cosas, la selección de socios por afinidad, porque eso reduce el margen de negociación y limita la construcción de alianzas estables y útiles.
En un entorno de presión e incertidumbre crecientes, abrir la agenda y sumar aliados no es un lujo, es margen de maniobra.
Participación en El Heraldo De México




