/ La energía nuclear en la Unión Europea está incluida entre las actividades sostenibles para lograr una economía climáticamente neutra con cero emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2050. La energía nuclear dio un giro de 180 grados y se incluyó en ese rubro tras la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero de 2024, ya que los Estados miembros compraban gas y petróleo de Rusia a precios muy asequibles.
Debido a los compromisos de la Unión Europea con la comunidad internacional, se acordó reducir las emisiones en un 55 % para 2030 y en un 90 % para 2040, con respecto a los niveles de 1990. Esto solamente se puede lograr incluyendo la energía nuclear, ya que no emite gases de efecto invernadero, reduce las emisiones de carbono en el corto plazo, es estable 24/7, es asequible y limpia, y contribuye a alcanzar los objetivos estratégicos de competitividad industrial y descarbonización, así como de seguridad y de autonomía energética.
En marzo de 2026, la Comisión Europea emitió un comunicado sobre la estrategia para el desarrollo y el despliegue de reactores modulares pequeños en Europa y señaló que pueden convertirse en grandes proyectos de desarrollo industrial para Europa, ya que su combinación con fuentes de energía renovable facilita el equilibrio de la carga de la red eléctrica en áreas como la industria química, la calefacción urbana, los centros de datos. Sin embargo, esto requiere un compromiso colectivo y una acción coordinada por parte de las instituciones, los Estados miembros, la industria y las organizaciones de investigación. Se busca que los reactores modulares pequeños estén en operación a principios de 2030 y se integren a la red eléctrica para que sirvan de respaldo a la energía eólica y solar.
El debate es intenso y las posiciones en la Unión Europea siguen siendo distintas entre el bloque que apuesta por la energía nuclear, liderado por Francia (67 %), Eslovaquia (61 %) y Hungría (42 %), y el de Austria y Alemania, preocupadas por la seguridad de las plantas y el almacenamiento de largo plazo de los residuos y desechos radioactivos.
Actualmente, la energía nuclear representa entre el 22 % y el 23 % de la producción total y está activa en doce de los veintisiete Estados miembros de la Unión Europea. Sin embargo, hay que recordar que los Estados miembros pueden decidir qué tipo de energía quieren utilizar, por lo que el futuro de la energía nuclear, al final, dependerá de ellos.
/ Del fin de la Guerra Fría a la Segunda Guerra Fría 3.0 hay un país que ha visto y vivido de todo desde las entrañas: Ucrania. De formar parte de la entonces Unión Soviética y lograr su independencia de dicho país pasó a ser agredido brutalmente por la actual Federación de Rusia. De tener lazos históricos y familiares entre ambas fronteras, Ucrania ha sido presa de intereses geopolíticos y geoeconómicos. De ser simbolizada con la hoz, el martillo y la estrella roja con borde amarillo sobre fondo rojo evolucionó al tridente amarillo en fondo azul. De los colores rojo y amarillo del pasado, floreció al azul con amarillo en su presente y su futuro.
/ El dilema de México entre Washington y La Habana no nació con Donald Trump. Desde la Guerra Fría, Cuba pone a prueba cuánto margen puede conservar México frente a Estados Unidos.
Cuando Washington promovió el aislamiento continental de la isla, México no apoyó su exclusión de la OEA y mantuvo relaciones diplomáticas con La Habana. No fue una ruptura con Estados Unidos, sino una diferencia gestionada dentro de una relación profundamente asimétrica. La tensión resurgió en 1996 con la Ley Helms-Burton, que buscó castigar a empresas de otros países que hicieran negocios con Cuba. México respondió con una ley para impedir que esas disposiciones se aplicaran en territorio nacional. La posibilidad de que la relación con La Habana produjera costos económicos o políticos en la frontera norte tampoco es nueva.
Lo novedoso en la era de Trump es la forma en que la presión es aplicada. Los aranceles, la migración, la seguridad y la revisión del T-MEC pueden convertirse en fichas de un frente de negociación comprehensivo y amplio. La amenaza de imponer gravámenes a los países que suministraran petróleo a Cuba —aunque después fuera retirada— actualizó un dilema histórico en un contexto de integración económica mucho más profundo.
Una sanción comercial así no afectaría solo las exportaciones mexicanas. Un arancel motivado por Cuba podría encarecer productos, retrasar inversiones y afectar empleos en el bloque norteamericano. También contaminaría la revisión del T-MEC con una disputa ajena a sus reglas. La integración aumenta la vulnerabilidad de México, pero también el costo de coerción para Washington.
México enfrenta una falsa disyuntiva: permitir que Estados Unidos determine su relación con Cuba o convertir cada gesto hacia La Habana en una manifestación de soberanía nacional. Ninguna opción es genuinamente autónoma, sino que responde a una falsa dicotomía que ha secuestrado la política exterior de México durante décadas. La autonomía estratégica consiste en decidir por cuenta propia, con objetivos claros y una evaluación cándida de los beneficios y los costos de las implicaciones de una política de Estado.
El dilema también tiene una dimensión interna. Para el gobierno mexicano, la defensa de Cuba cohesiona a sus bases nacionalistas y valida sus licencias revolucionarias al presentarse como campeón de los principios de soberanía y no intervención. Para la oposición, los envíos de petróleo y los acuerdos de cooperación permiten denunciar opacidad, desperdicio de recursos o respaldo a un régimen autoritario. Cuba se convierte así en una herramienta de identidad y cálculo electoral. Cuando la política exterior busca movilizar simpatizantes o desacreditar adversarios, queda menos espacio para evaluar qué conviene al país y da cabida a que sea tratado como producto de consumo interno en lugar de una política de Estado.
México tiene razones propias para mantener canales diplomáticos, oponerse al aislamiento económico y prestar ayuda humanitaria a Cuba. Sin embargo, defender esta posición no exige justificar al régimen cubano. México debe hablar con la misma claridad sobre el embargo y sobre la falta de libertades, los presos políticos y las restricciones a la participación ciudadana. Si invoca principios frente a Washington, pero calla ante La Habana, la posición mexicana parecerá ideológica, no autónoma.
También hace falta transparencia. La cooperación energética, sanitaria o financiera debe explicar públicamente sus montos, condiciones y beneficios. La opacidad debilita una política defendible por razones humanitarias y permite que cualquier cuestionamiento se reduzca a una batalla entre afiliaciones ideológicas.
Frente al transaccionalismo de Trump, México necesita firmeza sin estridencia. Debe rechazar que el comercio, la migración o el T-MEC se utilicen para dictar su relación con terceros países, pero también evitar gestos simbólicos que eleven el conflicto sin ayudar a los cubanos. La diplomacia discreta, la coordinación regional y la defensa de reglas comunes ofrecen más margen que la confrontación retórica.
El objetivo no es guardar la misma distancia frente a Washington y La Habana. Estados Unidos es el principal socio económico de México y un vecino inevitable; Cuba representa una relación histórica y una prueba de consistencia diplomática. El verdadero dilema no es elegir entre dos capitales, sino decidir si México actuará mediante reflejos ideológicos o conforme a una estrategia propia. Una política madura puede cooperar estrechamente con Estados Unidos, rechazar presiones indebidas, ayudar al pueblo cubano y exigir libertades a su gobierno. La autonomía en este sentido se evalúa por la capacidad de defender intereses y principios mexicanos, incluso cuando exige decir verdades incómodas a estos dos destinatarios de su política exterior.
/ Mexico’s maritime trade is already operating under many of the rules of the global shipping transition. What Mexico has not yet done is fully align with them and capture the health and commercial benefits that alignment could bring.
The visit to Mexico by International Maritime Organization Secretary-General Arsenio Dominguez comes at a consequential moment. Mexico is modernizing its ports and positioning itself for new marine fuels. Yet, it remains outside MARPOL Annex VI, the IMO framework governing air pollution, energy efficiency and greenhouse gas emissions from ships.
/ El debate alrededor de la contratación de una especialista en relaciones públicas en Washington por el senador Alejandro "Alito" Moreno refleja más ignorancia y conveniencia política doméstica que comprensión o interés en el juego político en la capital estadounidense.
No se trata de alianzas, no se trata de convicciones, sino pura y llanamente de un servicio que bien podría considerarse como de “abrepuertas” en la capital estadounidense: si usted necesita buscar contactos e influencia en un gobierno republicano, contrata personas con vínculos republicanos; si lo que necesita son ligas con los demócratas, contrata demócratas.
/ Europa lleva cuatro años intentando sostener una frontera delicadísima, ayudar a Ucrania sin convertirse directamente en parte del conflicto; Leipzig demuestra hasta qué punto esa frontera puede ser tensionada. El 4 de agosto, un dron cargado con explosivos fue localizado en el aeropuerto Leipzig/Halle, uno de los principales nodos logísticos de Alemania; atribuye el intento de ataque a Rusia, Moscú lo niega.
El incidente importa por algo más profundo que la autoría; revela hasta dónde puede extenderse la confrontación sin una declaración formal de guerra. Kaja Kallas lo calificó como terrorismo patrocinado por un Estado, Ursula von der Leyen advirtió que estas acciones podrían convertirse en una nueva normalidad y habló de una nueva era para la seguridad europea ante crecientes amenazas híbridas, Bruselas empieza a tratar sabotajes, drones, ciberataques e interferencias como instrumentos de presión estratégica.
/ Este verano, Nicaragua irrumpió nuevamente en el radar de la atención pública internacional cuando el presidente Daniel Ortega anunció la eliminación de las elecciones y la imposición de un muro para que los partidos políticos de oposición no puedan acceder al poder. Este martes y bajo la premisa del Pueblo Presidente y por unanimidad, la Asamblea Nacional aprobó la reforma en primera legislatura, a propósito de ampliar a siete años los mandatos del régimen Ortega-Murrillo y excluir a opositores políticos de los comicios.