24-08-26 9:00 CST n. 04

Victor Arriaga, editor


Día-D económico
Donald Trump anunció esta semana que Estados Unidos iba a iniciar una nueva fase en el conflicto con Irán. Sin declarar abiertamente que ya no usaría la fuerza militar, adelantó que iba a destruir a la economía iraní con todos los instrumentos disponibles. Además, señaló que esperaba el acompañamiento de los aliados para poner fin a todo contacto económico, financiero y comercial de Teherán con el exterior. Por un lado, este giro confirma que no avanzan las negociaciones directas y ni las encabezadas por mediadores para finalizar la guerra entre Estados Unidos e Irán. Por otro, anticipa que habrá presiones muy fuertes sobre los países que tienen vínculos con el enemigo, como en su momento las hubo sin éxito para conseguir apoyos en la fase militar del conflicto.
Trump está en un atolladero que le resulta cada vez más costoso, sobre todo de cara las elecciones intermedias del 3 de noviembre. Para evitar más pérdidas de vidas en una guerra impopular y sin fin que le resta puntos, optó por una ofensiva económica como salida, sin tener que reconocer que no ha conseguido sus objetivos. ¿Hasta dónde le resultará exitosa esta alternativa?
El anuncio de la guerra económica
Trump dio a conocer en Truth Social el miércoles de esta semana una operación económica devastadora en contra de Irán que implicará su aislamiento a una escala sin precedentes. Advirtió que todo país que lleve a cabo operaciones de cualquier tipo con Irán también sufrirá las consecuencias. Como parte de esta ofensiva, que definió como el “Día-D económico,” pidió a los aliados apoyo a Estados Unidos a fin de asegurar el aislamiento y la derrota del enemigo. Como antecedente, desde hace varios días, Trump había señalado que en esta etapa de confrontación, el componente económico era más importante que el militar.
Al día siguiente, Scott Bessent, secretario del Tesoro declaró a CNBC que el lunes dará una conferencia de prensa a mediodía con todos los detalles de las acciones económicas de Estados Unidos en contra de Irán. El papel de esta dependencia es clave por tener atribuciones en materia de sanciones económicas por medio de la Oficina para el Control de Activos Extranjeros (OFAC). Comentó que se presionará a los aliados para que se sumen a la guerra económica pues de lo contrario, se interpretará que están en contra de Estados Unidos y por ende también serán sancionados. Dijo que la intención de Trump es aplastar a la economía iraní. Recordó que la combinación de bloqueo y sanciones fue efectiva en Venezuela y está funcionando en Cuba.
Finalmente, tanto en Truth Social como en un discurso electoral en Myrtle Beach, Carolina del Sur, Trump consideró falsamente que el estrecho de Ormuz es ya un territorio estadounidense.
Las reacciones
Como reacción al anuncio de Trump sobre el inicio de esta nueva fase de la guerra total en contra de Irán, el canciller Seyed Arbas Argachi dijo que “el llamado ‘Día-D económico’ es una distracción de la propia crisis de Estados Unidos, caracterizada por una deuda pública sin precedentes y crecientes costos de los intereses. Agregó que “el terrorismo económico de Estados Unidos amenaza a la economía global y a la soberanía en todo el mundo.” También hizo un recuento de las diversas ocasiones en los últimos 14 años en las que los presidentes de Estados Unidos han sostenido sin éxito que las sanciones llevarán a un colapso de la economía iraní por lo que anticipó el fracaso del “Día-D económico.” Esmaeil Baquei, vocero de la cancillería iraní, consideró que la guerra económica que plantea Estados Unidos pretende imponer la jurisdicción extraterritorial sobre todos los estados miembros independientes de las Naciones Unidas. Agregó que las sanciones secundarias propuestas no tienen fundamento en el derecho internacional. Mohammad Baqer Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, sostuvo que la estrategia de “Día-D económico” es una prueba de que Estados Unidos no ha podido prevalecer por la vía militar. Otras voces iraníes advirtieron que habrá una respuesta devastadora a la nueva ofensiva de Trump que podría llevar incluso al uso de fuerza militar.
De los principales socios comerciales, China, que compra 35% de las exportaciones y provee 34% de las importaciones de Irán, ya reaccionó. El vocero de la cancillería china dijo que las sanciones y las presiones no resolverán el conflicto entre Estados Unidos e Irán. También rechazó las sanciones unilaterales. Hasta ahora, otros socios comerciales relevantes, entre los que se encuentran Turquía, India, Iraq, Pakistán, Brasil y Alemania no se han pronunciado. El único que lo hizo fue Emiratos Árabes Unidos, que anunció que suspendería todo comercio y operaciones financieras con Irán.
Perspectivas
El próximo viernes se cumplen los seis meses del inicio de la guerra en contra de Irán. En sus primeros días había confianza entre el liderazgo militar y diplomático de Estados Unidos que sería una guerra breve y que rápidamente se obtendrían los objetivos planteados, entre ellos, la apertura del estrecho de Ormuz, el fin de los apoyos de Irán a grupos islámicos, el cambio de régimen y un alto al programa nuclear de Teherán. Hasta ahora no ha sido el caso y el conflicto se prolonga para acercarse cada vez más a las elecciones intermedias del 3 de noviembre. En esta nueva fase, Trump ha optado por la guerra económica, cuya efectividad es, en todo caso, de largo plazo. Pero la apuesta será reducir los costos políticos derivados de una conflagración militar que podría prolongarse indefinidamente para un presidente que prometió en su campaña electoral no involucrar más a Estados Unidos en “guerras sin fin.”









