Mónica Laborda
/ El mapa energético y de seguridad europeo se ha fundido en uno solo, en una convergencia que hoy constituye la transformación geopolítica más incómoda que enfrenta Bruselas.
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Rubén Beltrán / La guerra en Ucrania está herida de muerte y su agonía está siendo muy larga. Kiev y Moscú saben que esta guerra tan prolongada no será ganada por la vía militar. Sin embargo, el conflicto se resiste a morir: en septiembre de 2026 se cumplieron 4 años y medio de una guerra que continuará, al menos, durante buena parte de 2027, y tal vez más allá. Desde la perspectiva rusa, esta guerra puede verse como un conflicto con Occidente originado por la expansión de la Organización del
/ La guerra en Ucrania está herida de muerte y su agonía está siendo muy larga. Kiev y Moscú saben que esta guerra tan prolongada no será ganada por la vía militar. Sin embargo, el conflicto se resiste a morir: en septiembre de 2026 se cumplieron 4 años y medio de una guerra que continuará, al menos, durante buena parte de 2027, y tal vez más allá.
Desde la perspectiva rusa, esta guerra puede verse como un conflicto con Occidente originado por la expansión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) hacia el este; para Ucrania, representa la continuación del proceso violento que llevó a la anexión de Crimea en 2014, y Europa la observa con la certidumbre de que Rusia no se detendrá en Ucrania. Para la mayoría del Sur global, este conflicto se percibe como una guerra lejana cuyas repercusiones se ven lejanas. Sin embargo, el mundo se equivoca.
Esta es una guerra que comenzó con una invasión que atentó contra la soberanía y la integridad territorial de un país; México y muchos países en todo el mundo conocen este tipo de agresiones. Nuestra historia nos obliga a condenar la agresión, pero, además, esta guerra está desarrollando una peligrosa tendencia a aglutinar y contaminar conflictos. La guerra en Ucrania tiene el potencial de desencadenar una hecatombe mundial.
La guerra a nuestro alcance
Todo cambió. Por empatía y solidaridad, por temor o por curiosidad histórica, observamos esta guerra con una profundidad inédita que hoy está a nuestro alcance. De observadores comunes pasamos a ser “expertos” en análisis táctico: veíamos todo, o eso pensábamos.
Comencé a escribir sobre esta guerra antes de que las negociaciones y las amenazas quedaran reducidas a gestos retóricos e intercambios estériles que, tras su fracaso, dieron paso a la invasión a gran escala de Rusia en febrero de 2022. Hacia finales de 2021, mis apuntes ya daban cuenta de la acumulación masiva de tropas y tanques rusos en la frontera con Ucrania desde el último cuatrimestre de ese año. No era yo: éramos miles los observadores.
Toda guerra trae consigo una andanada de información y contrargumentos de las partes involucradas. Esta guerra trajo consigo el destape y la vulgarización de la inteligencia de código abierto. Fotografías satelitales que antes eran material de estudio de analistas de inteligencia aparecieron reproducidas en diarios y noticieros; mapas e imágenes que otrora habrían sido considerados sensibles salieron del dominio de instituciones como el Instituto para el Estudio de la Guerra o el Instituto Real de Servicios Unidos y llegaron al consumidor ordinario. Éramos una multitud.
A los pocos meses de iniciada la guerra, comencé la construcción de un repositorio de documentos, artículos, reportes y ensayos provenientes de las más diversas fuentes. Lo titulé “Guerra y fatiga”; hoy contiene cerca de quinientos documentos agrupados en quince volúmenes cronológicos.
Ya en 2023 me percaté de que gran parte de lo que consideraba signos de fatiga iba más allá del desgaste bélico o del agotamiento de recursos estratégicos. Era algo más orgánico, que englobaba a la economía, la sociedad, las instituciones, el gobierno y los partidos políticos. Ese fenómeno también afectaba las posibilidades, los deseos o las capacidades de los países aliados para suministrar durante años apoyo financiero, material y equipo de guerra a su protegido.
¿Cómo no van a tener un impacto en gobernantes y gobernados la acogida de millones de refugiados ucranianos y la erogación de más de 220 000 millones de euros en ayuda durante 5 años? La fatiga, el desgaste y la disponibilidad para renovar recursos económicos y humanos, medidos en función de una línea de tiempo inevitable, se convierten en indicadores de erosión.
Consideremos por un momento la erosión
La erosión es un fenómeno transversal que puede apreciarse a lo largo de una línea de tiempo y que proporciona indicadores del deterioro progresivo al que están sometidos los elementos que dan vitalidad a un grupo de países, una alianza militar o un país en lo individual. Estos elementos inciden en su economía y su sociedad, así como en sus limitantes demográficas, su respaldo político, su capacidad de innovación y su resiliencia, y terminan por restringir su capacidad operativa en los conflictos en los que se involucran.
Los líderes políticos llevan un control del gasto militar y de los avances y retrocesos en el frente, pero no siempre son conscientes del proceso de erosión, que no se revierte con meras decisiones políticas. Algún líder ha terminado irremediablemente en un búnker o asesinado por una multitud porque ignoró el impacto de un proceso erosivo que no se gestó en semanas y cuyos signos quizá ignoró durante años.
La guerra que ya no puede ganarse
La afirmación de que la guerra no será ganada por la vía militar no significa que Rusia esté derrotada. Tampoco significa que Ucrania haya alcanzado una victoria. Captó mi atención la expresión utilizada por un analista de Euronews: “Rusia no puede ganar esta guerra, pero tampoco la va a perder”.
Hoy, la relación entre las capacidades disponibles y los objetivos que ambos actores se trazaron ha comenzado a distanciarse de tal manera que una victoria militar decisiva parece cada vez menos compatible con el curso real de la guerra. La diferencia entre los objetivos de guerra y el estado de la guerra es fundamental.
Durante los primeros meses de la invasión, la asimetría aparente hacía posible imaginar que una de las partes podría obtener una victoria militar capaz de modificar sustancialmente la situación. Rusia apostó precisamente por ello, y su valoración de la asimetría de fuerzas llevó a la conclusión de que esta debía conducir a una victoria contundente en un plazo breve. Ello no ocurrió. La invasión encontró una resistencia que Rusia había calculado mal, y el error no fue solamente militar: fue, antes que nada, un error de inteligencia, porque no bastaba con conocer cuántos tanques y soldados tenía el enemigo; había que medir cuánto estaba dispuesto a resistir.
La oportunidad que trae la inteligencia
El filósofo polaco Alfred Korzybski desarrolló un aforismo que, en su parte medular, “el mapa no es el territorio”, debería convertirse en el principio rector de cualquier apreciación de inteligencia que preceda a una decisión de calibre geoestratégico.
Una frontera puede aparecer débilmente defendida y, sin embargo, detrás de ella puede encontrarse una sociedad dispuesta a resistir. Un ejército puede parecer inferior en números y ser capaz de compensar esa inferioridad mediante innovación, adaptación y voluntad política. Ese mismo país puede ser evaluado por su peso militar, pero a esa potencia debe agregarse el valor estratégico del apoyo de sus vecinos y aliados. La inteligencia que no consigue observar esas variables, o las menosprecia, construye un mapa equivocado, y un mapa equivocado conduce a un plan de guerra equivocado.
Paso a mezclar peras con manzanas. Un líder pudo haber llegado al poder gracias al impulso de haber sido una estrella de Hollywood, como Ronald Reagan, o un exitoso actor de televisión, como Volodimir Zelenski, y, no obstante, desarrollar un alter ego como Jefe de Estado. Un país puede tener menos recursos y, no obstante, convertir su desventaja material en una ventaja temporal si consigue que el agresor consuma sus propias capacidades a mayor velocidad de la prevista, como Irán, desarrollar la capacidad de innovar para contratacar, como Ucrania, o contar con el apoyo de aliados poderosos capaces de suministrar recursos materiales, financieros y de inteligencia para resistir el embate del agresor e incluso nivelar el teatro de guerra; sí, otra vez, Ucrania.
Esta guerra trajo consigo el destape y la vulgarización de la inteligencia de código abierto.
Rusia tuvo, además, un segundo problema: la valoración de sus propias capacidades. La victoria no podía producirse mediante lo que parecía un mero desfile de blindados hacia la capital, ni podía sojuzgarse a Ucrania únicamente mediante la evidencia numérica de la superioridad rusa. El cálculo inicial falló, y cuando un ataque diseñado para obtener una victoria rápida fracasa, se abre una ventana particularmente importante para la negociación. Esa ventana puede ser breve. Rusia debió haber negociado la paz en la primavera de 2022. Todo parece indicar que no tendrá un mejor acuerdo que el que pudo arrancar de Ucrania en ese momento. Las ciudades de Bucha y Bakhmut, así como la sobrevaloración de sus propias capacidades se lo impidieron.
El tiempo no solo ha pasado; también ha cambiado la naturaleza del conflicto. Hoy, la innovación y la inteligencia militar desplegadas por Ucrania, con el auxilio de Europa y Estados Unidos, han creado una situación de tablas que parece definitiva. La erosión militar, política, económica y social que enfrenta Rusia está detrás de ese estancamiento, que no se refiere solo a un frente inmóvil. Hoy existe un segundo frente, uno más profundo: el de los drones.
El segundo frente
La guerra que comenzó con grandes columnas blindadas ha convertido el campo de batalla en un espacio mucho más difícil de atravesar. La descripción que en agosto de 2026 hizo Dara Massicot, tras visitar Ucrania, resulta reveladora: ambos lados se encuentran altamente calibrados entre sí. Aunque no describió un estancamiento generalizado, sí utilizó la palabra stalemate para referirse a la maniobra blindada, porque los tanques ya no pueden emplearse como antes.
El ambiente se ha vuelto demasiado complejo por la saturación de drones y municiones FPV. El resultado es una combinación de guerra posicional y guerra de desgaste. La llamada zona de destrucción (kill zone) se ha ampliado; Massicot la describió con un radio de entre 20 y 30 kilómetros a partir de la línea de contacto. Moverse es difícil. Reabastecer las posiciones es muy complejo. “Rusia intenta ataques todos los días y experimenta con asaltos mecanizados mayores, pero cuando concentra fuerzas, esas concentraciones pueden ser detectadas y atacadas”, relata la investigadora.
La guerra se hace más lenta precisamente porque la tecnología permite ver y atacar con mayor rapidez. Es una paradoja que revive el desgaste de la guerra de posiciones de la Primera Guerra Mundial. En esta guerra, el frente se congela mientras el conflicto armado se profundiza. Hay un frente visible, que se mide en kilómetros, y otro profundo, que da cuenta de los drones, los interceptores, los misiles, la infraestructura energética, las capacidades industriales, la población disponible, el tiempo y la voluntad política. La erosión de las capacidades reales podría imaginarse como un barro espeso que inmoviliza a los ejércitos, mientras la voluntad política y social de resistir abre paso al ingenio. Eso es lo que la experiencia ucraniana permite observar.
De la fatiga a la erosión
Durante mucho tiempo llamé fatiga a aquello que observaba: muertos, éxodo, destrucción, agotamiento, recursos consumidos, economías sometidas al esfuerzo de guerra. Pero esa palabra resultó insuficiente. La fatiga puede ser temporal. La erosión es un proceso: acumulativo, multidimensional y, con frecuencia, imperceptible.
Un ejército puede seguir combatiendo mientras pierde capacidad para regenerar sus fuerzas. Una economía puede crecer mientras su estructura productiva se orienta progresivamente hacia las necesidades militares. Un gobierno puede mantener el control mientras disminuye su capacidad para corregir errores. La erosión no es una derrota, ni una crisis, ni el colapso ni una negociación. Puede contribuir a cualquiera de esos resultados, pero no es ninguno de ellos.
La erosión aparece cuando presiones de distinto tipo se superponen, se refuerzan y reducen progresivamente la capacidad de adaptación del actor afectado. Una pérdida militar aislada no constituye necesariamente erosión; tampoco lo son una sanción o una caída de los ingresos fiscales. Lo que interesa es la acumulación: si esos daños comienzan a alterar de forma persistente la relación entre objetivos, recursos y tiempo disponible.
Por eso, la erosión debe observarse como un proceso transversal, capaz de afectar simultáneamente la demografía, la economía, las finanzas públicas, la capacidad militar, la calidad institucional, la cohesión social, la legitimidad política y la credibilidad internacional. Ninguna de estas dimensiones evoluciona necesariamente al mismo ritmo. Un Estado puede preservar su capacidad militar mientras pierde población; sostener una economía de guerra mientras reduce su inversión civil; mantener la estabilidad política mientras disminuye su margen de maniobra diplomático.
Por eso, la erosión no puede inferirse de un solo indicador ni medirse como una línea descendente. Hay erosiones que coexisten con fortalecimientos: una guerra puede destruir infraestructura y, simultáneamente, acelerar la innovación militar. Esta es precisamente una de las dificultades del concepto.
Erosión latente
Una primera categoría es la de la erosión latente: el deterioro objetivo que todavía no ha sido reconocido plenamente por quienes dirigen un actor político, por sus élites o por sus observadores externos. Durante esta fase, los indicadores visibles de poder pueden conservarse: un Estado puede mantener un ejército operativo, una economía puede incluso crecer por efecto del gasto militar y un gobierno puede exhibir estabilidad. Pero, debajo de esas apariencias, pueden estar deteriorándose el capital humano, la productividad civil o las instituciones. También una economía en crecimiento puede estar acumulando peligrosos desequilibrios en indicadores básicos, como el PIB, el déficit fiscal y la deuda pública.
La importancia de esta categoría radica en distinguir entre continuidad formal y viabilidad sustantiva. Que una estructura política siga funcionando no demuestra que conserve intacta su capacidad de recuperación. La erosión latente no es una predicción de colapso: es una advertencia metodológica.
Rusia ofrece un caso particularmente interesante. Su escala territorial, económica y demográfica, la centralización de su sistema político y la reorientación de recursos hacia la defensa le han proporcionado instrumentos para absorber costos que Ucrania no posee en la misma medida. Eso debe ser reconocido: la erosión no equivale a incapacidad inmediata. Un actor puede experimentar deterioros estructurales y, al mismo tiempo, aumentar temporalmente su producción militar o mantener una apariencia de estabilidad. Confundir erosión con inminencia de colapso sería uno de los principales errores que la propia teoría debe evitar.
Resulta ilustrativo observar las cifras del presupuesto ruso destinado a la guerra. El Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo estimó que el gasto militar ruso alcanzó alrededor de 16 billones de rublos en 2025, unos 205 000 millones de dólares, cerca de 40% del gasto anual total. El proyecto de presupuesto para 2026 contempló inicialmente una reducción, pero la realidad de la guerra obligó a un ajuste que lo llevó a 180 billones de rublos, 244 000 millones, entre 46% y 50% del gasto total, un incremento neto de unos 50 000 millones de dólares respecto de 2025. Las estimaciones del presupuesto para 2027 lo colocan nuevamente en torno a 40% del gasto público total.
La trampa de la economía de guerra
Conforme a lo señalado por el Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad, Rusia habría entrado en una suerte de camino sin retorno: el gasto militar, al dirigirse a mantener el aparato de guerra, junto con salarios y compensaciones, sostiene el PIB. Si Moscú decidiera hacer recortes drásticos al presupuesto de guerra en 2027, la economía rusa entraría de inmediato en una profunda recesión estructural.
Estos datos no prueban que Rusia se encuentre próxima a un umbral de colapso. Indican la escala de la reasignación de recursos. La pregunta relevante no es si Rusia puede continuar la guerra en el corto plazo, sino si la prolongación de ese esfuerzo altera progresivamente la relación entre sus objetivos estratégicos y las capacidades que podrá sostener en el futuro. Rusia puede estar, en suma, en una situación de erosión latente. La opacidad de los datos y la centralización del poder exigen prudencia. No autorizan pronósticos de derrumbe, pero tampoco permiten equiparar continuidad operativa con sostenibilidad estructural.
Erosión reconocida
La erosión reconocida aparece cuando las élites políticas, militares, económicas o sociales admiten que determinados recursos o fuentes de legitimidad se encuentran bajo presión. El reconocimiento puede adoptar distintas formas: ajustes de objetivos, reformas, movilizaciones adicionales o intentos de negociación. Pero reconocer la erosión no implica necesariamente corregirla. Rusia intentó iniciar una corrección presupuestaria en su proyecto de 2026; la inercia del gasto militar y el estado de la guerra dieron al traste con ese intento.
Aquí aparece una de las cuestiones centrales de la guerra. La percepción del dirigente no necesariamente coincide con la realidad del sistema que dirige, sobre todo en sistemas de poder altamente concentrados, donde la centralización permite tomar decisiones rápidas, pero también limita la circulación de información. Esta situación no es exclusiva de las autocracias: también puede presentarse en democracias, donde distintos grupos sociales asignan pesos completamente diferentes a un mismo costo.
La erosión, por tanto, tiene una dimensión objetiva y otra perceptiva, y la distancia entre ambas puede ser decisiva.
El umbral erosivo
El umbral erosivo se alcanza cuando los daños acumulados modifican significativamente la viabilidad futura de un actor. No es un punto de colapso ni una línea que pueda establecerse con exactitud matemática. Es el momento a partir del cual recuperar las capacidades anteriores exige costos extraordinarios, plazos prolongados y condiciones políticas difíciles de reconstruir.
Una sociedad puede sobrevivir al umbral erosivo. Un Estado puede preservarse. Lo que ya no puede suponerse es el retorno automático a la situación previa. Las fechas de la victoria y de la derrota tienen caducidad: una estrategia puede haber sido viable en 2022 y dejar de serlo en 2026. La erosión modifica el valor del tiempo. El tiempo no es neutral: puede trabajar a favor de un actor, en contra de otro o, simultáneamente, en direcciones distintas.
Sobreextensión erosiva
La sobreextensión erosiva se produce cuando los objetivos estratégicos de un actor exceden las capacidades que conserva tras un proceso acumulado de deterioro. Es una desconexión creciente entre fines y medios: se vuelve erosiva cuando su prosecución obliga al actor a consumir recursos esenciales más rápido de lo que puede regenerarlos.
No se mide por la magnitud de la meta, sino por la relación entre la meta y los recursos disponibles para sostenerla. En la guerra en Ucrania, esta relación puede observarse en ambos lados. Rusia conserva recursos muy superiores en determinados ámbitos, pero eso no significa que todos sus objetivos sean igualmente sostenibles. El análisis no puede limitarse a preguntar quién tiene más; debe preguntar quién puede regenerar aquello que consume y, sobre todo, quién está dispuesto a cambiar sus objetivos cuando cambian sus capacidades.
La asimetría perceptiva
La asimetría perceptiva de la erosión constituye quizá el mecanismo que mejor explica por qué actores sometidos a presiones semejantes adoptan conductas radicalmente distintas. Es la distancia entre el deterioro objetivo que experimenta un actor y la importancia política que le atribuye. Un sistema político que penaliza la crítica puede impedir que los datos adversos se conviertan en reconocimiento político. Un sistema democrático puede disponer de información abundante y, sin embargo, distribuirla entre grupos que la interpretan de manera diferente. Aquí vuelve a aparecer el problema de inteligencia: no basta con conocer los datos, hay que entender el territorio que representan.
Ucrania: erosión y resiliencia
Ucrania ofrece el ejemplo más directo de erosión material en un conflicto prolongado. La destrucción de vivienda e infraestructura, las pérdidas humanas, el desplazamiento de población y la presión sobre las finanzas públicas constituyen factores acumulativos que afectan su capacidad futura de recuperación.
Pero Ucrania también muestra la otra cara del proceso: la erosión no elimina necesariamente la resiliencia. La destrucción puede estimular la innovación y la presión puede acelerar la adaptación. La guerra de drones es la manifestación más visible de ello: Kiev ha desarrollado la capacidad de atacar en profundidad el territorio ruso y convertir la infraestructura logística en un nuevo espacio de combate.
El caso de Wildberries es significativo. A principios de agosto de 2026, Ucrania realizó un ataque con más de seiscientos drones contra dieciséis regiones rusas, con impactos en Saratov, Engels y Samara. Una estimación de Data Insight citada por Forbes Rusia calculaba que entre 17% y 22% de la superficie logística total de la empresa había resultado dañada. Kiev sostiene que esos depósitos son utilizados para adquirir componentes de drones; Zelenski defendió la campaña como una forma de devolver la guerra a Rusia.
Como sucede comúnmente con los conflictos prolongados, la guerra de desgaste dejó atrás, desde hace tiempo, los blancos estrictamente militares como único objetivo. La capacidad ucraniana de realizar ataques en profundidad busca ahora dañar la economía rusa en sectores estratégicos y sembrar una sensación de dolor y temor entre su población. No es una simetría de capacidades, sino de vulnerabilidades: la parte que no puede derrotar militarmente a la otra puede intentar elevar el costo de continuar la guerra hasta modificar su cálculo.
Rusia: erosión y adaptación
Rusia no está derrotada. Decirlo sería confundir la existencia de un proceso erosivo con un desenlace que todavía no conocemos. Rusia ha demostrado una capacidad de adaptación considerable: la economía de guerra, la movilización industrial y la centralización política permiten absorber costos que, en otro sistema, generarían respuestas políticas más inmediatas.
La pregunta es cuánto puede durar esa adaptación y cuál será su costo. El crecimiento generado por el esfuerzo militar puede ocultar parte de la erosión: los indicadores inmediatos muestran actividad mientras la estructura profunda pierde capacidad de recuperación. Andrew S. Weiss, en la conversación publicada por el Fondo Carnegie para la Paz Internacional en agosto de 2026, advertía sobre la tendencia occidental a recurrir al determinismo económico cuando faltan otras herramientas: “No se puede suponer que (Vladimir) Putin abre por la mañana un periódico financiero y decide la guerra en función de los mercados”. El sistema ruso tiene oportunidades para redistribuir recursos internos, y eso debe tomarse en serio. Pero la capacidad de continuar una guerra no equivale a la capacidad de alcanzar los objetivos para los cuales se inició.
El problema de la información dentro de Rusia
Massicot señalaba que parte del problema para comprender la persistencia de la estrategia rusa radica en la información que llega hasta Putin: si un dirigente recibe la impresión de que sus fuerzas están a cuatro kilómetros de una ciudad fortificada cuando, en realidad, están a quince, las decisiones que adopta pueden ser radicalmente diferentes. La información falsa puede sostener una estrategia que los hechos ya no sostienen. El sistema puede estar experimentando erosión y la información puede mostrarla, pero, si el sistema de decisión no la reconoce, la erosión permanece latente y el actor puede seguir consumiendo recursos en una estrategia que ya no produce resultados.
Esta es la razón por la que el análisis de la erosión debe incorporar la inteligencia: no solo para conocer las posiciones enemigas, sino para conocer la distancia entre la realidad y la percepción de quienes toman las decisiones. Incluyamos también a la inteligencia humana, que se convierte en un factor fundamental para detectar, desde dentro, decisiones, tendencias y vulnerabilidades.
La vida útil de una guerra
Toda guerra tiene una fecha de caducidad. El problema es que no la conocemos. Puede continuar después de que sus objetivos originales hayan dejado de ser alcanzables, porque ningún dirigente encuentra políticamente posible reconocerlo o porque cada actor espera que algo cambie: en el campo de batalla, en Washington, en Europa; una crisis del adversario, un invierno duro, una fractura interna, una sucesión.
La guerra puede sobrevivir a la razón original que la hizo posible. Esta es la agonía. No es todavía la muerte. Es la prolongación de una vida que ya no tiene las mismas condiciones de existencia.
Carnegie: no hay final a la vista
La conversación de Carnegie de agosto de 2026, sostenida por Aaron David Miller con Massicot y Weiss, aporta una fotografía útil de esta agonía. Massicot, quien apenas regresaba de una visita a Ucrania, no veía en un horizonte de 6 meses ningún elemento capaz de resolver el problema central del campo de batalla: los rusos atacan todos los días y experimentan con asaltos mecanizados mayores, pero, en cuanto concentran fuerzas, estas son detectadas y neutralizadas.
Weiss describía, al mismo tiempo, un cambio importante: Rusia está fuera de balance como consecuencia de los ataques ucranianos contra su logística y contra su infraestructura energética e industrial. Putin ha creado, en palabras de Weiss, un problema estratégico para sí mismo: una Ucrania que continuará expandiéndose e innovando y frente a la cual Rusia tendrá que responder durante largo tiempo; un avispero para el que el Kremlin carece de solución porque la victoria total quedó fuera de la mesa.
Esta guerra no solo involucra a Kiev y Moscú; la libran, también, quienes la financian, quienes la arman y quienes la observan y aprenden de ella.
Lo que todo ello dibuja, coincidían ambos analistas, es una guerra más prolongada. No hay indicios de que Putin esté dispuesto a replegar sus ambiciones; es más probable que apueste a que su aparente, y tal vez sobrevalorada, cercanía con Donald Trump le permita presionar a Zelenski, o a que algo, en algún momento, incline la balanza a su favor. Massicot añadió un matiz importante: el sufrimiento de la guerra no se reparte por igual dentro de Rusia. En Crimea, la campaña de ataques de alcance intermedio ha comenzado a producir escasez real de alimentos, agua y electricidad para la población civil, mientras el aparato militar asegura primero sus propias necesidades. Ese dolor todavía no llega hasta Moscú, en buena medida porque la cadena de mando sigue reportando hacia arriba una versión de la guerra más favorable que la que ocurre en el terreno. El pueblo ruso, recordaba Weiss, no vota, y la estrategia del Kremlin ha consistido en mantenerlo atomizado políticamente y pasivo. No hay, hasta ahora, grietas visibles de movilización política amplia, y menos aún una fractura entre las élites.
La erosión no es el estancamiento mutuamente doloroso
La literatura sobre resolución de conflictos ha prestado considerable atención al momento en que los contendientes concluyen que continuar la guerra resulta más costoso que negociar. I. William Zartman llamó a esa situación estancamiento mutuamente doloroso (mutually hurting stalemate, MHS). El concepto no se refiere simplemente a una guerra costosa, sino a un estancamiento doloroso que las partes reconocen como tal y en el que existe una salida política aceptable. Es un punto de inflexión.
La teoría de la erosión, propongo, analiza otra cosa: el proceso que puede conducir hasta ese momento. La erosión estudia trayectorias; el MHS estudia decisiones. La erosión analiza transformaciones; el MHS estudia puntos de inflexión. La erosión observa lo que ocurre dentro de los actores antes de que estos reconozcan, si alguna vez lo hacen, que la continuación de la guerra ya no mejora su posición.
Por eso, la erosión no remplaza a Zartman; lo complementa. Una guerra puede ser extraordinariamente costosa y no producir un MHS. Las partes pueden estar erosionándose y, sin embargo, creer que el tiempo juega a su favor. Eso parece estar ocurriendo en Ucrania. Rusia puede calcular que el tiempo, su superioridad relativa de recursos o la fatiga de los apoyos occidentales terminarán mejorando su posición. Ucrania puede considerar que una negociación sin garantías de seguridad adecuadas implica un costo existencial superior al de continuar la resistencia. Ambos pueden estar sometidos a procesos erosivos significativos y, sin embargo, no converger hacia un estancamiento mutuamente reconocido como doloroso. La erosión no conduce inevitablemente a una negociación.
Rusia y Ucrania acusan los síntomas de una erosión que no ha llegado a ser causal de un desenlace precipitado. Los límites funcionales de esta guerra, aunque desgastados, no se recuperan con decretos, amenazas, discursos o golpes quirúrgicos. Nadie ganará la guerra. Alguien tendrá una mejor posición para negociar.
Esta guerra no solo involucra a Kiev y Moscú; la libran, también, quienes la financian, quienes la arman y quienes la observan y aprenden de ella. Esta guerra la libra también la opinión pública y las élites de ambos países, que empiezan a hacer sus propias cuentas.
¿Cómo termina algo que ya no puede ganarse? ¿Quiénes deciden, o intentan decidir, el desenlace? Eso lo trataremos de responder en una segunda parte.

25-09-26 7:00 CST n. 18 Victor Arriaga, editor * Después de haber negado inicialmente el acceso a los equipos de prensa de CNN, MS Now y Politico ayer por la mañana, la Casa Blanca tuvo que permitir su ingreso para cumplir con el fallo del juez Timothy Kelly de la Corte Federal del Distrito de Columbia que dejó temporalmente sin efecto el veto presidencial a esos tres medios. Sin embargo, a lo largo de la jornada, algunos de los reporteros tuvieron
25-09-26 7:00 CST n. 18

Victor Arriaga, editor



· Entre otras declaraciones, al darle la bienvenida a Xi a la Casa Blanca, Trump resaltó la relación de respeto mutuo que han desarrollado ambos líderes. Por su parte, Xi señaló que los intereses de China y Estados Unidos están estrechamente entrelazados por lo que la competencia entre ambos países debe ser “sana” dentro de límites establecidos.
· Posteriormente Trump dijo que la reunión bilateral en la Casa Blanca de más de 90 minutos fue un “gran encuentro,” sin dar muchos detalles del contenido de las conversaciones y sin hacer referencia a los temas contenciosos entre ambos países, entre ellos, derechos humanos, la guerra en Irán y Taiwán.
· Por su parte, Xi dijo más adelante que los dos líderes llegaron a acuerdos sobre varios temas después de un intercambio sincero y exhaustivo sin ofrecer mayores precisiones.
· En materia comercial, el día previo ambos partes extendieron hasta el 10 de enero una tregua con el propósito de negociar un acuerdo de mayor alcance.
· Trump rechazó cualquier mecanismo de control para la inteligencia artificial y minimizó sus riesgos, mientras que Xi sí los reconoció.
· Antes de comenzar la cena de estado en la Casa Blanca, a la que asistieron numerosos directivos de las grandes corporaciones estadounidenses de varios sectores, cada líder ofreció un brindis. Trump señaló que Estados Unidos y China deben continuar desarrollando una relación que promueva la estabilidad y la prosperidad. Por su parte, Xi dijo que China busca forjar con Estados Unidos vínculos definidos por la estabilidad estratégica e hizo un llamado para que ambas partes actúen como grandes potencias responsables.
· Como gesto de buena voluntad y símbolo de la amistad entre los dos países, Xi anunció que pronto llegarán dos pandas gigantes al zoológico de Atlanta, Georgia.
· En su cobertura, los medios resaltan por un lado, la cordialidad entre los líderes, la evasión de temas contenciosos y la falta de acuerdos concretos, y por otro, el afán de Trump por el lucimiento, la pompa y la fastuosidad de las actividades del programa a pesar de haber sostenido en múltiples ocasiones en el paso que China es una amenaza; al respecto, notas de AP, CBS News, NBC News, USA Today, NPR, NYT y Washington Post. En AP, lista de asistentes a la cena de estado.



Editora: Érika Ruiz Sandoval Año: 5 Núm.: 33| Semana del 17 al 23 de septiembre de 2026 Con la colaboración de: Andrés Herrera, Nicolás Ortuño Hidalgo, Imanol Espina Baeza, Edgar Olguín Moreno, Samuel Solorzano Llaven, Alberto Rodríguez de la Torre, Alicia Saraí Lizárraga Padilla, Silvana Bianchessi Stieglitz y Darío Guarneros Toxqui. Rusia: elecciones de la Duma ● Los hechos: entre el 18 y el 20 de septiembre, Rusia celebró elecciones legislativas federales. El pa

Editora: Érika Ruiz Sandoval Año: 5 Núm.: 33|
Semana del 17 al 23 de septiembre de 2026
Con la colaboración de: Andrés Herrera, Nicolás Ortuño Hidalgo, Imanol Espina Baeza, Edgar Olguín Moreno, Samuel Solorzano Llaven, Alberto Rodríguez de la Torre, Alicia Saraí Lizárraga Padilla, Silvana Bianchessi Stieglitz y Darío Guarneros Toxqui.

Rusia: elecciones de la Duma
● Los hechos: entre el 18 y el 20 de septiembre, Rusia celebró elecciones legislativas federales. El partido del presidente Vladimir Putin, Rusia Unida, arrasó con el 57 % de los votos, lo que le aseguró 355 escaños de 450. Putin dijo que los resultados mostraban el apoyo social a su guerra contra Ucrania. No obstante, dos encuestas realizadas entre votantes en el extranjero situaron a Nueva Gente como primera fuerza, con alrededor del 45 % de los votos, en claro contraste con los resultados oficiales dentro de Rusia.
● Controversia con Ucrania: Rusia incluyó en las elecciones a las zonas ocupadas en Ucrania como Donetsk, Jersón y Zaporiyia. En respuesta, Kyiv instó a la comunidad internacional a rechazarlas. Australia, Canadá, Noruega, Nueva Zelandia, el Reino Unido y la UE condenaron los comicios en estas zonas como contrarios al Derecho Internacional.
Lo último sobre la guerra entre Rusia y Ucrania
● Los últimos ataques: entre el 17 y el 23 de septiembre, drones ucranianos abatieron a un general ruso recientemente condecorado como héroe de guerra. La región Koriantynivka continúa bajo asedio de ambos bandos. Asimismo, diversos bombardeos en Jersón y Odesa provocaron diversos desplazamientos en la región oriental de Ucrania.
● Escalada general en Europa: el 20 de septiembre, los servicios de inteligencia europeos plantearon la posibilidad de una prueba rusa inminente contra la OTAN. Anteriormente, el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, declaró ante su Parlamento que las evaluaciones de inteligencia sugerían que Rusia podría lanzar un ataque en los próximos meses. Los incidentes con terceros países aumentaron: el 16 de septiembre, Rusia lanzó bengalas contra un helicóptero danés para “evitar provocaciones” y el 20 de septiembre, Luxemburgo reforzó la vigilancia de su espacio aéreo tras la suspensión de vuelos en el aeropuerto por el avistamiento de drones. Por otro lado, el 21 de septiembre, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, denunció que Rusia intenta expandir la guerra para presionar militarmente a Kyiv, además de fomentar una oleada migratoria hacia Europa.
● Ucrania en la Asamblea General de la ONU: el 22 de septiembre, Volodymyr Zelensky discutió con Donald Trump un posible alto al fuego entre Rusia y Ucrania sobre objetivos energéticos y reiteró su disposición para celebrar una reunión trilateral con Putin. También habló con Ursula von der Leyen sobre nuevas vías de financiamiento para Kyiv, aunque la UE condicionó la concesión de nuevas ayudas a avances en reformas para fortalecer el Estado de derecho y combatir la corrupción. El 23 de septiembre, el Consejo de Seguridad de la ONU celebró un debate sobre Ucrania, centrado en la escalada de los ataques, sus efectos sobre la población civil y los esfuerzos diplomáticos que impulsa EE. UU.

Suiza: busca un enfoque de seguridad integral ante la amenaza de Rusia
● El 18 de septiembre, Suiza aprobó su Estrategia de Política de Seguridad 2026 ante la guerra en Ucrania y el aumento de las amenazas híbridas. El plan establece tres prioridades: reforzar la resiliencia, mejorar la protección y capacidad de respuesta, y fortalecer la defensa. Ordenó su puesta en marcha inmediata.
Hungría: amplió una fábrica de drones civiles para impulsar la producción europea
● El 17 de septiembre, la empresa ABZ Innovation inauguró una extensión que elevará su producción a 3,500 drones anuales en doble turno. La expansión, financiada por inversores de EE. UU. y Alemania, busca reducir la dependencia de la manufactura china.
Ucrania: su Parlamento ratificó la adhesión del país al Fondo Europeo de Defensa
● El 16 de septiembre, 312 diputados votaron a favor de integrar a las empresas de defensa ucranianas en proyectos conjuntos con la UE, tras el acuerdo firmado en Kyiv el 13 de julio. La Rada también aprobó el ingreso del país al Programa Europeo de la Industria de Defensa.
Comisión Europea: detalló su propuesta de una nueva arquitectura de seguridad europea
● El 17 de septiembre, Ursula von der Leyen anunció el Instrumento Europeo para Capacitadores Estratégicos, que financiará satélites, transporte aéreo y reabastecimiento, ante el repliegue militar de EE. UU. El comisario Andrius Kubilius había advertido en junio que reemplazar los activos militares estadounidenses costaría 500,000 millones de euros.

Europa: esfuerzos para contener el precio del diésel
● El 17 de septiembre, Francia ordenó una movilización para asegurar el suministro e Italia eliminó el impuesto de circulación para los autos. El Brent superó los 113 dólares tras el cierre parcial de la ruta que evita el estrecho de Ormuz.
Comisión Europea: bancos y gobiernos presionaron para dividir el plan que busca competir con la desregulación bancaria de EE. UU.
● El 23 de septiembre, Alemania propuso avanzar primero con las reformas de simplificación y dejar para después temas más complejos como el seguro de depósitos. Los bancos europeos, que temen quedar en desventaja frente a Wall Street, estuvieron de acuerdo.
Francia: convocó al G-7 para liberar reservas de petróleo ante la escasez global
● El 18 de septiembre, Emmanuel Macron propuso coordinar exportaciones y capacidad de producción entre los países del G-7. Sería la segunda inyección de crudo en seis meses, tras la liberación de 400 millones de barriles en marzo.
Eurogrupo: promovió la Unión Bancaria para alcanzar la inversión necesaria para Europa
● El 17 de septiembre, el presidente del Eurogrupo, Kyriakos Pierrakakis, señaló que solo el 16 % de los préstamos corporativos de la eurozona cruzan las fronteras de los miembros. Para sostenerlo, citó al expresidente del BCE Mario Draghi, que calculó una necesidad de 800,000 millones de euros anuales en inversión.

Unión Europea: tercer diálogo sobre Seguridad y Defensa en Kyiv
● El 23 de septiembre, la UE y Ucrania celebraron el tercer diálogo sobre Seguridad y Defensa en Kyiv. La UE reafirmó su solidaridad con Ucrania y su pueblo ante los ataques de Rusia contra civiles, ciudades ucranianas e infraestructura.
Consejo Europeo: declaraciones sobre el Plan de Paz para Gaza
● El 23 de septiembre, António Costa reiteró que los pueblos israelí y palestino deben adoptar la solución de dos Estados para recuperar la legitimidad y confianza internacional. Igualmente, reiteró que la UE apoya esa solución.
Consejo Europeo: participación del presidente en la Asamblea General de la ONU
● El 18 de septiembre, António Costa viajó a Nueva York para representar a la UE en la 81ª Semana de Alto Nivel de las Naciones Unidas, del 20 al 24 de septiembre.
Comisión Europea: busca desbloquear 4,200 millones de euros del programa de cohesión para Hungría
● El 22 de septiembre, la Comisión propuso al Consejo levantar las medidas adoptadas en 2022 contra Hungría en virtud del Reglamento de Condicionalidad. Opina que Hungría subsanó las infracciones al Estado de derecho que afectan al presupuesto de la UE.
Comisión Europea: lanzó el Pacto Europeo de Inversiones Institucionales
● El 21 de septiembre, la Comisión y el Grupo del Banco Europeo de Inversiones presentaron el acuerdo en la Cumbre de Equidad de TechEU. Tiene por objetivo generar nuevos marcos voluntarios diseñados para canalizar más capital institucional en el largo plazo hacia el ecosistema europeo de tecnología y crecimiento empresarial.

Europa Occidental
Alemania: la AfD y Die Linke ganaron en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín
● El 20 de septiembre, la AfD ganó las elecciones regionales en Mecklemburgo-Pomerania Occidental con el 37 % de los votos, seguida del Partido Socialdemócrata, con el 35 %. En Berlín, Die Linke (la izquierda) alcanzó el 24 %, seguida por la CDU con 20 %. Los resultados permiten posibles gobiernos de izquierda en ambas regiones y representan un revés para la CDU de Friedrich Merz, quien reafirmó que permanecerá como canciller.
Alemania: filtraciones sugieren que el gobierno busca ocultar información militar a la AfD
● El 22 de septiembre, supuestamente fuentes del gobierno federal de Alemania declararon al New York Times que estudian restringir el acceso de un gobierno regional de la AfD en Sajonia-Anhalt a información militar clasificada. La medida incluye un plan que contiene la respuesta de Berlín ante un posible ataque militar. Las autoridades temen que esta información sensible pueda llegar a Rusia debido a su cercanía con el partido.
Francia: visita de Emmanuel Macron al archipiélago de San Pedro y Miquelón
● El 20 de septiembre, Francia y Canadá calificaron el acercamiento entre Bruselas y Ottawa como una protección frente a las amenazas recientes a la soberanía de cada país. Recordaron que, ante las amenazas de EE. UU., Canadá y la UE pueden construir una alianza sólida, más allá de consideraciones políticas.
Europa del Norte
Finlandia: realizó ejercicios militares para reforzar su seguridad marítima
● El 17 de septiembre, Helsinki realizó ejercicios militares y policiales en el golfo del país para practicar ante posibles actos de sabotaje. El operativo responde a los recientes incidentes en el mar Báltico que afectaron cables eléctricos y gasoductos.
Lituania: anunció que cuenta con un plan de evacuación en caso de conflicto con Rusia
● El 21 de septiembre, el primer ministro de Lituania, Mindaugas Sinkevičius, afirmó que Vilna está preparada para responder ante una posible agresión rusa y cuenta con planes de evacuación para distintos escenarios. Además, la OTAN mantiene efectivos en el país y Alemania planea desplegar permanentemente una brigada de 5,000 soldados.
Lituania: instó a la UE a no retirar las sanciones contra Belarús
● El 21 de septiembre, Vilna pidió a la UE mantener las sanciones contra Belarús al considerar que el gobierno de Aleksandr Lukashenko reprime a opositores y apoya a Rusia en contra de Ucrania. La posición de Lituania contrasta con la de EE. UU., que negoció la liberación de presos políticos a cambio de levantar algunas sanciones.
Europa del Sur
España: lo último sobre la crisis migratoria en Ceuta
● Hechos: el 18 de septiembre, la Policía antidisturbios y el Ejército de España iniciaron una operación para desalojar a migrantes de las playas de Ceuta y trasladarlos a alojamientos temporales. El mismo día, el Real Instituto Elcano concluyó que un “fallo funcional” del Sistema de Seguridad Nacional impidió anticipar la entrada masiva de migrantes. Las alertas de la Policía y la Guardia Civil no se tradujeron en medidas preventivas.
● Declaraciones: el 18 de septiembre, el comisario europeo de Migración, Magnus Brunner, advirtió que las imágenes de la crisis migratoria en Ceuta están impulsando a la ultraderecha europea, pese a la caída de las llegadas irregulares al continente. El 22 de septiembre, el líder del Partido Popular Europeo, Manfred Weber, amenazó a Marruecos con consecuencias comerciales y de cooperación si no se estabiliza la frontera con Ceuta.
Italia: la primera ministra visitó Noruega
● El 17 de septiembre, Giorgia Meloni se reunió con su homólogo noruego, Jonas Gahr Støre, para reforzar la cooperación bilateral en energía, minerales críticos y defensa. Es la primera visita oficial de un líder italiano al país en casi quince años.
Europa del Este
Eslovaquia: acusó a Occidente de buscar un conflicto con Rusia
● El 19 de septiembre, el primer ministro Robert Fico afirmó que los políticos occidentales buscan provocar un conflicto entre Rusia y la OTAN, tras el fracaso, según él, de no poder derrotar a Moscú en Ucrania. Fico advirtió que Europa está cada vez más cerca de una guerra a gran escala y reiteró que Eslovaquia no enviará tropas en caso de conflicto.
Rumania: el presidente nominó a su candidato para primer ministro
● El 17 de septiembre, Nicușor Dan nominó al eurodiputado liberal Siegfried Mureșan para el cargo, pese a no contar con una mayoría parlamentaria definida. Mureșan tendrá diez días para formar gobierno y solicitar un voto de confianza; los dos candidatos anteriores no lograron reunir los apoyos necesarios.

Estados candidatos a la UE
Albania: arresto y destitución de la jefa del Servicio de Inteligencia
● El 22 de septiembre, un tribunal en Albania suspendió a la jefa de Inteligencia, Vlora Hyseni, y ordenó su arresto domiciliario por presuntamente difundir información clasificada. El primer ministro, Edi Rama, declaró que destituyó a Hyseni de sus funciones y consultará con el presidente el nombramiento de una nueva persona.
Moldova: buscó anticiparse a una posible escasez energética durante el invierno
● El 22 de septiembre, el Parlamento de Moldova aprobó un estado de emergencia de sesenta días en energía y suministro de agua. Chisináu teme interrupciones en el suministro eléctrico procedente de Ucrania por los ataques de Rusia. La oposición prorrusa rechazó la medida por considerar que podría reducir la rendición de cuentas del Ejecutivo.
Estados euroasiáticos
Azerbaiyán: negó coaccionar a Francia para levantar las sanciones contra un magnate ruso
● El 15 de septiembre, Reuters informó que Francia estaría presionando en la UE para levantar las sanciones contra el magnate Alisher Usmanov, supuestamente por la presión de Azerbaiyán. No obstante, el 18 de septiembre, Bakú respondió al medio que apoya el levantamiento de sanciones, pero negó cualquier intento de influir en otros países.
Microestados
Santa Sede: primera visita oficial del Papa a Francia en casi veinte años
● Del 25 al 28 de septiembre, el papa León XIV realizará una visita a Francia. Se espera que discuta cuestiones como la IA, la paz y la seguridad europea. Asimismo, el pontífice se reunirá con víctimas de abuso sexual por parte de sacerdotes o trabajadores de instituciones eclesiásticas, con la esperanza de reforzar la relación con la Iglesia.
Otros
Reino Unido: busca consolidar un mayor acercamiento con la UE
● El 22 de septiembre, el primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, declaró que abogará por que Londres sea considerado socio de confianza en el plan Made in Europe de Bruselas. Además, no descartó que el Partido Laborista pueda incluir en su próximo programa electoral el compromiso de volver a incorporarse a la UE.

EE. UU.: acordó con Dinamarca y Groenlandia ampliar su presencia militar en la isla
● El 22 de septiembre, las partes informaron que EE. UU. instalará en Groenlandia un sistema de defensa antimisiles y dos nuevas bases militares. Donald Trump renunció a su exigencia de anexarse el territorio, aunque afirmó que ahora controla la seguridad de la isla.
Francia: el presidente denunció la diplomacia de Trump en Gaza
● El 22 de septiembre, Emmanuel Macron señaló en una sesión de la Asamblea General de la ONU que la paz proclamada por Washington no reabrió un solo corredor humanitario en Gaza. Washington respondió que Trump terminó la guerra y liberó a los rehenes con vida.
EE. UU.: Trump busca un acuerdo para la compra de fertilizante a Belarús
● El 22 de septiembre, el mandatario publicó en su cuenta de Truth Social que el precio sería sustancialmente menor que el de Canadá. Ottawa actualmente provee el 79 % de la potasa que importa EE. UU., frente a apenas el 4 % de Belarús.

Rusia: Putin planea asistir a la Cumbre de APEC de Xi, pero evitar la del G-20 con Trump
● El 21 de septiembre, el mandatario ruso confirmó su participación en Shenzhén en noviembre, su primera vez desde 2017. Los analistas consideran que crece la posibilidad de una reunión trilateral con Xi y Trump en este marco.

Parlamento Europeo: condenó las violaciones sistemáticas de derechos humanos en Cuba
● El 17 de septiembre, el pleno del Parlamento Europeo solicitó suspender el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación con Cuba y sancionar a los altos funcionarios del gobierno. Citó la represión política que sufren los opositores. La resolución, aunque no es vinculante, obtuvo 374 votos a favor frente a 198 en contra y dos abstenciones.
España: será sede de la Cumbre Iberoamericana
● Entre el 4 y el 5 de noviembre se celebrará la Cumbre Iberoamericana en Madrid. España espera la presencia de la presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, cuya participación requeriría una autorización especial de la UE por las sanciones vigentes en su contra. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, no ha confirmado su asistencia al encuentro.

Austria: un activista lanzó una campaña que busca reforzar los vínculos con México
● El 21 de septiembre, el activista Gunther Fehlinger-Jahn, que pretende la Presidencia austriaca en 2028, propuso una estrategia de acercamiento con México que incluye la devolución del penacho de Moctezuma. En general, impulsa la creación de un bloque europeo ampliado, al que llama EU 50, en el que buscaría la adhesión de México.
Noruega, Qatar y Suiza: reunión de alto nivel en Nueva York
● El 21 de septiembre, representantes de México, Noruega, Qatar y Suiza se reunieron en el marco del actual período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas para impulsar la diplomacia preventiva, la mediación y la solución pacífica de controversias. Decidieron mantener reuniones periódicas para discutir temas de paz y seguridad.

Alemania: ¿qué consecuencias puede generar la crisis política de Friedrich Merz?
● En la BBC, Katya Adler señala que la crisis política de Merz está debilitando la estabilidad que caracteriza a Alemania y puede afectar también a Europa. Si Berlín solo se concentra en los fracasos del gobierno, sus problemas internos y el crecimiento de la AfD, podría dificultar la respuesta europea ante los desafíos de seguridad, migración y economía.
España: ¿debe preocuparse por las alianzas diplomáticas de Marruecos?
● En elDiario.es, Jesús Núñez sostiene que la alianza entre Marruecos, Israel y EE. UU. debe inquietar a España porque reduce la brecha militar que tiene con Rabat. Marruecos cuenta con el respaldo de Washington para ejercer su soberanía sobre el Sáhara Occidental y la cooperación con Israel le permite adquirir drones, artillería y satélites.
OTAN: ¿está suficientemente preparada para una guerra?
● En Reuters, Daniel Flynn, Max Hunder y Olena Harmash advierten que la guerra en Ucrania muestra que la OTAN no se adapta con rapidez a las nuevas formas de combate. Mientras que Kyiv innova en el uso de drones, la OTAN tarda años en desarrollar y adquirir armamento, además de basar algunas de sus tácticas en modelos de guerras anteriores.
24-09-26 7:00 CST n. 17 Víctor Arriaga, editor * En atención a la demanda que presentaron CNN, MS Now y Politico, los tres medios vetados por Donald Trump, Timothy Kelly, juez de la Corte Federal del Distrito de Columbia, escuchó ayer por la tarde sus argumentos y los del Departamento de Justicia. Al iniciar la audiencia, Kelly señaló que en su opinión, no se había seguido el debido proceso en el caso y se comprometió a emitir un fallo a la brevedad
24-09-26 7:00 CST n. 17

Víctor Arriaga, editor





