/ Históricamente, México ha defendido la existencia de un sistema internacional basado en reglas e instituciones que garanticen paz, seguridad y desarrollo en el mundo. Por ello, no es sorpresa que, mientras la Organización de las Naciones Unidas atraviesa su proceso de reformas más profundo desde su fundación, México esté en la batalla por el futuro de la organización.
/ Durante años, México discutió la desigualdad digital desde el acceso: quién tenía internet y quién no. Hoy esa discusión se ha quedado corta. La nueva desigualdad ya no está únicamente en la conexión, sino en la capacidad de comprender, cuestionar y reflexionar la información que consumimos todos los días.
Porque actualmente el problema no es que la gente no tenga información. El problema es que gran parte de la sociedad ya no sabe qué hacer con ella.
Vivimos hiperconectados, pero cada vez somos menos autocríticos.
El internet y las redes sociales dejaron de ser solo espacios de entretenimiento; hoy moldean percepciones y emociones sin que lo notemos. Muchas veces creemos que las decisiones son completamente nuestras, cuando en realidad fueron empujadas por tendencias, campañas digitales o contenidos diseñados específicamente para captar atención y generar reacción. Nos acostumbramos a consumir contenido rápido, titulares amarillistas y opiniones empaquetadas en videos de 30 segundos.
Y eso es grave.
En México, millones de personas toman decisiones basadas en desinformación, contenido manipulado o narrativas simplificadas. Desde qué comprar hasta por quién votar. El algoritmo ya no solo recomienda música o series; también influye en nuestra visión del mundo. Podemos decir que nos están diciendo qué pensar y que decidir.
La falta de pensamiento crítico está convirtiéndose en una crisis silenciosa. Según el INEGI, más del 90% de los usuarios de internet en México utilizan redes sociales, pero diversos estudios muestran que la capacidad de verificar información o identificar noticias falsas sigue siendo baja, especialmente entre jóvenes expuestos a sobreinformación constante.
La consecuencia es evidente: personas que leen únicamente encabezados, comparten información sin verificar y construyen opiniones desde la emoción inmediata, no desde la reflexión.
Durante años se creyó que ampliar la cobertura digital resolvería la desigualdad de acceso. Pero hoy vemos que dos personas pueden tener el mismo acceso a internet y vivir realidades completamente distintas: una utiliza la tecnología para aprender, investigar y cuestionar; otra queda atrapada en un consumo pasivo de información superficial.
Ahí nace la brecha cognitiva.
Y la inteligencia artificial está acelerando aún más este fenómeno. Herramientas como ChatGPT pueden potenciar el aprendizaje, pero también pueden profundizar la dependencia intelectual si se usan sin criterio. Muchos estudiantes ya no investigan ni analizan; simplemente piden respuestas inmediatas.
Estamos formando generaciones acostumbradas a obtener resultados rápidos, pero no necesariamente a pensar.
En una sociedad saturada de estímulos, detenerse a reflexionar parece ir contra la lógica del mundo digital. Los algoritmos premian la velocidad, la polarización y el impacto emocional. Pensar críticamente requiere exactamente lo contrario: tiempo, duda y análisis.
Por eso la nueva desigualdad será mucho más peligrosa que la falta de acceso a internet. Porque una sociedad que pierde la capacidad de cuestionar también pierde la capacidad de decidir libremente.
Y cuando dejamos de reflexionar, alguien más empieza a pensar y decidir por nosotros.
/ Hace unos días se dio a conocer el informe del Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Gutérres, sobre los avances registrados en el proceso de reforma conocido como Iniciativa UN80 iniciado en marzo de 2025, siguiendo el camino trazado por la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y el Pacto para el Futuro. Las reuniones periódicas de negociación entre los 193 Estados miembros sobre las medidas que deberán adoptarse para reformar a la ONU son una evidencia de la voluntad política de la gran mayoría para apoyar al multilateralismo y al funcionamiento de la organización basado en sus tres pilares principales: paz y seguridad internacional, cooperación internacional para el desarrollo y derechos humanos.
Las dificultades derivadas de las tensiones geopolíticas entre los principales actores en el ámbito internacional, la reducción de los recursos presupuestales para la ejecución de los mandatos otorgados a la ONU y las decisiones unilaterales que afectan el cumplimiento de las normas del Derecho Internacional son elementos que han contribuido, entre otros, a un incremento de las necesidades de financiamiento para atender las urgentes peticiones de asistencia humanitaria a poblaciones afectadas por situaciones de conflicto, y a la búsqueda de soluciones alternas para hacer frente a la disminución del 23% en asistencia internacional registrada entre 2024 y 2025.
No obstante lo anterior, en el citado informe se presentan los avances en lo que se conoce como “flujos de trabajo” que abarcan tres rubros principales de cuestiones por atender: en primer lugar, las acciones tomadas por el Secretario General para reducir y eliminar la fragmentación y duplicación de funciones, procesos y actividades, con un mejor uso de los recursos humanos y financieros disponibles. Resalta la reducción del 21% del personal de la ONU en el presupuesto adoptado para 2026. El objetivo es contar con un sistema más coherente, más útil y mejor preparado para cumplir con los mandatos aprobados por la membresía.
En segundo lugar se encuentran los cuatro mil mandatos activos, derivados de resoluciones y decisiones adoptadas por la Asamblea General, el Consejo de Seguridad o el Consejo Económico y Social, entre otros órganos principales, de un total de aproximadamente cuarenta mil adoptadas desde 1945, según datos del informe citado.
Para avanzar en este rubro, se tiene presente lo acordado en la Asamblea General, el 31 de marzo pasado, con la resolución A/RES/80/251 (adoptada con 168 votos a favor, incluido México; ninguna abstención; y 4 votos en contra de Belarús, Corea del Norte, Nicaragua y Rusia) que incluye un examen de los mandatos nuevos y renovados respecto a su duración y financiamiento. Además, se pide el apoyo del Secretariado de Naciones Unidas para la realización de exámenes colectivos de la aplicación de los mandatos, así como mejorar las funciones del Registro de Mandatos para facilitar la adopción de decisiones durante el ciclo de vida de los mismos. En este orden de ideas, es crucial la labor del Grupo de Trabajo Ad Hoc (abierto a toda la membresía) sobre el Examen de la Aplicación de los Mandatos cuyas funciones concluirán el 30 de abril de 2027.
Por último, en el tercer rubro se abordan los cambios estructurales para hacer un uso más eficiente de los recursos presupuestales asignados a labores de asistencia humanitaria. El informe del Secretario General menciona que se han iniciado nuevas acciones de coordinación y concentración de esfuerzos en cinco áreas afectadas por situaciones de conflicto: Afganistán, Haití, los territorios ocupados de Palestina, Somalia y Sudán. Se espera la eliminación de duplicaciones, un mejor uso de las cadenas de suministro para atender a las poblaciones afectadas, aumentar la coordinación y eficiencia entre las diferentes agencias del sistema de Naciones Unidas, así como reducir la fragmentación en el uso de bases de datos.
Quedan temas importantes por discutir entre los Estados miembros tales como el funcionamiento de las operaciones de mantenimiento de la paz, la fusión de órganos, agencias o programas con temas en común (igualdad de género, derechos de la mujer, niñas y jóvenes, entre otros), las funciones de los Coordinadores Residentes de la ONU en diversos países, así como las plataformas digitales para tener acceso a las bases de datos del sistema de agencias de Naciones Unidas. Estas negociaciones continuarán durante el presente año y se espera que antes del inicio de funciones del nuevo/a Secretario/a General de la ONU se vuelva a informar a los Estados miembros sobre los avances en este proceso de reforma tan necesario para el fortalecimiento del sistema multilateral.
/ Del Grupo México en el Mundo, analiza la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, el declive de la hegemonía estadounidense bajo Trump y el severo impacto económico global.
/ Dicen que la estupidez no tiene límites geográficos, políticos, ideológicos, raciales, de género o de clase social o económica. Tiene ciertamente un carácter igualitario.Pero sus manifestaciones son reflejo también de que el mundo no ha avanzado tanto como creíamos o deseábamos creer.Las señales están ahí, en la ignorancia y la intolerancia.
/ Analiza la compleja relación bilateral entre México y Estados Unidos, particularmente en materia comercial, de seguridad y migración. Destacó que la alta dependencia económica de México respecto a Estados Unidos lo coloca en una posición de vulnerabilidad, y señaló que la nueva etapa de gobierno de Donald Trump ha reconfigurado las prioridades estadounidenses, otorgando mayor peso a los temas de seguridad que a los comerciales.
El día de ayer, como cada 23 de junio, las Naciones Unidas conmemoran el Día de la Administración Pública para reconocer el papel de las instituciones en la construcción de sociedades más justas, inclusivas y sostenibles.