México-Unión Europea: Del unilateralismo al transatlantiquismo
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Aribel Contreras
/ En el año 2000 arrancó el Acuerdo de Asociación Económica, Coordinación Política y Cooperación (Acuerdo Global: AG) entre México y la Unión Europea (UE). El pilar comercial se separó y se conoce como TLCUEM pero al final la relación bilateral es integral. Sin embargo, las disciplinas comerciales se diversificaban, el mundo cambiaba y le geopolítica se reconfiguraba, por lo que era vital apostar por una modernización integral. Entre obstáculos comerciales y frenos políticos la modernización estuvo estancada pero el AG continuaba operando.
/ Hace unos días se dio a conocer el informe del Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Gutérres, sobre los avances registrados en el proceso de reforma conocido como Iniciativa UN80 iniciado en marzo de 2025, siguiendo el camino trazado por la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y el Pacto para el Futuro. Las reuniones periódicas de negociación entre los 193 Estados miembros sobre las medidas que deberán adoptarse para reformar a la ONU son una evidencia de la voluntad política de la gran mayoría para apoyar al multilateralismo y al funcionamiento de la organización basado en sus tres pilares principales: paz y seguridad internacional, cooperación internacional para el desarrollo y derechos humanos.
Las dificultades derivadas de las tensiones geopolíticas entre los principales actores en el ámbito internacional, la reducción de los recursos presupuestales para la ejecución de los mandatos otorgados a la ONU y las decisiones unilaterales que afectan el cumplimiento de las normas del Derecho Internacional son elementos que han contribuido, entre otros, a un incremento de las necesidades de financiamiento para atender las urgentes peticiones de asistencia humanitaria a poblaciones afectadas por situaciones de conflicto, y a la búsqueda de soluciones alternas para hacer frente a la disminución del 23% en asistencia internacional registrada entre 2024 y 2025.
No obstante lo anterior, en el citado informe se presentan los avances en lo que se conoce como “flujos de trabajo” que abarcan tres rubros principales de cuestiones por atender: en primer lugar, las acciones tomadas por el Secretario General para reducir y eliminar la fragmentación y duplicación de funciones, procesos y actividades, con un mejor uso de los recursos humanos y financieros disponibles. Resalta la reducción del 21% del personal de la ONU en el presupuesto adoptado para 2026. El objetivo es contar con un sistema más coherente, más útil y mejor preparado para cumplir con los mandatos aprobados por la membresía.
En segundo lugar se encuentran los cuatro mil mandatos activos, derivados de resoluciones y decisiones adoptadas por la Asamblea General, el Consejo de Seguridad o el Consejo Económico y Social, entre otros órganos principales, de un total de aproximadamente cuarenta mil adoptadas desde 1945, según datos del informe citado.
Para avanzar en este rubro, se tiene presente lo acordado en la Asamblea General, el 31 de marzo pasado, con la resolución A/RES/80/251 (adoptada con 168 votos a favor, incluido México; ninguna abstención; y 4 votos en contra de Belarús, Corea del Norte, Nicaragua y Rusia) que incluye un examen de los mandatos nuevos y renovados respecto a su duración y financiamiento. Además, se pide el apoyo del Secretariado de Naciones Unidas para la realización de exámenes colectivos de la aplicación de los mandatos, así como mejorar las funciones del Registro de Mandatos para facilitar la adopción de decisiones durante el ciclo de vida de los mismos. En este orden de ideas, es crucial la labor del Grupo de Trabajo Ad Hoc (abierto a toda la membresía) sobre el Examen de la Aplicación de los Mandatos cuyas funciones concluirán el 30 de abril de 2027.
Por último, en el tercer rubro se abordan los cambios estructurales para hacer un uso más eficiente de los recursos presupuestales asignados a labores de asistencia humanitaria. El informe del Secretario General menciona que se han iniciado nuevas acciones de coordinación y concentración de esfuerzos en cinco áreas afectadas por situaciones de conflicto: Afganistán, Haití, los territorios ocupados de Palestina, Somalia y Sudán. Se espera la eliminación de duplicaciones, un mejor uso de las cadenas de suministro para atender a las poblaciones afectadas, aumentar la coordinación y eficiencia entre las diferentes agencias del sistema de Naciones Unidas, así como reducir la fragmentación en el uso de bases de datos.
Quedan temas importantes por discutir entre los Estados miembros tales como el funcionamiento de las operaciones de mantenimiento de la paz, la fusión de órganos, agencias o programas con temas en común (igualdad de género, derechos de la mujer, niñas y jóvenes, entre otros), las funciones de los Coordinadores Residentes de la ONU en diversos países, así como las plataformas digitales para tener acceso a las bases de datos del sistema de agencias de Naciones Unidas. Estas negociaciones continuarán durante el presente año y se espera que antes del inicio de funciones del nuevo/a Secretario/a General de la ONU se vuelva a informar a los Estados miembros sobre los avances en este proceso de reforma tan necesario para el fortalecimiento del sistema multilateral.
De creer los considerandos de la carta que el expresidente Andrés Manuel López Obrador publicó el miércoles en apoyo de la presidenta Claudia Sheinbaum, el Donald Trump que hoy encabeza los Estados Unidos es distinto al que los dirigió entre 2016 y 2020, y con el que el exmandatario alega haber tenido una relación amistosa, respetuosa, fructífera.
Ciudad de México, marzo 11, 2026. En el marco de su 25° aniversario, el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI) celebró el primero de sus eventos conmemorativos con un conversatorio con excancilleres, un espacio de diálogo y reflexión sobre los retos y oportunidades de la política exterior mexicana en un orden cambiante.
El encuentro contó con la participación de las y los excancilleres: Bernardo Sepúlveda, José Ángel Gurría, Jorge Castañeda, Patricia Espinosa (en línea) y Claudia Ruiz-Massieu, y fue moderado por Héctor Cárdenas, presidente de COMEXI.
Durante el evento, las y los ponentes compartieron sus experiencias al frente de la política exterior mexicana y reflexionaron sobre la vigencia de los principios constitucionales que históricamente han guiado la política exterior de México. En este sentido, destacaron que el ejercicio de la diplomacia implica equilibrar principios e intereses, así como interpretarlos de manera dinámica frente a los cambios del entorno internacional.
Las y los participantes también enfatizaron la relevancia de que México mantenga una presencia activa en el ámbito multilateral, participando en cumbres internacionales y fortaleciendo su interlocución con otros países, especialmente en un contexto internacional caracterizado por la incertidumbre y por un sistema internacional en transformación.
Asimismo, señalaron que México cuenta con oportunidades para impulsar una política exterior más activa, revitalizar su participación en foros y consolidar alianzas estratégicas —como con la Unión Europea— que permitan ampliar su margen de acción internacional.
Dentro de las prioridades inmediatas se destacó la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), así como la necesidad de garantizar certeza jurídica para la inversión extranjera. También se subrayó la importancia de fortalecer la relación con Norteamérica, y particularmente con Estados Unidos, mediante una estrategia más proactiva —y no meramente reactiva—, además de impulsar la diversificación no solo en el ámbito comercial, sino también a través de la reapertura del diálogo en temas estratégicos.
Finalmente, las y los excancilleres compartieron sus principales aportaciones a la diplomacia mexicana, así como reflexiones sobre lo que les hubiera gustado impulsar y lo que, en retrospectiva, pudo haberse hecho mejor. Entre aspiraciones, memorias y testimonios destacaron temas como la diversificación del comercio exterior, la recuperación de espacios de influencia en distintas regiones, la organización de cumbres internacionales y el fortalecimiento del Servicio Exterior Mexicano, entre otros.
Para más información escribe a: comunicacion@consejomexicano.org
/ Quizá una de las consecuencias más directas, pero menos pensadas del libro Ni Venganza Ni Perdón de Julio Scherer es que pareció confirmar mucho de lo que se decía ya dentro y fuera del país acerca del gobierno fundador de la llamada Cuarta Transformación.
Los señalamientos sobre problemas de legalidad están ahí, significados menos por las que hubieran sido quizá debatibles, pero justificables decisiones de corregir abusos previos que por el deseo de imponer determinaciones basadas más en el deseo personal, en el "yo creo" o en la simpatìa ideológica que en capacidades.
El Año de la Serpiente,1 próximo a finalizar el 16 de febrero del año en curso, concluirá con un sabor agridulce para el derecho internacional que fue vulnerado —una vez más— por quien prometió defender y hacer valer la Carta de las Naciones Unidas en virtud de su conveniencia y sus intereses. La madrugada del 3 de enero, el gobierno de Estados Unidos, liderado por el presidente Donald Trump, decidió de forma unilateral llevar a cabo una intervención militar en la capital de la República Bolivariana de Venezuela con el objetivo de capturar al ciudadano presidente Nicolás Maduro Moros, considerado el líder del supuesto Cártel de los Soles, organización de una red de narcotráfico, y a su esposa, Cilia Flores. La intervención tomó por sorpresa a la comunidad internacional, que condenó categóricamente la acción, pero ningún Estado le hizo frente de forma directa al invasor.
El Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI) y la Unidad de Estudio y Reflexión sobre China, presentan el análisis: “El papel de China en materia de comercio e inversiones con los países de América del Norte".
El documento analiza cómo China se ha convertido en un actor central en la economía global y su presencia impacta directamente en América del Norte. Mientras Estados Unidos de América y Canadá endurecen regulaciones frente a capital chino en sectores estratégicos, México enfrenta señales contradictorias: recibe inversiones en manufactura, electrónica y automotriz, pero también impone aranceles y frena proyectos por presiones de Washington.
El análisis ofrece un diagnóstico, escenarios posibles y recomendaciones clave, enfatizando que México debe construir una narrativa estratégica que combine la estabilidad del T-MEC con la innovación y el financiamiento ofrecidos por China. Solo un enfoque pragmático, claro y coherente permitirá reducir vulnerabilidades, fortalecer cadenas de valor y proyectar a México como socio confiable y competitivo en la economía global.