Fernando Núñez de la Garza / Atestiguamos el ascenso de la derecha política en América Latina. No obstante, las derechas que llegan al poder no son –ni remotamente– tan autocráticas como la izquierda que gobierna actualmente México. Y la agregada incompetencia gubernamental bien podría estar poniendo la semilla del retorno de una derecha mexicana radicalizada.
Quitarle valor moral a la oposición es el primer paso hacia la tiranía, afirmaría el fallecido diplomático estadounidense Henry Kissinger. Lo más preocupante de los gobiernos morenistas ha sido, precisamente, el discurso de continuo vilipendio hacia la oposición. En el mundo de Morena, aquellos que piensan distinto son enemigos, y no rivales, políticos. En esa lógica, el partido en el poder debe hacer todo lo que esté en sus manos para evitar que sus enemigos ganen elecciones y retomen el poder, porque sería catastrófico para ellos y para el país. No sorprenden entonces sus políticas: sobrerrepresentación del 20% en el Congreso de la Unión, supremacía constitucional, captura del Tribunal Electoral y, finalmente, captura del Poder Judicial. Lo que viene es la reforma electoral, que acabará por capturar a un árbitro electoral que en gran medida ya está capturado. Este sexenio tiene como objetivo, efectivamente, poner el segundo piso autocrático de la Cuatroté.
Para darnos una idea del autoritarismo morenista, solo basta decir que básicamente ninguna de las derechas que han llegado recientemente al poder en América Latina son tan autoritarias como la izquierda mexicana de hoy. Algunos podrán apuntar a Nayib Bukele en El Salvador, aunque su movimiento comenzó identificándose como de izquierda; asimismo, podrán señalar a Jair Bolsonaro en Brasil, y con amplia razón. Sin embargo, las llegadas de Javier Milei en Argentina, José Jerí en Perú, Rodrigo Paz en Bolivia, Daniel Noboa en Ecuador e, inclusive, José Antonio Kast en Chile, no tienen el discurso súper-polarizador que le quitan valor moral a los opositores, ni prevén las políticas autocráticas morenistas descritas anteriormente.
“Yo creo que esto no se va a dar en México”, comentó la presidenta Sheinbaum sobre la victoria de Kast en Chile. “Hay mucho apoyo popular al gobierno porque estamos cumpliendo y no hemos traicionado lo que nos comprometimos”, añadió. Más allá de todo lo que no están cumpliendo y sí están traicionando, Kast perdió las elecciones chilenas en 2021 por doble dígito, y ganó tan solo cuatro años después por doble dígito: el apoyo popular es siempre voluble. Y, ¿la razón de la victoria de Kast? Migración e inseguridad, dos temas que también están en la agenda pública de México. La aprobación de la presidenta Sheinbaum podrá estar en 70%, pero apenas está aprobada en materia económica, y está claramente reprobada en corrupción, seguridad pública, y crimen organizado. Y, si le están apostando a los programas sociales clientelares, ojo: su aprobación pasó de 86% en enero, a 69% en noviembre (El Financiero).
En México, no llegó la izquierda democrática de Cuauhtémoc Cárdenas, sino la izquierda autoritaria de López Obrador. Surge la pregunta de si la derecha mexicana acabará por radicalizarse ante los vituperios constantes –y las trampas electorales, y la captura institucional– de parte del partido en el poder. Por lo pronto, nuestra situación económica solo promete con empeorar, en un contexto de profundos recortes presupuestales y creciente desconfianza empresarial.
Ni la derecha de Kast es tan autocrática como Morena
La modernización del Acuerdo Global México-Unión Europea: relevancia estratégica, beneficios, desafíos y acciones para México
La relación entre México y la Unión Europea se encuentra en un punto de inflexión clave. La modernización del Acuerdo Global no solo redefine nuestros lazos comerciales, sino que abre nuevas avenidas para la cooperación política y el desarrollo social. "La modernización del Acuerdo Global México-Unión Europea: relevancia estratégica, beneficios y acciones para México". Destacados expertos para analizar a fondo qué implica esta renovación y cómo impactará estratégicamente a nuestro país en el
La relación entre México y la Unión Europea se encuentra en un punto de inflexión clave. La modernización del Acuerdo Global no solo redefine nuestros lazos comerciales, sino que abre nuevas avenidas para la cooperación política y el desarrollo social.
"La modernización del Acuerdo Global México-Unión Europea: relevancia estratégica, beneficios y acciones para México".
Destacados expertos para analizar a fondo qué implica esta renovación y cómo impactará estratégicamente a nuestro país en el corto y mediano plazo.
Participan:
- Aribel Contreras Suárez. Coordinadora, Lic. Negocios Globales, Universidad Iberoamericana
- Guadalupe González Chávez. Senior Fellow, Núcleo de Estudio de Asuntos Globales, Regionales e Interregionales, COMEXI
- Mónica Laborda Sánchez. Analista, conferencista y académica (Universidad Iberoamericana, UP, ITESM)
- José Joel Peña Llanes. Profesor tiempo completo, UNAM, Secretario General, International Law Assosiaction, rama México y asociado COMEXI
MODERADOR:
- Héctor Cárdenas Suárez. Presidente, COMEXI
Fecha: Martes 20 de noviembre
Hora: 6:00 pm (CDMX)
Modalidad: Evento virtual / Abierto a todo público
La promesa tecnológica frente a la emergencia
Andrea Rosas Guzmán / En México, la gestión de emergencias humanitarias se ha ido desplazando hacia una creciente confianza en la tecnología como herramienta para mejorar la prevención, la respuesta y la coordinación ante crisis que van desde desastres naturales hasta dinámicas humanitarias más complejas y prolongadas. Mecanismos como alertas tempranas, sistemas de información, plataformas digitales o el desarrollo de drones nacionales prometen rapidez y eficiencia en contextos en los que cada
Andrea Rosas Guzmán
/ En México, la gestión de emergencias humanitarias se ha ido desplazando hacia una creciente confianza en la tecnología como herramienta para mejorar la prevención, la respuesta y la coordinación ante crisis que van desde desastres naturales hasta dinámicas humanitarias más complejas y prolongadas. Mecanismos como alertas tempranas, sistemas de información, plataformas digitales o el desarrollo de drones nacionales prometen rapidez y eficiencia en contextos en los que cada minuto cuenta. Sin embargo, la pregunta clave no debería ser si la tecnología puede ayudar, sino cómo y bajo qué condiciones lo hace.
El nuevo sistema de alertas sísmicas en teléfonos móviles permite observar esa promesa de la innovación tecnológica en la gestión de emergencias, en particular como herramienta de prevención. Este tipo de soluciones muestra que la tecnología puede contribuir a la reducción de riesgos cuando se apoya en infraestructura operativa, coordinación institucional y una lógica clara de uso público. Al mismo tiempo, ese potencial se ve limitado por la ausencia de políticas públicas claras, de inversión sostenida y de mecanismos efectivos de rendición de cuentas. La tecnología, por sí sola, difícilmente puede sustituir una gestión integral de las emergencias humanitarias.
En muchas crisis en México —como sismos, fenómenos climáticos extremos o desplazamientos internos— la tecnología se implementa de forma fragmentada, sin marcos regulatorios sólidos ni protocolos claros para el uso de la información. Esto abre la puerta a riesgos importantes, especialmente en el manejo de datos personales y biométricos de poblaciones en situación de vulnerabilidad. La recopilación de información puede ser útil para coordinar ayuda, pero sin las garantías adecuadas también puede derivar en exclusión, vigilancia indebida o en usos secundarios de los datos sin consentimiento.
El problema no es la tecnología, sino la expectativa de que pueda compensar carencias históricas en infraestructura, capacidades institucionales y políticas de prevención. Cuando estos rezagos no se enfrentan, la innovación deja de ser una herramienta de protección y se vuelve un recurso cómodo: ordena datos, genera alertas y produce una sensación de control, sin modificar realmente las condiciones que generan la vulnerabilidad.
Dicho esto, la promesa tecnológica en la gestión de emergencias humanitarias sigue siendo real, pero incompleta. Para que la innovación cumpla su función social, debe ir acompañada de reglas claras, inversión sostenida, protección de datos y un enfoque que coloque a las personas por encima de la eficiencia administrativa. De lo contrario, la tecnología no solo deja de proteger, sino que también puede profundizar desigualdades y trasladar riesgos a quienes ya viven en condiciones de mayor precariedad.
Innovar en emergencias no significa solo digitalizar la respuesta, sino también reconocer que la tecnología necesita reglas, gobierno y responsabilidad para no amplificar los riesgos que promete reducir. De lo contrario, la promesa tecnológica corre el riesgo de convertirse en una nueva forma de fragilidad, disfrazada de eficiencia y modernización.
Andrea Rosas Guzmán
Internacionalista con especialidad en Seguridad Internacional. Actualmente cursa la maestría en Desarrollo Internacional y Emergencias Humanitarias en la London School of Economics (LSE).
Participación en El Economista

Israel y la campaña contra la Agencia de Naciones Unidas para los Palestinos
Diego Gómez Pickering / El pasado 12 de enero las Fuerzas de Defensa del Estado de Israel irrumpieron en las instalaciones del centro de salud de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo en Jerusalén Oriental -UNRWA por sus siglas en inglés-, amagando a sus empleados y funcionarios, ordenando el cese de sus operaciones durante 30 días y retirando la señalización que indica el estatus del predio como edificio en funciones de la Organización de las Naciones
Diego Gómez Pickering
/ El pasado 12 de enero las Fuerzas de Defensa del Estado de Israel irrumpieron en las instalaciones del centro de salud de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo en Jerusalén Oriental -UNRWA por sus siglas en inglés-, amagando a sus empleados y funcionarios, ordenando el cese de sus operaciones durante 30 días y retirando la señalización que indica el estatus del predio como edificio en funciones de la Organización de las Naciones Unidas y por tanto inviolable de acuerdo con la Convención sobre Privilegios e Inmunidades de 1946. Una clara afrenta de Tel Aviv contra el derecho internacional y un paso más en su campaña contra UNRWA y su trabajo en Gaza y Cisjordania.
Las acciones del gobierno israelí causaron indignación ante los reiterados intentos por minar el mandato de la Agencia y provocaron la inmediata condena por parte de Antonio Guterres, Secretario General de la ONU.
El asalto a las instalaciones del centro de salud, que diariamente atiende a cientos de refugiados palestinos impedidos de recibir asistencia sanitaria en el Estado de Israel, se suma a la toma por parte de las autoridades israelíes del complejo operativo de UNRWA en el barrio de Sheikh Jarrah, en la parte ocupada de Jerusalén, y a la votación en el Knesset de una nueva ley que promulga el cese de la operaciones de UNRWA en el territorio del Estado de Israel y en los territorios ocupados por el mismo, ambos incidentes acaecidos en meses recientes y parte de una serie de ataques sostenidos contra empleados e instalaciones de la Agencia, sobre todo en Gaza, donde de acuerdo con estimaciones de Naciones Unidas un total de 126 funcionarios de UNRWA fueron asesinados y todas sus instalaciones bombardeadas en más de una ocasión por las fuerzas israelíes, fueran escuelas, centros de salud o de asistencia social.
«Las autoridades israelíes han seguido adoptando medidas incompatibles con sus obligaciones en virtud del derecho internacional. Estas medidas constituyen una afrenta a la inviolabilidad de las instalaciones de las Naciones Unidas y un obstáculo para la implementación del mandato otorgado por la Asamblea General a UNRWA para que continúe sus operaciones en los Territorios Ocupados, incluida Jerusalén Oriental. Como confirmó recientemente la Corte Internacional de Justicia, la Convención sobre Privilegios e Inmunidades de las Naciones Unidas prohíbe cualquier acción ejecutiva, administrativa, judicial o legislativa contra los bienes y activos de las Naciones Unidas. El Secretario General insta al Gobierno de Israel a que adopte medidas inmediatas que garanticen el mantenimiento de los servicios básicos en las instalaciones de la UNRWA», conminaba Antonio Guterres en un comunicado de prensa dado a conocer el pasado día 15 de enero.
La campaña israelí para minar la credibilidad y capacidad operativa de la agencia establecida en 1949, encargada de proveer asistencia humanitaria a cerca de 6 millones de refugiados palestinos y garante de su derecho al retorno, es sintomática del creciente desprecio por instituciones multilaterales que enarbolan gobiernos y regímenes antiliberales y etno-nacionalistas.
El reciente anuncio de Washington al respecto de su retirada de 66 organizaciones internacionales, entre las que se encuentran agencias del sistema de Naciones Unidas como ONU Mujeres o el Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos ONU-Hábitat es otro ejemplo de ello. Vivimos un contexto cada vez más acuciante de abandono de la diplomacia en favor de la confrontación, lo que delata la imperiosa necesidad de fortalecer el sistema creado a la postre de la Segunda Guerra Mundial, ante la posibilidad de verlo colapsado como parte de la conformación del nuevo paradigma internacional.
La continuidad de la Organización de las Naciones Unidas y de las agencias que lo componen, incluida UNRWA, dependerá de un sesudo ejercicio de reforma, que traiga como resultado su consolidación y refrende la primacía del derecho internacional por encima de la belicosidad nacionalista. Un ejercicio en el que México debe a toda costa participar, so pena de sufrir las consecuencias al no hacerlo.
Participación el El Sol de México

Un año extraordinario y perturbador: la huella global del segundo Trump
Héctor Cárdenas / El primer año de la segunda administración de Donald Trump ha sido extraordinario en más de un sentido. Extraordinario por lo inusual de muchas de sus decisiones —a veces desconcertantes, a veces abiertamente provocadoras—, pero también porque en un periodo muy breve ha tenido efectos tangibles y profundos sobre el sistema internacional. Pocas administraciones recientes han alterado con tal rapidez las reglas, expectativas y equilibrios del orden global. En el plano geopolític
Héctor Cárdenas / El primer año de la segunda administración de Donald Trump ha sido extraordinario en más de un sentido. Extraordinario por lo inusual de muchas de sus decisiones —a veces desconcertantes, a veces abiertamente provocadoras—, pero también porque en un periodo muy breve ha tenido efectos tangibles y profundos sobre el sistema internacional. Pocas administraciones recientes han alterado con tal rapidez las reglas, expectativas y equilibrios del orden global.
En el plano geopolítico, el activismo ha sido notable. La mediación que condujo a un alto el fuego en Gaza, el debilitamiento de Irán como actor regional, la salida forzada del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela y el drástico recorte a la ayuda internacional al desarrollo han redefinido prioridades y jerarquías. Al mismo tiempo, la política económica y comercial de Washington ha sembrado dudas serias sobre la continuidad de un orden internacional basado en reglas, apertura y previsibilidad.
Sin embargo, disrupción no equivale a éxito. A un año de distancia, los resultados son ambiguos cuando no claramente problemáticos. El regreso del proteccionismo estadounidense ha afectado el desempeño de la economía global, elevando la incertidumbre, tensionando cadenas de suministro y debilitando la inversión. Varios de los problemas que Trump prometió resolver siguen abiertos. La guerra en Ucrania permanece empantanada, sin una estrategia creíble de salida, y el propio alto el fuego en Gaza deja más interrogantes que certezas sobre la estabilidad regional.
Un elemento central de este primer año ha sido el giro conceptual de la política exterior estadounidense. La Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 no se limita a una redistribución de cargas entre aliados, sino que marca un retorno explícito a la lógica de esferas de influencia, con ecos claros de la Doctrina Monroe, y a una lectura crecientemente civilizacional del orden mundial. Europa aparece menos como socio estratégico pleno y más como un actor culturalmente distante y estratégicamente prescindible. Este enfoque ha erosionado la relación transatlántica y ha reducido los espacios de cooperación con aliados tradicionales.
Este mismo enfoque ha mostrado límites evidentes en la relación con China. Los intentos de confrontación estratégica, aislamiento económico y contención de su proyección global no han logrado los resultados buscados. China exporta hoy menos a Estados Unidos, pero más al resto del mundo: a Europa, a América Latina y a Asia. Lejos de quedar aislada, ha diversificado mercados y profundizado su presencia en regiones clave, en parte aprovechando el repliegue estadounidense. Más aún, la política de Washington ha incentivado a países tradicionalmente cautelosos —como Canadá o India— a explorar vínculos más estrechos con Pekín, no por afinidad ideológica, sino por cálculo económico y estratégico.
Para México, este primer año ha sido particularmente complejo. La relación bilateral ha estado marcada por una presión constante, amenazas recurrentes de aranceles —algunos ya materializados en sectores como acero y aluminio— y exigencias más duras en materia de seguridad y combate al crimen organizado. En este contexto, el margen de maniobra del gobierno mexicano ha sido limitado.
Aun así, conviene subrayar que la estrategia adoptada ha permitido preservar elementos fundamentales de la relación. El TMEC se mantiene vigente, el comercio y la inversión bilateral continúan en niveles robustos y se ha evitado una confrontación directa que habría tenido costos económicos y políticos significativos. La presidenta Claudia Sheinbaum ha optado por una diplomacia prudente, paciente y de bajo perfil, orientada a administrar tensiones más que a escalar conflictos, en un entorno particularmente adverso y volátil.
Al cumplirse el primer año del segundo mandato de Trump, el balance internacional es inquietante. El mundo es hoy más fragmentado, más incierto y menos cooperativo. Estados Unidos sigue siendo una potencia central, pero ejerce su poder de manera más abrupta y menos estratégica. Para países como México, el reto es claro: proteger intereses vitales y sostener una relación económica indispensable, mientras se adapta a un vecino que ya no se concibe como garante del orden internacional, sino como un actor que privilegia su esfera de influencia, su identidad y sus intereses inmediatos, aun a costa de la estabilidad global.
Participación en El Sol de México





