Mónica Laborda
/ Analiza la convocatoria a elecciones en España.
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Héctor Cárdenas / ¡China, China, China! El país está en boca de todos, tanto de sus admiradores, como de sus rivales, socios y detractores. Es, para unos, sinónimo de oportunidad al tiempo que para otros representa una amenaza. Para América Latina se ha convertido en un socio clave. En buena parte de Sudamérica dejó hace tiempo de ser un socio emergente. Es el principal socio comercial de Brasil, Chile y Uruguay, y ocupa un lugar central en las relaciones económicas de otros países de la región
Héctor Cárdenas
/ ¡China, China, China! El país está en boca de todos, tanto de sus admiradores, como de sus rivales, socios y detractores. Es, para unos, sinónimo de oportunidad al tiempo que para otros representa una amenaza. Para América Latina se ha convertido en un socio clave. En buena parte de Sudamérica dejó hace tiempo de ser un socio emergente. Es el principal socio comercial de Brasil, Chile y Uruguay, y ocupa un lugar central en las relaciones económicas de otros países de la región. En Brasil, 28% de las exportaciones se dirigieron a China en 2024; en Chile, China concentró 33% del comercio de bienes en 2025; y en Uruguay absorbió 26% de las exportaciones. ¿Y para México, qué representa China?
Esta columna inaugura una nueva etapa de colaboración entre COMEXI y EL UNIVERSAL para explorar algunos de los grandes temas internacionales que afectan a México. En ésta participarán asociados de COMEXI e integrantes de nuestro Programa de Jóvenes COMEXI. El propósito es acercar al público discusiones que con demasiada frecuencia quedan confinadas a círculos especializados: explicar qué está cambiando en el mundo, por qué importa para México y qué margen tiene nuestro país para influir en esos cambios. La relación con China ofrece un buen punto de partida.
La presencia china en América Latina ya rebasa ampliamente el muy significativo comercio de materias primas. Empresas del país asiático participan en energía, construcción, infraestructura de transporte, telecomunicaciones, vehículos eléctricos, almacenamiento de energía y manufactura avanzada. China sigue muy por detrás de Estados Unidos como fuente de inversión extranjera directa en la región: en 2024, Estados Unidos representó 38% de la IED recibida por América Latina y el Caribe y China apenas 2%. Pero, como señala la CEPAL, esas cifras subestiman la presencia económica china: una parte importante de su participación en la región adopta la forma de contratos de construcción, concesiones, financiamiento de infraestructura o inversiones canalizadas a través de terceros países, modalidades que no siempre aparecen como IED en la balanza de pagos.
La conversación regional, sin embargo, está entrando en una etapa nueva. Muchos países latinoamericanos quieren conservar y ampliar sus vínculos con China, pero esperan obtener mucho más de ellos. Quieren que las inversiones desarrollen proveedores locales, generen capacidades tecnológicas y de ingeniería, formen talento y produzcan beneficios más visibles para las comunidades donde operan. En minerales críticos, por ejemplo, existe un interés creciente en procesar y refinar localmente en lugar de limitarse a exportar la materia prima. En ciencia y tecnología, la aspiración es pasar de la compra de equipos a proyectos conjuntos, intercambios académicos y desarrollo de conocimiento.
Ese reclamo no debe interpretarse como un distanciamiento de China. Es, más bien, una señal de madurez de la relación y del cambio paulatino del rol de China en la economía global. El país ha pasado de ser una economía emergente para convertirse en la segunda economía del mundo, no sólo por el volumen de lo que produce, sino por la creciente sofisticación y liderazgo tecnológico. A medida que China asume un papel destacado como líder económico y político global, aumenta también la exigencia de sus socios de que la relación contribuya más claramente al desarrollo local.
Todo esto ocurre mientras se intensifica la competencia entre Estados Unidos y China. Washington observa con creciente atención – por no decir preocupación – la participación china en infraestructura estratégica, telecomunicaciones, puertos, minerales críticos y cadenas tecnológicas. La propia administración Trump ha denominado su política hemisférica un “Corolario Trump” a la Doctrina Monroe y su Estrategia de Seguridad Nacional plantea explícitamente recuperar la preeminencia estadounidense en el hemisferio y limitar el control de activos estratégicos por competidores extrarregionales – entiéndase, China.
Para México, la cuestión es especialmente compleja. Ningún otro país latinoamericano está tan profundamente integrado a la economía estadounidense. Las cadenas de producción, la inversión, la logística y las empresas de ambos países constituyen una realidad económica norteamericana determinante para las economías de México, Estados Unidos y Canadá. Pero China tampoco es ya una relación que México pueda considerar marginal. Más de una quinta parte de nuestras importaciones de mercancías provienen de China y gran parte de ellas son maquinaria, componentes y bienes intermedios utilizados por la propia industria mexicana. China compite con la manufactura nacional y también contribuye a su competitividad.
Esto combinación de geopolítica y realidades económicas profundamente arraigadas crea lo que podríamos llamar un triángulo de hierro entre Estados Unidos, China y México que estructura y limita las relaciones entre los tres países. El riesgo está en que su geometría sea definida desde Washington o Beijing. México no puede formular su relación con China como si Estados Unidos no existiera; la integración norteamericana es demasiado profunda y valiosa. Pero tampoco puede limitar su estrategia a traducir automáticamente las preferencias estadounidenses en política mexicana. La rivalidad entre ambas potencias abarca ya semiconductores, inteligencia artificial, baterías, automóviles eléctricos, telecomunicaciones, datos, minerales críticos e inversión; todas ellas áreas prioritarias para México.
México necesita, por tanto, hacer su propio cálculo. ¿Qué inversiones chinas conviene atraer? ¿En qué sectores existen oportunidades reales de aprendizaje tecnológico? ¿Dónde deben establecerse salvaguardas por razones de seguridad económica? ¿Qué actividades pueden poner en riesgo nuestra integración con América del Norte? ¿Qué deberíamos pedir a cambio de un acceso mayor al mercado mexicano? Las respuestas no pueden surgir de una presunción general a favor o en contra de China. Requieren entender con mucha mayor precisión qué fortalece las capacidades mexicanas y qué puede debilitarlas.
En los próximos días COMEXI publicará Las claves de la estrategia de México ante China, un análisis con propuestas concretas que busca contribuir a esa discusión. El estudio forma parte de un trabajo más amplio que COMEXI ha realizado desde su fundación, hace 25 años: identificar el interés nacional mexicano ante los grandes cambios internacionales y traducir ese análisis en propuestas concretas de política pública.
Ese mismo propósito anima esta nueva etapa de colaboración con EL UNIVERSAL. Queremos ampliar la conversación sobre política exterior, incorporar las voces de distintas generaciones de COMEXI y mostrar que los asuntos internacionales no ocurren en un espacio distante de la vida nacional. Afectan nuestra prosperidad, nuestra seguridad y nuestras posibilidades de desarrollo. México también puede contribuir a moldearlos. Para hacerlo, primero necesita entenderlos y decidir con claridad qué intereses quiere defender.
Participación en El Universal.

06-10-26 7:00 CST n. 04 Víctor Arriaga, editor * Frente a la crítica de “la izquierda radical” por utilizar recursos públicos para cubrir la difusión de varios anuncios que alaban los resultados de su gestión, Donald Trump dio a conocer en Truth Social que recurrirá a partir de ahora para ese fin a los fondos recaudados por el comité de acción política MAGA Inc. Desde que inició esta campaña de “anuncios de interés público,” varios medios identifica
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Víctor Arriaga, editor


Evento:
· Webinario organizado por el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI) sobre “Las elecciones intermedias en Estados Unidos, 2026” (7 de octubre, 11:00 CST; enlace para Zoom).




Eventos:
· Conversación virtual organizada por Petersen Institute for International Economy sobre “El futuro de la integración de América del Norte” (7 de octubre, 15:30-16:00 CST; enlace para transmisión).
· Seminario académico organizado por la Facultad de Economía de la UNAM y el Colegio de la Frontera Norte sobre “El TMEC, reindustrialización y Plan México: desafíos y propuestas” (8 y 9 de octubre; transmisión vía FB Facultad de Economía-Oficial).
· Conversación virtual con el embajador Roberto Lazzeri organizada por el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI), el Centro México Estados Unidos de la Universidad de California en San Diego y el Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Harvard sobre “Retos y oportunidades en la agenda bilateral) (9 de octubre, 10:00 CST; enlace para Zoom).
David Hernández López / El debate general de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (AGONU) constituye, por excelencia, el escenario donde los liderazgos mundiales exponen intereses, metas y posturas sobre los dilemas de la coyuntura internacional. En su 81 periodo de sesiones, celebrado del 18 al 28 de septiembre de 2026, las participaciones se concentraron, entre otras cosas, en asuntos como el desarrollo de la Inteligencia Artificial, Ucrania, Gaza y la confrontación
/ El debate general de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (AGONU) constituye, por excelencia, el escenario donde los liderazgos mundiales exponen intereses, metas y posturas sobre los dilemas de la coyuntura internacional.
En su 81 periodo de sesiones, celebrado del 18 al 28 de septiembre de 2026, las participaciones se concentraron, entre otras cosas, en asuntos como el desarrollo de la Inteligencia Artificial, Ucrania, Gaza y la confrontación directa entre Estados Unidos e Irán. Todo lo expuesto en este espacio pasa por un minucioso análisis mediático y político. En esta ocasión el contraste entre los mensajes pronunciados y la realidad de los acontecimientos resulta considerable y, por fortuna, favorable.
Durante su intervención en la AGONU, el presidente de Estados Unidos adoptó una postura directa e incluso bélica. Entre otras cosas, confirmó que evaluaba dos caminos sobre Irán, atacar o darle la oportunidad de reconstruirse. Pese a tales advertencias, matizó su postura al proyectar un acuerdo luego de la celebración de las elecciones intermedias de noviembre en su país.
Asimismo, el presidente de Irán asumió una posición similar, y acusó a Estados Unidos e Israel de ser provocar inestabilidad internacional y calificó sus ataques como ilegales por estar dirigidos contra la población civil y la infraestructura iranies. Cabe señalar que, de acuerdo con The New York Times, la participación del mandatario iraní resulta ser histórica, pues ningún país en conflicto activo con Estados Unidos había comparecido en persona en la AGONU.
Esta confrontación verbal, podría proyectar que las posiciones de ambos países mantienen con pocas posibilidades alcanzar una resolución al conflicto. No obstante, contrastan con la realidad política. Mientras las declaraciones públicas sugerían un endurecimiento de las posiciones, de manera paralela, los canales diplomáticos registraron señales en un sentido contario.
El 22 de septiembre, dos funcionarios de alto nivel de Estados Unidos sostuvieron un encuentro indirecto de tres horas en Nueva York con el ministro de Asuntos Exteriores de Irán mediante la intermediación de representantes cataríes. Este acercamiento representó la primera gestión formal desde la ruptura del Memorando de Entendimiento suscrito en junio, el cual colapsó semanas después a raíz de nuevos ataques militares.
Lejos del tono bélico de los discursos oficiales, las partes reconocieron la importancia del encuentro. El ministro iraní definió la sesión como productiva y confirmó la continuidad en el flujo de notas oficiales. El secretario de Estado estadounidense describió el acercamiento como positivo y significativo, en tanto que el presidente de Estados Unidos reconoció una reunión muy buena.
Incluso, en ese marco, Irán presentó una propuesta de siete días que retoma postulados del acuerdo previo. Dicho esquema contempla, bajo condiciones precisas, la reapertura del estrecho de Ormuz hacia el término de ese plazo, con la meta de restablecer las negociaciones formales. Aunque finalmente no fue aceptada, supone otra muestra del interés por finalizar con el conflicto actual.
Para Estados Unidos la prolongación del estado de guerra supone un desgaste militar considerable, además de repercusiones económicas por la alteración del tránsito energético mundial y el descontento del electorado inconforme por el nuevo frente bélico previo a las votaciones de noviembre. Para el gobierno iraní, el cese del fuego resulta indispensable frente al daño sobre su infraestructura estratégica, el sufrimiento de la sociedad civil y el aislamiento comercial.
En suma, la urgencia compartida de detener el enfrentamiento se impone sobre los mensajes de los mandatarios de los dos países. Aunque la AGONU permanece como un referente ineludible del debate internacional, este caso muestra que los discursos de las y los jefes de Estado y de Gobierno en algunas ocasiones pueden no ser compatibles del todo con la realidad.
En ciertos momentos, buscan impactar en el electorado base o en demostrar al rival una cara muchos menos amable que en privado. Fuera de la tribuna, la necesidad recíproca de alcanzar un entendimiento guía la actuación y posiciones reales. Concluir la guerra constituye un objetivo en común de ambos países, más allá de la disonancia de sus respectivos discursos en la AGONU.
Participación en: El Sol de México
https://oem.com.mx/elsoldemexico/analisis/eu-e-iran-en-la-onu-discurso-y-hechos-32396202
05-10-26 7:00 CST n. 03 Víctor Arriaga, editor * A poco más de cuatro semanas de las elecciones intermedias en las que las perspectivas no son favorables para el Partido Republicano, Donald Trump anunció en Truth Social que el gobierno federal enviará cerca de $100 dólares a 20 millones de adultos mayores para que cubran la prima de la sección B del programa de salud Medicare. Explicó que los recursos provendrán de un fondo que criticó, el de la Mej
05-10-26 7:00 CST n. 03

Víctor Arriaga, editor


Evento:
· Webinario organizado por el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI) sobre “Las elecciones intermedias en Estados Unidos, 2026” (7 de octubre, 11:00 CST; enlace para Zoom).




Eventos:
· Conversación virtual organizada por Petersen Institute for International Economy sobre “El futuro de la integración de América del Norte” (7 de octubre, 15:30-16:00 CST; enlace para transmisión).
· Seminario académico organizado por la Facultad de Economía de la UNAM y el Colegio de la Frontera Norte sobre “El TMEC, reindustrialización y Plan México: desafíos y propuestas” (8 y 9 de octubre; transmisión vía FB Facultad de Economía-Oficial).
· Conversación virtual con el embajador Roberto Lazzeri organizada por el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI), el Centro México Estados Unidos de la Universidad de California en San Diego y el Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Harvard sobre “Retos y oportunidades en la agenda bilateral) (9 de octubre, 10:00 CST; enlace para Zoom).