/ Este año, nuestro país ha presentado un proceso inflacionario mayor al estimado de 3% derivado de distintos factores. Uno es el relacionado al incremento de los combustibles por la guerra, la cual no ha sido contenida parcialmente por el Banco de México al disminuir tasa de interés a 6.50% el 8 de mayo. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la inflación general anual fue de 4.45%. Sin embargo, los incrementos de las líneas de pobreza en el ámbito rural y urbano fueron de 8.3%, simultáneamente, se ha registrado un encarecimiento de los costos de los productos que forman parte de la canasta básica y una reducción del poder adquisitivo.
/ Los procesos políticos y electorales continúan redefiniendo la configuración política regional. Tienen impacto para las condiciones de la gobernanza regional y al interior de cada uno de los países, también en otras decisiones internacionales de trascendencia. El 12 de mayo se celebran elecciones generales en Bahamas, el 31 de mayo las elecciones presidenciales en Colombia y el 7 de junio la segunda vuelta que definirá la próxima presidencia de Perú. Sin embargo, las condiciones en Haití continúan siendo difíciles para encontrar una solución política duradera libre de violencias.
/ Destaca que, aunque Estados Unidos mantiene supremacía económica y militar, China avanza rápidamente en tecnología y control de minerales estratégicos. Señala que Trump busca proteger las cadenas de suministro y mercados, mientras enfrenta presiones internas como la alta inflación.
/ Los países tienen deseos y miedos, eso incluye a Estados Unidos y México. La Unión Americana dicta una política de seguridad nacional que cruza la frontera mexicana, al tiempo que la mexicana entra hasta el fondo del territorio estadounidense. Hoy cualquiera lo puede entender. ¿Qué no quiere EU?: “debilidad, fracaso, rendición y humillación”. ¿Qué desea?: “ser fuerte, fronteras seguras” y ser una potencia “respetada por todo el mundo”. Palabras dichas y firmadas por el presidente Trump. Aunque estos sentimientos no los comparta el total de la población “americana”, la narrativa se presenta como una postura oficial de la Casa Blanca.
La “Estrategia Contraterrorista de Estados Unidos” vuelve al realismo clásico de Maquiavelo y Morgenthau. Destapa el deseo hegemónico que otras administraciones matizaban entre líneas. Descobija los temores de la sociedad estadounidense a nivel global y en el propio continente americano. Además, la directriz se da a conocer después del 5 de mayo, fecha que simboliza la salida histórica de las potencias europeas de “las Américas”.
Es un ultimátum contra “actores enemigos” y la cooperación entre gobiernos y cárteles. Suma terroristas, extremistas y narcotraficantes. La lista de anhelos está clara: aumentar empleos, cuidar el “estilo de vida americana”, tecnología y para el gobierno: inteligencia diplomática, financiera y cibernética. Hay ideas imprácticas: cuidar “los derechos americanos dados por Dios”.
El nuevo espíritu de la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) es “refrescante,” en palabras de Sebastian Gorka, Asesor del Presidente y Director de Contraterrorismo. Gorka se entrevistó con el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), que recordó “América va primero, mas no sola” y explicó su noción de soberanía.
“El presidente cree en el sistema de soberanía nacional de Westfalia”. Si no controlas lo que entra a tu país, no es una nación soberana. “Imagine que México funcionara como un Estado-nación pleno de Westfalia, que ejerce toda su soberanía en todos sus departamentos y condados (estados y municipios)”. Gorka añadió: “¿Cuál es el otro requisito de un Estado-nación? No sólo la soberanía, el monopolio del uso de la fuerza. Si tú tienes cárteles rondando en vehículos blindados, usualmente mejor armados que parte de tus fuerzas armadas, no monopolizas el uso de la fuerza y no practicas soberanía”. Y cerró: si eres aliado o socio de Estados Unidos no te salvas del contraterrorismo y amenazas terroristas, a menos que entiendas el significado real del ejercicio de la soberanía.
Con la nueva doctrina de seguridad nacional, EU comunica que el hemisferio occidental es su casa, su zona de influencia (homeland). Algo que le ha costado históricamente expresar a México (Lebensraum). El discurso más difundido, en ese sentido, es la interdependencia asimétrica: los estadounidenses influyen en la economía y política mexicanas y aunque en menor medida, los mexicanos influyen en los dineros de la superpotencia, en su población con millones de migrantes y en sus preferencias culturales.
Otra nueva realidad es la influencia de la opinión pública de EU, que reacciona con la velocidad de las redes sociales a las discusiones sobre soberanía nacional. Una inversión extranjera millonaria puede ser positiva si hay buenos ánimos, o una invasión de capital si son malos. Un migrante que trabaja es bueno si la economía va bien y se convierte en un invasor si hay crisis. Ahora, en América del Norte, la seguridad nacional se negocia con las conciencias y el lenguaje, no sólo entre gobiernos y con la fuerza.
/ El próximo 6 de noviembre, Estados Unidos celebrará elecciones intermedias en las cuales se renovarán los 435 escaños que componen la Cámara de Representantes y 35 de las 100 curules que integran el Senado. Además, se elegirán a 36 de los 50 gobernadores y diversas legislaturas estatales.
Al proponer que Europa se aboque a crear su propia fuerza militar de disuasión, el Ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, formalizó lo que parece un creciente sentimiento de desconfianza entre los miembros europeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
/ La llegada de Roberto Velasco a la Secretaría de Relaciones Exteriores y la participación de Sheinbaum en la Cumbre Progresista en España marcan una tendencia sobre la política exterior: la alineación de la política exterior con la agenda de la Cuarta Transformación.
/ El expresidente López Obrador era un político autoritario con mucha autoridad. Sin embargo, su discípula y actual presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, está en el peor de los mundos. Porque ostenta el mismo autoritarismo que su padrino político, pero tiene muy poca autoridad política.
Comenzó sin autoridad y mucho indica que terminará sin ella. Jorge Castañeda señala que desde José López Portillo y hasta Felipe Calderón, el promedio de funcionarios públicos del gabinete ampliado que repitieron fue de cuatro; con Claudia Sheinbaum fueron al menos trece. Por otra parte, la agenda política autoritaria anunciada el 5 de febrero de 2024 por López Obrador ha sido la agenda puntual de la presidenta. Y si alguien cree que los nuevos nombramientos representan un rompimiento, que lo piense mejor: muchos de ellos han sido en puestos menores (Nadia López en la SEP), otros resultan intrascendentes (Roberto Velasco en la SRE) y en otros más están políticos lópezobradoristas (Ariadna Montiel en Morena, Ignacio Mier en el Senado). Muchos fueron previamente consensuados: “Ya hablé con quien tenía que hablar”, respondió Adán Augusto al salir de Palacio Nacional para, posteriormente, dejar la coordinación.
El desdén de la propia clase política de Morena y de sus partidos aliados ha persistido hasta hoy. Los lobos políticos le tomaron la medida a la jefa de Estado cuando se inclinó para besarle la mano a Manuel Velasco en plena toma de protesta presidencial: “Me besó en una mano, regresé (el beso)”, dijo ella. “Algo natural”, declaró. Quinientos años antes, el escritor florentino Nicolás Maquiavelo escribiría que “los hombres tienen menos reparo en ofender a quien se hace amar que a quien se hace temer”. Con una coalición política tan vasta y tan poco institucional, los desafíos a su autoridad no se han hecho esperar: el propio Manuel Velasco retrasó su reforma para combatir el nepotismo hasta 2030; Ricardo Monreal se ha dedicado a diluir innumerables reformas presidenciales hasta el punto de la insipidez; y los desplantes de Adán Augusto han sido notorios. Nunca le habían dado la espalda a un jefe de Estado, y peor aún en un evento masivo. “Estaban distraídos”, declaró la presidenta.
¿Puede una jefa de Estado tan débil meter en cintura a los poderes fácticos que han rebasado al propio Estado que lidera? Un problema significativo es el debilitamiento del Estado mexicano ante las reformas de Morena: ahí están los recortes presupuestales, la desaparición de organismos autónomos y la captura de poderes e instituciones. ¿Quiere la presidenta combatir la corrupción? Imposible ante la desaparición del INAI y la falta de transparencia. ¿Quiere combatir la inseguridad? Imposible ante la desaparición de la Policía Federal y el traspaso de la responsabilidad a las Fuerzas Armadas, donde un 80% de los miembros de la Guardia Nacional son militares y estos representan un cuasi-Estado dentro del mismo Estado. ¿Quiere romper con el capitalismo de cuates? Imposible ante la desaparición de los organismos autónomos y la captura del Poder Judicial. La presidenta no cuenta con las herramientas para hacer valer su autoridad. En muchas ocasiones, tampoco la quiere hacer valer.
Tenemos a una jefa de gobierno con pocos instrumentos para ejercer el gobierno. Una jefa de Estado con poca autoridad política. Y por ello, la ingobernabilidad en el país se vuelve cada día más evidente.