/ Es claro que la ONU ha perdido capital político para apuntalar la paz y seguridad globales. En 2022, la invasión rusa de Ucrania marcó una línea entre la narrativa pacifista de ese máximo foro y la política expansionista de Moscú, que pasó por alto su responsablidad como miembro permanente del Consejo de Seguridad. A este capítulo se añaden los conflictos en Medio Oriente, tanto el que comenzó en Gaza el 7 de octubre de 2023, como el que se detonó el 28 de febrero con el enfrentamiento de Estados Unidos e Israel con Irán. En esa convulsa región, que atesora grandes reservas de combustibles fósiles, los hechos alcanzan a los países del Golfo Pérsico y Jordania. Ante tan sensibles eventos, se escucha el perenne exhorto del Secretario General de la ONU a las partes en conflicto para que depongan las armas y recurran a la diplomacia. En paralelo, las naciones árabes agredidas han reiterado ante esa misma organización su exigencia de que intervenga para poner fin a eventos que violan sus respectivas soberanías y el Derecho Internacional. Estos llamados y los del Secretario General, no tienen efectos, porque nada se mueve sin la anuencia de las superpotencias. De este escenario, la política mundial podría derivar en dos vertientes.
/ En un mundo que vuelve peligrosamente a la lógica de la fuerza, donde las grandes potencias bombardean, amenazan y redibujan el mapa sin pedir permiso, una figura inesperada ha comenzado a ocupar el centro del escenario global: el Papa León XIV. No es un líder militar. No dirige ejércitos. No controla mercados ni impone sanciones. Y, sin embargo, en medio del ruido de los misiles, su voz está comenzando a pesar más que muchas cancillerías.
/ El Estrecho de Ormuz ha pasado de ser un cruce de mercancías a una herramienta bélica, temida desde la bolsa de Londres hasta las petroleras texanas. En esta guerra militar y mediática, las supuestas amenazas nucleares de Irán y su apoyo a grupos subversivos, cayeron a segundo plano. La opinión pública estadounidense repara, entre consignas de política, religión y terrorismo, que la geografía y el precio de la gasolina se imponen en su bolsillo.
Para exponerlo de manera sencilla, Ormuz es un atajo marino que saca gran parte de la carga de los principales productores petroleros. Transitan gas, derivados estratégicos y fertilizantes rumbo a distintos continentes. A pocos kilómetros, acoge clústeres financieros como Dubái, Abu Dabi y Mascate. Por el norte está flanqueado por territorio iraní y por el sur por países árabes que albergan bases armadas de Estados Unidos, Reino Unido y Francia.
La primera pregunta entonces es: ¿Al atacar, EU e Israel no sabían que Irán podía bloquear el estrecho? La respuesta es sí. Además del error de cálculo, se sumó una lista de prejuicios sobre los iranís, en un enfrentamiento que sigue en curso. El traspié ha disparado los combustibles en la Unión Americana y provocado una escasez global de fertilizadores (nitrogenados). Se calcula que en 2026 generará hambre adicional en 45 millones de personas sólo por su efecto en la agricultura mundial.
El viejo prejuicio es calificar a Irán como un país aislado o “terrorista”. Los iraníes no son ciertamente una democracia liberal en su gobierno, pero son en mucho un país capitalista de occidente. Tienen relaciones profundas con el mercado petroquímico, las bolsas de valores, las finanzas y los bienes raíces internacionales. La relevancia iraní supera al británico e histórico Banco Imperial de Persia. Abarca cuentas bancarias e inversiones estratégicas en Reino Unido, Suiza, los Emiratos Árabes, Iraq, Catar, Omán y también en India, Rusia, China y Turquía.
El nuevo tropiezo fue asumir que Irán como actor internacional es como Venezuela, es decir, un nuevo protagonista con recursos energéticos al que podría hacérsele una guerra clínica. Mas Irán en la política y economía mundial es lo que en términos bancarios se conoce como sistémico, si se derrumba afecta a todo el sistema. Sería como si quebrara JP Morgan en Estados Unidos o Volkswagen en Alemania, se podría sobrevivir, más la herida sería profunda, habría crisis y múltiples afectados.
Por eso, su bomba nuclear es el control del paso de Ormuz más que la posesión del petróleo mismo. No sólo importan sus reservas de crudo, sino los barcos de petroquímicos que salen de Arabia Saudita, Iraq y Kuwait, dejan de llegar a China, India y Japón o que benefician a Rusia. El conflicto actual comenzó afectando a una decena de vecinos de Medio Oriente y hoy daña la canasta básica de casi todos los hogares del planeta.
Parece simplista, pero los tomadores de decisiones estadounidenses, como en otras geografías, están teniendo muchos puntos ciegos por no leer o revisar los datos duros y limitarse a las discusiones de las redes sociales. Hay una confusión entre discurso político y políticas públicas. Si bien, la comunicación política lleva a la inmediatez, polarización y simplicidad, la dirección de gobierno exige serenidad, análisis profesional y responsabilidad. Ormuz demostró que más sabe el diablo por viejo que por diablo.
Algunos políticos de las democracias modernas se cuentan a sí mismos una historia equivocada. Creen que su destino depende de discursos, elecciones, y grandes decisiones. Se obsesionan con ideologías, coaliciones y reformas legales. Discuten programas, promesas y narrativas.
Pero la verdadera prueba del poder no ocurre en el momento de la decisión, sino en el instante de la ejecución. Ahí, en ese territorio silencioso y opaco, habita la burocracia. Y es ahí donde muchas democracias contemporáneas están fallando y se debilitan.
/ Este fin de semana, en medio de una tregua frágil, iniciaron las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, que concluyeron sin un acuerdo. El camino a la continuación de las negociaciones no está cerrado, dado que, al aceptar la tregua, las partes se dieron dos semanas para alcanzarlo, pero tampoco es descartable el regreso a la confrontación militar. El presidente Donald Trump ya anunció el bloqueo del Estrecho de Ormuz y en estos días llegaron nuevas capacidades militares estadounidenses a la región. No son buenas noticias para calmar los mercados energéticos.
Yoanna Shubich señala que Trump busca debilitar financieramente a Irán, así como afectar su infraestructura, con el objetivo de desarmarlo. Asimismo, al hablar de negociaciones, subraya que Estados Unidos negocia con los sectores más duros de Irán, sin que exista un acuerdo integral.
/ Mexico and Brazil, Latin America’s two largest economies, have long underperformed as partners due to structural divergence and geopolitical misalignment. In a fragmenting global order, this gap has become a strategic liability. This paper argues that a more substantive relationship is now both necessary and feasible, but only if anchored in investment, sectoral complementarity, and coordinated engagement in global governance, rather than in episodic political alignment or diplomatic aspiration.
/ El presidente Donald Trump contempla la posibilidad de abandonar la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), como expresión de su disgusto porque los aliados dejaron solo a Estados Unidos en su guerra no declarada contra Irán. Más allá de lo que se piense de la OTAN, la organización fue creada después de la Segunda Guerra Mundial específicamente para la defensa de Europa occidental frente a la llamada "amenaza roja" de la Unión Soviética y sus aliados del Pacto de Varsovia.