/ Analiza las redadas del ICE en Estados Unidos y señala que estos operativos están provocando una crisis social, económica y política sin precedentes. Destaca que su impacto ha alterado la vida cotidiana, generando miedo y llevando a sectores de la población a modificar sus rutinas y evitar ciertos espacios para no encontrarse con agentes del ICE.
/ Embajadora de México en Cuba de 2002 a 2005 e integrante del Grupo México en el Mundo, analiza la relación México–Cuba, el embargo estadounidense y los riesgos regionales de la crisis cubana.
La realidad parece asentarse, poco a poco, en la mente de los votantes mexicanos. Mientras la población tendía a aprobar las políticas del expresidente López Obrador, hoy tiende a reprobar las de la presidenta Claudia Sheinbaum. Aunque la magia se mantuvo por algunos años, las leyes naturales comenzaron a imponerse.
El último año de gobierno del expresidente López Obrador fue un gran año. No solo por las victorias electorales, sino también por las tasas de aceptación que tuvo. Si su aprobación en materia económica estaba en un 27% en enero de 2024, para agosto se encontraba en 49%. Y si los apoyos sociales tenían un 48% de aprobación, acabaron con un 75%. Su talón de Aquiles fueron dos políticas públicas: corrupción —pasando de 38% de aprobación a 26%— y seguridad pública —de 18% a 28%—. Su aprobación como presidente pasó de 54% a 68% (encuesta de El Financiero). Pero ¿qué explica esos grandes saltos en tan solo un año? Muy probablemente, más dinero en el bolsillo: el salario mínimo aumentó en un 20% en ambas zonas salariales, y los programas sociales en su conjunto tuvieron un aumento de 21% con, además, algunas entregas anticipadas. El déficit ese año fue de 5,7 % del PIB, el mayor desde, al menos, 1990.
James Carville, el asesor del expresidente Bill Clinton, habrá podido declarar “es la economía, estúpido”, para explicar el principal factor que mueve el voto del electorado estadounidense. Sin embargo, en el caso mexicano aplicaría “es el salario mínimo y los programas sociales, estúpido”. La presente administración continúa aplicando recortes presupuestales mientras aumenta los recursos para programas sociales altamente clientelares. Por ejemplo, la SSPC ha tenido recortes continuos desde al menos 2024: pasó de 102 mmdp a 60 mmdp, siendo los recortes aún mayores en términos reales. Lo mismo podríamos decir de salud, infraestructura, justicia y un largo etcétera. Sin embargo, se han creado más programas sociales en la actual administración; sus recursos continúan aumentando (tuvieron 150 mmdp más este año) y, junto con ellos, han crecido las estructuras para tener mayor control sobre ellos y sus clientelas.
El aumento del salario mínimo y los programas sociales explican en gran parte el éxito de Morena, aunque resulta imposible continuar por el mismo camino. Cinco factores juegan en contra de la presidenta, los cuales no jugaron en contra del expresidente. El primero es el carisma lópezobradorista, propio de su persona y de un contexto político particular. El segundo es la falta de ahorros, una economía endeble, el estrecho margen para continuar aumentando el salario mínimo y la imposibilidad de recurrir a grandes déficits. El tercero es una imagen de mando y fortaleza menguada en la presidenta, una variable fundamental para mantener la popularidad. El cuarto es Trump, la revisión/renegociación del T-MEC y la resultante incertidumbre. Y el quinto son las reformas políticas, aprobadas al inicio de esta administración.
Los niveles de aprobación claudista pasaron de un 85% en febrero de 2025 a 69% en diciembre. La población reprueba —por mucho— su manejo de la corrupción y la seguridad pública, mientras disminuye el apoyo a los programas sociales y solo aprueba ligeramente su manejo de la economía. Aumentará el autoritarismo, y más aún al comenzar a ver las consecuencias económicas de las reformas políticas.
/ In recent years, global trade has entered a period of renewed protectionism, strategic competition, and tariff-based diplomacy. For Mexico, one of the world’s most open, export-driven economies, commercial tariffs have become a critical variable shaping industrial competitiveness, supply-chain resilience, and long-term investment planning. While Mexico benefits from deep integration with North American markets under the United States–Mexico–Canada Agreement (USMCA), the global shift toward unilateral tariff actions is increasingly influencing production decisions, export flows, and broader economic stability.
/ Donald Trump es descrito con frecuencia como un amo del caos, un político que auspicia la ruptura del orden existente porque, a final de cuentas, tiene el poder para obtener las mayores ventajas posibles del río revuelto.
Pero al mismo tiempo, es el presidente más controlador de la historia estadounidense.
/ Los Tres Amigos de la película sirvieron de inspiración, unos años después, para las reuniones de mandatarios de EEUU, Canadá y México, que se volvieron más frecuentes tras la firma y entrada en vigor del TLCAN. Vivimos casi treinta años, con alguna interrupción por todos conocida, dentro de esa película hasta que llegó, obviamente, el antagonista. Y ahí es donde la realidad rápidamente se ha separado de la ficción.
/ ¿Es sano para la democracia que un presidente(a) gobierne sin alcanzar la mayoría absoluta del electorado? En las discusiones y en lo que ha trascendido del contenido de la iniciativa de reforma electoral que próximamente será entregada al Legislativo, aparentemente el tema de una segunda vuelta en la elección presidencial no se ha considerado. Esta puede ser posible para México, pero su viabilidad política e institucional es compleja. Sería conveniente que esa propuesta forme parte de las discusiones y debates de la próxima reforma electoral para determinar la conveniencia o no de incluirla como una nueva regla electoral.
/ Cuando Seymour Martin Lipset nos visitó y discutió el “Continente Dividido” pensaban que se refería a América Latina o México y no a Canadá. Es que los canadienses y su vasto territorio no proyectan guerra ni separación, ni alzaban la voz, hasta Davos 2026.
El primer ministro Mark Carney criticó al abuso de poder internacional y al gobierno de Estados Unidos en el Foro Económico Mundial (WEF). Sacudió a los que se encontraban en el pueblo suizo de dialecto romano y hasta a México, donde la presidenta Claudia Sheinbaum destacó su contenido y elocuencia.
El periódico mexicano La Jornada difundió el mensaje íntegro y resaltó “las reglas se aplican de forma selectiva y la lógica de la fuerza vuelve a imponerse”. Tras el canadiense, algunos censuraron un planeta con zonas de influencia para Estados Unidos, China y Rusia. Otros rechazaron la supuesta anexión de Groenlandia y a Canadá como el “estado 51” estadounidense.
Vemos un continente dividido, en un mundo dividido. Lipset afirmaba que ciertas fuerzas partieron a dos naciones que en su origen eran la misma, Estados Unidos y Canadá. EU fue organizado desde una “ideología populista, expresada en la Declaración de Independencia”. La idea nacional canadiense partía sólo de que “los canadienses no son americanos”.
La frontera entre las dos naciones, decía el investigador de la Hoover Institution, es poco reconocible. Incluso, al cruzarla libremente pocos sentían que cambiaban de país. Además, nuevas fuerzas harían que estadounidenses y canadienses fueran cada vez más similares. Y es lo qué algunos platicábamos con Lipset de Norteamérica en la época del TLCAN, pero no es lo que se sucedió en el WEF.
El Presidente Trump no rompió Davos. El foro alpino fue creado para romper paradigmas y ser una cumbre sin las ataduras formales del Sistema de Naciones Unidas. De EU se esperaba oír sobre sus intervenciones militares y aspiraciones de anexión. Mas, quién cambió su retórica y la de su país fue el canadiense. “Las potencias medias no son impotentes” asintió el exgobernador del Banco de Canadá. “En soberanía ártica, respaldamos firmemente a Groenlandia y Dinamarca, y apoyamos plenamente su derecho exclusivo a decidir el futuro de Groenlandia.”
El premier canadiense habló de realismo político, instituciones y agregó un componente indispensable en las Relaciones Internacionales actuales, el constructivismo (percepción). Así, el poderoso sólo abusa porque los demás se lo permiten. La pura percepción sostenía al “sistema comunista”, dijo. “El poder del sistema no provenía de su verdad, sino de la disposición de todos a actuar como si fuera verdadero”.
Carney llamó a dejar a lado la comodidad e inacción internacional. Los canadienses “nos estamos diversificando rápidamente en el exterior.” “En los últimos días, hemos concluido nuevas asociaciones estratégicas con China y Catar.” Recordamos que, Canadá por su capacidad militar sí es un poder intermedio. Mas, en economía es una potencia de primer orden, miembro del G7 y supera a Reino Unido en términos de PIB per cápita nominal.
El gobernador Gavin Newsom secundó al canadiense y proyectó a un actor global, aunque California no es una potencia media tradicional, como México. Criticó también la pasividad: tenemos que hacer el trabajo duro y “eso incluye el trabajo duro de venir a Davos” y gritar lo que está mal.