/ Probablemente la ironía más grande del sexenio lópezobradorista –y de los gobiernos de Morena– fue el enorme interés en preservar el tratado comercial con Estados Unidos y Canadá. El acuerdo fue concebido por El Innombrable mientras era vituperado por la izquierda en general, y por López Obrador y Claudia Sheinbaum en particular. Sin embargo, mientras hoy la izquierda populista se aferra al tratado, destruye sus pocos cimientos nacionales en un entorno estadounidense más amenazador aún.
El fin de la Guerra Fría prometió “un nuevo orden mundial” en el que las naciones se unirían en torno a “las aspiraciones universales de la humanidad: paz y seguridad, libertad y el imperio de la ley”, según el expresidente estadounidense George H.W. Bush. Fue en ese contexto que Estados Unidos decidió firmar el acuerdo comercial más ambicioso hasta entonces. Pero, por otra parte, la visión de Carlos Salinas de Gortari fue enorme: atraer inversión al país mediante la firma del tratado, en un contexto de creciente competencia ante la integración de numerosos países europeos en el mercado mundial. Como México era pobre y no tenía un estado de derecho que pudiera atraer inversiones, recurriríamos al “outsourcing” jurisdiccional mediante arbitrajes y acceso a la jurisdicción estadounidense.
El resultado ha sido evidente: México pasó de ser un país exportador de materias primas a uno de manufacturas (¿qué habría sucedido bajo López Obrador con cuantiosas reservas de petróleo y una economía petrolizada?). El gran problema, empero, fue que México no acompañó su entrada al TLCAN con un programa de fortalecimiento estatal. Un área gubernamental que quedó en la misma condición maltrecha fue, precisamente, el estado de derecho. Hicimos el “outsourcing” jurisdiccional y, por consiguiente, seguimos arrastrando problemas mayúsculos en toda la cadena de cumplimiento de la ley: policías que investiguen, fiscalías que integren casos, juzgadores que impartan justicia y cárceles que separen y reinserten.
El futuro nos ha alcanzado. En cierta medida, la llegada de la extrema derecha a la Casa Blanca obedeció a la desconfianza de los estadounidenses hacia el libre comercio. Si antes todo presidente estadounidense dejaba como parte de su legado la firma de acuerdos comerciales, desde la primera presidencia de Trump no se ha vuelto a firmar tratado comercial alguno. El representante comercial en la primera presidencia de Trump, Roberto Lighthizer, vio nuestra debilidad y actuó en consecuencia: como parte del TMEC debilitó diversos mecanismos jurídicos de protección a las inversiones estadounidenses en México. Es el TLCAN, pero al revés: desincentivar la llegada de inversiones al país. “Si nosotros respaldamos la inversión, estamos inclinando la balanza y alentándolo a trasladar su planta allá”, declaró en una comparecencia ante el Congreso en marzo de 2018. Se refería a México.
La llegada de la izquierda populista al poder en México ha complicado aún más la situación. Porque destruyeron los organismos autónomos, mientras continuamos con una epidemia de inseguridad. Porque cada vez queda más en evidencia la colusión entre el poder político y el poder criminal, mientras se capturó al Poder Judicial. La salida fácil que representaba el TMEC se nos está acabando, mientras seguimos debilitando aún más nuestro estado de derecho y el Estado mexicano en general. Y por ello la economía no arranca, y no arrancará.
/ Confieso que no acabo de entender si la decisión estadounidense de cancelar la visa a "Andy" López es un delito de lesa majestad que merece el rechazo nacional, una medida de presión política o una lesión autoinfligida.
/ Hace una semana falleció Don Miguel Mancera a los casi 94 años. Dejó una huella indiscutible en la historia económica y financiera del país. Su legado más importante fue haber tenido la visión de transformar al Banco de México en una institución autónoma. Se caracterizó por ser un economista riguroso, banquero central comprometido, siempre institucional, con firmeza en sus convicciones, visionario para formar cuadros y respetuoso, pero exigente con el personal. Le tocó lidiar con las peores crisis financieras del país, la de 1982, la de fines de 1994 y, en 1987, con la inflación de tres dígitos.
/ Hace 28 años recorrí Cuba junto con mi padre. De aquel viaje conservo muchas imágenes, pero ninguna tan clara como la noche en que escuchamos a Silvio Rodríguez y Luis Eduardo Aute en el Teatro Karl Marx. La Habana parecía un museo viviente: automóviles de los años cincuenta, fachadas que respiraban otra época y una sociedad que, pese a las carencias, todavía transmitía una sensación de “esperanza”. Todo parecía congelado en el tiempo; el sistema, al parecer, aún sobrevivía.
Tres décadas después, la pregunta resulta inevitable: ¿qué fue lo que pasó con Cuba?
Sería un enfoque parcial atribuir toda la responsabilidad al embargo estadounidense. Ha sido un factor determinante durante décadas y ha limitado seriamente el acceso de la isla a financiamiento, inversión y comercio. Pero también sería ingenuo ignorar que buena parte de la tragedia cubana nació desde dentro. Ningún embargo explica por sí solo la ausencia de productividad, la asfixia de la iniciativa privada, la centralización absoluta de las decisiones económicas ni la incapacidad del Estado para corregir sus propios errores.
Un pensador cubano que conocí en aquella ocasión resumía esa contradicción con una frase contundente: "Fidel hablaba de comunismo, pero firmaba sus documentos con Montblanc." En pocas palabras, retrata el problema esencial de muchos proyectos revolucionarios: el sacrificio siempre fue para la población; los privilegios, para quienes ejercían el poder.
Durante décadas, el modelo sobrevivió gracias a subsidios externos. Primero fue la Unión Soviética; después, la Venezuela de Chávez y Maduro. Cuando ambos soportes desaparecieron o se debilitaron, quedó al descubierto una economía incapaz de sostenerse por sí misma.
Las cifras son contundentes. La economía cubana acumula cinco años consecutivos de contracción o estancamiento y todavía permanece alrededor de 10% por debajo de su tamaño en 2019. Sectores como la agricultura y la industria han perdido más de la mitad de su capacidad productiva; la manufactura continúa en retroceso y el ingreso de divisas ha caído drásticamente.
El deterioro cotidiano resulta todavía más dramático. Los apagones de hasta veinte horas diarias se han convertido en parte de la normalidad en numerosas provincias; la escasez de alimentos y medicamentos obligó incluso al gobierno a solicitar apoyo alimentario internacional, mientras que cientos de miles de cubanos han abandonado la isla en la mayor ola migratoria de su historia reciente. Entre 2021 y 2023, la población disminuyó cerca de un 10%, principalmente por la emigración. Cuando una nación exporta más talento que productos, pierde más población que inversión y ofrece a sus jóvenes como principal proyecto de vida la emigración, el fracaso ya no admite eufemismos.
La historia de Cuba no debería utilizarse para alimentar trincheras ideológicas, sino para recordar que ningún modelo político está por encima de la realidad. Las ideas pueden inspirar revoluciones; la economía, en cambio, exige resultados. Cuando el poder sustituye la libertad por el control, el mercado por la miseria y la crítica por el silencio, las consecuencias terminan pagándolas millones de personas.
Las ideologías radicales suelen enamorar por sus promesas, pero con demasiada frecuencia terminan justificando el sufrimiento en nombre de un futuro que nunca llega. Cuba es quizá el ejemplo más doloroso de esa contradicción. Una revolución que prometía dignidad terminó administrando escasez; un proyecto que hablaba de igualdad produjo privilegios; un sueño de justicia concluyó en resignación.
Las revoluciones pueden cambiar gobiernos. Lo verdaderamente difícil es construir un país donde la libertad y la prosperidad caminen de la mano.
La Suprema Corte rechazó la apelación de Donald Trump para dejar sin efecto el fallo adverso de la demanda por abuso sexual y difamación por un monto de $5 millones de dólares que presentó en su contra la escritora E. Jean Carroll. Por otra parte, todavía está pendiente la solicitud del presidente para que dicha instancia anule el fallo en su contra para pagarle a Carroll $83.3 millones de dólares por otro juicio por difamación. Sobre el tema, notas de AP, CNN, CBS News, NBC News, USA Today, Time, Politico, The Hill, NYT y Washington Post.
En la encuesta más reciente de Reuters/IPSOS y a menos de tres meses de las elecciones intermedias del 3 de noviembre, el nivel de aceptación de la gestión de Trump disminuyó nuevamente a su nivel más bajo en su actual mandato; la relación aprobación vs desaprobación es de 33% vs 64%.
Rodney Scott, comisionado de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), ordenó una pausa en la construcción de infraestructura fronteriza en el parque nacional de Big Bend, Texas, una amplia zona limítrofe con México. Desde que se anunció, ha habido gran oposición local y estatales al proyecto por su impacto ambiental, incluso de voces republicanas. El plan inicial incluía el levantamiento de un muro de 9 metros, pero se canceló; sin embargo, todavía está prevista la construcción de barreras y carreteras y el tendido de alumbrado y de cables de fibra óptica. Scott está de visita en la zona para realizar una evaluación en el terreno. Al respecto, el gobernador Greg Abbott (R) comentó que habló el fin de semana con Markwayne Mullin, secretario de Seguridad Interna (DHS), para solicitarle que se ponga un alto a las obras de construcción en dicho parque nacional y en todo caso, utilizar recursos tecnológicos para la vigilancia. Sobre el tema, notas de AP, Texas Tribune, Border Report, NBC News, The Hill y CNN.
Hoy se llevan a cabo las elecciones primarias en los estados de Alaska, Florida y Wyoming. En el caso de Florida, a pesar de su rechazo al voto postal, ya está registrado que Donald Trump utilizó nuevamente esa modalidad para emitir su boleta electoral, según informó Politico. Adicionalmente, en el distrito 14 de California se celebrarán comicios especiales para elegir al representante que concluirá el periodo legislativo de Eric Swalwell, quien debió renunciar a su curul en abril como consecuencia de las acusaciones en su contra sobre abuso sexual; al respecto, nota de AP. Semafor identifica las contiendas de mayor interés en las elecciones primarias de hoy.
Al vencer ayer el plazo de 60 días para negociar un acuerdo de paz, Donald Trump declaró a Fox News que Irán debe “levantar la bandera blanca” y rendirse. Agregó que no tiene prisa para resolver el conflicto y que Estados Unidos reforzará el bloqueo a los puertos iraníes para aumentar la presión económica. Amenazó con “bombardear despiadadamente” a Omán, que negocia un acuerdo con Irán sobre el tránsito en el estrecho de Ormuz, en caso de que se convierta en un obstáculo para la navegación en dicha vía. Confirmó que hay un canal de comunicación directo con el Cuerpo de Guardias Revolucionarios Islámicos. Sobre el tema, notas de Reuters, NBC News, USA Today, Time y The Hill. En paralelo, Trump reiteró en Truth Social que el principal objetivo de Estados Unidos es evitar que Irán adquiera un arma nuclear. AP y Washington Post revisan el estatus del conflicto al cumplirse el plazo para negociar un acuerdo de paz.
Trump sostuvo una llamada telefónica ayer con el primer ministro Mark Carney en víspera de la entrada en vigor de un arancel de 50% a diversas exportaciones de Canadá. Mientras tanto, continúan las negociaciones de última hora entre representantes de ambas partes para tratar de resolver las diferencias en torno a tres quejas de Estados Unidos sobre la política comercial de Canadá: las restricciones de acceso de productos lácteos, la decisión de varios gobiernos provinciales de prohibir la venta de bebidas de alcohol importado del vecino del sur y los aranceles de represalia en el sector automotriz. De no llegar a un acuerdo, a partir de la primera hora de mañana se impondrá el arancel de 50%. Sobre el tema, notas de Reuters y NYT.
Jared Kushner, enviado presidencial y yerno de Trump, se reunió durante varias horas en Jerusalem con el primer ministro Benjamin Nethanyahu para tratar superar su oposición a la implementación del plan para Gaza aprobado por la Junta de Paz que contempla el desarme de Hamas y el retiro gradual de las tropas de Israel del enclave. Una fuente israelí compartió con NBC News que se acordó que la desmilitarización sea supervisada por un general estadounidense. Por su parte, Politico informó que se establecerá un grupo de trabajo para el desarme y otro para la salud pública de Gaza. Cobertura adicional en AP y NYT.
Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia, se comunicó el fin de semana con Trump para agradecerle por la ayuda humanitaria y el apoyo del equipo de rescate que ha enviado Estados Unidos como consecuencia del sismo que se registró en días pasados en el noroeste del país. En la conversación también le solicitó “la suspensión temporal de los altos aranceles que afectan a los productos colombianos” a fin de aliviar a los empresarios que enfrentan “momentos muy difíciles por los efectos del terremoto.” Sobre el tema, comunicado del Departamento de Estado con la información más reciente de la ayuda a Colombia y nota de AP.
De acuerdo con un documento del área legal del Departamento de Justicia (DoJ) al que tuvo acceso CBS News, las fuerzas militares que están desplegadas en frontera de Estados Unidos con México tienen atribuciones para detener a indocumentados que ingresan en las seis “áreas nacionales de defensa” que se ubican en zonas limítrofes. Según las disposiciones vigentes, el personal militar no puede ser utilizado en funciones de aplicación de la ley al interior del país. Sin embargo, el DoJ consideró que en este caso, sí están autorizadas las detenciones de personas indocumentadas que ingresan indebidamente dichas áreas bajo responsabilidad militar.
ProPublica investigó el intento poco exitoso del Departamento de Seguridad Interna (DHS) de identificar casos de extranjeros que han votado en elecciones en Estados Unidos. De acuerdo con la narrativa que ha promovido Donald Trump para resaltar la vulnerabilidad del sistema electoral, existe una práctica extendida de participación de migrantes en procesos electorales. En un discurso desde la Casa Blanca en julio pasado, advirtió que en algunos listados de electores están incluidos alrededor de 225 mil ciudadanos extranjeros. Sin embargo, la investigación del medio encontró que entre enero de 2025 y mayo de 2026, sólo han sido consignados ante las autoridades 150 extranjeros y de esa cifra, únicamente 41 recibieron cargos por haber votado indebidamente.
NYT compara las restricciones migratorias que actualmente impone el gobierno de Trump con las que se registraron en la década del veinte del siglo pasado. La nota señala que la gran diferencia entre ambos periodos restrictivos es que ahora Trump actúa sin el aval legislativo por medio de órdenes ejecutivas y otras medidas administrativas, mientras que hace 100 años, el Congreso aprobó una serie de disposiciones para limitar la llegada de inmigrantes y para establecer cuotas por nacionalidad.
El Comité de Ética de la Cámara de Representantes anunció que iniciará una investigación en contra de Jimmy Gómez (D-California) por posible comportamiento sexual inapropiado en violación a varias disposiciones del Código de Conducta Oficial. Gómez reconoció haber cometido errores personales y se comprometió a cooperar con las labores del comité, que también investiga a Max Miller (R-Ohio) por acusaciones por actos de abuso y violencia doméstica. Sobre el tema, notas de NBC News, Roll Call, NYT y Washington Post.
A pregunta expresa sobre los efectos de la orden ejecutiva que firmó recientemente Donald Trump para poner fin al turismo de parto, Claudia Sheinbaum dijo que desconocía la frecuencia con la que las mexicanas que viven en la frontera ingresan a Estados Unidos para dar a luz a fin de que su bebé adquiera la ciudadanía estadounidense por nacimiento para luego volver a México. Sin embargo, adelantó que no era un fenómeno masivo. Sobre el tema, Excélsior informó que la semana pasada, las autoridades de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) revocaron las visas de 94 padres y madres mexicanos que acompañaban a sus hijos estadounidenses para acudir a escuelas en El Paso, Texas desde Ciudad Juárez, Chihuahua.
Varios medios nacionales informaron que Gerardo Mérida, exsecretario de Seguridad de Sinaloa que formaba parte del gabinete del gobernador con licencia Ruben Rocha (MORENA) y que se entregó a las autoridades estadounidenses en mayo por estar incluido en una solicitud de detención con fines de extradición de diez funcionarios de ese estado por delitos de narcotráfico, ya no está bajo custodia del Buró Federal de Prisiones. Tampoco hay registro de un auto de liberación en su expediente. Se especula que Mérida ha sido trasladado a un centro de detención para ser interrogado y colaborar con las autoridades. Cobertura en Excélsior, El Financiero y Milenio.
/ La invasión de Rusia a Ucrania constituye una clara violación de la soberanía y la integridad territorial de ese país, así como una transgresión al Derecho Internacional. Las causales que Rusia ha esgrimido históricamente son del todo conocidas, pero no constituyen un factor que legitime la guerra. Los espacios para dirimir esas disputas no son los que determinan las armas. Rusia no está sola en esa tendencia: la acompañan Estados Unidos, Israel y otros países. El unilateralismo de las potencias es el cáncer que puede llevarnos a la conflagración final.
No existe en las siguientes líneas más que el ánimo analítico que, desde el realismo, busca desmenuzar un momento de nuestra actualidad y extraer conclusiones del mismo.
El nuevo encuentro entre el presidente estadounidenses Donald Trump y su homólogo ucraniano Volodímir Zelenski en la Casa Blanca, celebrado el 28 de julio de 2026, atrajo la atención internacional, dominada por un ambiente de especulaciones no exento de una carga de morbo. La tristemente célebre reunión del 28 de febrero de 2025 entre ambos mandatarios proyecta una larga y ominosa sombra que condiciona cualquier escenario cada vez que el Presidente ucraniano visita Washington. El protocolo de ese día concedió un respiro al líder ucraniano: esta vez no hubo una conferencia de prensa en el Despacho Oval que pudiera convertirse en el presagio de un nuevo pelotón de fusilamiento público. Kiev tendrá algo más que agradecer al recientemente fallecido senador Lindsey Graham. Sus honores fúnebres obligaron a breves reuniones en privado.
Después de varios meses marcados por una serie de exitosas operaciones ucranianas de ataque en profundidad contra objetivos militares y energéticos rusos situados a cientos de kilómetros del frente, la reunión pareció reflejar un cambio significativo en el ambiente político de Washington. La disposición expresada por Trump en Ankara para considerar el otorgamiento de licencias que permitan la producción de misiles interceptores Patriot en Ucrania, aunada al creciente respaldo bipartidista en el Congreso estadounidense para endurecer las sanciones contra Moscú, alimentó la percepción de que Kiev había recuperado tanto la iniciativa militar como el impulso político.
No resulta difícil comprender esa interpretación. Por primera vez en muchos meses, Ucrania parecía estar moldeando los acontecimientos, en lugar de limitarse a reaccionar ante ellos. Sus ataques con drones de largo alcance evidenciaron una notable capacidad para imponer costos estratégicos en el interior del territorio ruso, mientras que la desaceleración de los avances terrestres de Moscú sugería que el equilibrio militar comenzaba a modificarse. En ese contexto, un Zelenski más seguro, aunque, supongo, protegido por una sana dosis de escepticismo respecto del resultado final de su visita, llegó a Washington con un ánimo renovado: no como el dirigente de un país que luchaba únicamente por sobrevivir, sino como el representante de unas fuerzas armadas capaces de innovar, adaptarse y sorprender, desde el punto de vista operacional, a su adversario.
Sin embargo, la realidad estratégica rara vez coincide plenamente con las apariencias políticas. El verdadero significado del encuentro entre Trump y Zelenski no puede evaluarse de manera aislada. Durante esos mismos días se produjo una serie de acontecimientos que trasciende ampliamente el ámbito de la política estadounidense. Diversos informes revelaron la reducción de los inventarios estadounidenses de misiles interceptores y otras municiones de precisión de largo alcance; Rusia intensificó su campaña de ataques aéreos contra ciudades ucranianas; Polonia volvió a experimentar los riesgos derivados de la proximidad del conflicto al territorio de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN); aparecieron indicios de una participación china más activa en el suministro de armamento a Irán, y una fábrica de drones perteneciente a una empresa estadounidense establecida en Kiev fue destruida por un misil ruso.
Considerado de manera aislada, cada uno de estos hechos podría interpretarse como un episodio más dentro de un entorno internacional crecientemente complejo. Analizados en conjunto, sin embargo, parecen apuntar a un fenómeno de mayor alcance. Todo indica que la guerra en Ucrania está dejando de ser un conflicto predominantemente europeo, respaldado por actores externos, para convertirse paulatinamente en uno de los escenarios de una confrontación estratégica mucho más amplia, en la que convergen Europa Oriental, el Medio Oriente, el Indo-Pacífico, la industria occidental de defensa y la rivalidad entre las principales potencias del sistema internacional.
Resulta todavía prematuro afirmar que esta convergencia sea definitiva. La historia ofrece ejemplos de guerras que generan momentos de aceleración y convergencia aparentes que posteriormente se diluyen sin modificar de manera sustancial las tendencias de fondo. No obstante, los acontecimientos recientes obligan a formular una pregunta distinta de la que dominaba el debate hace apenas unos meses. La cuestión ya no consiste únicamente en determinar si Ucrania ha logrado obtener un grado significativo de iniciativa militar o si Washington ha adoptado una actitud más favorable hacia Kiev. La interrogante esencial consiste en establecer si nos encontramos ante los primeros indicios de una nueva fase estratégica, en la que las decisiones políticas, las capacidades industriales, la innovación militar y los conflictos regionales comienzan a interactuar de manera mucho más estrecha que en el pasado.
La distinción no es menor. El impulso político y la capacidad estratégica evolucionan a ritmos diferentes. Una reunión presidencial, una declaración pública o una exitosa operación militar pueden modificar las percepciones en cuestión de días. En cambio, la movilización industrial, la ampliación de la producción de armamento, la formación de personal especializado y la adaptación de las cadenas logísticas son procesos que requieren años. A lo largo de la historia, numerosos líderes políticos han confundido el impulso político del momento con una ventaja estratégica duradera, solo para descubrir posteriormente que el equilibrio real de poder apenas había cambiado y que estaba lejos de traducirse en victorias sostenibles en el frente. La incursión ucraniana en Kursk, entre agosto de 2024 y abril de 2025, constituye un claro ejemplo. Hoy, el nuevo frente profundo abierto por Kiev configura una realidad que ha alterado profundamente la ecuación del combate.
Desde esta perspectiva, los acontecimientos que rodearon el encuentro entre Trump y Zelenski deben analizarse no solo como un episodio diplomático de gran visibilidad, sino como manifestaciones de tendencias estructurales más profundas. Los recientes éxitos militares de Ucrania son indiscutibles y no deben minimizarse. Por su parte, más allá de sus evidentes limitaciones estructurales, Rusia continúa demostrando una significativa capacidad para absorber reveses operacionales sin abandonar sus objetivos estratégicos. Entretanto, pese al optimismo que ha traído el aparente cambio de la marea, el entorno internacional se ha vuelto más complejo, más interdependiente y, probablemente, mucho más demandante para que el apoyo occidental a Ucrania se mantenga como un esfuerzo sostenido y coherente con la nueva realidad estratégica del conflicto.
Comprender estas dinámicas paralelas exige mirar más allá del encuentro celebrado en la Casa Blanca. La cuestión esencial no radica solo en si el presidente Trump ha adoptado una posición más favorable hacia Ucrania, ni siquiera en si la mantendrá. Más importante aún es determinar si el entorno estratégico dentro del cual deberán actuar tanto Washington como Kiev ha comenzado a transformarse de manera más profunda, hasta el punto de que el futuro del conflicto dependa menos del simbolismo diplomático que de factores como la capacidad industrial, la adaptación militar y la creciente interrelación entre escenarios estratégicos que hasta hace poco se analizaban por separado. Hoy tenemos una primera respuesta: Trump ha vuelto a recular y no habrá licencias para que Ucrania fabrique misiles interceptores Patriot. Sin embargo, la relación entre Trump y Zelenski está lejos de haber regresado al punto en que se encontraba en febrero de 2025.
La corta vida de un renovado impulso político tras Washington A primera vista, la narrativa política que siguió al encuentro entre los presidentes Trump y Zelenski resultaba convincente. La visita tuvo lugar después de una de las etapas más exitosas de las operaciones ucranianas de ataque en profundidad desde el inicio de la invasión rusa a gran escala. Las fuerzas ucranianas demostraron una capacidad creciente para alcanzar objetivos estratégicos situados a gran distancia del frente, incluidas instalaciones energéticas, centros logísticos e infraestructura militar localizados a más de mil kilómetros del territorio bajo control de Kiev. Tales operaciones no solo impusieron costos económicos apreciables a Rusia, sino que también cuestionaron la percepción, largamente aceptada, de que la profundidad estratégica de su territorio constituía una protección efectiva frente a ataques sostenidos. Los estrategas rusos confrontan una nueva realidad: la guerra del futuro superará cualquier intento de relocalizar la industria militar, incluso más allá de los Urales.
Éxitos militares de esta naturaleza trascienden inevitablemente el ámbito estrictamente operacional. Influyen en los cálculos de los aliados, modifican las percepciones de los parlamentos, afectan las expectativas de la opinión pública e inciden en la disposición de los gobiernos para mantener o ampliar su respaldo político y militar. En Washington, donde el apoyo a Ucrania ha debido competir con otras prioridades estratégicas de alcance mundial, las recientes operaciones ucranianas han brindado nuevos argumentos a quienes sostienen que la asistencia occidental continúa generando rendimientos estratégicos tangibles. Simultáneamente, ha surgido una nueva narrativa: la marea ha cambiado; la victoria es posible, sostienen unos; una negociación más justa es hoy viable, afirma el bando realista.
En ese contexto, el anuncio del presidente Trump durante la cumbre de la OTAN celebrada en Turquía, relativo a la disposición de Estados Unidos para autorizar la producción bajo licencia de misiles interceptores Patriot en territorio ucraniano, reforzó la impresión de que Washington estaba dispuesto a inaugurar una nueva etapa de cooperación. Aun cuando permanecían sin resolver importantes cuestiones técnicas, industriales y contractuales, el significado político del anuncio era evidente. Tras varios meses marcados por la incertidumbre respecto de la orientación de la política estadounidense hacia Kiev, la Casa Blanca parecía contemplar la posibilidad de una asociación industrial más profunda, en lugar de limitarse a transferir, claro, previo pago, armamento procedente de sus propias existencias.
La evolución del debate político estadounidense contribuyó igualmente a fortalecer esa percepción. Diversas iniciativas bipartidistas orientadas a endurecer el régimen de sanciones contra Rusia evidenciaban que la resistencia frente a Moscú seguía contando con apoyos significativos en ambos partidos, pese a las diferencias existentes sobre el alcance y la duración del compromiso estadounidense. Paralelamente, algunas figuras influyentes dentro de sectores ultraconservadores, tradicionalmente escépticos o incluso opuestos al apoyo a Ucrania, comenzaron a matizar sus posiciones tras conocer de primera mano la evolución del conflicto.
Considerados en conjunto, estos elementos parecían indicar que Ucrania había recuperado un margen político en Washington que pocos habrían considerado posible apenas unos meses antes. Ese margen, debo anotar, debería materializarse en hechos concretos; sin ellos, el impulso político es mera retórica.
No obstante, conviene distinguir cuidadosamente entre impulso político y transformación estratégica. En ese sentido, se puede decir que los límites del impulso político son la capacidad industrial y la restricción de los inventarios de misiles.
La hipótesis de un renovado impulso político generado durante la visita del presidente Zelenski a Washington descansaba sobre un supuesto fundamental: que un mayor respaldo político terminaría traduciéndose en un incremento efectivo de las capacidades militares de Ucrania. Sin embargo, los acontecimientos recientes sugieren que esa relación pronto comenzaría a verse condicionada por factores que la mera expresión de voluntad política, por sí sola, no puede resolver.
Además, la principal limitación ya no parece residir exclusivamente en la disposición de los gobiernos occidentales para apoyar a Kiev. Comienza a radicar, cada vez más, en la capacidad industrial. El apoyo militar de Occidente a Ucrania ha dado saltos cuantitativos y cualitativos. En 2022, la primera oferta de ayuda alemana se limitaba a poner a disposición de Kiev 5000 cascos para su ejército. Hoy, la ayuda europea es mayoritaria y el apoyo financiero y militar de Occidente, en su conjunto, se acerca a los 300 000 millones de euros.
Durante buena parte de la guerra, el debate sobre la asistencia militar occidental estuvo dominado por decisiones eminentemente políticas: autorizar o no el envío de sistemas de armas cada vez más sofisticados, flexibilizar las restricciones sobre su empleo o ampliar el respaldo financiero a Ucrania. Esas discusiones fueron, sin duda, decisivas. No obstante, conforme el conflicto se prolonga, tienden a ocultar una realidad mucho más elemental: ningún sistema de armas puede transferirse si ya no existe en cantidades suficientes, ni la producción industrial puede multiplicarse de manera inmediata por el simple hecho de que así lo decidan los responsables políticos.
Hoy, diversos informes de fuentes abiertas sobre la reducción significativa de los inventarios estadounidenses de misiles interceptores ilustran con particular claridad esta nueva realidad estratégica. En concreto, dichos informes señalan que las existencias de misiles Patriot se han reducido en dos terceras partes a partir de la guerra con Irán.
En general, las estimaciones relativas a la disminución de las existencias de misiles Patriot, THAAD, SM-3, SM-6, JASSM, Tomahawk y otras municiones guiadas de alta precisión no deben interpretarse únicamente como datos logísticos o presupuestales. Constituyen indicadores de naturaleza estratégica. La capacidad de disuasión contemporánea depende no solo de la sofisticación tecnológica de los sistemas de armas, sino también de la confianza en que estos se encuentran disponibles en cantidades suficientes para sostener operaciones simultáneas en diversos teatros.
Esta consideración adquiere especial relevancia por una razón frecuentemente soslayada. La reducción de los inventarios estadounidenses no obedece de manera determinante al apoyo brindado a Ucrania. Más aún, la mayor parte del consumo reciente responde a las operaciones desarrolladas por Estados Unidos en el Medio Oriente, donde los sistemas interceptores han sido empleados intensamente para proteger a las fuerzas estadounidenses y a sus aliados regionales frente a sucesivas oleadas de misiles balísticos y drones iraníes.
A casi once semanas de las elecciones del 3 de noviembre, Donald Trump viajó el viernes 14 a Garden City en Long Island para participar en un mitin a favor de Bruce Blakeman, candidato republicano a la gubernatura de Nueva York. Entre los asistentes había numerosos policías, bomberos y paramédicos. Uno de los mensajes centrales de Trump fue la disminución de la tasa de criminalidad durante su gestión y el respaldo a las fuerzas de orden público. Debido al bajo nivel de aprobación de la gestión de Trump, que en el promedio de NYT es de 37%, algunos analistas señalan que su presencia en eventos electorales no necesariamente fortalece a las candidaturas. Sin embargo, los estrategas republicanos la consideran importante para movilizar a la base conservadora e impulsar su participación, sobre todo en distritos en donde hay fuerte competencia entre ambos partidos. En el evento electoral intervinieron Todd Blanche, quien tomó posesión como fiscal general la semana pasada, y Kash Patel, director del FBI. Cobertura en CBS News, Roll Call y Washington Post.
El gobierno federal pidió a la Suprema Corte intervenir de forma urgente para dejar sin efecto la decisión de la Corte de Apelaciones del Circuito del Distrito de Columbia que bloqueó la semana pasada el proyecto de Trump para construir un salón de actos en la Casa Blanca. Entre otros argumentos, la solicitud señala que la obra es necesaria para garantizar la seguridad de Trump, su familia, el personal de la Casa Blanca y los visitantes extranjeros. La justificación inicial para el proyecto fue la necesidad de contar con un espacio adecuado para eventos, pero en fechas recientes, Trump ha señalado que se requiere por consideraciones de seguridad y defensa. Sobre el tema, notas de AP, NBC News, The Hill, NYT y Washington Post.
Washington Post identifica a los principales posibles candidatos a la presidencia del Partido Republicano. La mayoría están alineados con el trumpismo. Encabezan la lista el vicepresidente JD Vance y Marco Rubio, secretario de Estado. Además, la nota menciona a varios senadores, entre ellos, Ted Cruz (Texas), Josh Hawley (Missouri) y Tom Cotton (Arkansas), al gobernador Ron DeSantis (Florida) y al exgobernador Glenn Youngkin (Virginia). Otros nombres son los secretarios Pete Hegseth (Guerra) y Robert Kennedy Jr (Salud y Servicios Humanos) y Don Trump Jr. No se descarta que consideren la posibilidad de buscar la presidencia algunas figuras republicanas que no está asociadas con el trumpismo, como el gobernador Brian Kemp (Georgia) y Nikki Haley, precandidata en 2024.
El Comité Nacional Demócrata anunció el nuevo calendario para sus elecciones primarias presidenciales en 2028 con cambios importantes. Las dos primeras entidades en las que se llevarán a cabo esos comicios internos serán Carolina del Sur y Nevada, en lugar de Iowa y Nueva Hampshire. De este modo, en la etapa inicial del proceso, tomando en cuenta su perfil demográfico, jugarán un papel relevante una entidad sureña con una base importante de voto afroamericano y una del oeste con fuerte presencia de población hispana. Sobre el tema, notas de AP, Politico y NYT.
Hoy venció el plazo de 60 días establecido en el “Memorándum de entendimiento de Islamabad” para llegar a un acuerdo que ponga fin al conflicto entre Estados Unidos e Irán sin que se hayan registrado avances de fondo entre las partes. Incluso Donald Trump dijo en un mitin electoral que va a declarar que el estrecho de Ormuz es un territorio estadounidense. Con respecto al memorándum, después de los contactos iniciales, los ataques entre ambos lados se reanudaron durante algunos días. En su caso, Estados Unidos posteriormente intensificó el bloqueo y las presiones económicas sobre Irán. Por su parte, Teherán mantiene su pretensión de controlar el paso por el estrecho de Ormuz. Para contexto, notas de Reuters, Fox News, Politico y NYT.
Donald Trump informó en Truth Social ayer que instruyó a Pete Hegseth, secretario de Guerra, reducir de la participación de las tropas estadounidenses en los ejercicios militares que empezaron hoy con sus contrapartes de la República de Corea. Explicó que tomó la decisión en función de su buena relación con Kim Jong Un, presidente de Corea del Norte, y por la falta de apoyo de la República de Corea a la desnuclearización de Irán. Además, consideró que los ejercicios “envían una señal totalmente inapropiada y hostil” a un país que durante su gestión “no ha sido una amenaza y ha actuado respetuosamente.” Sobre el tema, notas de AP, Reuters, CNN, NBC News, NYT, Daily Caller y Washington Post. Análisis sobre el anuncio de Trump, que puso en cuestión la confiabilidad de Estados Unidos como aliado de la República de Corea, en CNN.
Jared Kushner, negociador presidencial y yerno de Trump, se reunió con líderes de Hamas en Egipto y posteriormente viajó a Israel para sostener un encuentro con el primer ministro Benjamin Netanyahu. Su propósito es superar los obstáculos que se han presentado para implementar el plan para Gaza aprobado por la Junta de Paz que contempla el desarme de la organización palestina y el retiro gradual de las tropas israelíes del enclave. Al respecto, notas de NBC News y NYT.
Hasta el momento, los negociadores de Estados Unidos y Canadá no han anunciado un acuerdo para evitar la entrada en vigor este miércoles de un arancel de 50% a varias exportaciones canadienses; al respecto, nota de Washington Post. Las conversaciones entre ambas partes continuaron en Washington, DC durante el fin de semana. Mientras tanto, la gestión de Pete Hokestra como embajador americano en Canadá ha sido objeto de críticas en ese país al punto que, para el fin de semana, se habían recabado más de 170 mil firmas para pedir al Parlamento que sea declarado persona non grata por sus declaraciones e intervencionismo en política interna.
El Departamento de Seguridad Interna (DHS) publicó una lista actualizada de los 13 países para los cuales dejó de tener vigencia el Estatus de Protección Temporal (TPS) de algunos de sus nacionales en Estados Unidos. Entre ellos se encuentran Haití, Honduras, Nicaragua y Venezuela. Hasta el momento, no se ha anunciado una medida similar para los beneficiarios de TPS de El Salvador. DHS hace un llamado para que los migrantes afectados abandonen el país pues de lo contrario serán deportados.
Axios analiza la caída en el registro de estudiantes universitarios extranjeros de 17% en Estados Unidos en el año académico 2025-2026 en comparación con el anterior para llegar a 230 mil y la atribuye a las políticas migratorias del gobierno de Trump, el rezago en la emisión de visas y el clima adverso en el país hacia los extranjeros. Una consecuencia de esta disminución es la pérdida de ingresos en las instituciones de educación superior del país. Todavía no es claro si este descenso es temporal, como ocurrió durante la pandemia del COVID-19, o ya más bien es una tendencia permanente.
A casi 11 semanas de las elecciones, The Hill examina el caso de ocho comicios en el mismo número de entidades en las que el Partido Republicano puede perder las senadurías. En todos los casos, la brecha entre los candidatos republicanos y sus opositores demócratas se ha cerrado. Las entidades en cuestión son Alaska, Carolina del Norte, Iowa, Kansas, Maine, Nebraska, Ohio y Texas. Para convertirse en la mayoría en la próxima legislatura, el Partido Demócrata debe tener una ganancia neta de cuatro asientos en el Senado, pues actualmente la bancada tiene 47 miembros.
Claudia Sheinbaum sostuvo el viernes que la decisión del gobierno de Estados Unidos de retirarle la visa a Andrés López Beltrán tuvo “un sentido político, esencialmente” por no ser “parejo” con todos los países. Además, consideró que la medida es una injerencia en la política mexicana que es aprovechada por “la derecha mexicana.” En contraste, en casos previos, a consulta expresa sobre la posible cancelación de ese documento de viaje a distintos funcionarios, había respondido que el tema era “un asunto personal de cada quien,” como lo dijo el pasado martes 4 de este mes.
Al calificar la revocación como una injerencia que representa un conflicto, pidió a Estados Unidos conducir la relación bilateral bajo el principio del respeto mutuo. Por otra parte, confirmó que no hay una investigación en contra de uno de los hijos del expresidente López Obrador y agregó que no se iniciará ninguna acción en su contra por el hecho de que Estados Unidos le haya cancelado su visado. Al día siguiente, desde Tampico, Tamaulipas, sostuvo que “una visa no define a una persona.” Sobre el tema, notas de The Hill y NYT.
Entre otras respuestas, la Embajada de Estados Unidos circuló en sus redes sociales un video en el que Marco Rubio declara que el otorgamiento de una visa no es un derecho por lo que el Departamento de Estado la cancela cuando haya razones para hacerlo. Christopher Landau, subsecretario de Estado, quien fue duramente criticado por Andrés López Beltrán en su carta de la semana pasada e identificado como “el quitavisas,” adelantó sin dar detalles y sin aludir a alguien en particular que “el espectáculo” va a mejorar todavía más; al respecto, nota de Breitbart. Posteriormente, en otro tono, hizo unllamado a evitar que una “tensión ocasional” de “drama político” afecte a la relación bilateral. Sobre el tema, NYT analiza el uso político que le ha dado el gobierno de Trump al otorgamiento y a la revocación de visas en varios países de América Latina y el Caribe.
Por otra parte, Sheinbaum rechazó que México sea un país que triangula productos de China para reexportarlos a Estados Unidos, como lo sostuvo el informe que publicó la semana pasada la Casa Blanca sobre la llamada práctica de la “estafa de transbordo.” Adicionalmente, Luis Rosendo Gutiérrez, subsecretario de Comercio Exterior, consideró equivocado ese señalamiento y aclaró que las importaciones chinas se han reducido aceleradamente en el último año. Además, agregó que las empresas que más importan productos chinos en México son estadounidenses.
La Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) de México dio a conocer que el viernes concluyó la revisión de la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos como parte del Programa Internacional de Evaluación de la Seguridad Aérea (IASA). La AFAC presentó la información solicitada sobre las acciones implementadas para garantizar la seguridad operacional en México. Con base en los resultados de la revisión, la FAA presentará un informe en 60 días que definirá si la autoridad aeronáutica nacional mantiene la categoría 1 de seguridad aérea o será degradado al nivel 2, como ocurrió en 2021.