LAS UNIDADES DE GÉNERO: UN CURITA PARA UNA HERIDA PROFUNDA
Sophia Huett Una Presidenta es tocada de manera indebida en pleno espacio público y su agresor no es detenido en el momento. Una niña de 15 años -embarazada a raíz de una relación que la ley tipifica como delito- intenta denunciar estupro y el ministerio público le dice que “si accedió a los besos, entonces no hay nada qué perseguir”. Una joven violada escucha de los policías que quizá sería mejor “conciliar” con su agresor para evitarse problemas. Estas escenas no vienen de otro tiempo ni de o
Sophia Huett
Una Presidenta es tocada de manera indebida en pleno espacio público y su agresor no es detenido en el momento. Una niña de 15 años -embarazada a raíz de una relación que la ley tipifica como delito- intenta denunciar estupro y el ministerio público le dice que “si accedió a los besos, entonces no hay nada qué perseguir”. Una joven violada escucha de los policías que quizá sería mejor “conciliar” con su agresor para evitarse problemas. Estas escenas no vienen de otro tiempo ni de otro país: ocurren hoy, en cualquier ciudad, a plena luz del día. Y cada una revela un sistema que todavía no entiende qué es la violencia sexual ni lo que realmente significa para quienes la viven.
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