La relación entre México y la Unión Europea se encuentra en un punto de inflexión clave. La modernización del Acuerdo Global no solo redefine nuestros lazos comerciales, sino que abre nuevas avenidas para la cooperación política y el desarrollo social.
"La modernización del Acuerdo Global México-Unión Europea: relevancia estratégica, beneficios y acciones para México".
Destacados expertos para analizar a fondo qué implica esta renovación y cómo impactará estratégicamente a nuestro país en el corto y mediano plazo.
Participan:
Aribel Contreras Suárez. Coordinadora, Lic. Negocios Globales, Universidad Iberoamericana
Guadalupe González Chávez. Senior Fellow, Núcleo de Estudio de Asuntos Globales, Regionales e Interregionales, COMEXI
/ En medio de la tormentosa presidencia de Donald Trump en Estados Unidos, surge algo entre duda y preocupación: ¿trata de crear una institución que desplace a las Naciones Unidas?
Trump presentó el jueves en Davos (Suiza), formalmente, su tan anunciada "Junta de la Paz".
/ Las perspectivas a futuro para las generaciones jóvenes se desarrollan en un contexto profundamente contradictorio. Por un lado, nunca habían tenido tanto acceso a información, herramientas digitales y capacidad de articulación simbólica; por otro, enfrentan un horizonte marcado por precariedad estructural, instituciones debilitadas y una democracia que parece incapaz de ofrecerles certezas mínimas. Este choque no es neutro: la frustración juvenil acumulada se ha convertido en uno de los principales factores de riesgo para la estabilidad política y social en democracias erosionadas.
/ A principios de este siglo, Robert Kagan, un ideólogo de la corriente del neoconservadurismo estadounidense, escribió “Poder y debilidad: Estados Unidos y Europa en el nuevo orden mundial”. El texto tenía una tesis central: con el fin del comunismo y la caída de la URSS, la paz global se había alcanzado gracias al poderío militar estadounidense.
/ Durante años, México apostó a una idea casi romántica de justicia: capturar a los criminales, procesarlos y esperar a que el sistema hiciera su trabajo. El problema es que el crimen organizado no se quedó quieto. Aprendió a litigar. Aprendió a usar amparos, suspensiones, tecnicismos y dilaciones como parte central de su estrategia. Convertido en actor jurídico, el delincuente dejó de ser solo un problema policial para convertirse en un riesgo sistémico, capaz de desgastar instituciones desde dentro de la ley.
El Foro Económico Mundial de Davos 2026 vuelve a reunir a la élite política y económica global bajo el lema tranquilizador de "un espíritu de diálogo".
Sin embargo, para Europa, el foro funciona cada vez menos como espacio de concertación y cada vez más como una prueba de estrés. En un mundo donde el poder se ejerce sin complejos, la cuestión ya no es si Europa tiene valores, sino si está dispuesta a convertirlos en influencia real.
/ En México, la gestión de emergencias humanitarias se ha ido desplazando hacia una creciente confianza en la tecnología como herramienta para mejorar la prevención, la respuesta y la coordinación ante crisis que van desde desastres naturales hasta dinámicas humanitarias más complejas y prolongadas. Mecanismos como alertas tempranas, sistemas de información, plataformas digitales o el desarrollo de drones nacionales prometen rapidez y eficiencia en contextos en los que cada minuto cuenta. Sin embargo, la pregunta clave no debería ser si la tecnología puede ayudar, sino cómo y bajo qué condiciones lo hace.
El nuevo sistema de alertas sísmicas en teléfonos móviles permite observar esa promesa de la innovación tecnológica en la gestión de emergencias, en particular como herramienta de prevención. Este tipo de soluciones muestra que la tecnología puede contribuir a la reducción de riesgos cuando se apoya en infraestructura operativa, coordinación institucional y una lógica clara de uso público. Al mismo tiempo, ese potencial se ve limitado por la ausencia de políticas públicas claras, de inversión sostenida y de mecanismos efectivos de rendición de cuentas. La tecnología, por sí sola, difícilmente puede sustituir una gestión integral de las emergencias humanitarias.
En muchas crisis en México —como sismos, fenómenos climáticos extremos o desplazamientos internos— la tecnología se implementa de forma fragmentada, sin marcos regulatorios sólidos ni protocolos claros para el uso de la información. Esto abre la puerta a riesgos importantes, especialmente en el manejo de datos personales y biométricos de poblaciones en situación de vulnerabilidad. La recopilación de información puede ser útil para coordinar ayuda, pero sin las garantías adecuadas también puede derivar en exclusión, vigilancia indebida o en usos secundarios de los datos sin consentimiento.
El problema no es la tecnología, sino la expectativa de que pueda compensar carencias históricas en infraestructura, capacidades institucionales y políticas de prevención. Cuando estos rezagos no se enfrentan, la innovación deja de ser una herramienta de protección y se vuelve un recurso cómodo: ordena datos, genera alertas y produce una sensación de control, sin modificar realmente las condiciones que generan la vulnerabilidad.
Dicho esto, la promesa tecnológica en la gestión de emergencias humanitarias sigue siendo real, pero incompleta. Para que la innovación cumpla su función social, debe ir acompañada de reglas claras, inversión sostenida, protección de datos y un enfoque que coloque a las personas por encima de la eficiencia administrativa. De lo contrario, la tecnología no solo deja de proteger, sino que también puede profundizar desigualdades y trasladar riesgos a quienes ya viven en condiciones de mayor precariedad.
Innovar en emergencias no significa solo digitalizar la respuesta, sino también reconocer que la tecnología necesita reglas, gobierno y responsabilidad para no amplificar los riesgos que promete reducir. De lo contrario, la promesa tecnológica corre el riesgo de convertirse en una nueva forma de fragilidad, disfrazada de eficiencia y modernización.
Andrea Rosas Guzmán Internacionalista con especialidad en Seguridad Internacional. Actualmente cursa la maestría en Desarrollo Internacional y Emergencias Humanitarias en la London School of Economics (LSE).
/ “La soberanía no se pierde de golpe: se negocia por tramos.”
Apuntes desde Café Colón.
La escena no tiene épica: pista fría, lista impresa, nombres que pasan de una mano a otra, motores encendidos. No hay conferencia triunfal ni bandera ondeando. Solo ese silencio burocrático que acompaña a los movimientos más serios del Estado: “ya se fueron”. Treinta y siete presuntos perfiles de alto impacto fueron trasladados a Estados Unidos en vuelos militares. Tercera transferencia desde que Trump asumió; noventa y dos acumulados, según los reportes oficiales y periodísticos que circularon de inmediato.