/ El embajador Jorge Álvarez Fuentes analiza para Aristegui Noticias el discurso del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, en la Conferencia de Seguridad de Múnich. Rubio planteó que la migración masiva “transforma y desestabiliza” a Occidente y defendió el control de fronteras como un acto de soberanía nacional, además de asegurar que Estados Unidos no busca separarse de Europa, sino “revitalizar una vieja amistad”.
Álvarez Fuentes contrasta el tono del mensaje con discursos recientes y lo coloca en el contexto de una nueva era geopolítica: tensiones por aranceles, Ucrania, la OTAN y disputas estratégicas. En la conversación también se aborda qué debería hacer México para “estar en la mesa y no en el menú”, con énfasis en cadenas de valor, minerales críticos y la discusión internacional sobre migración.
/ Preocupado por consecuencias electorales, el gobierno del presidente Donald Trump parece estar en camino de cambiar el tono, aunque no la tonada, de sus políticas. La formulación es válida lo mismo para temas de política interna que para la política exterior desarrollada hasta ahora.
De hecho, en los últimos días el gobierno Trump pareció atender a los reclamos de los críticos de su campaña de arrestos y deportaciones masivas de indocumentados, al tiempo de suavizar su retórica hacia Europa y la Alianza del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Pero en los dos casos son cambios de estilo, hacia una presentación más suave de los mismos conceptos, en un cambio obligado por necesidades electorales. El año político estadounidense inicia con una dosis de preocupación creciente para los republicanos, que temen perder control del Congreso federal en las elecciones legislativas del próximo noviembre ante problemas económicos y la indignación pública generada por el estilo autoritario y una campaña de arresto y expulsión de residentes indocumentados que resultó ya en el asesinato de dos ciudadanos estadounidenses por agentes de policía migratoria fuera de control.
/ Destaca la relevancia de los recientes acontecimientos internacionales y señala que las tensiones en el Caribe han fragmentado la relación con Washington. En este contexto, subraya que México se encuentra en una posición intermedia y deberá equilibrar con cautela temas estratégicos como la revisión del T-MEC, la organización de la Copa del Mundo y la histórica relación cercana que ha mantenido con Cuba.
/ Una nación también es una marca. No como eslogan, sino como capital reputacional: reduce costos de transacción, atrae inversión y talento, facilita alianzas, vende turismo y vuelve más competitivos a sus productos. Simon Anholt, el creador del Good Country Index lo resume bien: la imagen-país no se corrige con publicidad; se construye con conducta positiva consistente. Joseph Nye lo tradujo a estrategia: el poder suave es la capacidad de influir por atracción y credibilidad, no por la fuerza.
/ El 8 de mayo de 2025, el agustino Robert Prevost fue electo Papa y adoptó el nombre de León XIV. Estadounidense, nacionalizado peruano por mandato de ley de ese país para ser obispo de Chiclayo (2015-2023), llegó a la Silla del Sucesor de Pedro con la expectativa de dar continuidad al pontificado de Francisco y a las lecciones de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (CELAM, Aparecida, Brasil, 2007) en el capítulo de la Iglesia misionera. Segundo Papa nacido en el “nuevo mundo” y cuarto sucesivo no italiano, el desafío que afronta es mayúsculo por la sombra de Juan Pablo II, que delimita fronteras entre la Iglesia militante de la “teología de la liberación” y aquella que impulsó el ex Arzobispo de Cracovia de la “opción preferencial por los pobres” (III CELAM, Puebla, 1979). Si esta situación se extrapola a nivel mundial, Prevost encara el doble reto de evitar la ideologización del dogma y avanzar en la reconciliación de la Curia, tras el larguísimo pontificado de Karol Wojtyla, quien en favor de su grupo, sacrificó a dos generaciones de religiosos. El nuevo Obispo de Roma, cuidadoso de las formas, sabe llamar a las cosas por su nombre. Por ello, no parece ser cómplice silente de asuntos que exigen su atención, entre otros la situación de la Iglesia en China, los conflictos en Ucrania y Gaza, Derechos Humanos, migración, inteligencia artificial, diálogo interreligioso y ecumenismo. Aunque ha pasado poco tiempo desde que asumió el Trono, el mayor de sus retos es definir un perfil propio para su reinado, que le permita considerar el alejamiento ecelsiástico de las nuevas generaciones, la crisis de vocaciones religiosas y una coyuntura política universal que demanda sensibilidad diplomática para construir puentes entre actores caprichosos y, con frecuencia, confundidos por los acontecimientos.
/ El discurso del sábado pasado del Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, en la Conferencia de Seguridad de Múnich, tenía el propósito de tratar de recuperar la confianza entre Estados Unidos y las naciones europeas, después de un año de desencuentros diplomáticos y recriminaciones mutuas. La desconfianza se extendió por los aranceles de Trump a sus aliados, su errática política frente a la guerra en Ucrania, y la insistencia del propio Trump de adueñarse de Groenlandia. Los europeos no han olvidado las declaraciones del Vicepresidente Vance en el mismo foro, hace un año, sobre la supuesta decadencia europea. Rubio acudió a Múnich para tratar de cerrar algunas heridas y reconstruir puentes.
Si algo comparten en este momento Estados Unidos y México es la mirada en Cuba y las implicaciones en su interés nacional. El aislamiento económico cubano ha aumentado con la caída del gobierno de Venezuela y su situación extraordinaria parece tener fecha de caducidad. Una crisis humanitaria y migratoria puede estar a la puerta.
La población cubana vive en su excepcionalidad y sigue mostrando una gran capacidad de adaptación. Sobrevivió al mundo bipolar, los asedios estadounidenses y ha sabido mantener aliados regionales más allá de los venezolanos Chávez y Maduro. Es cierto, 11 millones de cubanos de la isla pueden acostumbrarse a todo menos a no comer.
Cuba igual que México, en geografía y finanzas, es parte de América del Norte. Por eso fue tan llamativo que durante la Guerra Fría su vida cotidiana se conectara a una Unión Soviética, a 9,500 kilómetros de distancia, cuando Miami está sólo a 380 km. Fue también inusitado, al final de los años 80, que Europa del Este, encabezada por Rusia, transitara al mundo capitalista -a gran velocidad- y que el sistema cubano no. Vietnam y la misma China se convirtieron en países altamente industrializados y exportadores. En los 90, Canadá y México se integraron más a Estados Unidos, pero los cubanos tampoco entraron en ese paquete.
Este “modelo cubano de excepción” ha tenido viabilidad geopolítica y poder suave, mas no sabemos cuánto más pueda mantenerse. Es una “cápsula del tiempo”, una revolución socialista sin sus hermanas rusa, china y mexicana. Como narrativa, fue mucho tiempo una voz crítica disidente en universidades europeas, latinoamericanas y foros como Naciones Unidas.
El discurso de Fidel Castro en la ONU (1960) es un clásico, por ser justiciero y por su longitud (4 horas y media), mas requiere propuesta y actualización. “Los problemas que describíamos sobre Cuba pueden aplicarse perfectamente a toda la América Latina. El control de los recursos económicos de América Latina por los monopolios, que cuando no son dueños directamente de las minas y se encargan de la extracción, como en el caso del cobre de Chile, de Perú o de México, el caso del zinc de Perú y de México, el caso del petróleo de Venezuela, es porque son dueños de los servicios públicos, de las compañías de servicios públicos, como ocurre en Argentina, en Brasil, en Chile, en Perú, en Ecuador, en Colombia”.
Hoy, un cambio brusco del sistema en Cuba tiene implicaciones directas en la seguridad nacional de EU y México, lo que es más que retórica. La isla no cuenta con industrias que aseguren su sobrevivencia alimentaria, ya sea ganadería, agricultura tecnificada o equipo pesquero. Los mismos cubano-americanos saben por sus familias que cuando aumente la presión de EU por el cambio de régimen y con el bloqueo económico, comenzará la emergencia humanitaria y el éxodo. Los primeros destinos migratorios serán EU y México.
En el supuesto que hubiera que alimentar a la mitad de la población cubana se requerirían 38,500 toneladas de alimentos a la semana (sólo proteínas), lo que equivale a 1,000 trailers semanales. A eso habría que sumar el flete y los gastos logísticos. Pero más allá, los primeros donatarios en la lista serían Estados Unidos y México y quizá en segundo lugar, Canadá y España. Al presente, esta hecatombe humanitaria amenaza más al interés nacional de los vecinos que la ideología soviética y la Crisis de los Misiles.
/ Hay momentos en los que uno se pregunta si el país está atravesando una crisis de ideas más profunda que sus crisis económicas o políticas. Abrimos las redes sociales, escuchamos debates públicos, seguimos conferencias oficiales o leemos titulares, y la sensación se repite: algo no cuadra.
Todos los días somos testigos de argumentos contradictorios que conviven sin problema, consignas que sustituyen al análisis, y posturas claramente inconsistentes que se defienden con absoluta convicción.