El volante presidencial y la ilusión de poder
Javier Treviño / Cada vez que un nuevo presidente asume el poder —en cualquier democracia presidencialista— se activa una expectativa casi teatral. El país imagina un momento de ruptura: ahora sí, el líder tomará el control, corregirá inercias, impondrá rumbo. La ceremonia de investidura suele interpretarse como una transferencia inmediata de mando efectivo, como si el simple acto de sentarse en la silla presidencial transformara la realidad política y administrativa. Sigue leyendo aquí: El v
Javier Treviño
/ Cada vez que un nuevo presidente asume el poder —en cualquier democracia presidencialista— se activa una expectativa casi teatral. El país imagina un momento de ruptura: ahora sí, el líder tomará el control, corregirá inercias, impondrá rumbo. La ceremonia de investidura suele interpretarse como una transferencia inmediata de mando efectivo, como si el simple acto de sentarse en la silla presidencial transformara la realidad política y administrativa.
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