Cuando el apoyo baja el reflejo es torcer la elección
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Guido Lara
Hay un momento en toda deriva autoritaria en el que el guion se vuelve predecible. No es cuando el líder gana; es cuando empieza a perder. Cuando se rompe el apoyo electoral, el reflejo instintivo no es corregir el rumbo, sino torcer las condiciones de la competencia para que la elección se adapte al gobernante, y no al revés.
/ De acuerdo con la Universidad de Tuskegee, entre 1882 y 1929, hubo 3,437 linchamientos contra afroestadounidenses, y de hecho más de 4,400 si se llega al año 1951, principalmente en el sur de Estados Unidos. En esos mismos territorios, se contabilizaron más de 1,293 linchamientos contra blancos, aunque muchos de estos incluyeron a mexicanos y chinos.
Pero muchos hubiéramos creído que ese tipo de acciones contra la diversidad, la igualdad o la inclusión habrían terminado luego de las luchas por derechos civiles y los disturbios de los años sesentas y setentas.
/ La escena podría parecer cotidiana: una fila de personas esperando afuera de una bodega, mercancía recién llegada, precios por debajo del mercado. Nadie pregunta demasiado. El comerciante sonríe, vende rápido y cierra el día con ganancias que difícilmente explicaría en un esquema legal.
A unas calles de ahí, una gasolinera mantiene siempre precios “competitivos”. En otro punto de la ciudad, un lote de autos ofrece vehículos impecables, listos para circular, sin que nadie se detenga a revisar demasiado su origen. Todo parece normal. Todo está a la vista.
/ China busca consolidar su soberanía y seguridad sistémica con la reciente publicación de su “XV Plan Quinquenal” que define los objetivos económicos y sociales del país hacia el año 2030.
El XV Esquema de Planificación para el Desarrollo Económico y Social de la República Popular China (2026-2030) fue aprobado formalmente el 12 de marzo de 2026 por la Asamblea Popular Nacional (APN) durante las “Dos Sesiones”. Las “Dos Sesiones” representan el evento político más importante del año, ya que es donde se aprueban y comunican las decisiones estratégicas para marcar el rumbo de la nación. Su nombre se debe a la congregación paralela de los principales órganos políticos: la APN y el Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCh). Ambos órganos se encuentran en su 14° mandato que dura cinco años.
Este año, tanto la APN como la CCPPCh, celebraron su Cuarta sesión durante la primera quincena de marzo. Históricamente, la Cuarta sesión es la más relevante en términos socioeconómicos, ya que es el momento en el cual se aprueba el “plan quinquenal”. China comenzó a utilizar este instrumento desde 1953 para planificar centralmente su economía con una visión a largo plazo. En 2006 cambió la denominación de “plan” a “esquema de planificación”, reflejando que el documento es un marco general y no un ordenamiento estricto.
El XV Esquema de Planificación establece como objetivo en los próximos años un ritmo de crecimiento anual del Producto Interno Bruto (PIB) del 5%. A su vez, se procurará alcanzar un PIB per cápita de 20,000 dólares, a fin de estar en el grupo de las economías “medianamente desarrolladas”.
Ahora bien, para lograr estos objetivos se tiene contemplado expandir la demanda interna y aumentar la autonomía industrial. El primer punto es uno de los ámbitos centrales del nuevo modelo económico chino que se ha estado impulsando desde la década pasada. Tal paradigma anhela un crecimiento sustentado en factores endógenos, en vez de exógenos (inversión extranjera y exportaciones) como lo ha sido desde las reformas económicas de 1978.
En cuanto a la autonomía industrial, se desean desarrollar nuevas fuerzas productivas para lograr la autosuficiencia tecnológica, al mantener el crecimiento en gasto de investigación y desarrollo en 7% cada año. La principal prioridad son las industrias del futuro como la computación cuántica, la red 6G, la Inteligencia Artificial (IA), la biología sintética y la energía de fusión nuclear.
Asimismo, se desean acelerar las siguientes industrias para que China tenga dominio en ellas: drones de carga, vehículos de hidrógeno, semiconductores de gama alta, robótica avanzada y equipamiento aeroespacial. Cabe mencionar que la directriz nacional también blindará las industrias tradicionales para modernizarlas y que sigan contribuyendo al crecimiento económico, por ejemplo, la petroquímica o la manufactura de equipo pesado.
Por otra parte, la seguridad nacional deja de ser un componente complementario a los objetivos económicos y se convierte en el principal medio para garantizarlos. En este sentido, es una prioridad que el desarrollo económico no se vea mermado por disrupciones a las cadenas de suministro.
En el área de los semiconductores, se pretende que para 2030 el 75% de los componentes críticos sean de origen nacional. Con el mismo propósito, los modelos de IA se diseñan con tecnología exclusivamente china y el uso del yuan digital en las transacciones comerciales internacionales de China es cada vez más frecuente. De igual manera, la transición verde, además de la protección ambiental, persigue la reducción de la dependencia al petróleo importado, situación que se encrudece por la turbulencia geopolítica en Medio Oriente.
En resumen, el plan actual aspira a una China que sea soberana sobre sus diferentes campos de desarrollo y así tener liderazgo internacional en ellos. El pasado esquema de planificación tenía una naturaleza más de resistencia a los choques externos como la guerra comercial con Estados Unidos o la pandemia de COVID-19. En tal momento, se impulsó una estrategia de circulación dual (双循环 shuāng xúnhuán) para que el crecimiento estuviera sostenido tanto por el consumo interno como por el apoyo externo.
Si bien la meta de crecimiento (5%) es la más baja desde 1991, es probable que sea suficiente para alcanzar los objetivos de Beijing en el espectro económico, inclusive en el PIB per cápita. Para ello, también deberá atender importantes desafíos como estimular el gasto real de los hogares, el envejecimiento de la población, la desigualdad en servicios públicos básicos, la alta tasa de deuda pública y el aislamiento de las cadenas globales de suministro.
/ La estabilidad en Eurasia—Cáucaso, Mar Caspio y Asia Central—depende en gran medida del equilibrio geopolítico en el Medio Oriente, el Golfo Pérsico, la relación entre las grandes potencias y el factor Israel. Desde la Guerra Fría, y, en particular tras la recomposición regional con la victoria de Azerbaiyán sobre Armenia en la guerra de 2020, el Cáucaso y Asia Central se han convertido en espacios clave para conectividad euroasiática, integrando redes de transporte, oleoductos y gasoductos que conectan recursos del Mar Caspio con mercados europeos y asiáticos.
Irán tiene una posición geográfica crucial entre Golfo Pérsico, Cáucaso y Asia Central y si deseara y actuara en consistencia constituiria un nodo estratégico en múltiples proyectos de infraestructura regional, como el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC) que busca conectar India, Irán, Rusia y Europa con ferroviarias y marítimas. Inestabilidad en Irán afectará directamente estos corredores.
Riesgo importante es posible interrupción de flujos energéticos desde el Caspio hacia Europa y Asia. La vulnerabilidad de sus infraestructuras es evidente. No debe descartarse mayor patrullaje naval y ejercicios militares en el Caspio, elevando el riesgo de incidentes entre fuerzas armadas de Rusia, Irán y otros Estados costeros del Caspio.
La infraestructura de transporte en Eurasia se ha convertido en elemento central de geopolítica regional. Proyectos como el Middle Corridor—que conecta China con Europa a través del Caspio, el Cáucaso y Turquía—han ganado importancia en últimos años como alternativa a rutas tradicionales dominadas por Rusia. El conflicto en Irán podría afectar estas rutas. El Banco Mundial estima que conflictos regionales aumentan costos comerciales en más del 20% por seguridad y disrupciones logísticas. Un riesgo para la región es posible redireccionamiento de flujos comerciales hacia rutas alternativas—como ocurrió en el Siglo XV—generando presiones a infraestructura existente en Cáucaso y Asia Central. Países como Azerbaiyán, Georgia y Kazajistán enfrentarían desafíos para gestionar tránsito comercial.
Igual pueden incrementar rivalidades geopolíticas. Rusia, Turquía y China mantienen intereses estratégicos en Cáucaso y Asia Central—enfrentados con presencia estadounidense y europea—y cualquier conflicto cercano influirá en sus políticas regionales. Conflictos en Medio Oriente suelen provocar reconfiguraciones en equilibrios de poder regionales debido a la participación indirecta de potencias externas—Rusia, EUA, China y Unión Europea. La—hasta ahora—creciente presencia turca en la región turca podría verse disminuida.
Otro riesgo es posible aumento de flujos migratorios y crisis humanitarias. La guerra en Irán provocaría desplazamientos hacia Cáucaso y Asia Central, especialmente hacia Azerbaiyán—debido a vínculos étnicos—, Turkmenistán o Armenia, con posible desestabilización.
Un importante riesgo—para Irán—es que tras la Guerra de los 12 Días (13-24JUN2025), cuando Irán lanzó 550 misiles balísticos y más de 1,000 drones con mínimos daños en Israel, evidenció su aparente limitada capacidad de golpe. Y ahora con ataques a varios países de la región, incluidos Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Arabia Saudita, Azerbaiyán, Turquía y el Estrecho de Ormuz, podría aislarse diplomáticamente y nadie crea en su pretendida coraza militar.
Ciudad de México, marzo 11, 2026. En el marco de su 25° aniversario, el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI) celebró el primero de sus eventos conmemorativos con un conversatorio con excancilleres, un espacio de diálogo y reflexión sobre los retos y oportunidades de la política exterior mexicana en un orden cambiante.
El encuentro contó con la participación de las y los excancilleres: Bernardo Sepúlveda, José Ángel Gurría, Jorge Castañeda, Patricia Espinosa (en línea) y Claudia Ruiz-Massieu, y fue moderado por Héctor Cárdenas, presidente de COMEXI.
Durante el evento, las y los ponentes compartieron sus experiencias al frente de la política exterior mexicana y reflexionaron sobre la vigencia de los principios constitucionales que históricamente han guiado la política exterior de México. En este sentido, destacaron que el ejercicio de la diplomacia implica equilibrar principios e intereses, así como interpretarlos de manera dinámica frente a los cambios del entorno internacional.
Las y los participantes también enfatizaron la relevancia de que México mantenga una presencia activa en el ámbito multilateral, participando en cumbres internacionales y fortaleciendo su interlocución con otros países, especialmente en un contexto internacional caracterizado por la incertidumbre y por un sistema internacional en transformación.
Asimismo, señalaron que México cuenta con oportunidades para impulsar una política exterior más activa, revitalizar su participación en foros y consolidar alianzas estratégicas —como con la Unión Europea— que permitan ampliar su margen de acción internacional.
Dentro de las prioridades inmediatas se destacó la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), así como la necesidad de garantizar certeza jurídica para la inversión extranjera. También se subrayó la importancia de fortalecer la relación con Norteamérica, y particularmente con Estados Unidos, mediante una estrategia más proactiva —y no meramente reactiva—, además de impulsar la diversificación no solo en el ámbito comercial, sino también a través de la reapertura del diálogo en temas estratégicos.
Finalmente, las y los excancilleres compartieron sus principales aportaciones a la diplomacia mexicana, así como reflexiones sobre lo que les hubiera gustado impulsar y lo que, en retrospectiva, pudo haberse hecho mejor. Entre aspiraciones, memorias y testimonios destacaron temas como la diversificación del comercio exterior, la recuperación de espacios de influencia en distintas regiones, la organización de cumbres internacionales y el fortalecimiento del Servicio Exterior Mexicano, entre otros.
Para más información escribe a: comunicacion@consejomexicano.org
/ India está buscando ser un referente en materia de gobernanza global de la Inteligencia Artificial y en 2026 se perfila para ello al ser sede de la Cumbre de la Inteligencia Artificial (IA) y coordinar una de las declaraciones con mayor consenso internacional.
La Cumbre de Impacto de la Inteligencia Artificial (CIIA) se celebró en Nueva Delhi del 16 al 20 de febrero de 2026. En total, congregó a cerca de 500,000 personas. De delegaciones extranjeras, participaron 118 países (siendo México uno de ellos), incluyendo 20 Jefes de Gobierno (resaltando las delegaciones de los presidentes Emmanuel Macron y Lula da Silva) y 59 Ministros(as) de Estado. Igualmente, más de 100 directores ejecutivos de empresas globales asistieron. De otros sectores, destaca la participación de Naciones Unidas, fundaciones tecnológicas y startups.
Durante sus 5 días de trabajo hubo más de 500 sesiones y paneles en torno a tres sutras (pilares) fundamentales (Personas, Planeta y Progreso) y siete grupos de trabajo temáticos (chakras). Se presentaron tecnologías para mejorar los sistemas agrícolas, de salubridad y de justicia utilizando la IA. Por otra parte, secompartieron compromisos de inversión por un valor de 250 mil millones de dólares para centros de datos (Google construirá su nuevo hub de IA en India).
De iniciativas, se anunció el Año de Innovación India-Francia 2026 y que India se une a la propuesta estadounidense de asegurar la cadena de suministro de semiconductores conocida como “Pax Silica”. A su vez, India expuso sus servicios autónomos en la nube masiva (IndiaAI Cloud) y modelos de IA soberanos y multilenguaje(Servam AI y BharatGen) que también se podrán exportar a otras latitudes.
El resultado más tangible de la Cumbre fue la Declaración de Nueva Delhi que tuvo el respaldo de 89 países, incluyendo a países antagónicos en la materia como China, Estados Unidos y Rusia. Este texto resalta por estar más enfocado en la “democratización y desarrollo” de la inteligencia artificial que en temas de “seguridad” que tradicionalmente han sido parte de la agenda sobre la gobernanza de la IA.
Si bien la CIIA logró emitir una declaración con un mayor consenso, comparada a otras Cumbres de IA (RU, 2023; Corea, 2024; Francia, 2025), el documento no es vinculante y se restringea sólo incluir principios y marcos de acción generales, omitiendo asuntos críticos como el desplazamiento laboral por la IA, la propiedad intelectual, la huella de carbono de los centros de datos, entre otros. Del mismo modo, no todos los puntos de vista estuvieron presentes. En el ámbito gubernamental, no hubo representación de alto nivel por parte de China o de Corea. En el sector privado, faltaron los directivos de Meta, Apple, NVIDIA y Tesla, así como de empresas que no fueran de Estados Unidos como Alibaba, Aleph Alpha, Samsung o Cohere. Asimismo, hubo limitada participación de organizaciones internacionales de la sociedad civil.
No obstante, la capacidad de convocatoria de India y el desarrollo de modelos propios de innovación han colocado al país como punto de referencia en el debate de la gobernanza de la inteligencia artificial. Inclusive, hay analistas que consideran que Delhi puede ser una “tercera vía” frente a los esquemas impulsados por Washington y Beijing. Esta “tercera vía” promueve el uso de la IA como un bien público, especialmente para el Sur Global.