Esta semana Marco Rubio realizó una gira por Colombia, Ecuador y Perú para reforzar los vínculos de Estados Unidos con tres gobiernos afines de América del Sur. En Barranquilla, Quito y Lima, se reunió con Abelardo de la Espriella, Daniel Noboa y Keiko Fujimori y afianzó la cooperación en materia de seguridad, tomando en cuenta la estrategia estadounidense regional de combate a la delincuencia organizada del denominado “Escudo de las América” que se centra en el uso de la fuerza militar para combatir a los grupos delictivos clasificados como “narcoterroristas.” Entre otros resultados, Colombia y Perú se sumaron a esa iniciativa en la que ya participa Ecuador, que incluso realiza operaciones militares conjuntas con fuerzas estadounidenses.
Por ello, Rubio reiteró en su quinta gira por América Latina y el Caribe el mensaje de la importancia de la colaboración en materia de seguridad y de los riesgos que generan las amenazas de los “narcoterroristas.” Sus palabras tenían destinatarios más allá de los tres países recorridos. En dos de las tres ciudades visitadas, se refirió explícitamente a la situación imperante en México y a la importancia que le concede Estados Unidos a la efectividad en la lucha contra el crimen organizado, de preferencia con la colaboración del gobierno de Claudia Sheinbaum, pero dejando abierta la puerta para actuar de forma unilateral. El mensaje es claro y confirma la existencia de presiones cada vez más fuertes sobre México a pesar de que Sheinbaum minimizó las declaraciones y las atribuyó a la coyuntura electoral estadounidense.
¿Cuáles son los principales resultados de la gira de Rubio por tres países andinos? ¿Hasta dónde llegará en esta ocasión la presión de Estados Unidos sobre México, tomando en cuenta un entorno regional con iniciativas de Washington de coordinación militar, seguridad e intercambio de inteligencia en el que cada vez está más aislada Sheinbaum?
Rubio en Barranquilla, Quito y Lima
En Barranquilla, Rubio se reunió con de la Espriella. Su mensaje de reconocimiento y de respaldo a las políticas de seguridad del nuevo presidente colombiano fue contundente. A la vez, contrastó la disposición del gobierno entrante de trabajar de cerca con Estados Unidos con la complicada relación con el anterior, encabezado por Gustavo Petro. De la Espriella sostuvo que Colombia desea ser el primer socio de Estados Unidos en materia de seguridad hemisférica. Rubio y el canciller Omar Bula firmaron un acuerdo sobre minerales críticos y otro sobre cooperación nuclear para fines pacíficos. Antes de continuar con su gira, en declaraciones a la prensa, Rubio se refirió a las excelentes perspectivas de las relaciones entre Estados Unidos con el nuevo gobierno colombiano en distintos ámbitos, en particular el de seguridad y el económico. Señaló que en primer caso, hay disposición a brindar toda la ayuda con equipo que solicite de la Espriella a partir de su propuesta de plan estratégico de seguridad. Incluso mencionó la posibilidad de instalar una base militar en Colombia de haber una invitación para hacerlo.
De Barranquilla, Rubio viajó a Quito con el propósito de ampliar los vínculos económicos y de reforzar la cooperación bilateral en materia de seguridad con Ecuador. Entre otras actividades, sostuvo una reunión con el presidente Noboa. Rubio se comprometió a gestionar ayuda por $45 millones de dólares y a transferir más equipo militar a Ecuador para el combate a las organizaciones delictivas. Además, resaltó las operaciones conjuntas entre fuerzas de ambos países para desmantelar a las redes de narcotraficantes que Estados Unidos considera como terroristas. Señaló que de ser necesaria, continuará la destrucción de embarcaciones que presuntamente transportan drogas en aguas internacionales.
Rubio concluyó en Lima su gira sudamericana. Entre otras actividades, sostuvo una reunión con la presidenta Fujimori, con quien dio una conferencia de prensa conjunta; además, recibió la condecoración de la Orden del Sol y dirigió un mensaje a la Cámara Americana de Comercio local. Rubio ofreció reforzar la cooperación bilateral en materia de seguridad y en particular, en el combate de grupos delictivos vinculados con la minería ilegal y la extorsión. Declaró que Estados Unidos prefiere no actuar en contra de los narcotraficantes sin la aprobación previa de sus aliados latinoamericanos, a pesar de tener la capacidad de hacerlo unilateralmente. Por otra parte, advirtió sobre los riesgos de una creciente presencia económica de China en Perú.
El mensaje de Rubio para México
Desde Quito, al abordar el tema de la participación de Estados Unidos en el combate a los carteles en América Latina, Rubio declaró que México representa un reto mayor por el tamaño del país y el poder de dichos grupos. Señaló que hay vastas extensiones del territorio en donde el estado no ejerce el control, sino que lo hacen las organizaciones “narcoterroristas.” A la vez, reconoció que las actuales autoridades de México han hecho ahora mucho más que antes para combatir a estos grupos, pero dijo que lo logrado todavía no es suficiente. Por ello, a poco más de un año de su visita a México en la que se aprobó el Programa de Cooperación sobre Seguridad Fronteriza y Aplicación de la Ley sostuvo que espera que pueda haber más colaboración bilateral para enfrentarlos porque de una u otra forma, se tiene que acabar con esa amenaza. Desde su cuenta en X, la Embajada de Estados Unidos en México hizo eco de los principales planteamientos de Rubio.
Como reacción, Claudia Sheinbaum minimizó las declaraciones de Rubio y las consideró de carácter electoral. De cara a los comicios intermedios del 3 de noviembre, pidió “no usar a México en su campaña.”
Posteriormente, de nueva cuenta, ahora desde Lima, Rubio señaló que “trágicamente, hay territorio en México controlado por los carteles” en donde ellos son la autoridad. Agregó que esa situación tiene consecuencias en la frontera entre los dos países y se convierte en una amenaza directa a Estados Unidos.
Ya desde el encuentro de Rubio con el canciller Roberto Velasco en Washington, DC del 26 de agosto, se evidenció el endurecimiento su postura. Como reflejo de ello, el comunicado de prensa del Departamento de Estado señaló que Rubio pidió a Velasco “acción decisiva para… desmantelar a las organizaciones terroristas extranjeras…”
Perspectivas
El gobierno de Trump ha ampliado de forma sistemática la lista de países afines en América Latina y el Caribe a partir de procesos electorales que han llevado desde las urnas a la presidencia a candidatos de derecha que privilegian las relaciones con Washington, como en Colombia, Perú, Chile y Honduras, o mediante el uso de la fuerza, como ocurrió en Venezuela. En la región, México, Brasil, Uruguay, Cuba y Nicaragua son los países que no están totalmente alineados con Estados Unidos, aunque cada uno mantiene sus vínculos de forma diferenciada con el gobierno de Trump. En el caso de México, sin antagonismos abiertos, en palabras de Sheinbaum, esta compleja relación se maneja “con cooperación, pero sin subordinación” en todos sus distintos ámbitos, incluido el militar.
La gira de Rubio por Colombia, Ecuador y Perú afianzó la alianza en materia de seguridad con esos tres países andinos y sirvió como plataforma para delinear aún más el tipo de cooperación militar que busca Estados Unidos para combatir a la delincuencia organizada con un mensaje especial para Sheinbaum. Le corresponderá a la presidenta evaluar los riesgos implícitos de las declaraciones de Rubio y actuar por el interés del país para evitar enfrentar en los hechos la materialización de las amenazas.