Israel quiere que la guerra en Irán se prolongue, EE.UU. no: Álvarez-Fuentes
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Jorge Álvarez
/ A tres semanas del inicio de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, el embajador de carrera Jorge Álvarez-Fuentes advirtió que el conflicto carece de una ruta definida de salida. “Estamos en un momento en donde habiendo entrado a la tercera semana, no se vislumbra cómo puede acabar esto”, señaló durante una entrevista con Aristegui en Vivo, en la que señaló que tampoco parece existir una estrategia clara por parte del gobierno estadounidense.
El académico planteó que este episodio forma parte de un conflicto mayor que marcará un punto de inflexión en la región. “Va a haber un antes y un después”, afirmó, al tiempo que destacó divergencias entre Washington y Tel Aviv: “Israel quiere que el conflicto se extienda, se prolongue. Estados Unidos no tiene ese objetivo”.
Explicó que la prolongación del conflicto responde a intereses estratégicos de Israel en materia territorial y de influencia regional. “Israel quiere que se prolongue para generar la situación de conflicto permanente en la región y avanzar con sus objetivos en términos territoriales y no sólo de defensa”, indicó.
/ La guerra emprendida por Estados Unidos e Israel contra Irán ha entrado en la tercera semana sin visos de acabarse pronto. Ninguno está dispuesto a perder. La victoria suele eludir a todos en el Medio Oriente. Siguen los bombardeos en decenas de ciudades, la destrucción de instalaciones militares, de edificios gubernamentales y civiles, de fábricas e infraestructura petrolera, habiendo eliminado al líder supremo, sin haber provocado la caída del régimen; ni el cese de las amenazas de los programas nuclear y de misiles, ni se desarticulara el denominado eje de la resistencia.
/ La creciente posibilidad de que Cuba y Estados Unidos lleguen a un acuerdo plantea toda una serie de interrogantes.
De entrada, ¿qué tipo de entendimiento buscan los dos gobiernos? Porque, la verdad, sería importante hasta dónde llegarán las concesiones de Cuba para lograr que Estados Unidos afloje la brutal presión a la que hoy tienen sometida a la isla.
Quizá lo más importante, por el simbolismo, es la idea de retirar de la presidencia a Miguel Díaz-Canel, que la desempeña desde 2019 y que desde entonces es el rostro de un régimen que, a querer o no, pasó de revolucionario a institucional. La destitución de Díaz-Canel sería un impacto de relativamente poca importancia para un régimen tan estructurado como el cubano, excepto por el factor de humillación que representaría y porque tal vez sería la más saliente de las condiciones del gobierno de Donald Trump.
/ La estabilidad en Eurasia—Cáucaso, Mar Caspio y Asia Central—depende en gran medida del equilibrio geopolítico en el Medio Oriente, el Golfo Pérsico, la relación entre las grandes potencias y el factor Israel. Desde la Guerra Fría, y, en particular tras la recomposición regional con la victoria de Azerbaiyán sobre Armenia en la guerra de 2020, el Cáucaso y Asia Central se han convertido en espacios clave para conectividad euroasiática, integrando redes de transporte, oleoductos y gasoductos que conectan recursos del Mar Caspio con mercados europeos y asiáticos.
Irán tiene una posición geográfica crucial entre Golfo Pérsico, Cáucaso y Asia Central y si deseara y actuara en consistencia constituiria un nodo estratégico en múltiples proyectos de infraestructura regional, como el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC) que busca conectar India, Irán, Rusia y Europa con ferroviarias y marítimas. Inestabilidad en Irán afectará directamente estos corredores.
Riesgo importante es posible interrupción de flujos energéticos desde el Caspio hacia Europa y Asia. La vulnerabilidad de sus infraestructuras es evidente. No debe descartarse mayor patrullaje naval y ejercicios militares en el Caspio, elevando el riesgo de incidentes entre fuerzas armadas de Rusia, Irán y otros Estados costeros del Caspio.
La infraestructura de transporte en Eurasia se ha convertido en elemento central de geopolítica regional. Proyectos como el Middle Corridor—que conecta China con Europa a través del Caspio, el Cáucaso y Turquía—han ganado importancia en últimos años como alternativa a rutas tradicionales dominadas por Rusia. El conflicto en Irán podría afectar estas rutas. El Banco Mundial estima que conflictos regionales aumentan costos comerciales en más del 20% por seguridad y disrupciones logísticas. Un riesgo para la región es posible redireccionamiento de flujos comerciales hacia rutas alternativas—como ocurrió en el Siglo XV—generando presiones a infraestructura existente en Cáucaso y Asia Central. Países como Azerbaiyán, Georgia y Kazajistán enfrentarían desafíos para gestionar tránsito comercial.
Igual pueden incrementar rivalidades geopolíticas. Rusia, Turquía y China mantienen intereses estratégicos en Cáucaso y Asia Central—enfrentados con presencia estadounidense y europea—y cualquier conflicto cercano influirá en sus políticas regionales. Conflictos en Medio Oriente suelen provocar reconfiguraciones en equilibrios de poder regionales debido a la participación indirecta de potencias externas—Rusia, EUA, China y Unión Europea. La—hasta ahora—creciente presencia turca en la región turca podría verse disminuida.
Otro riesgo es posible aumento de flujos migratorios y crisis humanitarias. La guerra en Irán provocaría desplazamientos hacia Cáucaso y Asia Central, especialmente hacia Azerbaiyán—debido a vínculos étnicos—, Turkmenistán o Armenia, con posible desestabilización.
Un importante riesgo—para Irán—es que tras la Guerra de los 12 Días (13-24JUN2025), cuando Irán lanzó 550 misiles balísticos y más de 1,000 drones con mínimos daños en Israel, evidenció su aparente limitada capacidad de golpe. Y ahora con ataques a varios países de la región, incluidos Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Arabia Saudita, Azerbaiyán, Turquía y el Estrecho de Ormuz, podría aislarse diplomáticamente y nadie crea en su pretendida coraza militar.
Ciudad de México, marzo 11, 2026. En el marco de su 25° aniversario, el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI) celebró el primero de sus eventos conmemorativos con un conversatorio con excancilleres, un espacio de diálogo y reflexión sobre los retos y oportunidades de la política exterior mexicana en un orden cambiante.
El encuentro contó con la participación de las y los excancilleres: Bernardo Sepúlveda, José Ángel Gurría, Jorge Castañeda, Patricia Espinosa (en línea) y Claudia Ruiz-Massieu, y fue moderado por Héctor Cárdenas, presidente de COMEXI.
Durante el evento, las y los ponentes compartieron sus experiencias al frente de la política exterior mexicana y reflexionaron sobre la vigencia de los principios constitucionales que históricamente han guiado la política exterior de México. En este sentido, destacaron que el ejercicio de la diplomacia implica equilibrar principios e intereses, así como interpretarlos de manera dinámica frente a los cambios del entorno internacional.
Las y los participantes también enfatizaron la relevancia de que México mantenga una presencia activa en el ámbito multilateral, participando en cumbres internacionales y fortaleciendo su interlocución con otros países, especialmente en un contexto internacional caracterizado por la incertidumbre y por un sistema internacional en transformación.
Asimismo, señalaron que México cuenta con oportunidades para impulsar una política exterior más activa, revitalizar su participación en foros y consolidar alianzas estratégicas —como con la Unión Europea— que permitan ampliar su margen de acción internacional.
Dentro de las prioridades inmediatas se destacó la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), así como la necesidad de garantizar certeza jurídica para la inversión extranjera. También se subrayó la importancia de fortalecer la relación con Norteamérica, y particularmente con Estados Unidos, mediante una estrategia más proactiva —y no meramente reactiva—, además de impulsar la diversificación no solo en el ámbito comercial, sino también a través de la reapertura del diálogo en temas estratégicos.
Finalmente, las y los excancilleres compartieron sus principales aportaciones a la diplomacia mexicana, así como reflexiones sobre lo que les hubiera gustado impulsar y lo que, en retrospectiva, pudo haberse hecho mejor. Entre aspiraciones, memorias y testimonios destacaron temas como la diversificación del comercio exterior, la recuperación de espacios de influencia en distintas regiones, la organización de cumbres internacionales y el fortalecimiento del Servicio Exterior Mexicano, entre otros.
Para más información escribe a: comunicacion@consejomexicano.org
/ India está buscando ser un referente en materia de gobernanza global de la Inteligencia Artificial y en 2026 se perfila para ello al ser sede de la Cumbre de la Inteligencia Artificial (IA) y coordinar una de las declaraciones con mayor consenso internacional.
La Cumbre de Impacto de la Inteligencia Artificial (CIIA) se celebró en Nueva Delhi del 16 al 20 de febrero de 2026. En total, congregó a cerca de 500,000 personas. De delegaciones extranjeras, participaron 118 países (siendo México uno de ellos), incluyendo 20 Jefes de Gobierno (resaltando las delegaciones de los presidentes Emmanuel Macron y Lula da Silva) y 59 Ministros(as) de Estado. Igualmente, más de 100 directores ejecutivos de empresas globales asistieron. De otros sectores, destaca la participación de Naciones Unidas, fundaciones tecnológicas y startups.
Durante sus 5 días de trabajo hubo más de 500 sesiones y paneles en torno a tres sutras (pilares) fundamentales (Personas, Planeta y Progreso) y siete grupos de trabajo temáticos (chakras). Se presentaron tecnologías para mejorar los sistemas agrícolas, de salubridad y de justicia utilizando la IA. Por otra parte, secompartieron compromisos de inversión por un valor de 250 mil millones de dólares para centros de datos (Google construirá su nuevo hub de IA en India).
De iniciativas, se anunció el Año de Innovación India-Francia 2026 y que India se une a la propuesta estadounidense de asegurar la cadena de suministro de semiconductores conocida como “Pax Silica”. A su vez, India expuso sus servicios autónomos en la nube masiva (IndiaAI Cloud) y modelos de IA soberanos y multilenguaje(Servam AI y BharatGen) que también se podrán exportar a otras latitudes.
El resultado más tangible de la Cumbre fue la Declaración de Nueva Delhi que tuvo el respaldo de 89 países, incluyendo a países antagónicos en la materia como China, Estados Unidos y Rusia. Este texto resalta por estar más enfocado en la “democratización y desarrollo” de la inteligencia artificial que en temas de “seguridad” que tradicionalmente han sido parte de la agenda sobre la gobernanza de la IA.
Si bien la CIIA logró emitir una declaración con un mayor consenso, comparada a otras Cumbres de IA (RU, 2023; Corea, 2024; Francia, 2025), el documento no es vinculante y se restringea sólo incluir principios y marcos de acción generales, omitiendo asuntos críticos como el desplazamiento laboral por la IA, la propiedad intelectual, la huella de carbono de los centros de datos, entre otros. Del mismo modo, no todos los puntos de vista estuvieron presentes. En el ámbito gubernamental, no hubo representación de alto nivel por parte de China o de Corea. En el sector privado, faltaron los directivos de Meta, Apple, NVIDIA y Tesla, así como de empresas que no fueran de Estados Unidos como Alibaba, Aleph Alpha, Samsung o Cohere. Asimismo, hubo limitada participación de organizaciones internacionales de la sociedad civil.
No obstante, la capacidad de convocatoria de India y el desarrollo de modelos propios de innovación han colocado al país como punto de referencia en el debate de la gobernanza de la inteligencia artificial. Inclusive, hay analistas que consideran que Delhi puede ser una “tercera vía” frente a los esquemas impulsados por Washington y Beijing. Esta “tercera vía” promueve el uso de la IA como un bien público, especialmente para el Sur Global.
/ Durante años, la conversación global giró en torno a la soberanía digital: cómo regular las tecnologías emergentes de forma ética. Pero el actual contexto geopolítico, marcado por el auge de la inteligencia artificial, ha desplazado ese debate. No se cuestiona si el desarrollo tecnológico ocurrirá, sino en manos de quién está el control de la infraestructura crítica que sostiene a gobiernos y economías. De ahí surge con fuerza la noción de soberanía tecnológica, un debate más estructural que plantea riesgos directos para la autonomía de los Estados.
Esta preocupación la previó hace más de una década Tim Wu, reputado académico que acuñó el término de "neutralidad de la red". En su libro, The Master Switch, sostiene que las tecnologías suelen nacer abiertas, pero con el tiempo se concentran en pocas manos. Quien controla esos recursos termina teniendo el “botón maestro”: la capacidad de decidir las reglas del juego. La IA no parece ser la excepción.
El riesgo es latente. La visión de la postura de realpolitik adoptada por Estados Unidos, reiterada durante la última edición del Foro Económico Mundial (WEF), y su rivalidad con China, se ha extendido al ámbito digital. Esto ha empujado a los gobiernos europeos a regular con mayor fuerza a las empresas transnacionales sobre cuya infraestructura descansa gran parte de su actividad digital. La última Cumbre Digital Europea dejó claro el objetivo: reducir dependencias y recuperar soberanía.
En ese escenario, América Latina enfrenta un riesgo doble. Según un reciente reporte del WEF, la región depende en gran medida de servicios operados fuera de sus fronteras y arrastra brechas profundas de talento, infraestructura y coordinación. Aunque la adopción tecnológica avanza, la generación de valor sigue siendo limitada. Así, copiar el modelo europeo y apostar por una autonomía tecnológica total resulta costoso y poco realista. De ahí la necesidad de buscar modelos híbridos que fortalezcan capacidades estratégicas sin aislarse de la realidad global.
México ha optado por un enfoque singular. La creación de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones reflejó la apuesta por centralizar capacidades tecnológicas del Estado y avanzar hacia mayor autonomía. A ello se suman los Principios de Chapultepec, que colocan el uso de la IA al servicio del bien público, el acceso a derechos y la responsabilidad social: que el “botón maestro” no esté siempre fuera del país.
Aun así, la soberanía tecnológica no se logra por decreto. Requiere contemplar una política industrial inteligente, inversión sostenida en talento y una gobernanza que brinde certeza jurídica para que el sector privado sume como aliado estratégico.
En la era de la IA, una visión tecnológica social y ética es indispensable (y debe celebrarse). Pero el dilema no es elegir entre soberanía o innovación, sino articular ambas, construyendo capacidades nacionales sin renunciar a una colaboración responsable con quienes hoy empujan la frontera tecnológica.