No hay polarización ideológica. Es polarización afectiva.

No hay polarización ideológica. Es polarización afectiva.


Compartir esta publicación

Fernando Núñez de la Garza

/ Existe en el país la idea de que la polarización política es producto de la polarización ideológica. Es decir, que hay dos campos ideológicamente irreconciliables, con ideas totalmente opuestas, lo que ha llevado a la polarización de la sociedad mexicana. Sin embargo, esa idea es sumamente errónea: el creciente problema del país es la polarización afectiva.

La polarización afectiva parte de la profunda necesidad de identidad social del ser humano. Somos miembros de grupos, lo que conlleva la posibilidad de albergar sentimientos negativos hacia grupos externos, sin razones aparentes en muchas ocasiones. En este sentido, nos dice el politólogo de la Universidad de Wisconsin, Yunus Emre Orhan, el término de polarización afectiva “se refiere principalmente a la animosidad, el disgusto y la intolerancia entre partidos hacia miembros de fuera del partido.” Este fenómeno afecta tanto a las democracias desarrolladas como a las democracias inmaduras. 

En México no hay polarización ideológica, aunque sí, de manera creciente, polarización afectiva. La población mexicana está básicamente dividida en tercios en términos ideológicos: 29% se considera de izquierda y 10% de centro-izquierda; 23% de derecha y 8% de centro-derecha; y 30% de centro (Alejandro Moreno, El Financiero). Es decir, alrededor de la mitad de la población es moderada en términos políticos (centro, centro-izquierda, centro-derecha). Sin embargo, sí podemos entrever rasgos de polarización afectiva ante las muchas encuestas que indican altos niveles de aprobación e identificación partidista con Morena y bajos con la oposición. Y digo “podemos entrever” porque la polarización afectiva se refiere a la intolerancia entre partidos, y no hay una encuesta que nos informe sobre qué opinan, digamos, los militantes de Morena sobre el PAN, y los militantes del PAN sobre Morena. Sin embargo, es altamente probable que los niveles de hostilidad sean considerables. 

No hay polarización ideológica en el país porque, además, Morena, como todo partido de corte populista, tiene una ideología sumamente delgada. Por otra parte, el partido tradicional de la derecha mexicana, el PAN, no es un partido radical en términos ideológicos, como ya lo es el Partido Republicano en Estados Unidos (pensemos en su fe ciega en el libre mercado y en la gran repulsión al Estado, o en su negación del calentamiento climático y su apoyo total a los combustibles fósiles, algo que no vemos en el panismo). Sin embargo, la carencia ideológica del morenismo se compensa con su gran polarización afectiva. Nada lo demuestra mejor que su discurso súper polarizador, enfocado en degradar moralmente a la oposición, y su intento final de cambiar el régimen político del país –de uno democrático a uno de autoritarismo competitivo– para asegurar su permanencia en el poder. 

La polarización afectiva es el término que mejor describe el discurso de Morena y la creciente polarización en la sociedad mexicana. Es altamente probable que ese discurso solo se intensifique conforme pierda poder, lo cual es inevitable. La gran pregunta que surge es si la oposición se polarizará aún más, en términos afectivos.

Sé el primero en saber

Únete a nuestra comunidad y recibe notificaciones sobre historias próximas

Suscribiéndose...
You've been subscribed!
Algo salió mal
Ucrania y el giro político en Hungría: un cambio real, con matices reales

Ucrania y el giro político en Hungría: un cambio real, con matices reales

José Joel Peña Llanes / La victoria de Péter Magyar en las elecciones parlamentarias del 12 de abril de 2026 no es un giro menor ni un simple cambio de tono: es una transformación política de primer orden. Con más de dos tercios del Parlamento bajo control del partido Tisza, Magyar obtiene una supermayoría que le permite gobernar sin coaliciones y, si lo considera necesario, modificar la propia Constitución húngara. La era Orbán, con todo lo que implicó para la política europea y para Ucrania e


Deja vú: ¿futuro incierto? y T-MEC

Deja vú: ¿futuro incierto? y T-MEC

Mariana Aparicio Ramírez / El T-MEC se someterá a la primera revisión a partir de julio de 2026, un componente novedoso en acuerdos de libre comercio, que se formalizó su incorporación en el artículo 34 sección 7. Aunque ya se ha iniciado la primera ronda formal de conversaciones entre Estados Unidos y México, lo que prima desde el inicio del segundo mandato del presidente Donald Trump -en materia de política comercial- es la incertidumbre y los efectos que ésta ha producido en las decisiones


Lo que diga el halcón

Lo que diga el halcón

Emiliano Polo / En 2007, el psicólogo y ganador del premio Nobel de Economía por sus estudios sobre cómo las emociones influyen en la toma de decisiones, Daniel Kahneman, escribió en un artículo: “Los responsables de política exterior estadounidenses probablemente verían con gran escepticismo cualquier concesión hecha por el régimen de Teherán”. La fecha importa porque para 2007, las cosas pintaban mal en Medio Oriente. La invasión a Irak había ya colapsado en guerra civil. No poder explicar l


El laberinto en Ucrania

El laberinto en Ucrania

Ángel Jaramillo / La guerra de agresión de Rusia a Ucrania se encuentra en un momento crítico. En el frente diplomático las reuniones en Abu Dabi y Washington celebradas este mes se han convertido en verdaderos laboratorios de ingeniería militar y financiera. Al menos eso es lo que pretende Washington. Ciertamente no podemos culpar a la administración Trump de no experimentar con formas imaginativas de diplomacia. El gobierno de Estados Unidos ha puesto al 30 de junio como la fecha límite par