El Patrimonio Mundial en un mundo en guerra
Diego Gómez Pickering / En unos días más se cumplirán tres años del fatídico ataque de Hamás contra Israel y del inicio de una desproporcionada respuesta por parte de Tel Aviv contra la población civil palestina tanto en Gaza como en Cisjordania, investigada por la Corte Internacional de Justicia como presunto genocidio. En marzo, si la situación sigue su curso, en un mundo que resulta cada vez más imprevisible, la guerra iniciada por Rusia tras la invasión a Ucrania de 2022 entrará en su sext
Diego Gómez Pickering
/ En unos días más se cumplirán tres años del fatídico ataque de Hamás contra Israel y del inicio de una desproporcionada respuesta por parte de Tel Aviv contra la población civil palestina tanto en Gaza como en Cisjordania, investigada por la Corte Internacional de Justicia como presunto genocidio. En marzo, si la situación sigue su curso, en un mundo que resulta cada vez más imprevisible, la guerra iniciada por Rusia tras la invasión a Ucrania de 2022 entrará en su sexto año y el conflicto civil sudanés, en el que están involucrados muchos más países de los que públicamente se reconoce, cumplirá casi un lustro de devastar a la nación africana y de llevar a su población al borde de la inanición.
Un escenario de constante confrontación que se replica en otros rincones del orbe y en el cual tanto el derecho internacional como las convenciones y normas que lo rigen son cada vez más vulnerados, sin que medie nada, hasta el momento, para evitarlo. Las consecuencias de esta barbarie legal son múltiples y afectan a todos por igual, de Estados grandes y poderosos a naciones pequeñas e indefensas. El incumplimiento de las convenciones y normas internacionales que con tanto esfuerzo tejió la diplomacia al final de las guerras mundiales del siglo pasado para garantizar un futuro de paz y convivencia, amenazan el presente de toda la humanidad, incluido nuestro patrimonio compartido.
La Convención de 1954 para la Protección de los Bienes Culturales en caso de Conflicto Armado de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), establece que “la conservación del patrimonio cultural presenta una gran importancia para todos los pueblos del mundo” y requiere de protección internacional, pues su daño implica un menoscabo para toda la humanidad. Un menoscabo que, sin embargo, en fecha reciente, atestiguamos en todos los frentes con impotencia: los budas del siglo V labrados sobre las montañas afganas de Bamiyán, el puente medieval construido por los otomanos en Mostar, los tesoros arqueológicos de la antigua Palmira romana, la ciudad fenicia de Tiro, el enramado de callejuelas del centro histórico de Mosul, el palacio persa de Golestán, las milenarias oliveras de las colinas y valles jerosolimitanos. La vulnerabilidad del Patrimonio Mundial es más evidente que nunca en la historia contemporánea, y frente a ello en América Latina no podemos ni debemos quedarnos de brazos cruzados.
El pasado mes de julio en la ciudad surcoreana de Busan en ocasión de la 48ª sesión del Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO se adoptó la decisión de incorporar a la lista del Patrimonio Mundial la red de castillos del Monte Amel en el sur del Líbano y el sitio arqueológico de Sebastia-Samaria en la provincia palestina de Naplusa, siguiendo el protocolo de emergencia de la organización establecido para casos como los del Líbano, Ucrania y Palestina, el cual permite la incorporación de forma inmediata a la lista de sitios patrimoniales amenazados por conflictos bélicos, a fin de blindar su protección internacional.
Como el país del continente americano con mayor número de sitios inscritos en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, México posee una posición privilegiada para erigirse como paladín del sistema legal que a través de las Convenciones en la materia aboga por la inalienabilidad de sitios patrimoniales durante los conflictos armados. Como países fundacionales de la UNESCO, el resto de las naciones latinoamericanas deben jugar un papel en la protección del orden jurídico de la organización y en la lucha contra la impunidad de los Estados que la vulneran. Frente a la elección del próximo o la próxima Secretario o Secretaria General de Naciones Unidas es más necesario que nunca que alcemos la voz para preservar el sistema que dio vida a la organización y que se erige como la única y más efectiva barrera frente a la barbarie.

El Poder Mineral Estratégico
Magdalena Alcocer Vega / ¿Qué tienen en común un automóvil eléctrico, un teléfono celular, un panel solar y un dron? Que todos dependen de minerales que hasta hace poco parecían asuntos de estudio de geólogos o de empresas mineras. Hoy, el acceso de los países al litio, el cobre, el grafito, el níquel, cobalto y las tierras raras definen su posición y supervivencia en un mundo en franca transformación. Las tierras raras son un grupo de 17 elementos químicos con propiedades magnéticas y electrón
Magdalena Alcocer Vega
/ ¿Qué tienen en común un automóvil eléctrico, un teléfono celular, un panel solar y un dron? Que todos dependen de minerales que hasta hace poco parecían asuntos de estudio de geólogos o de empresas mineras. Hoy, el acceso de los países al litio, el cobre, el grafito, el níquel, cobalto y las tierras raras definen su posición y supervivencia en un mundo en franca transformación. Las tierras raras son un grupo de 17 elementos químicos con propiedades magnéticas y electrónicas únicas para fabricar tecnologías de alto rendimiento. Estos minerales constituyen piezas centrales de la economía y la seguridad internacional.
En el siglo XX, el poder mundial giró alrededor del petróleo y en estos años la competencia se desplaza hacia componentes imprescindibles para fabricar baterías, semiconductores, redes eléctricas y sistemas de defensa. Sin embargo, el verdadero poder no reside en poseer los yacimientos. La ventaja se encuentra en el control de toda la cadena, es decir, en la exploración, la extracción, la refinación, el procesamiento, la fabricación de componentes y el desarrollo tecnológico. Un país puede tener minerales y seguir dependiendo del exterior si carece de infraestructura y capacidad industrial.
China hizo una lectura clave hace décadas, ya que invirtió en refinación, manufactura e investigación y, hoy se ubica con una posición de poder en la refinación de estos minerales a nivel mundial. Ahora, los Estados Unidos, la Unión Europea y otras potencias, buscan reducir estas vulnerabilidades y asegurar proveedores confiables.
Los países del G7 acordaron recientemente disminuir la dependencia de un solo proveedor de minerales críticos y fortalecer las cadenas de suministro y, al mismo tiempo, China impuso restricciones a la exportación de determinadas tierras raras colocando una presión internacional muy significativa.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) destacó el mes pasado que el comercio de minerales críticos está dejando de responder exclusivamente a criterios económicos, ya que los países utilizan controles de exportación, subsidios, restricciones comerciales y políticas industriales, para proteger recursos considerados esenciales para su seguridad y competitividad.
Los minerales críticos se han convertido en instrumentos de política exterior al restringir su venta o procesamiento, para presionar industrias enteras. Las nuevas estrategias de presión pasan por subsidios, controles de exportación y acuerdos de reservas estratégicas. México firmó a principios de este año con los Estados Unidos, un Plan de Acción sobre minerales críticos para fortalecer la relación bilateral, asegurar cadenas de suministro e impulsar el desarrollo de materiales indispensables para diversas industrias.
Para México, representa una oportunidad, sin embargo, el reto se encuentra en atraer inversión para procesar los minerales, impulsar la investigación nacional, formar especialistas y desarrollar proveedores nacionales. La minería puede generar empleo y crecimiento, pero provocar al mismo tiempo una presión sustancial en los recursos hídricos y medioambientales.
El control de los minerales otorga una ventaja decisiva en la nueva competencia geopolítica y pasa por conocer, transformar, innovar y negociar. México debe establecer una ruta crítica para construir tecnología industrial, formar capital humano altamente especializado, generar investigación científica y conocimiento, o quedarse como proveedor de recursos.

Avances en el proceso de reforma de Naciones Unidas
María Angélica Arce Mora / Hace unos días se dio a conocer el informe del Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Gutérres, sobre los avances registrados en el proceso de reforma conocido como Iniciativa UN80 iniciado en marzo de 2025, siguiendo el camino trazado por la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y el Pacto para el Futuro. Las reuniones periódicas de negociación entre los 193 Estados miembros sobre las medidas que deberán adoptarse para reformar a la ONU son una evidencia
María Angélica Arce Mora
/ Hace unos días se dio a conocer el informe del Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Gutérres, sobre los avances registrados en el proceso de reforma conocido como Iniciativa UN80 iniciado en marzo de 2025, siguiendo el camino trazado por la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y el Pacto para el Futuro. Las reuniones periódicas de negociación entre los 193 Estados miembros sobre las medidas que deberán adoptarse para reformar a la ONU son una evidencia de la voluntad política de la gran mayoría para apoyar al multilateralismo y al funcionamiento de la organización basado en sus tres pilares principales: paz y seguridad internacional, cooperación internacional para el desarrollo y derechos humanos.
Las dificultades derivadas de las tensiones geopolíticas entre los principales actores en el ámbito internacional, la reducción de los recursos presupuestales para la ejecución de los mandatos otorgados a la ONU y las decisiones unilaterales que afectan el cumplimiento de las normas del Derecho Internacional son elementos que han contribuido, entre otros, a un incremento de las necesidades de financiamiento para atender las urgentes peticiones de asistencia humanitaria a poblaciones afectadas por situaciones de conflicto, y a la búsqueda de soluciones alternas para hacer frente a la disminución del 23% en asistencia internacional registrada entre 2024 y 2025.
No obstante lo anterior, en el citado informe se presentan los avances en lo que se conoce como “flujos de trabajo” que abarcan tres rubros principales de cuestiones por atender: en primer lugar, las acciones tomadas por el Secretario General para reducir y eliminar la fragmentación y duplicación de funciones, procesos y actividades, con un mejor uso de los recursos humanos y financieros disponibles. Resalta la reducción del 21% del personal de la ONU en el presupuesto adoptado para 2026. El objetivo es contar con un sistema más coherente, más útil y mejor preparado para cumplir con los mandatos aprobados por la membresía.
En segundo lugar se encuentran los cuatro mil mandatos activos, derivados de resoluciones y decisiones adoptadas por la Asamblea General, el Consejo de Seguridad o el Consejo Económico y Social, entre otros órganos principales, de un total de aproximadamente cuarenta mil adoptadas desde 1945, según datos del informe citado.
Para avanzar en este rubro, se tiene presente lo acordado en la Asamblea General, el 31 de marzo pasado, con la resolución A/RES/80/251 (adoptada con 168 votos a favor, incluido México; ninguna abstención; y 4 votos en contra de Belarús, Corea del Norte, Nicaragua y Rusia) que incluye un examen de los mandatos nuevos y renovados respecto a su duración y financiamiento. Además, se pide el apoyo del Secretariado de Naciones Unidas para la realización de exámenes colectivos de la aplicación de los mandatos, así como mejorar las funciones del Registro de Mandatos para facilitar la adopción de decisiones durante el ciclo de vida de los mismos. En este orden de ideas, es crucial la labor del Grupo de Trabajo Ad Hoc (abierto a toda la membresía) sobre el Examen de la Aplicación de los Mandatos cuyas funciones concluirán el 30 de abril de 2027.
Por último, en el tercer rubro se abordan los cambios estructurales para hacer un uso más eficiente de los recursos presupuestales asignados a labores de asistencia humanitaria. El informe del Secretario General menciona que se han iniciado nuevas acciones de coordinación y concentración de esfuerzos en cinco áreas afectadas por situaciones de conflicto: Afganistán, Haití, los territorios ocupados de Palestina, Somalia y Sudán. Se espera la eliminación de duplicaciones, un mejor uso de las cadenas de suministro para atender a las poblaciones afectadas, aumentar la coordinación y eficiencia entre las diferentes agencias del sistema de Naciones Unidas, así como reducir la fragmentación en el uso de bases de datos.
Quedan temas importantes por discutir entre los Estados miembros tales como el funcionamiento de las operaciones de mantenimiento de la paz, la fusión de órganos, agencias o programas con temas en común (igualdad de género, derechos de la mujer, niñas y jóvenes, entre otros), las funciones de los Coordinadores Residentes de la ONU en diversos países, así como las plataformas digitales para tener acceso a las bases de datos del sistema de agencias de Naciones Unidas. Estas negociaciones continuarán durante el presente año y se espera que antes del inicio de funciones del nuevo/a Secretario/a General de la ONU se vuelva a informar a los Estados miembros sobre los avances en este proceso de reforma tan necesario para el fortalecimiento del sistema multilateral.

MÉXICO ANTE LA NUEVA REVISIÓN DEL T-MEC: ENTRE LOS RETOS Y LAS OPORTUNIDADES
Francisco González La inminente revisión del T-MEC llega en un momento de alta tensión global. Estados Unidos busca fortalecer su posición comercial endureciendo aranceles y reglas de origen, mientras México intenta conservar su papel como socio estratégico en la región. En este entorno, el sector de autopartes —responsable de más del 20 % de las exportaciones nacionales y pieza esencial del entramado automotriz norteamericano— se coloca en el centro de la revisión. Frente a ello, el país en
Francisco González
La inminente revisión del T-MEC llega en un momento de alta tensión global. Estados Unidos busca fortalecer su posición comercial endureciendo aranceles y reglas de origen, mientras México intenta conservar su papel como socio estratégico en la región. En este entorno, el sector de autopartes —responsable de más del 20 % de las exportaciones nacionales y pieza esencial del entramado automotriz norteamericano— se coloca en el centro de la revisión.
Frente a ello, el país enfrenta una disyuntiva: preservar su integración con Estados Unidos y Canadá o reestructurar parcialmente su proveeduría global. Las autopartes no pueden trasladarse de un país a otro de la noche a la mañana; cada línea de producción requiere años de planeación, inversión y logística. Pretender reubicar fábricas o sustituir insumos de forma inmediata es, sencillamente, inviable. Por eso, México debe insistir en certidumbre, gradualidad y diálogo.
Sin embargo, también hay un lado luminoso. La electromovilidad y el desarrollo de software automotriz ofrecen una ventaja comparativa a México. Regiones como el Bajío y Occidente concentran talento joven y técnico, capaz de adaptarse a las nuevas demandas de digitalización y energía limpia. Esta transición podría convertirse en la gran oportunidad para reposicionar al país como líder en innovación dentro de la cadena automotriz de Norteamérica.
La colaboración con la Secretaría de Economía y la puesta en marcha de un programa de desarrollo de proveedores —que ya suma 55 empresas y busca incorporar 250 más en 2026— son pasos en la dirección correcta. Este esfuerzo, apoyado por Nafin, Bancomext y el Banco Mundial, permitirá sustituir progresivamente insumos importados y fortalecer la proveeduría local.
No obstante, la política comercial requiere sensibilidad: aplicar aranceles de manera indiscriminada podría perjudicar al consumidor final, elevando los precios de las refacciones y reduciendo la calidad. Por eso, el equilibrio entre proteger la industria y mantener la competitividad será el gran reto de esta revisión.
En este contexto, la certidumbre se vuelve un activo estratégico. Las decisiones de inversión no se toman en semanas, sino en años. Cada anuncio de una nueva planta o línea de producción refleja confianza en el entorno económico y político. México debe enviar una señal clara de estabilidad regulatoria y compromiso con la competitividad regional. Esto implica coordinación entre gobierno, industria y academia para impulsar innovación, energía limpia y talento técnico.
México no parte de cero ni de debilidad. Su red de talento, la experiencia acumulada en tres décadas de integración y su posición geográfica lo colocan como un actor indispensable. En un contexto de proteccionismo y reacomodo global, el país tiene la oportunidad de convertir la presión en estrategia: consolidar una industria de autopartes más tecnológica, sustentable y regionalmente fuerte. El reto es grande, pero también lo es la oportunidad de consolidar a México como el corazón productivo de Norteamérica.
Participación en El Economista
EL ECO DE LA FRONTERA
Sophia Huett El ruido era el mismo cada noche. Un rugido lejano, metálico, que sacudía las ventanas. En la casa de doña María, en una colonia del norte de Sonora, nadie sabía si era el tren o los disparos. Su hijo, Luis, de veintidós años, decidió irse “al otro lado” porque en el taller donde trabajaba ya no quedaban clientes: la carretera se volvió zona de nadie. En menos de dos años, el negocio cerró, el transporte subió de precio y los camiones dejaron de llegar por miedo a los bloqueos. L
Sophia Huett
El ruido era el mismo cada noche. Un rugido lejano, metálico, que sacudía las ventanas. En la casa de doña María, en una colonia del norte de Sonora, nadie sabía si era el tren o los disparos.
Su hijo, Luis, de veintidós años, decidió irse “al otro lado” porque en el taller donde trabajaba ya no quedaban clientes: la carretera se volvió zona de nadie. En menos de dos años, el negocio cerró, el transporte subió de precio y los camiones dejaron de llegar por miedo a los bloqueos.
Lo que parecía un problema lejano —las rutas del narco, el fentanilo, las armas— terminó vaciando una comunidad entera.
Por eso la relación con Estados Unidos en materia de seguridad sí importa, aunque a veces parezca una discusión entre cancillerías. Lo que se decide en una mesa binacional termina afectando la vida cotidiana: la seguridad en las calles, el empleo, la posibilidad de que un hijo encuentre futuro o de que una madre pueda dormir tranquila.
La violencia en México no ocurre en el vacío. Se alimenta del flujo constante de dinero, armas y drogas que cruzan la frontera en ambas direcciones: de un lado, las pastillas de fentanilo; del otro, los rifles de asalto y los dólares ilícitos. Interrumpir ese circuito es el sentido real de la cooperación.
Hoy esa cooperación atraviesa una nueva etapa. Misión Cortafuegos marcó un punto de inflexión: un acuerdo para frenar el tráfico de armas hacia México y fortalecer la inspección en puertos, aeropuertos y cruces fronterizos. Incluye rastreo balístico, intercambio de inteligencia y la extensión del sistema eTrace a los 32 estados. EU intensificó las revisiones en sus puntos de salida para evitar que el mismo mercado que abastece su consumo interno alimente la violencia en el sur.
A esto se suma el Grupo de Implementación de Seguridad México–EU, que revisa los avances en drogas, armas, finanzas ilícitas y robo de combustible. En sus primeros reportes se documentan más de 18 000 detenidos, 144 toneladas de droga —1.5 de fentanilo y más de dos millones de pastillas—, 9 600 armas decomisadas y 839 laboratorios clandestinos desmantelados. Son cifras que muestran resultados, pero también la escala del reto: cada decomiso es solo una parte visible de una red que se regenera y se adapta.
El cambio más profundo está en el método. Por primera vez, la cooperación se apoya más en inteligencia, trazabilidad y control financiero que en despliegue militar. Se cruzan bases de datos balísticas, se rastrean precursores químicos y se comparten patrones financieros. El objetivo ya no es capturar más, sino desmantelar las redes que sostienen al crimen.
Y nada de eso funciona sin confianza. Compartir información sensible o planear extradiciones exige creer que el otro país no filtrará ni manipulará lo que recibe. Esa confianza no se decreta: se construye con tiempo y resultados. Después de años de tensiones, hoy hay señales claras de cooperación renovada entre agencias civiles, militares y fiscales de ambos lados.
En paralelo, se reforzaron los mecanismos de inteligencia financiera y el intercambio aduanero para identificar embarques sospechosos. También se incorporó el robo de hidrocarburos como prioridad binacional y se modernizaron los sistemas de inspección con sensores químicos y rayos gamma que permiten combatir el contrabando sin afectar el comercio legítimo.
¿Por qué debería importarle todo esto a la gente? Porque cada arma que no cruza la frontera es un asalto menos en alguna ciudad; cada laboratorio desmantelado, una familia menos en riesgo; cada dólar ilícito rastreado, un golpe a la economía del crimen. Cuando México y Estados Unidos cooperan con respeto y confianza, los resultados no se miden en comunicados, sino en vidas protegidas.
Doña María lo sabe sin leer informes. Cada vez que su hijo la llama desde Tucson, le dice que sueña con volver sin miedo. Esa es la verdadera frontera: no la que divide países, sino la que separa el miedo de la esperanza. Y cruzarla solo será posible si ambos lados la cuidan juntos.
Participación en El Sol de México
INVERSIONES ESTRATÉGICAS EN ENERGÍA EN UN ENTORNO DE TENSIÓN COMERCIAL
Jueves 12 de junio | 6:00 pm (CDMX) Evento presencial Abierto a todo público Costos: $250 Asociados COMEXI | $450 Público en general Consulta la semblanza de las panelistas aquí
Jueves 12 de junio | 6:00 pm (CDMX)
Evento presencial
Abierto a todo público
Costos: $250 Asociados COMEXI | $450 Público en general
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