/ El Acuerdo de Belfast de 1988, también recordado como el Acuerdo del Viernes Santo, retrata la institucionalización de un conflicto en el que ninguna de las partes podía imponer una solución y que, a la vez, tenía la capacidad de bloquear la paz. El acuerdo convirtió una lógica de insurgencia, contrainsurgencia, contrainteligencia y coerción sectaria en una lógica de derecho, de equilibrio de poderes y de desarme progresivo. Belfast reconfiguró las diferencias para ser conducidas en términos jurídicos y políticos.
/ Hace seis semanas Netanyahu y Trump desataron una guerra de agresión contra Irán, cuyas desastrosas consecuencias se extenderán por largo tiempo en toda la región. Megalómanos, no calcularon la preparación y capacidad de respuesta del régimen teocrático iraní, ni sopesaron bien las repercusiones locales y globales que sobrevendrían más allá de apostar a su descabezamiento. Israel y Estados Unidos mantienen objetivos y estrategias muy distintas. Las secuelas alcanzarán a varias generaciones, aun si el conflicto bélico concluyera mañana.
/ Uno de los principales problemas de Roberto Velasco al frente de la Secretaría de Relaciones Exteriores será convencer al aparato político que las cuestiones de política exterior son un tema de estado.
Esto viene al caso luego de un par de pecados veniales, que no mortales, de expresiones presidenciales: una, la renovada intercesión a favor de la liberación de Pedro Castillo en Perú, por considerar que su encarcelamiento y condena por intento de golpe en diciembre de 2022 es una injusticia.
/ Estados Unidos ha dado un nuevo gran paso para la humanidad con la Misión Artemis 2 que logró observar la cara oculta de la luna, un episodio que ha quedado opacado por la amenaza del presidente Trump, de que morirá toda una civilización en referencia al pueblo iraní.
Estamos viviendo momentos que pasarán a la historia: la humanidad nunca había estado tan lejos de la Tierra (más de 406 mil kilómetros de distancia) ni divisado un área llena de cráteres. Planeada desde 2017, la expedición Artemis (Artemisa) es la primera con tripulación que ha llevado a la primera mujer y la primera persona de color a la superficie lunar.
/ Cumplir sesenta años es acercarse sin remedio a la edad del retiro, tras varias décadas de vida productiva. En el caso del autor de estas líneas; han sido 39 años dedicados ininterrumpidamente a la diplomacia, con intensidad y pasión. A esta edad, sin embargo, se instala un malestar creciente por el estado del mundo y de la profesión, pues muchas de las enseñanzas recibidas y de las prácticas diplomáticas aprendidas parecen ya en desuso.
/ En abril de este año las agendas políticas y económicas regionales están recibiendo el impacto del contexto político global y las presiones que generan el alza de precios, especialmente de combustibles, que están llevando a los países, organizaciones regionales y mecanismos de respuesta a reflexionar sobre las medidas que pueden adoptar para contener los efectos de diversas crisis internacionales. No sólo sobre sus consecuencias inmediatas, sino sobre sus efectos a mediano y largo plazo para las expectativas de crecimiento y desarrollo sostenible.
/ La guerra de agresión de Rusia a Ucrania se encuentra en un momento crítico. En el frente diplomático las reuniones en Abu Dabi y Washington celebradas este mes se han convertido en verdaderos laboratorios de ingeniería militar y financiera. Al menos eso es lo que pretende Washington.
Ciertamente no podemos culpar a la administración Trump de no experimentar con formas imaginativas de diplomacia.
El gobierno de Estados Unidos ha puesto al 30 de junio como la fecha límite para lograr que Moscú y Kyiv logren un acuerdo, seguramente con la cabeza puesta en las elecciones intermedias a celebrarse en noviembre.
El proceso de negociaciones que inició a principios del año pasado ha tenido como principal obstáculo la renuencia de Putin para aceptar una salida a un conflicto que su gobierno inició.
En cuanto a los mecanismos que se han discutido se encuentran la puesta en marcha de un Fideicomiso de Reconstrucción. Se trata de un fondo gestionado por Estados Unidos y empresas privadas para reconstruir el Donbás, condicionado a que las empresas estadounidenses tengan prioridad en la explotación de litio y titanio en la región. Lo cual nos habla de que la prioridad del gobierno de Trump es la explotación de recursos naturales de Ucrania.
Otra propuesta en el mismo sentido es la instalación de un Cuerpo de Paz Empresarial. De acuerdo con este esquema la seguridad en las zonas en disputa no sería mantenida por ejércitos, sino por contratistas de seguridad privada financiados por Europa, reduciendo el riesgo de un choque directo entre la OTAN y Rusia. Sería curioso que los asesores de Trump no hayan leído los escritos de Maquiavelo sobre el gran inconveniente de contratar mercenarios en lugar de ejércitos regulares.
Habrá que destacar la inclusión en las negociaciones del tecnoempresario, Elon Musk, quien ha participado como asesor técnico y ha propuesto un sistema de monitoreo satelital para supervisar la zona desmilitarizada. La idea es que esto sustituya a los observadores de la ONU, algo que Rusia parece aprobar pero que Ucrania teme sea un sistema susceptible a posibles sabotajes.
Todo esto parece al mismo tiempo fantástico y extraordinario. El problema que enfrentan estas formulaciones es su carácter conjetural y quizás utópico si pensamos la realidad sobre el terreno.
A pesar de esas propuestas que parecen sacadas del libro más famoso de Trump - The Art of the Deal - hoy existen tres “líneas rojas” que impiden un acuerdo final:
Por un lado, el problema de lo que se conoce como la Cláusula de Retorno Automático o Snapback. Se trata de un sistema favorecido por el gobierno de Zelenski para que, en caso de que Rusia vuelve a atacar, las sanciones de Estados Unidos y el suministro de armas masivo se reactiven automáticamente. Putin, por supuesto, se niega absolutamente y más bien exige el levantamiento total y permanente de las sanciones como condición previa.
El segundo punto tiene que ver con la cuestión de la soberanía ucraniana. El plan de Trump propone que Ucrania mantenga la soberanía teórica sobre el Donbás, pero que Rusia tenga la administración civil y militar por 20 años. Zelenski sostiene que esto es una anexión encubierta y que es políticamente suicida aceptarlo ante su población.
Finalmente se encuentra el futuro estatus de la OTAN. Aunque Trump está dispuesto a sacrificar la entrada de Ucrania a la OTAN, el Congreso de Estados Unidos y los aliados del flanco este - como Polonia y los países Bálticos - están bloqueando cualquier acuerdo que no incluya una garantía de defensa robusta para Ucrania.
Mientras se concretan estos acuerdos, la guerra por Ucrania continúa, con su mensaje de la muerte.