La disyuntiva internacional
Guillermo Ordorica / Es claro que la ONU ha perdido capital político para apuntalar la paz y seguridad globales. En 2022, la invasión rusa de Ucrania marcó una línea entre la narrativa pacifista de ese máximo foro y la política expansionista de Moscú, que pasó por alto su responsablidad como miembro permanente del Consejo de Seguridad. A este capítulo se añaden los conflictos en Medio Oriente, tanto el que comenzó en Gaza el 7 de octubre de 2023, como el que se detonó el 28 de febrero con el en
Guillermo Ordorica
/ Es claro que la ONU ha perdido capital político para apuntalar la paz y seguridad globales. En 2022, la invasión rusa de Ucrania marcó una línea entre la narrativa pacifista de ese máximo foro y la política expansionista de Moscú, que pasó por alto su responsablidad como miembro permanente del Consejo de Seguridad. A este capítulo se añaden los conflictos en Medio Oriente, tanto el que comenzó en Gaza el 7 de octubre de 2023, como el que se detonó el 28 de febrero con el enfrentamiento de Estados Unidos e Israel con Irán. En esa convulsa región, que atesora grandes reservas de combustibles fósiles, los hechos alcanzan a los países del Golfo Pérsico y Jordania. Ante tan sensibles eventos, se escucha el perenne exhorto del Secretario General de la ONU a las partes en conflicto para que depongan las armas y recurran a la diplomacia. En paralelo, las naciones árabes agredidas han reiterado ante esa misma organización su exigencia de que intervenga para poner fin a eventos que violan sus respectivas soberanías y el Derecho Internacional. Estos llamados y los del Secretario General, no tienen efectos, porque nada se mueve sin la anuencia de las superpotencias. De este escenario, la política mundial podría derivar en dos vertientes.
