Federico Rubli / Hace un par de semanas se definió que José Medina Mora (MM) sería el nuevo presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE). Fue el único candidato registrado en el proceso interno, emergiendo como el candidato de unidad. Su elección será formalizada en la segunda semana de diciembre.
MM tiene experiencia en organismos de representación, pues fue un buen presidente de Coparmex durante 2021-2024. En 2025 se ha desempeñado como vicepresidente del CCE. Su formación es de ingeniero civil, y es fundador y presidente del Consejo de Administración de CompuSoluciones, una firma líder en el sector mayorista de tecnología.
/ El oro ilícito se ha consolidado como pilar financiero del crimen organizado transnacional en América Latina, superando incluso a mercados tradicionales como el narcotráfico y el tráfico de personas. Detrás de esta economía criminal existe un componente menos visible pero igualmente importante: el tráfico de insumos químicos esenciales para la extracción del oro, en particular el mercurio.
Este fenómeno responde a varios factores. La concentración importante de depósitos del mineral, aunado con el alza sostenida de su precio, impulsada por la incertidumbre geopolítica ha incrementado su atractivo. A ello se suma el endurecimiento de las políticas contra la migración irregular y las drogas, lo que ha llevado a organizaciones criminales a diversificar sus fuentes de ingreso hacia actividades con altos rendimientos y menor riesgo relativos. En este contexto, el oro ilícito se ha posicionado como una alternativa estratégica, impulsado por el suministro de mercurio y cianuro. El mercurio ocupa un lugar central en la minería artesanal y de pequeña escala, donde permite separar el oro de otros sedimentos. Esta dependencia ha generado un mercado ilícito lucrativo en torno a su producción y contrabando. A pesar de mecanismos internacionales como la Convención de Minamata de 2013, la demanda de mercurio ha crecido junto con la expansión de la minería ilícita de oro.
Los carteles mexicanos han identificado el control de precursores químicos como una oportunidad clave. Históricamente, México ha sido uno de los principales productores y proveedores de mercurio a nivel global. En años recientes, esta posición ha sido explotada por organizaciones criminales para consolidar su presencia en zonas de extracción y rutas de contrabando. El Cartel Jalisco Nueva Generación ha logrado controlar algunas de las principales minas de mercurio, mientras que el Cártel de Sinaloa ha expandido su influencia hacia el comercio de otros insumos como el cianuro, usado en operaciones de mayor escala.
El destino y uso principal de estos químicos es la minería ilícita en Sudamérica, especialmente en la Amazonia. El uso de mercurio en la minería ilícita de oro genera graves impactos: contaminación en ríos y suelo y riesgos para la salud humana, particularmente para comunidades indígenas y poblaciones cercanas a zonas mineras. Además, estas actividades intensifican la deforestación, la ocupación ilegal de territorios y la proliferación de economías criminales asociadas como el lavado de dinero, explotación sexual y abuso sistemático.
El tráfico de mercurio no es un fenómeno aislado, sino un componente esencial del crimen organizado en América Latina. La capacidad de los cárteles para integrarse a este mercado refleja no solo su adaptabilidad, sino su creciente internacionalización. No basta con combatir la minería ilícita en el sitio de extracción, sino también intervenir los mercados de los precursores que sostienen estas actividades.
Todo indica que Cuba es el siguiente blanco del presidente Donald Tump en su esfuerzo por imponer las reglas estadounidenses en el mundo, especialmente en el Hemisferio Occidental.
Sophia Huett / En México solemos discutir la seguridad cuando el daño ya está hecho: cuando una empresa cerró por extorsión, cuando una obra pública se detuvo por amenazas o cuando una región quedó atrapada en el control de facto de grupos criminales. Rara vez revisamos el momento anterior, el menos visible pero quizá el más decisivo: la forma en que se diseñó la inversión.
Son tiempos complicados para los dos grandes partidos políticos estadounidenses, en proceso ahora de reorganizarse y prepararse a nuevas batallas electorales, las legislativas de 2026 y las Presidenciales de 2028.
Y sobre todo, como ocurre después de cada período electoral, mantener a sus militantes y crear nuevas coaliciones de votantes. Pero esta vez, después de las brutales derrotas sufridas por los republicanos en las recientes elecciones, cuando perdieron dos gubernaturas y la alcaldía de Nueva York, las cosas parecen distintas.
El 11 de noviembre, a un día de la inauguración oficial de la COP30 en Belém, Brasil, la ciudad que hoy se presenta como símbolo de la lucha climática vivió una escena que reveló sus contradicciones. Cientos de pueblos indígenas del Bajo Tapajós y movimientos sociales salieron a marchar por la salud, la vida y el clima. Al terminar la caminata, un grupo se dirigió hacia la Zona Azul, el área más restringida de la cumbre, donde se desarrollan las negociaciones oficiales entre países, y la ocuparon brevemente en protesta. Hubo tensión, empujones y objetos confiscados.
Para entender el contexto, la Zona Azul es la parte “oficial” de las COP: solo entran delegaciones acreditadas de gobiernos, organismos internacionales y medios registrados. A unos metros está la Zona Verde, abierta al público, donde hay conferencias, arte, exposiciones y espacios de diálogo ciudadano. En teoría, ambos mundos deberían conectarse. Pero lo que ocurrió ese día mostró la distancia que aún separa la diplomacia climática de la realidad.
Asia no es opcional; es la pista donde México decide si el “Plan México” se traduce en fábricas, salarios y contenido nacional o seguimos como ensambladores de bajo valor. La Cumbre de APEC celebrada en Gyeongju, Corea del Sur, el 31 de octubre y 1 de noviembre, reforzó esa brújula: la declaración de líderes reiteró que la conectividad, la inversión y la resiliencia de las cadenas siguen siendo el corazón del crecimiento regional, bajo el lema “Building a Sustainable Tomorrow: Connect, Innovate, Prosper”.