Mariana Aparicio Ramírez
/ El T-MEC se someterá a la primera revisión a partir de julio de 2026, un componente novedoso en acuerdos de libre comercio, que se formalizó su incorporación en el artículo 34 sección 7.
Aunque ya se ha iniciado la primera ronda formal de conversaciones entre Estados Unidos y México, lo que prima desde el inicio del segundo mandato del presidente Donald Trump -en materia de política comercial- es la incertidumbre y los efectos que ésta ha producido en las decisiones de inversión y relocalización de la producción en los tres países.
Si en el pasado los acuerdos de libre comercio proporcionaban acceso seguro y estable al mercado de Estados Unidos; el día D la liberación de aranceles recíprocos -el 2 de abril de 2025-, la política comercial del taco y la estrategia de negociación de retirarse si no se cumplen las expectativas, al tiempo de presionar para obtener el mejor acuerdo posible hacen un efecto de deja vú en las negociaciones comerciales de Estados Unidos.
Históricamente, la política comercial no es solo un instrumento para acceder a mercados y facilitar negocios e inversiones para empresas estadounidense, también es uno de los diversos instrumentos de su política exterior. Determinar qué países se convierten o mantienen como socios comerciales es ante todo una decisión de política doméstica. Esta es la característica de los acuerdos recíprocos y los acuerdos marco negociados en este periodo; áreas de negociación futura, que permiten construir una tregua temporal arancelaria, con posibilidad de convertirse en acuerdos recíprocos definitivos.
Entonces si las potenciales ganancias comerciales no son suficientes para justificar este tipo de acuerdos, son los intereses políticos y geoestratégicos los que juegan un papel importante en determinar la probabilidad de acceso a su mercado, en gran medida incentivados por los vínculos en las alianzas políticas en diversos frentes. Solo lo que va de esta segunda administración -como lo establece el documento de la Oficina Comercial de Estados Unidos (USTR) Política Comercial de 2026 y Reporte Anual 2025 - diversos países han manifestado su interés en negociar ART- se han firmado acuerdos comerciales con Argentina, Bangladés, Camboya, El Salvador, Guatemala, Indonesia, Malasia y Taiwán, y se han anunciado acuerdos marco con Ecuador, India, Japón, Macedonia del Norte, Corea del Sur, Suiza y Liechtenstein, Tailandia y Vietnam.
A pesar de lo anterior, llevar a cabo la revisión del T-MEC ocupa un lugar especial dentro de las seis áreas fundamentales para seguir profundizando la estrategia de política comercial Estados Unidos primero en 2026, y que permea otras áreas relevantes de su política, como velar por la aplicación rigurosa de los ART, otros acuerdos comerciales y de las leyes comerciales; garantizar las cadenas de suministro y diversificarlas, sobre todo, en minerales y sectores críticos y, gestionar el comercio con China en aras de la reciprocidad y el equilibrio y reducir -como se ha logrado durante 2025- las importaciones chinas en las cadenas de suministro estadunidense, y es precisamente ahí donde México tienen un gran valor estratégico al convertirse en uno de los dos primeros socios comerciales.
Pero como en toda estrategia de negociación comercial, las partes pueden producir incertidumbre para obtener el mejor acuerdo posible; ejemplo de ello -que no será el único- fue la semana pasada, cuando el representante de (USTR), Jamieson Greer, en un evento en el Instituto Hudson, señaló que el presidente Trump no estaba contento con los resultados del T-MEC y añadió que no creía posible resolver todos los temas de revisión antes del 1 de julio. ¿Por qué importa? Porque de acuerdo con la legislación de la política comercial de Estados Unidos, el USTR debe informar al Congreso del país sus planes respecto al T-MEC y parece que no tenemos planes claros, deja vú de la incertidumbre, al menos en el discurso actual.
A tiempos convulsos, estrategia clara y escenarios posibles, lo único no incierto es que México se identifica como un socio prioritario, necesario para la estrategia de la política comercial de Estados Unidos y eso, hay que hacerlo patente en los próximos meses para tener otros años de acceso seguro y estable al mercado más importante para México, el de Estados Unidos.




