Donald Trump rubricó esta semana un memorándum de entendimiento de catorce puntos con Irán para poner fin al conflicto y abrir un espacio de negociación de un acuerdo definitivo en los próximos sesenta días. El mismo texto que suspendió las hostilidades simultáneamente creó un nuevo frente interno con el Senado, incluidos los miembros de su propia bancada, por contemplar términos que son considerados como concesiones a Teherán. Como consecuencia, las diferencias entre la Casa Blanca y el liderazgo republicano de la cámara alta crecen pues el acuerdo con Irán no fue el único tema contencioso entre ambas partes de esta semana. De este modo, se complica aún más el avance de la agenda legislativa de Trump a cinco meses de las elecciones intermedias del 3 de noviembre.
El “Memorándum de entendimiento de Islamabad entre Irán y Estados Unidos”
Estados Unidos e Irán finalmente llegaron a un acuerdo para poner fin a las hostilidades esta semana bajo el formato de un memorándum de entendimiento. Pakistán y Qatar jugaron un papel decisivo como mediadores. El texto fue firmado el miércoles por vía remota por Donald Trump y Masoud Pesezhkian, presidente de Irán. En su caso, el mandatario estadounidense rubricó el documento en el Palacio de Versalles, Francia, al término de una cena que le ofreció Emmanuel Macron después de haber concluido su participación en la cumbre de líderes del G7 en Evian-les-Bains.
El memorándum tiene catorce puntos que se refieren a distintos temas. Entre otros, cesarán las hostilidades entre las partes en todos los frentes, incluido Líbano. Habrá 60 días para negociar un acuerdo final. Estados Unidos levantará de inmediato el bloqueo a los puertos iraníes. A su vez, durante ese mismo periodo, Irán reabrirá el estrecho de Ormuz al tránsito marítimo sin cobrar peajes. Se creará un fondo de $300 mil millones de dólares para la reconstrucción de Irán. Estados Unidos levantará las sanciones en contra de Irán. El estatus quo del programa nuclear iraní se mantiene; Teherán además se compromete a no adquirir armas nucleares. Irán podrá utilizar los fondos y valores congelados por Estados Unidos y reanudar sus exportaciones petroleras.
El acuerdo entró en vigor el jueves; de inmediato, las fuerzas navales estadounidenses levantaron el bloqueo a los puertos iraníes. Sin embargo, desde el primer momento, la continuación de hostilidades en territorio libanés entre Israel y Hezbolá, grupo chiíta cercano a Irán, puso en riesgo al memorándum y se convirtió por ahora en su eslabón más débil.
Como consecuencia inmediata, se postergaron las primeras conversaciones directas entre Estados Unidos e Irán, programadas para el fin de semana en Suiza con la participación del vicepresidente JD Vance. Teherán ha considerado como una precondición no negociable el alto a las hostilidades en el frente de Líbano, donde tiene su base su aliado. Por lo pronto, Israel y Hezbolá anunciaron ayer un cese al fuego y eso reabrió la puerta para sostener conversaciones a nivel técnico. Para Israel, la eliminación de Hezblolá es un tema de seguridad nacional por lo que en cualquier momento puede poner en peligro la precaria paz en la región. Los términos del memorándum han generado gran malestar en el gobierno y la sociedad israelí y han puesto en evidencia la discrepancia de objetivos entre Trump y Netanyahu, a pesar de que iniciaron juntos la guerra en contra de Irán.
Nuevas diferencias entre la Casa Blanca y la bancada republicana del Senado
Una vez conocido el texto del memorándum, las reacciones negativas en el Senado no se hicieron esperar. Las críticas de los legisladores, incluidos algunos republicanos, hacen eco a las de numerosos analistas de temas internacionales. Hay cuestionamientos a las disposiciones relativas al programa nuclear iraní, que se mantiene, al levantamiento de sanciones, a la reanudación de exportaciones petroleras, al acceso a fondos congelados y a la posibilidad de Irán de continuar con el desarrollo de misiles y de imponer peajes al paso por el estrecho de Ormuz al término de los 60 días.
En particular, molestó a los senadores la falta de consulta previa de la Casa Blanca y el hecho de que se conoció el texto oficial incluso una vez que ya había sido compartido antes con los medios. Sin duda, en las próximas semanas serán citados varios miembros del gabinete al Capitolio para explicar los alcances del memorándum ante legisladores con numerosas preguntas y dudas.
En el caso particular de los senadores republicanos, la exclusión y la falta de consulta refleja un deterioro en la relación de su liderazgo con la Casa Blanca que se ha hecho evidente en estas semanas. La otra muestra de esta semana provocó del descarrilamiento del proceso de ratificación de Jay Clayton como director de la Oficina de Inteligencia Nacional (ONDI) y de aprobación de la extensión de la vigencia de la sección 702 de la ley FISA (Foreign Intelligence Surveillance Act), que autoriza a las agencias de seguridad recabar y analizar comunicaciones en el extranjero sin orden judicial y que actualmente está suspendida por no haber sido aprobada en el Congreso. El mismo día que estaba prevista la audiencia de ratificación de Clayton en el Comité Selecto de Inteligencia del Senado, sin previo aviso, desde Francia Trump pidió en Truth Social postergarla y a la vez condicionó la aceptación de la nueva vigencia de la sección 702 a la inclusión de la iniciativa Safeguard American Voter Eligibility (SAVE America), que contiene importantes modificaciones a las disposiciones electorales vigentes. El liderazgo republicano ha señalado en varias ocasiones que no hay una mayoría calificada para avanzar con la propuesta SAVE America, pero Trump ha insistido en su consideración.
Las pretensiones presidenciales ponen al liderazgo republicano en serios aprietos y complican el avance de estos dos temas. Sin llegar a una confrontación abierta con John Thune (R-Dakota del Sur), líder de la mayoría en el Senado, Trump ha exigido que haya otros cambios para facilitar el aval de su agenda legislativa por mayoría simple en la cámara alta y para eliminar procedimientos y reglas que restringen el alcance de sus propuestas. Las perspectivas de estas modificaciones son limitadas, entre otras razones, porque Thune considera que aprobarlas ahora facilitará que en un futuro en el que los demócratas sean mayoría impulsen su propia agenda.
Perspectivas
El 3 de noviembre se llevarán a cabo elecciones intermedias para renovar la Cámara de Representantes y una tercera parte del Senado. De acuerdo con varias encuestas, al menos una de las dos cámaras podría quedar en manos de la oposición demócrata. De ser el caso, Trump se verá acotado durante la segunda mitad del este mandato. De ahí su urgencia para impulsar su agenda legislativa ahora que goza de la mayoría en ambas instancias. Sin embargo, su estrategia para lograrlo ha afectado la relación con varios senadores de su mismo partido. Si una de las intenciones al firmar precipitadamente un memorándum de entendimiento con Irán era disipar algunas presiones en la sociedad estadounidense por la inflación y el aumento en el costo de los energéticos, indirectamente se abrió otro frente en un Senado en donde su propia bancada ha mostrado menos docilidad.