¿Hacia dónde se dirige el Tratado Integrador y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP)? En este video revive la mesa de análisis donde expertos en comercio internacional, diplomacia y política pública debaten sobre los retos actuales, el impacto de las nuevas incorporaciones y las oportunidades futuras dentro de uno de los bloques comerciales más dinámicos del mundo.
🎙️ Participantes:
Karen Ribeiro | Jefa de Comercio y Política Económica, Embajada del Reino Unido en México.
Roberto Zapata | Socio Senior en Ansley Consultores Internacionales.
Alberto Guadarrama | Director General de Planeación y Estrategias de Negociación, Secretaría de Economía.
¿Cuál es el futuro estratégico de México ante la próxima revisión del T-MEC? En este webinario, el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI) presentar un nuevo documento sobre energía, minerales críticos y sustentabilidad en América del Norte
Acompáñanos en este riguroso análisis interdisciplinario donde se exponen las conclusiones, riesgos y oportunidades que definirán la competitividad de la región.
Edith Montes Incin: Consultora de la Dirección General de Diplomacia Deportiva, Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).
Paola Suárez Ávila: Senior Fellow de la UER Mexicanos en el Exterior, COMEXI.
Xavier Medina Vidal: Profesor asociado de Ciencias Políticas, Universidad de Texas en Arlington.
Moderación:
Mariana Aparicio Ramírez: Profesora del Centro de Relaciones Internacionales, FCPyS-UNAM
El Mundial 2026 debe entenderse como un fenómeno multidimensional, con implicaciones que van más allá del deporte e incluyen temas de seguridad, migración, género, comercio, economía y relaciones internacionales.
Aunque se trata de una Copa del Mundo organizada por México, Estados Unidos y Canadá, el torneo no ha logrado consolidarse como un proyecto de integración regional, sino que opera más como un evento con sedes compartidas.
Los impactos económicos del Mundial serán diferenciados, con efectos relevantes para el comercio local y las economías anfitrionas, particularmente en México, donde se espera una contribución más visible a nivel nacional.
La migración será uno de los temas más sensibles del torneo. Las políticas migratorias, la situación de las ciudades santuario y los posibles cambios en las decisiones del gobierno estadounidense podrían influir en la experiencia y movilidad de aficionados.
/ No hace falta que Washington dicte por escrito la agenda mexicana para que quede claro cómo quiere ordenarla. México y Estados Unidos vuelven a la mesa en septiembre para revisar el T-MEC, con una asimetría que no está en el tratado: el acceso al mercado estadounidense se negocia con resultados de seguridad. El precedente se fijó en febrero de 2025, cuando México evitó un arancel de 25% con 10 mil elementos de la Guardia Nacional en la frontera norte.
El 1 de julio, Washington rechazó renovarlo automáticamente y abrió revisiones anuales hasta 2036: su certidumbre es ahora periódica y, por tanto, negociable. Esta semana, ambas presiones se cruzaron. El 27 de julio, el asesor de la Casa Blanca Stephen Miller afirmó desde el Pentágono que el sistema judicial mexicano "no funciona" por los cárteles; al día siguiente, Trump abordó el tratado en Fox News: "México y Canadá nos necesitan; nosotros no los necesitamos a ellos".
Esa incertidumbre ya se paga. Con más del 80% de las exportaciones mexicanas colocadas en ese mercado, ceder es comprensible. Pero aunque la inversión extranjera directa marcó récord en el primer trimestre, nueve de cada diez dólares fueron reinversión de empresas ya instaladas: el capital nuevo apenas representó 7 de cada 100, menos de la mitad de su promedio histórico. Nadie compromete capital a diez años si la negociación se reabre cada doce meses.
El costo no es solo económico. Las agendas nacionales quedan condicionadas a ese enfoque: la migración se mide por cuántas personas dejaron de llegar al país vecino, 90% menos según la Cancillería; el comercio, por cuánto contiene México el narcotráfico; y la seguridad, por decomisos y extradiciones. Protección, medio ambiente y desarrollo pierden espacio, no por ser menos urgentes, sino por ser menos redituables.
El problema no es cooperar, sino que la cooperación se mida con un solo criterio: el de Washington. La soberanía no se pierde solo cuando otro país interviene en el territorio, también cuando decide qué se atiende primero. Una "cooperación sin subordinación" exige agendas diferenciadas y compromisos equivalentes, no una sola mesa donde todo quede subordinado al interés de Trump por securitizar la relación. Sin reciprocidad medible, la responsabilidad compartida se vuelve unilateral: uno acata la orden, el otro decide si eso basta.
/ Si el proceso iniciado para la normalización de relaciones con Perú es una señal, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum parecería embarcado en un cuidadoso, hasta tímido, trabajo para reencauzar una política exterior que en los últimos años pasó de la doctrina Estrada a la doctrina "Guera" Rodriguez: fuera de México todo es Cuautitlán.
/ En una reciente audiencia del Congreso, el republicano Brandon Gill mostró productos vendidos en el Smithsonian con la frase “Latina Power” (una gorra, una taza) y cuestionó si era apropiado vender esa mercancía.
/ Al final de la Primera Guerra Mundial se buscó establecer un orden hábil para evitar nuevos y más fatídicos conflictos. Con esa meta, la Sociedad de Naciones (SdN), surgida del Tratado de Versalles del 28 de junio de 1919 y que abrevó de la experiencia de esfuerzos de concertación concebidos a partir del equilibrio del poder – como la Santa Alianza y el Concierto Europeo – buscó hacer del Derecho Internacional la principal herramienta para la convivencia armónica y pacífica de los pueblos.