/ De crisis en crisis, de escándalo en escándalo, el presidente Donald Trump parece determinado a ocupar el centro del escenario sin importar consecuencias y si ha logrado terminar alguno de los que ya inició.
Para algunos se trata de una cantidad de riesgos acumulados: de entrada, que la guerra contra Irán se prolongue más allá de las tres o cuatro semanas que el propio Trump vaticinó, con bajas humanas y daños económicos intolerables para un conflicto que la mayoría de los estadounidenses no desea.
/ India está buscando ser un referente en materia de gobernanza global de la Inteligencia Artificial y en 2026 se perfila para ello al ser sede de la Cumbre de la Inteligencia Artificial (IA) y coordinar una de las declaraciones con mayor consenso internacional.
La Cumbre de Impacto de la Inteligencia Artificial (CIIA) se celebró en Nueva Delhi del 16 al 20 de febrero de 2026. En total, congregó a cerca de 500,000 personas. De delegaciones extranjeras, participaron 118 países (siendo México uno de ellos), incluyendo 20 Jefes de Gobierno (resaltando las delegaciones de los presidentes Emmanuel Macron y Lula da Silva) y 59 Ministros(as) de Estado. Igualmente, más de 100 directores ejecutivos de empresas globales asistieron. De otros sectores, destaca la participación de Naciones Unidas, fundaciones tecnológicas y startups.
Durante sus 5 días de trabajo hubo más de 500 sesiones y paneles en torno a tres sutras (pilares) fundamentales (Personas, Planeta y Progreso) y siete grupos de trabajo temáticos (chakras). Se presentaron tecnologías para mejorar los sistemas agrícolas, de salubridad y de justicia utilizando la IA. Por otra parte, secompartieron compromisos de inversión por un valor de 250 mil millones de dólares para centros de datos (Google construirá su nuevo hub de IA en India).
De iniciativas, se anunció el Año de Innovación India-Francia 2026 y que India se une a la propuesta estadounidense de asegurar la cadena de suministro de semiconductores conocida como “Pax Silica”. A su vez, India expuso sus servicios autónomos en la nube masiva (IndiaAI Cloud) y modelos de IA soberanos y multilenguaje(Servam AI y BharatGen) que también se podrán exportar a otras latitudes.
El resultado más tangible de la Cumbre fue la Declaración de Nueva Delhi que tuvo el respaldo de 89 países, incluyendo a países antagónicos en la materia como China, Estados Unidos y Rusia. Este texto resalta por estar más enfocado en la “democratización y desarrollo” de la inteligencia artificial que en temas de “seguridad” que tradicionalmente han sido parte de la agenda sobre la gobernanza de la IA.
Si bien la CIIA logró emitir una declaración con un mayor consenso, comparada a otras Cumbres de IA (RU, 2023; Corea, 2024; Francia, 2025), el documento no es vinculante y se restringea sólo incluir principios y marcos de acción generales, omitiendo asuntos críticos como el desplazamiento laboral por la IA, la propiedad intelectual, la huella de carbono de los centros de datos, entre otros. Del mismo modo, no todos los puntos de vista estuvieron presentes. En el ámbito gubernamental, no hubo representación de alto nivel por parte de China o de Corea. En el sector privado, faltaron los directivos de Meta, Apple, NVIDIA y Tesla, así como de empresas que no fueran de Estados Unidos como Alibaba, Aleph Alpha, Samsung o Cohere. Asimismo, hubo limitada participación de organizaciones internacionales de la sociedad civil.
No obstante, la capacidad de convocatoria de India y el desarrollo de modelos propios de innovación han colocado al país como punto de referencia en el debate de la gobernanza de la inteligencia artificial. Inclusive, hay analistas que consideran que Delhi puede ser una “tercera vía” frente a los esquemas impulsados por Washington y Beijing. Esta “tercera vía” promueve el uso de la IA como un bien público, especialmente para el Sur Global.
/ El pasado 26 de diciembre, el reconocimiento de Somalilandia como país libre y soberano por parte del Estado de Israel constituyó un hito para la nación del Cuerno de África. El establecimiento de relaciones diplomáticas con Tel Aviv pone punto final al largo período de ostracismo internacional vivido por el antiguo protectorado británico desde su declaración de independencia el 18 de mayo de 1991, al abrir las puertas para que Hargeisa sume apoyos y avance hacia su aspiración de convertirse en miembro de pleno derecho del concierto mundial, aunque sea bajo las reglas de la realpolitik.
/ Durante años, la conversación global giró en torno a la soberanía digital: cómo regular las tecnologías emergentes de forma ética. Pero el actual contexto geopolítico, marcado por el auge de la inteligencia artificial, ha desplazado ese debate. No se cuestiona si el desarrollo tecnológico ocurrirá, sino en manos de quién está el control de la infraestructura crítica que sostiene a gobiernos y economías. De ahí surge con fuerza la noción de soberanía tecnológica, un debate más estructural que plantea riesgos directos para la autonomía de los Estados.
Esta preocupación la previó hace más de una década Tim Wu, reputado académico que acuñó el término de "neutralidad de la red". En su libro, The Master Switch, sostiene que las tecnologías suelen nacer abiertas, pero con el tiempo se concentran en pocas manos. Quien controla esos recursos termina teniendo el “botón maestro”: la capacidad de decidir las reglas del juego. La IA no parece ser la excepción.
El riesgo es latente. La visión de la postura de realpolitik adoptada por Estados Unidos, reiterada durante la última edición del Foro Económico Mundial (WEF), y su rivalidad con China, se ha extendido al ámbito digital. Esto ha empujado a los gobiernos europeos a regular con mayor fuerza a las empresas transnacionales sobre cuya infraestructura descansa gran parte de su actividad digital. La última Cumbre Digital Europea dejó claro el objetivo: reducir dependencias y recuperar soberanía.
En ese escenario, América Latina enfrenta un riesgo doble. Según un reciente reporte del WEF, la región depende en gran medida de servicios operados fuera de sus fronteras y arrastra brechas profundas de talento, infraestructura y coordinación. Aunque la adopción tecnológica avanza, la generación de valor sigue siendo limitada. Así, copiar el modelo europeo y apostar por una autonomía tecnológica total resulta costoso y poco realista. De ahí la necesidad de buscar modelos híbridos que fortalezcan capacidades estratégicas sin aislarse de la realidad global.
México ha optado por un enfoque singular. La creación de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones reflejó la apuesta por centralizar capacidades tecnológicas del Estado y avanzar hacia mayor autonomía. A ello se suman los Principios de Chapultepec, que colocan el uso de la IA al servicio del bien público, el acceso a derechos y la responsabilidad social: que el “botón maestro” no esté siempre fuera del país.
Aun así, la soberanía tecnológica no se logra por decreto. Requiere contemplar una política industrial inteligente, inversión sostenida en talento y una gobernanza que brinde certeza jurídica para que el sector privado sume como aliado estratégico.
En la era de la IA, una visión tecnológica social y ética es indispensable (y debe celebrarse). Pero el dilema no es elegir entre soberanía o innovación, sino articular ambas, construyendo capacidades nacionales sin renunciar a una colaboración responsable con quienes hoy empujan la frontera tecnológica.
/ El año 2026 ha comenzado bajo signos ominosos. Las tensiones internacionales, las confrontaciones geopolíticas y los teatros de guerra se multiplican en un clima de polarización que amenaza con extenderse a escala global. Desafortunadamente, el orden internacional basado en reglas, concebido al término de la Segunda Guerra Mundial, se está erosionando aceleradamente. Lo más inquietante es que, en medio de este cambio de época, los foros multilaterales permanecen paralizados y no existe una hoja de ruta que permita salir de la incertidumbre.
/ El Senado en el constitucionalismo americano es una institución del federalismo como forma de representación política de los estados y una garantía para los pequeños, con menor población, de que tendrían participación equilibrada en la toma de decisiones de la Unión. Este es el sentido original del bicameralismo norteamericano, un pacto fundante, que permitió la integración de las 13 colonias en una nueva nación.
/ El narcotráfico y el crimen organizado son uno de los problemas más complejos en el Hemisferio Americano. Aunque sus manifestaciones más violentas suelen ocurrir en países como México, el problema tiene un centro estructural que lo ha alimentado durante décadas. Ese epicentro es Estados Unidos, el mayor mercado de drogas del mundo, con 42 millones de consumidores que nutren una demanda superior a los 150 mil millones de dólares anuales. Nuestro vecino es también la principal fuente de armamento de alto poder para los grupos criminales, un espacio clave para el lavado de dinero, y el país donde operan las más sofisticadas cadenas de distribución de drogas ilícitas.
/ México atraviesa uno de esos momentos en los que la complejidad ya no es una excepción sino la condición permanente. La economía enfrenta bajo crecimiento, el gobierno tiene una enorme presión fiscal y los conflictos geopolíticos globales nos están llevando a una reorganización profunda de las cadenas globales de valor. La política se mueve en un entorno de polarización, reformas institucionales de gran alcance y una relación estratégica con Estados Unidos que exige una dosis constante de fineza diplomática.