/ El orden internacional que surgió tras la Segunda Guerra Mundial posiblemente está llegando a su fin después de 80 año, y no por accidente, ya que detrás del aparente caos geopolítico actual hay una estrategia clara liderada por Estados Unidos quien está redefiniendo su papel en el mundo y las reglas del juego están cambiando. El enfoque en las instituciones multilaterales y los tratados, que durante décadas dieron forma a la diplomacia global, está siendo reemplazado por una lógica más directa donde el poder militar y los intereses inmediatos marcan la tendencia. Le explico:
/ La crisis en Medio Oriente se agrava todos los días: la ofensiva militar contra Irán no ha resultado tan eficaz -si es que se pudiera usar esa palabra- como Washington y Tel Aviv creían, y la resistencia iraní está generando costos incuantificables en lo militar pero sobre todo en lo económico. Mientras tanto, la incursión de Israel en Líbano avanza, hay ya cerca de un millón de desplazados mientras la incertidumbre en Medio Oriente es ya la norma y los aliados de Estados Unidos se niegan a cooperar militarmente para escoltar a buques petroleros en el estrecho de Ormuz.
¿Por qué? pues porque Estados Unidos no los tomó en cuenta y los ha desdeñado.
/ La decisión de Trump de lanzar, junto con Netanyahu, un ataque contra Irán se perfila como uno de los errores estratégicos más significativos de Estados Unidos en este siglo. Lo que se presentó inicialmente como una operación destinada a provocar la caída del régimen iraní, ha colocado a la superpotencia en una situación muy compleja. El conflicto sigue escalando. No se vislumbra en el horizonte una contundente victoria, se acumulan los costos económicos y políticos, y Trump carece de una estrategia clara de salida.
/ El deterioro del orden liberal y la incredulidad en los mecanismos de preservación de la paz y seguridad mundiales que prevé la Organización de Naciones Unidas, están derivando en el desmantelamiento progresivo de los consensos políticos requeridos para operar el orden liberal de la segunda posguerra. En esa línea, el Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, señaló recientemente en la Conferencia de Seguridad de Munich, que deben hacerse ajustes a los organismos internacionales para reflejar acomodos emergentes y la nueva distribución de poder. Se trata, en efecto, de un momento inédito, donde las guerras que ocurren en diversas regiones son eco de un diseño de arquitectura multilateral que no ofrece los resultados esperados porque lo agobia la inercia y es víctima de su burocratización. Conflictos como los de Ucrania y Medio Oriente, la galopante pobreza en diferentes zonas y los populismos de izquierda y derecha, alteran el orden y la justicia, polarizan sociedades y no contribuyen a generar bienestar. Así las cosas, la vocación de “apaciguamiento” que es inherente a la ONU y que aspira a limitar la guerra como instrumento final de la política, está cediendo a decisiones que, desde los centros de poder, buscan rentabilidad inmediata, en beneficio de una estabilidad unipolar y hegemónica que altera alianzas y socava la confianza de las naciones. En este frío panorama, los valores éticos que deberían regular la conducta interna e internacional de los Estados, son relegados a segundo plano. Ello ocurre por la necesidad que tienen de velar por su propia seguridad, en un sistema de galopante anarquía, donde los gobiernos con frecuencia responden como autómatas a situaciones estructurales e impredecibles. Para la mayoría de las naciones, con poco margen de maniobra y soberanía más o menos sometida, el reto es adoptar un patrón de política exterior que les permita sobrellevar los desplantes unilaterales y anhelos de dominio de las potencias.
/ El streaming musical fraudulento es cuando se inflan artificialmente las reproducciones en las plataformas como Spotify, Amazon Music, YouTube Music y Apple Music con la finalidad de generar regalías y ganar posiciones en las clasificaciones de popularidad. Es una manipulación digital que daña a músicos, compositores y compañías de grabación. El método más común es que los defraudadores establecen “granjas de bots” que utilizan miles de celulares baratos con un sistema automatizado para crear usuarios falsos y reproducir (streaming) constantemente (24/7) una misma canción. Con ello cobran en forma fraudulenta regalías por esas reproducciones.
/ Hasta hace unos días, Kristi Noem en su papel de Secretaria de Seguridad Interior (DHS) expresó que los migrantes indocumentados no eran bienvenidos en Estados Unidos y que aprovecharan el momento para regresar a su casa. Ahora es la encargada del Escudo de las Américas, una coalición militar para combatir a los cárteles del narcotráfico, que manda un mensaje bélico al continente.
Hemos contemplado cómo la narrativa guerrera ha justificado la deportación masiva de indocumentados, al margen de los derechos humanos y al considerarlos como “amenaza” externa o delincuentes peligrosos. Ahora vemos que esa retórica se traslada contra el peligro que representan el narcotráfico y los países “gobernados por cárteles de la droga”.
El primer destinatario del discurso guerrero son las fuerzas armadas de EU. Por eso se apela al interés nacional y se perfila un marco legal. El ejército no fue diseñado originalmente para expulsar migrantes o combatir narcotraficantes en gobiernos extranjeros, de ahí este proceso, que formaliza y normaliza esas funciones. La designación de 6 cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras (FTOs), de 2025, aporta un marco legal a los militares. Además, socializa este nuevo rol ante los estadounidenses, donde sus soldados también cazarían cárteles como si fueran terroristas, como a “ISIS”.
El Escudo de las Américas proyecta acciones de guerra transfronterizas y permea una doctrina de seguridad nacional. Pero esta narrativa guerrera tiene raíces en la historia estadounidense, con identidades como la del “cowboy” o el “sheriff”. En el romanticismo del “viejo oeste” hay esa figura, que ejerce su propia ley y la justicia con su propia mano. En distintos momentos rechaza al derecho internacional.
El presidente Donald Trump ha afirmado que México es gobernado por los cárteles y que “los cárteles mexicanos están aceitando y orquestando muchas de las matanzas y caos en este hemisferio”. En el evento inaugural del Escudo de las Américas, en Florida, llamó a “usar fuerza militar letal”. Afirmó que el gobierno de EU hará lo que sea necesario para “proteger la seguridad del pueblo americano.”
Aunque la difusión de esa mala imagen de México no inició en 2026, ya hay repercusiones profundas en la opinión pública estadounidense. Los turistas están cancelando viajes y los jóvenes llamados “Spring breakers” están cambiando su destino tras las advertencias del Departamento de Estado, según USA Today.
Medios y redes sociales en todos los estados de la unión muestran un mapa mexicano inseguro, una fotografía que no se desmiente. Los pequeños y medianos empresarios de EU son los que más han dejado de venir e invertir, de acuerdo con las cámaras de comercio. Esa mala fama, real o creada, no es conveniente para la copa mundial de futbol, ni para la renegociación del T-MEC.
El problema para México es que el tablero donde se puede cambiar la mala reputación mexicana no es en piso mexicano, sino en el suelo y con los medios estadounidenses, en inglés. La tradición es que el gobierno de Estados Unidos y los actores estadounidenses hablen abiertamente en México y que México y sus actores guarden silencio o recato en EU. Esta práctica además de caduca, ya es improductiva. Hacer mutis no resuelve los problemas actuales, ni mejora la imagen de nadie.
/ ¿Qué riesgos persisten para el suministro energético mundial con el impacto actual en el Golfo Pérsico?
El profesor Juan Arellanes, de la Universidad Anáhuac México, analiza las implicaciones de esta crisis y lo que podría venir para el sistema energético internacional.
/ La estabilidad en Eurasia—Cáucaso, Mar Caspio y Asia Central—depende en gran medida del equilibrio geopolítico en el Medio Oriente, el Golfo Pérsico, la relación entre las grandes potencias y el factor Israel. Desde la Guerra Fría, y, en particular tras la recomposición regional con la victoria de Azerbaiyán sobre Armenia en la guerra de 2020, el Cáucaso y Asia Central se han convertido en espacios clave para conectividad euroasiática, integrando redes de transporte, oleoductos y gasoductos que conectan recursos del Mar Caspio con mercados europeos y asiáticos.
Irán tiene una posición geográfica crucial entre Golfo Pérsico, Cáucaso y Asia Central y si deseara y actuara en consistencia constituiria un nodo estratégico en múltiples proyectos de infraestructura regional, como el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC) que busca conectar India, Irán, Rusia y Europa con ferroviarias y marítimas. Inestabilidad en Irán afectará directamente estos corredores.
Riesgo importante es posible interrupción de flujos energéticos desde el Caspio hacia Europa y Asia. La vulnerabilidad de sus infraestructuras es evidente. No debe descartarse mayor patrullaje naval y ejercicios militares en el Caspio, elevando el riesgo de incidentes entre fuerzas armadas de Rusia, Irán y otros Estados costeros del Caspio.
La infraestructura de transporte en Eurasia se ha convertido en elemento central de geopolítica regional. Proyectos como el Middle Corridor—que conecta China con Europa a través del Caspio, el Cáucaso y Turquía—han ganado importancia en últimos años como alternativa a rutas tradicionales dominadas por Rusia. El conflicto en Irán podría afectar estas rutas. El Banco Mundial estima que conflictos regionales aumentan costos comerciales en más del 20% por seguridad y disrupciones logísticas. Un riesgo para la región es posible redireccionamiento de flujos comerciales hacia rutas alternativas—como ocurrió en el Siglo XV—generando presiones a infraestructura existente en Cáucaso y Asia Central. Países como Azerbaiyán, Georgia y Kazajistán enfrentarían desafíos para gestionar tránsito comercial.
Igual pueden incrementar rivalidades geopolíticas. Rusia, Turquía y China mantienen intereses estratégicos en Cáucaso y Asia Central—enfrentados con presencia estadounidense y europea—y cualquier conflicto cercano influirá en sus políticas regionales. Conflictos en Medio Oriente suelen provocar reconfiguraciones en equilibrios de poder regionales debido a la participación indirecta de potencias externas—Rusia, EUA, China y Unión Europea. La—hasta ahora—creciente presencia turca en la región turca podría verse disminuida.
Otro riesgo es posible aumento de flujos migratorios y crisis humanitarias. La guerra en Irán provocaría desplazamientos hacia Cáucaso y Asia Central, especialmente hacia Azerbaiyán—debido a vínculos étnicos—, Turkmenistán o Armenia, con posible desestabilización.
Un importante riesgo—para Irán—es que tras la Guerra de los 12 Días (13-24JUN2025), cuando Irán lanzó 550 misiles balísticos y más de 1,000 drones con mínimos daños en Israel, evidenció su aparente limitada capacidad de golpe. Y ahora con ataques a varios países de la región, incluidos Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Arabia Saudita, Azerbaiyán, Turquía y el Estrecho de Ormuz, podría aislarse diplomáticamente y nadie crea en su pretendida coraza militar.