/ Durante las últimas décadas los republicanos estadounidenses fueron consistentes defensores de la soberanía de los estados, pero ahora el gobierno del presidente Donald Trump parece listo a limitarla para facilitar lo que asegura sería limpieza en las elecciones legislativas de medio término.
En concreto, propone tanto nuevas reglas para votantes en general como que el gobierno federal supervise las elecciones en por lo menos quince estados o ciudades donde afirma hay problemas y posibilidades de fraude.
/ En los próximos meses, los países se reunirán en Naciones Unidas para la penúltima Reunión de Alto Nivel sobre VIH antes de concluir con la Agenda 2030. En teoría, estos encuentros sirven para monitorear el avance y renovar compromisos, así como acelerar el camino hacia el fin del SIDA como amenaza de salud pública. Pero esta vez el contexto es distinto. Y es preocupante.
Después de más de dos décadas de avances, la respuesta global al VIH atraviesa uno de sus momentos más frágiles.
No se trata solo de cifras o metas internacionales. En el terreno, esto se traduce en clínicas que reducen servicios, programas comunitarios que desaparecen y pacientes que ya no tienen la misma certeza de acceso a tratamiento y/o prevención. Para millones de personas, la continuidad de la atención no es un tema político: es la diferencia entre vivir o morir.
Una gran parte del problema es financiero. Programas que han sido pilares de la respuesta global como PEPFAR (Plan de Emergencia del Presidente para hacer frente al SIDA por sus siglas en inglés), USAID, Fondo Mundial y otros mecanismos de cooperación internacional hoy enfrentan incertidumbre, recortes, reorientaciones o cierre total. Muchos países medianos y bajos ingresos dependen de estos fondos para sostener tratamiento antirretroviral, pruebas, prevención y acompañamiento comunitario. Cuando ese financiamiento tiembla, todo el sistema se vuelve vulnerable.
Al mismo tiempo, en el marco de la iniciativa UN80, están sobre la mesa propuestas que podrían transformar drásticamente el rol de ONUSIDA. En la práctica, esto ya se traduce en grandes reducciones de personal y de presencia en terreno, y existe la posibilidad de que su mandato actual, como programa especializado en la respuesta al VIH, se integre en otras oficinas de la ONU como la OMS y deje de existir como entidad autónoma hacia 2027.
Esto no es un ajuste administrativo menor: ONUSIDA ha sido la pieza central para coordinar la respuesta global al VIH, recolectar datos, exigir rendición de cuentas y mantener la visibilidad y voluntad política en la lucha contra el VIH/SIDA. Su desmantelamiento o absorción en estructuras más amplias corre el riesgo real de que las necesidades específicas de quienes viven con VIH sobre todo en regiones con epidemias dinámicas y desigualdades profundas se diluyan entre una agenda más amplia y competida, así mismo, ONUSIDA siempre ha puesto a las comunidades al frente de la respuesta contra el VIH, mientras que los mecanismos de participación activa de la sociedad civil organizada como la OMS son ampliamente burocráticos, restrictivos, sistemáticamente limitativos y obstaculizan la participación equitativa de las minorías y países de bajos ingresos dificultando que las voces de las personas viviendo con VIH se escuchen, se tomen en cuenta y sirvan para coaccionar soluciones intersectoriales.
Desde Medical Impact trabajamos en contextos de marginación y difícil acceso. Ahí es donde estas decisiones globales se sienten primero. Las poblaciones más afectadas: mujeres, jóvenes, comunidades clave son también las que menos margen tienen para absorber retrocesos. Cuando falla la prevención, aumenta la transmisión. Cuando se interrumpe el tratamiento, crece la mortalidad. Cuando se reduce el trabajo comunitario, la gente simplemente deja de llegar a los servicios.
La próxima reunión de alto nivel debería ser un último llamado de alerta, no una ceremonia diplomática más. El mundo aún puede controlar la epidemia, pero eso exige compromiso político real y financiamiento sostenido.
Retroceder ahora no sería solo un error estratégico. Sería una decisión con consecuencias y costo que se paga con vidas humanas.
Porque el VIH no desaparece cuando deja de ser prioridad. Solo se vuelve más silencioso y desigual.
/ “Está aquí al lado, salimos a mano derecha, doblamos a la izquierda, seguimos la curva y llegamos”, las direcciones de Kenibé, el chófer de taxi que me lleva desde el modesto aeropuerto de Nauru, donde apenas operan un par de vuelos diarios, hasta el hotel en el que me alojo, parecen enredadas, pero son precisas y no engañan. Aunque se encuentra del otro lado de la isla, en menos de 15 minutos, recorriendo la carretera circular que rodea el país, paralela a la costa, hemos llegado al destino.
/ La presidenta Sheinbaum, en su discurso conmemorativo del centésimo noveno aniversario de la Constitución de 1917, nos puso al día respecto el sentido y propósito de los últimos años en los cambios constitucionales promovidos por la 4T en contra del neoliberalismo, cuya influencia comenzó en 1982-1983 con la implantación del Sistema de Planeación Democrática, la Rectoría del Estado en la economía, el fortalecimiento municipal, la integración de un régimen de responsabilidades de los servidores públicos y la regulación de las compras públicas, entre otros aspectos de relevancia constitucional.
/ En 1924, Richard Connell publicó un cuento clásico de la literatura estadounidense, “El juego más peligroso” (The Most Dangerous Game), en que describe la conducta de un depredador que no caza por supervivencia ni por necesidad, sino por placer y sentimiento de superioridad, que refleja su convicción de que el mundo se divide entre “cazadores y cazados”. Su presa, sin embargo, no es pasiva. Al verse obligada a huir, aprender y adaptarse, revela la vulnerabilidad del depredador: su desprecio por las normas, su incapacidad para concebir límites y su necesidad de infundir miedo para lograr sus fines. Connell anticipa así una lección central de la política internacional: toda hegemonía que reduce el poder a dominación, y su liderazgo a caza sistemática, genera resistencias que erosionan su supervivencia.
/ analiza la situación en Cuba ante la restricción de envíos de crudo. Señala que Trump busca impulsar un cambio de régimen mediante una estrategia de presión gradual, mientras otros actores externos —como Rusia, China y México—, que han vendido petróleo a la isla, ven hoy limitadas su soberanía.
Hoy nos acompaña la Mtra. Pía Taracena (@piataracenagout), académica de la Universidad Iberoamericana CDMX (@IBERO_mx), para analizar la situación que se vive en Cuba bajo un régimen totalitario 🌎🎙️
/ Durante años se repitió una idea cómoda para quienes detentan el poder: que los jóvenes estaban distraídos, encapsulados en redes sociales, más interesados en causas identitarias o en su vida digital que en la política real. La Generación Z —jóvenes de 13 a 28 años de edad, nacidos entre 1997 y 2012— fue descrita como apática, impaciente y poco comprometida con la democracia. Hoy, esa narrativa hace agua.
/ La expiración del tratado de reducción de armas nucleares, conocido como Nuevo START, marca silenciosamente el fin de una época. Seguramente muchos no prestaron atención al hecho de que desapareció el último tratado de control de armamento nuclear entre Estados Unidos y Rusia. No obstante, es posible que en los futuros manuales de historia se interprete el 5 de febrero de 2026 -el primer día sin ningún tratado vinculante de reducción de arsenales nucleares- como el inicio de una nueva era nuclear.