/ No hace falta que Washington dicte por escrito la agenda mexicana para que quede claro cómo quiere ordenarla. México y Estados Unidos vuelven a la mesa en septiembre para revisar el T-MEC, con una asimetría que no está en el tratado: el acceso al mercado estadounidense se negocia con resultados de seguridad. El precedente se fijó en febrero de 2025, cuando México evitó un arancel de 25% con 10 mil elementos de la Guardia Nacional en la frontera norte.
El 1 de julio, Washington rechazó renovarlo automáticamente y abrió revisiones anuales hasta 2036: su certidumbre es ahora periódica y, por tanto, negociable. Esta semana, ambas presiones se cruzaron. El 27 de julio, el asesor de la Casa Blanca Stephen Miller afirmó desde el Pentágono que el sistema judicial mexicano "no funciona" por los cárteles; al día siguiente, Trump abordó el tratado en Fox News: "México y Canadá nos necesitan; nosotros no los necesitamos a ellos".
Esa incertidumbre ya se paga. Con más del 80% de las exportaciones mexicanas colocadas en ese mercado, ceder es comprensible. Pero aunque la inversión extranjera directa marcó récord en el primer trimestre, nueve de cada diez dólares fueron reinversión de empresas ya instaladas: el capital nuevo apenas representó 7 de cada 100, menos de la mitad de su promedio histórico. Nadie compromete capital a diez años si la negociación se reabre cada doce meses.
El costo no es solo económico. Las agendas nacionales quedan condicionadas a ese enfoque: la migración se mide por cuántas personas dejaron de llegar al país vecino, 90% menos según la Cancillería; el comercio, por cuánto contiene México el narcotráfico; y la seguridad, por decomisos y extradiciones. Protección, medio ambiente y desarrollo pierden espacio, no por ser menos urgentes, sino por ser menos redituables.
El problema no es cooperar, sino que la cooperación se mida con un solo criterio: el de Washington. La soberanía no se pierde solo cuando otro país interviene en el territorio, también cuando decide qué se atiende primero. Una "cooperación sin subordinación" exige agendas diferenciadas y compromisos equivalentes, no una sola mesa donde todo quede subordinado al interés de Trump por securitizar la relación. Sin reciprocidad medible, la responsabilidad compartida se vuelve unilateral: uno acata la orden, el otro decide si eso basta.
/ El lenguaje y la voz políglota del agua lleva un discurso que conecta saberes, que conoce de escasez, de desafíos globales y de un derecho. Existe el discurso económico, el político, el ambiental, el corporativo, el humanitario y el de la participación de las mujeres en la toma de decisiones. Y en conjunto, el discurso en la agenda global.
En el mes de marzo del año 2006, se llevó a cabo en la ciudad de México el IV Foro Mundial del Agua cuyo lema fue “Acciones locales para un reto global”. Se desplegó una estrategia de comunicación global que cubría cinco temáticas y un discurso potente. Promover mejores prácticas, la gobernanza y el intercambio de conocimiento construía la narrativa global del agua. Veinte años después, en el año 2026, se llevará a cabo en los Emiratos Árabes Unidos, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua: mejorar la gobernanza mundial y dar mayor visibilidad a las cuestiones relacionadas con el agua en la agenda internacional será la línea por seguir. Por tanto, el discurso, en concordancia y empatía con el año 2006, deberá ser potente a nivel global en donde la narrativa construya y no fragmente.
Desde esta perspectiva global, el discurso del agua tiene la responsabilidad de tejer el entendimiento de los temas, de los sucesos, de afianzar memorias y saberes comunitarios. Promover una gobernanza equitativa y sostenible para garantizar el agua como un derecho humano se logra mediante las acciones conjuntas y el mensaje: ¿cómo se plantea, ¿cómo se construye y cómo se transmite? Inclusive cómo se transita.
El agua busca su soberanía, se apega a su memoria. La participación de las mujeres en la construcción de su memoria y la cartografía discursiva se perfila como un eje de influencia en la promoción de una cultura del agua que debe integrarse y entenderse desde un pasado y en un presente para prever un futuro más sostenible. Es muy claro que el agua requiere de formas más innovadoras de representación discursiva para vincular temas de relevancia como la seguridad alimentaria, el impacto del cambio climático, la geopolítica y los conflictos, así como la reducción de la brecha de género. Leer y traducir la voz del agua de una manera distinta que nos lleve a promover la cultura del agua, a articular las nuevas memorias y ¿por qué no? a entender el mundo desde un discurso distinto.
Y al final ¿por qué importa el discurso global del agua?
Importa porque un discurso desarrollado desde una articulación firme y transparente genera conciencia y promueve acciones claras a partir de una narrativa que si construye y no fragmenta. Visualizar y reconocer el discurso del agua en la agenda global a partir de foros, de congresos, desde la academia, nos lleva a repensar nuestra posición en la esfera global de participación por el lenguaje del agua.
/ El pasado 17 de junio tuve el honor de asistir al Día de Suiza en la Residencia Oficial de dicho país en México en el marco de los 80 años de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones. En dicho evento, el aún embajador Pietro Piffaretti anunció que próximamente concluía su misión en México y anticipó la visita del presidente de la Confederación Suiza a México.
En días pasados transcurrió está pertinente visita, donde uno de los temas abordados en Palacio Nacional fue la importancia de la actualización del Tratado de Libre Comercio entre nuestro país y la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC) conformada por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein. Dentro de estos últimos cuatro países, Suiza es el principal socio de México, alcanzando un intercambio comercial bilateral durante el año 2024 de 4 mil 800 millones de dólares. De hecho, se ha convertido en el sexto mayor inversionista en nuestro país, alcanzando un monto de 2,050 millones de dólares durante el año pasado. Además, cuenta con una presencia corporativa de más de 400 empresas establecidas en diferentes partes del territorio nacional, generando más de 55 mil empleos directos.
Pero esto no es casualidad; es trabajo, confianza y muchas herramientas de diplomacia económica a lo largo de ocho décadas. No ha sido inmediato; es el resultado de muchos botones accionados en el ámbito político, comercial y de cooperación. No solo se trata de voltear a ver las manecillas de los relojes suizos. Esto se construyó con un primer “perno” desde la apertura del primer consulado suizo en México en 1827. Se continuó con la colocación de una “manecilla diplomática” cuando México inauguró su primer consulado en Europa occidental justo en Ginebra, en 1875. Después se agregó el “extensible político” al formalizar las relaciones diplomáticas en 1946, en tiempos de la Guerra Fría. Transcurrieron varias décadas y la “correa comercial” se agregó finalmente en el año 2000 con la firma del Tratado de Libre Comercio entre México y la AELC.
Hemos visto cómo para Suiza, México es un socio clave al ser su segundo socio comercial más importante de América Latina (después de Brasil), por lo que en el año 2014 se agregó “movimiento” al crear el Swiss Business Hub (que forma parte de la Embajada de Suiza en México) y tiene como objetivo apoyar a la pequeña y mediana empresa de Suiza y Liechtenstein que busque desarrollar actividades comerciales en México y, al mismo tiempo, informa a las empresas mexicanas sobre los beneficios que ofrece Suiza como destino estratégico para hacer negocios e inversiones. Actualmente, el Swiss Business Hub representa también a Switzerland-Global Enterprise (organización oficial suiza encargada de la promoción de exportaciones e inversiones) y tiene como líder al Mtro. Rubén Araiza, quien ha realizado una labor extraordinaria al frente del mismo, ya que su capacidad de negocios, los diferentes idiomas que habla y su capital intelectual, le ha permitido a Suiza tener una persona clave que hace que el “motor” de negocios nunca pare.
En 2016 se incorporó la “manecilla pequeña” al fundar la Cámara Suizo-Mexicana de Comercio e Industria en la Ciudad de México, la cual actualmente alberga 66 empresas. Tres años más tarde se puso la “manecilla grande” al crear el diálogo bilateral en el ámbito de derechos humanos lo cual puso sobre la mesa, la importancia de este tema para ambos países. Este año el “triángulo de orientación” de esta relación bilateral celebra sus 80 años de amalgamar una agenda fructífera y para el año 2027 se celebrará el bicentenario del primer consulado suizo en nuestro país. Sin embargo, falta la “corona” de este reloj diplomático-comercial. Y esta se pudiera insertar cuando se defina un cronograma para modernizar el tratado comercial entre nuestro país y la AELC. Nuevas disciplinas se han integrado en la vida cotidiana como: el comercio digital, la propiedad intelectual, la inteligencia artificial, las cadenas de suministro vistas como un tema de seguridad nacional, entre otros temas. Por lo que la dinámica bilateral debe ser analizada bajo la lupa de que las manecillas de un reloj solo avanzan correctamente si se da el mantenimiento y el cuidado adecuado. En esta relación con tan buenos resultados se requiere aún aceitar la “caja del reloj” ante los desafíos geopolíticos con implicaciones geoeconómicas. No olvidemos que dependiendo con el “cristal” que se analicen los acontecimientos internacionales, deben ser las decisiones asertivas para enfrentarlos. Voces diplomáticas voltean a ver a México con una urgencia de diversificarse y ante un escenario de un nuevo desorden global 2.0 (como lo he bautizado desde este año) es impensable no fortalecer el “engranaje” de inversiones, negocios, turismo, educación, entre muchas otras esferas.
Suiza es referente en temas de innovación, sustentabilidad, farmacéuticas, educación dual, etc. México cuenta con recursos naturales excepcionales, una capacidad de integración en cadenas globales de valor en sectores manufactureros como el automotriz, y acceso a dos océanos. Por lo que ambos países pueden ser vistos como economías complementarias y que no compiten entre sí en otros mercados.
Hoy en día las nuevas dimensiones de la agenda global exigen que los socios confiables -aunque distantes geográficamente- busquen los espacios para intensificar la relación y no se esperen hasta que el reloj deje de hacer “tic-tac”.
¿Hacia dónde se dirige el Tratado Integrador y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP)? En este video revive la mesa de análisis donde expertos en comercio internacional, diplomacia y política pública debaten sobre los retos actuales, el impacto de las nuevas incorporaciones y las oportunidades futuras dentro de uno de los bloques comerciales más dinámicos del mundo.
🎙️ Participantes:
Karen Ribeiro | Jefa de Comercio y Política Económica, Embajada del Reino Unido en México.
Roberto Zapata | Socio Senior en Ansley Consultores Internacionales.
Alberto Guadarrama | Director General de Planeación y Estrategias de Negociación, Secretaría de Economía.
/ Si el proceso iniciado para la normalización de relaciones con Perú es una señal, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum parecería embarcado en un cuidadoso, hasta tímido, trabajo para reencauzar una política exterior que en los últimos años pasó de la doctrina Estrada a la doctrina "Guera" Rodriguez: fuera de México todo es Cuautitlán.
/ En una reciente audiencia del Congreso, el republicano Brandon Gill mostró productos vendidos en el Smithsonian con la frase “Latina Power” (una gorra, una taza) y cuestionó si era apropiado vender esa mercancía.
/ Al final de la Primera Guerra Mundial se buscó establecer un orden hábil para evitar nuevos y más fatídicos conflictos. Con esa meta, la Sociedad de Naciones (SdN), surgida del Tratado de Versalles del 28 de junio de 1919 y que abrevó de la experiencia de esfuerzos de concertación concebidos a partir del equilibrio del poder – como la Santa Alianza y el Concierto Europeo – buscó hacer del Derecho Internacional la principal herramienta para la convivencia armónica y pacífica de los pueblos.