La NEM y la telesecundaria: miradas actuales
Fernando Abrego / El proyecto de la Nueva Escuela Mexicana (NEM) ha pasado ya el sexenio de prueba desde que el gobierno cuatroteista de López Obrador lo implementó, es más, ya tiene un período de vida extra con lo que va del gobierno de la presidenta Sheinbaum; sin embargo, las dudas de la aplicación de este modelo educativo siguen más vigentes que nunca, al menos en la telesecundaria. La mayoría de las escuelas telesecundarias del Valle de México han ido implementado a la NEM como el eje re
Fernando Abrego
/ El proyecto de la Nueva Escuela Mexicana (NEM) ha pasado ya el sexenio de prueba desde que el gobierno cuatroteista de López Obrador lo implementó, es más, ya tiene un período de vida extra con lo que va del gobierno de la presidenta Sheinbaum; sin embargo, las dudas de la aplicación de este modelo educativo siguen más vigentes que nunca, al menos en la telesecundaria.
La mayoría de las escuelas telesecundarias del Valle de México han ido implementado a la NEM como el eje rector del intento pedagógico y social que los gobiernos morenistas sugieren y que buscan poner a la comunidad al centro del aprendizaje. Empero, el problema viene cuando los actores involucrados en el modelo educativo no concretan los requerimientos y, lo que es peor, ni siquiera se mantienen en comunicación directa por la falta de interés de quienes les representan.
No me gustaría decir que no existe voluntad para hacer funcionar el modelo porque yo mismo formo parte de esos esfuerzos, pero sí es imperante subrayar que los intentos por concretarle no son suficientes aún, sobre todo porque, desde el magisterio, padecemos las ocurrencias de las autoridades educativas que, en la perspectiva de quien escribe estas líneas y de muchos que se lo han expresado directamente en las aulas y escuelas, no buscan la concreción de una política educativa funcional sino la aprobación de una política pública muy general que les mantenga donde están. Me explico.
En el Valle de México, los profesores, tenemos una fuerte carga de trabajo porque, además de ocuparse en las aulas todos los días con los rezagos académicos y pedagógicos presentados por el alumnado, se debe trabajar –al vapor– con las llamadas convocatorias, que son obligatorias, que se envían a las escuelas donde se pretende paliar y coadyuvar con el mejoramiento a los problemas sociales que se viven día a día debido a la descomposición social que el gobierno no ha sabido resolver desde hace décadas, donde, además, los responsables no solo son los que gobiernan hoy, sino los de ayer y antier también.
Ahora, no todo es malo pues las convocatorias para demostrar que en las telesecundarias se cuida el agua, se siembran árboles, se aman a los animales, se sabe inglés, se dibuja, se baila, se canta, se pinta y se escribe como marcan los cánones enviados desde la ONU a través de los fallidos Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS´s), además se ha creado algo que en este modelo se le conoce como Proyecto Integrador Comunitario (PIC) que tiene como objetivo coadyuvar al mejoramiento social y cultural de las comunidades, claro, aprovechando lo dicho en líneas anteriores con respecto a tener a la comunidad al centro del aprendizaje.
El PIC tiene la cualidad de ser diseñado y trabajado por los docentes de cada escuela de manera cuidadosa tomando en cuenta el diagnóstico real de las mismas, sin demeritar los argumentos de las autoridades educativas que hablan, proponen y ¡hasta evalúan! sin haber ido nunca a vivir una jornada escolar completa y real en un día cualquiera de un centro educativo.
En ese orden de ideas, la autonomía de las escuelas telesecundarias cobra relevancia pues la experiencia obtenida a partir de los años y años de trabajo de los docentes que conocen la realidad de la comunidad donde se labora ayuda a crear, planear y aplicar un proyecto que tiene muchas posibilidades de ser benéfico para los alumnos, en particular, y la comunidad, en general, lo cual ayudará, en caso de que se obtengan los resultados esperados, a concretar el proyecto educativo nacional cuatroteista.
El PIC está cuidadosamente pensado para diseñarse y trabajarse en cinco etapas a lo largo del ciclo escolar, desde la semana de inicio hasta la presentación final de actividades antes del fin de cursos, sin embargo, como todo proyecto, no se encuentra libre de modificaciones ni de errores que van surgiendo a través de su puesta en marcha.
El problema principal radica en que no existen espacios suficientes, dentro de la jornada laboral, para que los directivos y los docentes analicen su avance y verifiquen que lo planeado está funcionando. La visión es analizar el PIC a final de ciclo escolar y, entonces, evaluar su pertinencia. Una vez más, se trabaja sin avances verdaderos y solo para tapar hoyos que alguien más destapó por alguna ocurrencia que viene desde arriba.
¿Y los resultados? Lo más triste es que, al final, el ciclo de vida del modelo educativo y del propio PIC no dependerá de la libertad para evaluarles desde las aulas, las escuelas o las comunidades que, por cierto, son las tres etapas del propio PIC, ni de la mejora o posibles adecuaciones que se haga por parte de todos los involucrados a lo largo del ciclo escolar, sino de la continuidad política de nuestros gobernantes y de su clientelismo en el que participamos docentes, autoridades y padres y madres de familia.
Entonces, aunque los esfuerzos son evidentes en el modelo de telesecundaria y en la política educativa de la NEM, estos no serán medibles, comprobables y remediables si no existen dos escenarios paralelos que a continuación describo con la certeza de que no se van a cumplir por una u otra razón que no corresponden a quien escribe ni a quien lee estas líneas: a) que se regrese a la vida un órgano como el extinto INEE, como ya lo han dicho muchas voces como el propio Eduardo Backhoff y otros tantos ex miembros del mismo, para que evalúe y mida con neutralidad la política educativa nacional y b) que nuestro sistema educativo nacional sea un órgano descentralizado para que su actuar no dependa, como ya lo hace, de los caprichos políticos de quienes nos ha gobernado, nos gobiernan y nos gobernarán.
Mientras, el PIC será interrumpido en las telesecundarias del Estado de México para organizar un mundialito de futbol en cada escuela, claro, aprovechando que nuestro flamante secretario de Educación tuvo la ocurrencia de “convocarlo” con motivo de la copa mundial de futbol que se celebrará este verano en nuestro país. Luego, algo nuevo se les ocurrirá. Veremos.









